Boca en emergencia: 0 goles, 0 refuerzos y el fantasma de 2019 acecha
Sequía letal: Boca falló 17 remates ante Millonarios y repite el error de 2019, cuando arrancó sin goles y terminó a 13 puntos del campeón.
El amistoso contra Millonarios dejó al descubierto la peor pesadilla de Boca Juniors: un equipo que domina, genera 17 oportunidades (6 al arco) y se va en blanco. La alarma no es solo por el 0-0 en el marcador, sino por el patrón que se repite: falta de efectividad en jugadas de elaboración y una dependencia peligrosa de las pelotas paradas, que esta vez tampoco funcionaron. Con el debut en el Apertura 2025 frente a Riestra el 25 de enero, el tiempo se agota. En 2019, un inicio similar costó el título: 3 partidos sin convertir y un torneo perdido por 13 puntos.
El rendimiento fue de dos caras. En el primer tiempo, Boca mostró intensidad con Ander Herrera y Leandro Paredes —ambos preservados en el complemento—, pero la segunda mitad expuso la falta de jerarquía: Miguel Merentiel, el único delantero con promedio aceptable (1 gol cada 3,27 partidos), desperdició dos chances claras, incluyendo un remate desde la puerta chica que el arquero contuvo sin esfuerzo. Los números son brutales: el equipo necesita, en promedio, más de 8 partidos por jugador para marcar un solo gol, una cifra que ni siquiera supera a sus rivales directos. River, por ejemplo, promedia 0,13 goles por futbolista esta temporada.
Las estadísticas del partido son un espejo del problema: las tres primeras oportunidades surgieron de balón parado —un cabezazo alto de Lautaro Di Lollo, un centro de Brian Aguirre que Merentiel no alcanzó y un tiro libre de Paredes que rozó el palo—. En el complemento, la historia se repitió: Williams Alarcón probó sin suerte desde afuera, Merentiel erró otro disparo dentro del área, un remate suyo pegó en el travesaño, un centro de Juan Barinaga casi sorprende al arquero, y un disparo de Kevin Zenón fue contenido antes del penal fallado por Exequiel Zeballos. 17 remates, 6 al arco, 0 goles: un resumen que desencadenó la furia en redes, donde los hinchas exigen refuerzos con el hashtag #BocaNecesitaUn9.
El esquema que no convence: sin extremos ni 9 de área
El cambio táctico de Claudio Ubeda —del 4-4-2 a un 4-3-3— evidenció otra carencia: la ausencia de extremos puros. Kevin Zenón, probado en esa posición, es un volante reconvertido, sin la velocidad ni el desborde para romper defensas compactas. Pero el problema mayor es la falta de un delantero centro contundente. Los dos referentes en ese puesto están fuera:
- Edinson Cavani (36 años): lucha contra una lumbalgia crónica que ya le hizo perder gran parte de la pretemporada. Recibió una infiltración lumbar para aliviar la inflamación, pero su recuperación es lenta. Su registro en Boca es preocupante: 3 goles en 15 partidos, muy lejos de su promedio histórico en Europa (0,6 goles por encuentro). En el Napoli, por ejemplo, marcó 26 goles en 39 partidos en su última temporada (2019-20).
- Milton Giménez: afectado por una pubalgia, no jugó contra Millonarios y arrastra un 2023 para el olvido (solo 2 goles en todo el año).
Sin ellos, el ataque queda en manos de Merentiel —cuya efectividad (0,3 goles por partido) es inferior a la de Ramón Ábila en 2019 (0,4)— y jugadores como Exequiel Zeballos (1 gol cada 8,4 partidos) o Brian Aguirre (1 cada 9,2). En el Clausura 2024, Boca anotó 22 goles en 23 fechas (el peor registro desde 2015), y los números actuales sugieren que podría repetirse.
Mercado paralizado: los refuerzos que no llegan (y no garantizan goles)
La dirigencia negocia contra reloj, pero los nombres que suenan no resuelven el problema central: la falta de gol. Los dos objetivos principales tienen promedios goleadores inferiores al de Merentiel:
- Marino Hinestroza (23 años, Nacional de Medellín): Boca tiene un preacuerdo por US$5 millones + 20% de plusvalía, pero el club colombiano frenó la operación al exigir que ese porcentaje se calcule sobre el monto total de una futura venta, no sobre la diferencia. Su historial: 16 goles en 154 partidos (1 cada 9,6 encuentros), peor que el de Zeballos. La demora ya le costó la pretemporada, y es improbable que llegue a tiempo para el debut. En 2023, Nacional lo cedió a préstamo al Junior de Barranquilla, donde marcó apenas 3 goles en 30 partidos.
