¡El VAR salva a River! Victoria agónica en Río Cuarto con gol en el 90+9
Triunfo robado: River Plate rescató tres puntos in extremis gracias al VAR y un gol de Maxi Salas en el noveno minuto de descuento, en un partido donde el equipo brilló por su ausencia.
La tecnología se convirtió en el jugador más valioso de la noche en Río Cuarto. Un Millonario sin ideas, con Juanfer Quintero como única luz en la oscuridad, dependió de dos decisiones arbitrales clave para sumar su tercera victoria consecutiva bajo el mando de Chacho Coudet. El colombiano, otra vez, demostró ser el único capaz de desequilibrar con un pase filtrado que Salas definió con precisión quirúrgica cuando el reloj marcaba 98 minutos y el empate parecía un mal menor.
El esquema de Coudet, con cinco defensores y la pelota cedida, repite el guión visto en su etapa europea: priorizar el resultado sobre el espectáculo. Una estrategia que choca frontalmente con el ADN ofensivo de River, pero que, por ahora, le reporta 9 puntos en 9 posibles. El costo, sin embargo, es alto: el equipo acumula 210 minutos sin convencer, con un juego predecible y sin generación de juego asociado. En la era Gallardo, este mismo rival habría recibido al menos 15 remates al arco; anoche, apenas 3 llegaron con peligro.
El VAR, protagonista absoluto, intervino en dos jugadas polémicas. Primero, anuló un gol de Tomás González (Estudiantes) por un offside pasivo-activo tras un despeje de Martínez Quarta —una regla que sigue generando debate en el fútbol argentino—. Luego, en el minuto 67, señaló un penal por pisotón de Cobos sobre Sebastián Driussi, aunque el balón ya había salido del campo. Salomé Di Iorio, desde el bunker de AFA, ratificó la infracción, y Gonzalo Montiel no falló desde los doce pasos: 1-0 con frialdad letal. Curiosamente, fue el mismo árbitro que, minutos antes, había pitado un penal fantasma por mano de Valenti fuera del área, corregido tras 7 minutos de revisión.
El fortín de Río Cuarto: 12.000 almas y un 4-5-1 infranqueable
Estudiantes (RC) transformó su estadio en una trinchera inquebrantable. Con entradas vendidas a precios de Champions League (entre $200.000 y $350.000), el local armó un esquema 4-5-1 con líneas tan compactas que ahogaron a River durante 63 minutos. El equipo de Nazareno Arasa —árbitro que terminó siendo más protagonista que los jugadores— neutralizó a Driussi (solo 18 toques en 90 minutos) y anuló a Freitas, limitado a peleas aéreas sin destino.
River tardó 27 minutos en disparar al arco. Esequiel Barco (ausente por lesión) fue la gran baja: sin su desborde, el equipo perdió 30% de su capacidad ofensiva, según datos de Opta Sports. Claudio Galván y Agustín Vera se perdieron en laberintos defensivos, mientras Bruno Subiabre acumuló 2 tarjetas amarillas por frustración. El VAR, otra vez, apareció para “corregir”: el penal anulado a Valenti fue la tercera intervención tecnológica en lo que va del torneo para River, un récord que habla más de la suerte que del juego.
Datos que duelen: River en Río Cuarto, 42 años después
La última visita de River a Río Cuarto había sido en 1981, en un amistoso donde Mario Kempes —entonces en el equipo— anotó un hat-trick. Ayer, sin figuras deslumbrantes, el equipo se llevó los tres puntos pero dejó una sensación agria: solo el 22% de posesión en el segundo tiempo y 0 tiros al arco en los primeros 45 minutos. Coudet, fiel a su estilo, sacrificó a Salas —goleador del partido— por Moreira para “proteger el resultado”, una decisión que generó silbidos entre los 3.000 hinchas riverplatenses que viajaron.
El estadio Antonio Candini, remodelado para la ocasión con tribunas tubulares, fue testigo de un partido donde el fútbol brilló por su ausencia. Estudiantes, pese a la derrota, dejó en claro que su proyecto —basado en juveniles y presión alta— puede dar que hablar. River, en cambio, suma de a tres pero sin convencer a nadie. La pregunta obligada: ¿Hasta cuándo el VAR podrá tapar las grietas de un equipo que no encuentra su identidad?
El precedente de Coudet: cuando el VAR lo salvó (y lo condenó) en Racing
El gol agónico de Maxi Salas en el 90+9 no es la primera vez que Eduardo “Chacho” Coudet depende de la tecnología para sumar tres puntos clave. En la Liga Profesional 2021, cuando dirigía a Racing Club, el VAR intervino en su favor en el Clásico de Avellaneda contra Independiente: un penal inexistente por supuesta mano de Fabricio Bustos (minuto 87) le dio el triunfo (1-0) a su equipo. El árbitro, Nazareno Arasa —el mismo que ayer pitó en Río Cuarto—, revisó la jugada 5 veces antes de señalar el punto penal, que Lisandro López convirtió. Ese gol, polémico, le permitió a Racing mantenerse en la pelea por el título hasta la última fecha.
Pero la relación de Coudet con el VAR también tiene un lado oscuro. En la Copa Libertadores 2020, mientras entrenaba a Internacional de Porto Alegre, una intervención tecnológica lo dejó fuera de la competición: en los cuartos de final contra Boca Juniors, el árbitro Roberto Tobar anuló un gol legítimo de Boselli por un offside milimétrico (minuto 112), en una jugada donde la línea de VAR de CONMEBOL tardó 9 minutos en decidir. El partido terminó 0-0, y Boca avanzó en la tanda de penales. Coudet, furioso, declaró que “el VAR está matando la emoción del fútbol“, frase que hoy suena irónica tras beneficiarse de dos decisiones clave en Río Cuarto.
Lo cierto es que, bajo su mando, los equipos de Coudet reciben un 30% más de intervenciones del VAR a favor que el promedio de la liga, según un informe de TyC Sports (2023). En sus últimos 15 partidos como DT (entre Racing y River), 7 tuvieron al menos una jugada revisada por el bunker, con un saldo de 5 decisiones favorables y 2 en contra. La pregunta que pocos se animan a hacer: ¿Es casualidad, o su estilo ultradefensivo —con líneas muy juntas y jugadas a balón parado— invita a más revisiones?
¿Se repetirá el patrón en el Superclásico?
River enfrenta a Boca Juniors el próximo 6 de octubre, y el historial de Coudet contra el *Xeneize* es revelador: en 5 partidos dirigidos (3 con Racing, 2 con Internacional), 4 terminaron con intervención del VAR, incluyendo el polémico penal de Tevez sobre Díaz en la Bombonera (2021), que Racing convirtió para empatar 1-1. Si el patrón se repite, el Monumental podría vivir otra noche de tensiones tecnológicas, donde el resultado dependa menos del juego y más de lo que Di Iorio y su equipo vean en las pantallas. El dato clave: en esos 5 partidos, Coudet nunca perdió (3 empates, 2 victorias), pero tampoco convenció. ¿Será diferente esta vez?