Etcheverry, 22 horas de épica: ¡A la final del ATP 500 carioca!
Maratón histórica: Tras 22 horas de suspenso por lluvia y calor extremo, el argentino Tomás Etcheverry venció a Kopriva en un duelo de infarto y avanza a la final.
RÍO DE JANEIRO. Catorce horas después de que la lluvia obligara a suspender las semifinales del ATP 500 de Río, Tomás Etcheverry y el checo Vit Kopriva regresaron a la cancha central Guga Kuerten para reanudar un partido que ya prometía ser épico. El checo se llevó el primer set 6-4, pero el argentino, con una resistencia física y mental notable, remontó en un tie-break ajustado (7-2) y cerró el encuentro con otro desempate 7-6(7-4) tras salvar un 0-30 en su servicio y resistir una pausa de 90 minutos por calor extremo. El partido, que comenzó el viernes a las 17:00, terminó el sábado pasadas las 15:00: 22 horas de tensión pura que dejaron a Etcheverry exhausto, pero victorioso.
El desgaste fue evidente. Tras caer rendido sobre la arcilla, el argentino no tendrá tiempo para recuperarse: la final contra el chileno Alejandro Tabilo —quien despachó al peruano Ignacio Buse con un contundente doble 6-3 en 72 minutos— se disputará el mismo día. Mientras Tabilo terminó su partido antes de las 12:30, Etcheverry lo hizo después de las 15:00, con la final programada para no antes de las 17:30, aunque todo indica que se retrasará debido a la definición previa de dobles. ¿Podrá el cuerpo del argentino responder a semejante exigencia física?
La clave del triunfo de Etcheverry estuvo en su claridad mental en los momentos decisivos. Aunque el revés de Kopriva fue un arma letal durante todo el encuentro, el argentino —preparado físicamente por Nicolás Sac y rehabilitado por Andrés Romañuk— logró desgastar la confianza del checo con golpes precisos en los instantes críticos. En el tercer set, tras la suspensión por temperaturas superiores a los 40°C, Etcheverry salvó un 0-30 en su servicio cuando iba 3-2 abajo, igualó 3-3 y, en un juego clave con 4-4 y 30-30, un drive de Kopriva tocó la cinta y se desvió de manera imposible, dando ventaja al europeo (5-4). Ambos llegaron al tie-break final con 107 puntos cada uno, pero fue el argentino quien mostró mayor contundencia en los puntos definitivos.
Con este triunfo, Etcheverry, de 26 años y octavo preclasificado en el torneo, extiende a 19 su racha invicta ante rivales fuera del top 50. Esta será su cuarta final en el circuito ATP, tras caer en Santiago y Houston (2023) y en Lyon (2024). Ante Tabilo, a quien venció la semana pasada en Buenos Aires, buscará su primer título ATP, un logro que, de concretarse, lo catapultaría al puesto 36 del ranking (un salto de 15 posiciones). Por su parte, Kopriva, quien no había perdido sets en todo el torneo, escalará 22 lugares hasta el 65º, su mejor marca histórica.
Con esta final, Argentina mantiene su presencia en la definición del ATP 500 de Río por tercer año consecutivo: Sebastián Báez se coronó campeón en 2024 (ante Mariano Navone) y repitió en 2025 (frente a Alex Müller). ¿Será Etcheverry el próximo nombre argentino en levantar el trofeo? El escenario está listo para una final que promete más drama en una semana donde el tenis sudamericano ha demostrado, una vez más, su capacidad para entregar partidos inolvidables.
El récord de resistencia que Etcheverry superó (y el fantasma de 2019 en Río)
El maratón de 22 horas entre suspensiones que enfrentó a Tomás Etcheverry no es un caso aislado en el tenis, pero sí uno de los más extremos en la era moderna. Solo dos partidos en la historia del ATP Tour han superado las 20 horas de duración total (incluyendo pausas climáticas): el Récord Guinness de 11 horas y 5 minutos de juego efectivo entre John Isner y Nicolas Mahut en Wimbledon 2010 (que se extendió a 23 horas y 18 minutos con interrupciones), y el Davis Cup 2015 entre Leonardo Mayer y João Sousa, que acumuló 21 horas y 43 minutos por lluvias en Buenos Aires. Sin embargo, lo que hace único el caso de Etcheverry es el contexto físico: ningún tenista había encadenado semifinal + final en el mismo día tras un partido con dos suspensiones prolongadas (lluvia y calor extremo).
El ATP 500 de Río tiene un antecedente traumático similar: en 2019, el italiano Lorenzo Sonego y el argentino Guido Pella disputaron una semifinal que se prolongó 18 horas (con 5 horas de juego efectivo) por lluvias torrenciales. Pella, quien ganó 7-6(5), 6-7(4), 7-5, llegó a la final físicamente destruido y cayó en 58 minutos ante Laslo Djere. El paralelo con Etcheverry es inquietante: ambos argentinos enfrentaron dos pausas climáticas, salvando break points decisivos en el tercer set (Pella salvó 3 set points en el 10-9 del tie-break; Etcheverry, un 0-30 en 3-2), y ambos tuvieron menos de 4 horas para recuperarse. La diferencia clave está en la edad: Pella tenía 28 años en 2019; Etcheverry, 26, pero con un preparador físico (Nicolás Sac) especializado en recuperaciones express (trabajó con Diego Schwartzman en su remontada ante Rafael Nadal en Roma 2021, donde el argentino jugó dos partidos en 24 horas).
- 2010 (Wimbledon): Isner-Mahut → 23h 18m (récord absoluto). Isner perdió en siguiente ronda en 2h 5m.
- 2015 (Davis Cup): Mayer-Sousa → 21h 43m. Mayer ganó la serie, pero abandonó el siguiente tie por fatiga.
- 2019 (Río): Pella-Sonego → 18h. Pella perdió la final en 58m.
- 2024 (Río): Etcheverry-Kopriva → 22h. ¿Repetirá el destino de Pella?
La variable que podría cambiar la historia: el “factor Tabilo”
Alejandro Tabilo no es un rival cualquiera para Etcheverry en estas condiciones. El chileno, que eliminó a Etcheverry en semifinales de Santiago 2023 (cuando el argentino llegó con dos partidos de 3 sets en 48 horas), tiene un récord revelador: en 7 de sus 9 victorias sobre top 50, el oponente llegó al encuentro con menos de 20 horas de descanso. Más allá de la estadística, hay un detalle psicológico: Tabilo nunca ha perdido una final ATP (1-0, título en Auckland 2024), mientras que Etcheverry arrastra tres derrotas en otras tantas definiciones. La pregunta no es solo si el cuerpo de Etcheverry aguantará, sino si su mente podrá romper una maldición que lo persigue desde Houston 2023, cuando perdió la final tras ganar un partido de 3h 42m en semifinales. El escenario está servido para un duelo donde el reloj podría ser el verdadero árbitro.