Conan O’Brien hace historia: tercera vez consecutiva como anfitrión de los Oscar 2027
Triple corona: La Academia apuesta de nuevo por el humor irreverente de Conan O’Brien para liderar la 99ª edición de los premios más esperados del cine.
La Academia confía en su fórmula ganadora
“Esperamos que Conan lidere la celebración con su brillantez y humor“, declaró la Academia al confirmar su regreso como maestro de ceremonias. Esta será su tercera conducción consecutiva, un hito que no se alcanzaba desde Billy Crystal en 2012, cuando el veterano comediante cerró su trilogía de galas (2011-2013). La ceremonia, programada para el 14 de marzo de 2027 en el Dolby Theatre de Hollywood, promete superar el listón de audiencias tras el ligero descenso registrado en 2026: 17,9 millones de espectadores en ABC y Hulu.

O’Brien durante su memorable entrada en los Oscar 2026, emergiendo del vestido de Demi Moore en un guiño a su papel en La Sustancia. ¿Repetirá la dosis de teatro físico en 2027?
El comediante, de 63 años, retoma el micrófono junto al equipo que lo acompañó en ediciones anteriores: los productores ejecutivos Raj Kapoor y Katy Mullan, quienes suman ya cuatro años consecutivos al frente de la producción. Su sinergia fue clave para revitalizar el formato, según destacó Craig Erwich, presidente de Disney Television Group: “Conan ha creado una energía extraordinaria en torno a los Oscar. Su voz cómica única convierte la noche más importante de Hollywood en una celebración imparable”.
Un historial que respalda su regreso
Con seis premios Emmy en su haber y una trayectoria que abarca desde The Tonight Show (2010-2014) hasta su actual podcast Conan O’Brien Needs a Friend —que supera los 200 millones de descargas—, el presentador ha demostrado una capacidad única para conectar con audiencias transversales. Su programa de viajes para HBO, Conan O’Brien Must Go, consolidó su faceta como storyteller global, llevándolo a países como Corea del Norte (2023) y Ucrania (2024), donde combinó humor con reportajes de alto impacto social.
O’Brien en 2025 durante la grabación de su especial Conan Without Borders en Japón, donde entrevistó al primer ministro sobre el papel del humor en la diplomacia. Un estilo que podría trasladar a los Oscar.

El comediante en los ensayos de los Oscar 2026, donde improvisó un monólogo con el público presente. Su habilidad para la improvisación —heredada de su paso por Saturday Night Live (1987-1991)— será clave para manejar imprevistos en directo.
El desafío de superar el 2026
La edición anterior coronó a Una batalla tras otra como Mejor Película, otorgando a Paul Thomas Anderson su primer Óscar como director tras cinco nominaciones. Sin embargo, la gala enfrentó críticas por su ritmo desigual en el segmento de premios técnicos. O’Brien deberá equilibrar el entretenimiento con la solemnidad que exige la industria, especialmente tras el polémico chiste sobre inteligencia artificial que generó divisón en redes sociales en 2026.
Momento de la edición 2026 cuando O’Brien interactuó con un robot en el escenario, parodiando el uso de IA en el cine. El sketch acumuló 12 millones de vistas en 24 horas, pero también reproches de guionistas en huelga.

