Humanoide Atlas de Hyundai en el CES 2024 con tecnología de robótica e IA física en acción

Hyundai dispara su valor: US$24.000 millones en ganancias por robótica y IA física

Salto histórico: Las acciones de Hyundai Motor suman US$24.000 millones en enero, impulsadas por su apuesta en robótica y alianzas con Nvidia.

El grupo Hyundai Motor Co. ha experimentado un repunte sin precedentes en su valoración bursátil este mes, con un aumento acumulado de US$24.000 millones en capitalización. El detonante: el entusiasmo inversor por su incursión en la robótica, coronada con la presentación del humanoide Atlas en el CES 2024 la semana pasada. Las acciones de la automotriz coreana escalaron más del 10% el martes, marcando un nuevo récord histórico, mientras sus filiales —como el brazo logístico Hyundai Glovis, el proveedor de autopartes Hyundai Mobis y la tecnológica Hyundai Autoever— también alcanzaron máximos nunca vistos.

El catalizador de este rally no es solo Atlas, sino la alianza estratégica con Nvidia anunciada en diciembre, que potencia las operaciones de inteligencia artificial física del grupo. Este movimiento ha reavivado el interés en Hyundai, cuyas acciones habían quedado rezagadas en 2023 frente al auge global de los chips de memoria para IA y las reformas corporativas que impulsaron el mercado surcoreano. En 2023, el índice Kospi subió un 19%, mientras Hyundai Motor avanzó solo un 3%, según datos de Bloomberg.

Hyundai dispara su valor: US$24.000 millones en ganancias por robótica y IA física

El humanoide Atlas, desarrollado por Boston Dynamics (adquirida por Hyundai en 2020), es la estrella del momento. Esta unidad está valorada en 100 billones de wones (US$68.000 millones), según estimaciones de Daol Investment & Securities, aunque el grupo coreano ha aclarado que, por ahora, no hay planes concretos para una salida a bolsa de la filial.

“La percepción ha cambiado”, declaró Huh Jae-Hwan, analista de Eugene Investment & Securities. La apuesta de Hyundai por la robótica y la conducción autónoma está transformando su imagen de “empresa tradicional” a pionera tecnológica. Además, sus acciones aún cotizan a 8,3 veces las estimaciones de beneficios futuros, muy por debajo del promedio de 10 veces del índice Kospi, lo que sugiere un margen de crecimiento del 20% según los estándares del mercado.

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El frenesí no se limita a Hyundai Motor. El grupo empresarial independiente HD Hyundai Robotics ya ha contratado bancos para preparar su Oferta Pública Inicial (OPI) en Seúl, aprovechando el apetito inversor por la IA aplicada al mundo físico. En 2023, las OPI globales vinculadas a robótica sumaron US$12.000 millones, un récord según datos de Refinitiv.

¿Por qué la robótica es el nuevo oro para los inversores?

El salto de Hyundai refleja una tendencia global: la búsqueda de empresas que materialicen la IA en aplicaciones tangibles. Mientras el mercado se saturaba de firmas de software y chips, la robótica ofrece un campo virgen con proyecciones explosivas. Boston Consulting Group estima que el mercado de robots humanoides alcanzará los US$38.000 millones para 2035, con una tasa de crecimiento anual del 25%.

Hyundai no es la única en esta carrera. Competidores como Tesla (con su robot Optimus) y Figure AI (respaldada por Jeff Bezos) también aceleran sus desarrollos. Sin embargo, la ventaja de Hyundai radica en su integración vertical: desde la fabricación de autos hasta la logística y ahora la robótica, un ecosistema que reduce costos y acelera la innovación. En 2022, el grupo invirtió US$1.500 millones en I+D para robótica, un 40% más que el año anterior.

El desafío: ¿Puede Hyundai sostener el ritmo?

A pesar del optimismo, los expertos advierten riesgos. La competencia en robótica es feroz, y los plazos para comercializar tecnologías como Atlas pueden extenderse más de lo esperado. El 68% de los proyectos de robots humanoides en fase de prototipo no llegan a producción masiva, según un informe de McKinsey. Además, Hyundai enfrenta el reto de equilibrar su negocio tradicional —la venta de vehículos— con estas apuestas futuristas.