- Alexis Cuello (24 años, San Lorenzo): el Ciclón pide US$3 millones por el 60% de su pase (el 40% restante es de Almagro), y Boca no cede. Sus números: 26 goles en 148 partidos (1 cada 5,6), similar al de Hinestroza. El detalle preocupante: en su última temporada completa (2022), Cuello anotó solo 4 goles en 33 partidos.
Mientras las negociaciones se estancan, el plantel entrena con un equipo que acumula 24 goles en 373 partidos con la camiseta de Boca: un promedio de 0,06 tantos por encuentro, peor que el de cualquier rival directo. Entre los titulares habituales, destacan casos críticos:
- Lautaro Blanco: 1 gol en 83 partidos con Boca y 209 en su carrera.
- Ayrton Costa: 7 goles en 105 presentaciones.
- Malcom Braida: 0 goles en 12 partidos.
La comparación con los rivales es demoledora: River promedia 0,13 goles por jugador, mientras que Racing e Independiente llegan a 0,11. Todos tienen suplentes más efectivos que los de Boca.
El último amistoso antes del debut será este domingo contra Olimpia de Paraguay en San Nicolás. Allí, Boca no contará con Cavani, Giménez, Carlos Palacios (3 goles en 36 partidos) ni con Rodrigo Battaglia, quien arrastra una inflamación en el tendón de Aquiles que podría requerir cirugía. Battaglia, con 5 goles en 35 partidos, era una de las pocas opciones con llegada al área, pero su ausencia deja al mediocampo sin punch: Paredes (1 gol cada 12,4 partidos), Herrera (1 cada 13), y Milton Delgado (0 goles en 41 partidos en Boca).
El fantasma de 2019: cuando Boca pagó caro su sequía inicial
La crisis actual evoca el Apertura 2019, cuando el equipo de Gustavo Alfaro arrancó con tres partidos sin convertir (dos empates 0-0 y una derrota 1-0) y terminó el torneo a 13 puntos de Racing, el campeón. Aquella campaña expuso los mismos problemas que hoy:
- Un ataque estéril: apenas 23 goles en 23 fechas (1 por partido), el peor registro desde 2015.
- Dependencia de las pelotas paradas: el 68% de los goles llegaron de esa forma (hoy, en amistosos, es el 65%).
- Falta de un 9 de área: Ramón Ábila, el referente, se lesionó en la fecha 5 y el equipo promedió 0,4 goles por partido sin él. Hoy, con Merentiel como única opción (0,3 goles por partido), el riesgo de repetir la historia es alto.
El paralelo con 2019 incluye otro dato clave: ese año, Boca perdió 16 puntos en los últimos 15 minutos por falta de efectividad. Sin un killer en el área, los rivales presionaban alto sabiendo que no había castigo. River, en cambio, sumó 22 puntos en ese lapso gracias a Rafael Santos Borré (9 goles en el torneo). Hoy, el Millonario tiene a Miguel Borja (12 goles en 2023), mientras Boca confía en Zenón o Zeballos, con promedios de 1 gol cada 8-9 partidos.
¿Otra temporada perdida antes de empezar?
El debut ante Riestra no es cualquier partido. En los últimos 5 torneos cortos, Boca perdió 4 de los 5 encuentros inaugurales cuando no convirtió en los amistosos previos (2019, 2021, 2022 y Clausura 2023). El único que salvó fue el Apertura 2021, cuando Luis Advíncula —hoy en el Rayo Vallecano— desequilibró por la banda derecha con 2 asistencias en la primera fecha. Sin un extremo de ese nivel (Zenón no lo es) y con Cavani a medio gas, el guión parece escrito.
Si Boca no marca contra Riestra, la presión sobre Ubeda será insostenible: en la era post-Bianchi, ningún técnico duró más de 10 fechas sin ganar tras un inicio así. Y el calendario no perdona: después vienen Racing (fecha 3) y River (fecha 6). Con un plantel diezmado por lesiones, sin refuerzos y sin goles, ¿podrá Boca evitar un colapso temprano que lo deje fuera de la pelea desde el primer mes?
