Gráfico de smartphone con alertas rojas de llamadas spam y estadísticas de acoso digital en Latinoamérica

Llamadas spam: cómo los expertos recomiendan frenarlas **ahora**

Trucos revelados: Los ciberdelincuentes ya no llaman al azar; usan tus reacciones para atacar.

Las llamadas spam ya no son solo una molestia ocasional: se convirtieron en un sistema de acoso digital que afecta a 3 de cada 4 usuarios de smartphone en Latinoamérica, según un informe de 2024 de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Estos contactos no deseados, impulsados por inteligencia artificial y bases de datos robadas, operan las 24 horas y han perfeccionado tácticas para identificar números vulnerables en segundos.

Los expertos en ciberseguridad, como el equipo de Kaspersky Lab, advierten que estos sistemas ya no dependen de marcaciones aleatorias. En su lugar, cruzan información de filtraciones masivas (como la de Facebook en 2019, que expuso 533 millones de números) con patrones de comportamiento: horarios de actividad, tiempo de respuesta e incluso el tono de voz al contestar. Su objetivo no es solo vender un producto, sino confirmar que la línea está activa para venderla después a otros estafadores o incluirla en campañas de phishing.

Las llamadas spam suelen ser muy insistentes si se les da lugar(Fuente: Pexels)

Un estudio de la Comisión Federal de Comercio (FTC) de EE.UU. reveló que el 68% de las llamadas spam provienen de números que imitan prefijos locales para generar confianza. Pero aquí está el dato más alarmante: rechazar la llamada no te protege. Al contrario, los algoritmos interpretan que el número existe y está monitoreado, lo que lo convierte en un blanco prioritario. Ignorar repetidamente el mismo número puede activar un protocolo de insistencia, con hasta 12 intentos en 48 horas, según datos de la empresa de seguridad Norton.

Estos sistemas no solo registran si atendiste, sino que analizan la duración del silencio antes de colgar o si presionaste botones del teclado (incluso sin hablar). Una táctica común es grabar palabras clave como ““, “acepto” o “de acuerdo” para luego editarlas y simular consentimientos en estafas bancarias. En 2023, este método fue usado en más de 15,000 fraudes reportados en España, según la Policía Nacional.

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¿Contestar o no contestar? La estrategia que los expertos aprueban

Contra lo que muchos creen, atender la llamada —con precaución— puede ser más efectivo que ignorarla. Especialistas como Luis Corrons, analista de Avast, recomiendan seguir un protocolo de 3 pasos:

  1. Responder con neutralidad: Usar frases como “dígame” o “¿con quién hablo?” sin dar información personal.
  2. Cortar la interacción: Decir “no me interesa” o “¿cómo consiguió este número?” con tono firme. Esto marca el número como “no receptivo” en sus bases de datos.
  3. Bloquear inmediatamente: En Android, mantener presionado el número en el registro de llamadas y seleccionar “Bloquear“; en iOS, ir a “Información del contacto” y elegir “Bloquear este contacto“.

Las llamadas spam tienen un mecanismo automático que puede ser burladoFreepcik

Esta táctica reduce hasta en un 70% las llamadas posteriores, según pruebas realizadas por el laboratorio de ciberseguridad ESET. Sin embargo, hay un detalle crítico: nunca presiones tecla alguna si te piden “marcar 1 para hablar con un operador“. Esto confirma que hay una persona al otro lado y triplica las llamadas en una semana.

Herramientas que funcionan (y las que no)

Aplicaciones como Truecaller o Hiya prometen filtrar spam, pero su eficacia varía. Mientras Truecaller bloquea alrededor del 85% de llamadas fraudulentas (según sus propios datos), los estafadores ya usan números nuevos cada 24 horas para evadir estas listas. Una alternativa más robusta es activar el filtro de spam integrado en Android (Ajustes > Llamadas > Identificador y bloqueo de spam) o en iOS (Ajustes > Teléfono > Silenciar llamadas desconocidas).

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Pero atención: esta última opción puede hacer que llamadas legítimas (como las de un médico o un colegio) vayan a parader a buzón. La solución híbrida que sugieren los expertos es combinar el filtro automático con una lista blanca de contactos esenciales.

En un escenario donde las pérdidas por estafas telefónicas superaron los US$39,500 millones en 2023 (según la FTC), entender estos mecanismos ya no es opcional. La pregunta que queda es: ¿hasta cuándo las autoridades regularán el comercio ilegal de bases de datos que alimentan este ecosistema?

El mercado negro de datos telefónicos: cómo tu número terminó en manos de estafadores

Mientras los usuarios se enfocan en bloquear llamadas, el verdadero motor de este ecosistema criminal opera en la sombra: el comercio ilegal de bases de datos telefónicos, un negocio que mueve más de US$20,000 millones anuales, según un informe de Interpol (2023). El artículo menciona la filtración de Facebook en 2019, pero ese fue solo el inicio. En 2021, un hackeo a la empresa de telecomunicaciones T-Mobile expuso 54 millones de registros (incluyendo nombres, direcciones y números de seguridad social), datos que luego se vendieron en foros como BreachForums por US$6 por cada 1,000 contactos. Lo más alarmante: el 40% de esos números aún circula en listas de spam activas, según un rastreo de la firma de inteligencia Recorded Future.

Los ciberdelincuentes no solo compran datos robados, sino que los enriquecen con información de otras fuentes. Por ejemplo, en 2022, una investigación de The Wall Street Journal reveló que empresas de marketing digital en India y Filipinas vendían paquetes con números telefónicos vinculados a historiales de compras en Amazon, Mercadolibre y hasta servicios de streaming como Netflix. Estos paquetes, conocidos como “fullz” (por “full information”), se cotizan en la dark web por entre US$10 y US$50 por perfil completo, dependiendo de la cantidad de datos asociados. Un estudio de Kaspersky encontró que, en Latinoamérica, el 62% de los números spam provienen de estas bases “mejoradas”, lo que explica por qué las llamadas suelen mencionar productos o servicios que el usuario realmente ha buscado recientemente.

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El modus operandi es claro: los estafadores adquieren los datos en foros como XSS o Exploit.in, los cruzan con algoritmos de IA predictiva (como los de la empresa china iSpoof, desmantelada en 2022 tras estafar US$120 millones) y los venden a call centers clandestinos en países con baja regulación, como Pakistán, Nigeria o Colombia. Allí, operadores usan scripts automatizados para realizar hasta 50,000 llamadas diarias por centro, según datos de la Unidad de Delitos Telemáticos de la Policía Nacional de España.

¿Por qué las autoridades no frenan este mercado?

El problema no es la falta de leyes, sino su fragmentación global. Mientras la Unión Europea aplicó en 2023 multas récord (como los €5.5 millones a una empresa de telemarketing en Polonia por usar datos robados), en Latinoamérica solo 3 países (México, Brasil y Chile) tienen unidades especializadas en ciberfraude telefónico. Peor aún: en EE.UU., donde la FTC recibe 200,000 denuncias mensuales por llamadas spam, las telecomunicadoras como AT&T y Verizon solo están obligadas a bloquear números ya reportados, no a rastrear su origen. La brecha legal permite que, por ejemplo, una base de datos robada en Argentina se procese en Rusia, se use para llamadas desde India y termine estafando a víctimas en España, sin que ninguna autoridad pueda actuar sobre el conjunto. La pregunta urgente no es cómo bloquear la próxima llamada, sino cuándo habrá una cooperación internacional real para desmantelar la cadena de suministro de datos que alimenta este fraude masivo.

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