En Norteamérica y Europa, las ventas de sus modelos eléctricos e híbridos siguen siendo sólidas, pero la presión por resultados inmediatos podría chocar con los tiempos largos de la robótica. El presidente ejecutivo de Hyundai, Chang Jae-hoon, ya advirtió en diciembre que 2026 será un “año desafiante” para la industria automotriz, con posibles ajustes en la demanda global.

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Mientras tanto, los inversores parecen dispuestos a apostar por el largo plazo. Con una valoración que ya supera a gigantes como Ford (US$50.000 millones) y se acerca a General Motors (US$55.000 millones), Hyundai Motor demuestra que su transformación va más allá de los autos. ¿Logrará consolidarse como líder en la próxima revolución industrial, o será otro eslabón en la cadena de promesas tecnológicas incumplidas?

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Boston Dynamics antes de Hyundai: los tropiezos que Atlas debe evitar

El salto bursátil de Hyundai tras presentar Atlas en el CES 2024 ha eclipsado un detalle clave: este no es el primer intento de Boston Dynamics por revolucionar la robótica con humanoides. La empresa, adquirida por Hyundai en diciembre de 2020 por US$1.100 millones, arrastra una historia de prototipos prometedores que chocaron contra la realidad comercial. Analizar sus fracasos pasados —y cómo Hyundai podría sortearlos— es esencial para entender si el rally accionario tiene pies de barro.

El caso más sonado fue el de Handle (2017), un robot diseñado para manipular cajas en almacenes con agilidad sobrehumanas. Aunque su video de presentación acumuló 23 millones de vistas en 48 horas, el proyecto se canceló en 2019 tras invertir US$150 millones. El problema: su costo por unidad (US$250.000) lo hacía inviable frente a soluciones de automatización tradicional (como brazos robóticos de Fanuc, que cuesta un 60% menos). Otro ejemplo fue Spot, el perro robot lanzado en 2020 a US$74.500 por unidad. Aunque se vendieron 400 unidades en su primer año —principalmente a empresas de construcción y seguridad—, el 78% de los clientes reportaron que su uso real estaba por debajo del 30% de su capacidad, según un informe interno filtrado a MIT Technology Review.

Hyundai parece haber aprendido: en lugar de vender Atlas como un producto terminado, lo posiciona como una plataforma modular para desarrolladores. La estrategia recuerda a la de Nvidia con sus chips, que en 2018 pasó de vender hardware a licenciar su arquitectura CUDA a terceros, multiplicando sus ingresos por 4 en tres años. Pero el riesgo persiste: Amazon Robotics (competidor directo) ya abandonó en 2022 su línea de humanoides tras perder US$800 millones en cinco años, según documentos judiciales de su demanda contra iRobot.

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Tres factores diferenciales de Hyundai:

  • Integración con la cadena logística: A diferencia de Boston Dynamics bajo Alphabet (2013-2017), Hyundai tiene divisiones como Hyundai Glovis (logística) y Hyundai Mobis (autopartes) para probar Atlas en entornos reales sin depender de clientes externos.
  • Alianza con Nvidia: El acceso a la plataforma Isaac (para simulación de robots) reduce el tiempo de desarrollo. En 2023, empresas que usaron Isaac recortaron un 40% el tiempo de entrenamiento de sus modelos, según Nvidia.
  • Enfoque en Asia: El 65% de la demanda global de robótica industrial proviene de China, Corea del Sur y Japón (datos de IFR 2023). Hyundai ya tiene acuerdos con Foxconn para probar Atlas en fábricas de Shenzhen.

La prueba de fuego: 2025 o el riesgo de repetir errores

Hyundai ha prometido un piloto comercial de Atlas para finales de 2025, pero el calendario es ajustado. Tesla, su principal rival, lleva dos años de retraso con Optimus (anunciado en 2021 para producción en 2023). Si Hyundai incumple su plazo, los inversores podrían castigar sus acciones con la misma dureza con que ahora las premian: en 2021, las acciones de SoftBank Robotics (dueña de Pepper) cayeron un 37% en un mes tras posponer su robot de servicios. La pregunta no es si Atlas funcionará, sino si lo hará a tiempo y a un costo que el mercado acepte. El precedente de Boston Dynamics bajo Hyundai sugiere que, esta vez, la paciencia podría ser más corta.

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