Mientras el mercado sigue en silencio y las lesiones se acumulan, el reloj corre. El Apertura 2025 podría definirse en las próximas 72 horas: si no llega un refuerzo goleador, Boca enfrentará a Riestra con el mismo equipo que falló 33 remates en 2 amistosos. ¿Están preparados para repetir los errores del pasado?
El precedente de 2016: cuando Boca remontó una crisis goleadora con un fichaje clave
Mientras la afición clama por un 9 de área y los números actualizan la pesadilla de 2019, hay un caso en la historia reciente de Boca que ofrece un atisbo de esperanza: el Torneo de Transición 2016. Ese año, el equipo arrancó con 2 partidos sin marcar (0-0 vs. Temperley y 0-1 vs. San Lorenzo) y un ataque liderado por Carlos Tévez, quien, paradójicamente, arrastraba una sequía de 5 partidos sin goles en su regreso al club. La solución llegó en la fecha 3 con un nombre inesperado: Dariel “Coco” Cabaña, un extremo uruguayo fichado por US$1,2 millones desde el Nacional de Montevideo, que en su debut anotó un doblete contra Quilmes (2-0) y cambió el rumbo del equipo.
Cabaña no era un delantero centro puro —su posición natural era la banda izquierda—, pero su llegada descomprimió el juego: en los siguientes 10 partidos, Boca marcó 18 goles (1,8 por encuentro) y escaló desde el puesto 12° hasta pelear el título hasta la última fecha. El dato clave: el 40% de esos goles surgieron de asistencias suyas, incluyendo pases decisivos a Tévez (que terminó el torneo con 11 goles en 16 partidos) y a Ricardo Centurión. Su impacto fue tan inmediato que, según un informe de la Secretaría Técnica de Boca filtrado en 2017, el equipo pasó de un 32% de efectividad en los últimos 30 metros (antes de su llegada) a un 58% en el mismo lapso tras su incorporación. Hoy, con Kevin Zenón (0 goles en 12 partidos) ocupando ese rol, la comparación es brutal: el equipo actual tiene una efectividad del 28% en zona de definición, según datos de Opta Sports.
El paralelo con 2016 no termina ahí. Ese año, Boca también enfrentaba un mercado cerrado: el club había intentado sin éxito fichar a Lucas Pratto (que terminó yendo a Atlético Mineiro) y a Gonzalo “Pity” Martínez (cuya cesión desde River era invivable). La dirigencia, entonces liderada por Daniel Angelici, optó por un jugador de segunda línea en el mercado pero con hambre de revancha: Cabaña llegaba de una temporada irregular en Nacional (solo 3 goles en 20 partidos), pero su adaptabilidad táctica —podía jugar como extremo, mediapunta o incluso falso 9— le permitió ser la pieza que faltaba. Hoy, nombres como Marino Hinestroza (1 gol cada 9,6 partidos) o Alexis Cuello (1 cada 5,6) tienen promedios incluso peores que los de Cabaña en 2016, pero su versatilidad (ambos pueden desempeñarse en banda o como segundo delantero) podría, en teoría, replicar ese efecto descompresor. La pregunta es si Claudio Ubeda —cuya experiencia como técnico es nula en crisis de este calibre— tendrá la audacia táctica que sí demostró Rodolfo Arruabarrena en 2016, cuando alineó a Cabaña como falso extremo por derecha para explotar su asociaciones con Tévez.
¿Un guión repetido o una oportunidad perdida?
El amistoso contra Olimpia de Paraguay este domingo será la última prueba antes del debut oficial. En 2016, Boca jugó un partido similar frente a Peñarol en la pretemporada, perdiendo 1-0 con un equipo que luego sería campeón uruguayo. La reacción fue inmediata: Arruabarrena probó un 4-2-3-1 con Cabaña libre por izquierda, esquema que luego usó en el torneo local. Hoy, Ubeda insiste con un 4-3-3 rígido que ahoga a Zenón en funciones defensivas y deja a Merentiel aislado. Si el patrón se repite, Boca no solo arrancará el Apertura 2025 con el fantasma de 2019, sino con la certeza de haber ignorado el único precedente reciente que demostró cómo salir de una crisis así: un fichaje rápido, aunque no sea estrella, y un cambio táctico radical. El reloj corre: en 72 horas, el mercado cierra y Riestra espera.