El presentador junto a Lynette Howell Taylor, presidenta de la Academia, durante la rueda de prensa posterior a los Oscar 2026. Su química fue destacada por la prensa especializada como “un activo para humanizar la institución“.
“Esperamos que Conan siga brillando“, afirmaron Bill Kramer (CEO de la Academia) y Howell Taylor en un comunicado conjunto. La presión es mayor este año: según un estudio de Nielsen, el 38% de los espectadores menores de 35 años elige ver los premios por los momentos virales que generan los anfitriones, no por los ganadores.
Récord y expectativas para 2027
O’Brien se convertirá en el quinto presentador en la historia en conducir tres galas seguidas, uniéndose a un club exclusivo que incluye a Bob Hope (19 veces, aunque no consecutivas), Johnny Carson (5 veces), Whoopi Goldberg (4) y el mencionado Crystal. Su contrato para 2027 incluye cláusulas innovadoras, como la posibilidad de incorporar sketches pregrabados —algo inédito desde los Oscar de 2002— y un segmento interactivo con el público en casa mediante una app.
En 2026, su aparición como “bebé de La Sustancia” (parodiando la película de Demi Moore) se convirtió en el momento más tuiteado de la noche, con 250.000 menciones por minuto. ¿Logrará superar ese impacto? Los rumores apuntan a que prepara un número musical con Lin-Manuel Miranda, compositor de Encanto, aunque la Academia no ha confirmado detalles.
¿Qué sigue después de los Oscar?
Más allá de la gala, O’Brien tiene proyectos en marcha: su productora Conaco desarrolla una serie para Apple TV+ sobre los inicios del stand-up en los 70, y en 2028 estrenará un documental sobre su gira por África con Barack Obama para una ONG. Sin embargo, su enfoque actual está en los Oscar: “Quiero que la gente recuerde esta ceremonia dentro de 20 años“, declaró en una entrevista para The Hollywood Reporter en diciembre de 2026.
La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿Podrá O’Brien convertir los Oscar 2027 en un espectáculo que trascienda el cine y se vuelva un fenómeno cultural? Con un año marcado por el auge de las plataformas de streaming y la crisis de las salas tradicionales, la Academia apuesta por su carisma para rejuvenecer la marca sin perder su esencia.
El club exclusivo de los anfitriones tricampeones: ¿Quiénes lo lograron antes que O’Brien?
Conan O’Brien no es el primero en lograr tres presentaciones consecutivas de los Oscar, pero su inclusión en este selecto grupo —dominado por leyendas con estilos radicalmente distintos— subraya un cambio generacional en el humor de Hollywood. Mientras Billy Crystal (2011-2013) apostaba por el stand-up clásico y los running gags con celebridades del público, O’Brien llega con un bagaje de teatro físico (heredado de su paso por Saturday Night Live en los 80) y una conexión nativa con las audiencias digitales. La comparación con sus predecesores revela por qué la Academia lo ve como el puente perfecto entre la tradición y la era de los memes.
El récord absoluto lo ostenta Bob Hope, quien presentó los Oscar 19 veces entre 1939 y 1978, aunque nunca tres años seguidos. Hope, maestro de la ironía light y los chistes sobre la Segunda Guerra Mundial, reflejaba el espíritu de una industria que buscaba escapar de la realidad. En contraste, Johnny Carson (1979-1982, con un paréntesis en 1981) impuso un ritmo ágil y monólogos cortos, reduciendo la duración de la gala de 4 a 3.5 horas —un logro que la Academia aún intenta emular—. Whoopi Goldberg (1994, 1996, 1999, 2002) rompió moldes al mezclar humor político (su chiste sobre el escándalo Clinton-Lewinsky en 1999 generó una ovación de 2 minutos) con momentos emotivos, como su homenaje a Rod Steiger en 1999, fallecido días antes.
O’Brien enfrenta un desafío único: superar el 38% de audiencia joven que, según Nielsen, sintoniza los Oscar por los anfitriones, no por las películas. Crystal logró un 43% de share en 1998 (su última gala) gracias a un número con Robin Williams y Cuba Gooding Jr. que se volvió viral antes de que existiera el término. Pero en 2027, el comediante deberá competir con algoritmos de TikTok que fragmentan la atención. Su ventaja: es el único del club con experiencia en formatos interactivos (su especial en Corea del Norte en 2023 acumuló 45 millones de vistas en YouTube) y en manejar crisis en directo, como cuando improvisó 20 minutos de monólogo en 2010 tras la fallida transición de The Tonight Show.
| Anfitrión | Años consecutivos | Audiencia promedio (millones) | Momento icónico |
|---|---|---|---|
| Billy Crystal | 3 (2011-2013) | 39.3 | Parodia de Midnight in Paris con Owen Wilson (2012) |
| Johnny Carson | 4 (1979-1982*) | 48.1 | Monólogo sobre el “Oscar a la peor película” (1980) |
| Whoopi Goldberg | 2 (1996, 1999) | 42.7 | Homenaje a Rod Steiger con On the Waterfront (1999) |
| Conan O’Brien | 3 (2025-2027) | 17.9 (2026) | Entrada desde el vestido de Demi Moore (2026) |
La presión de ser el último showman en una era de algoritmos
El dato que la Academia no menciona: ningún anfitrión desde Carson ha logrado aumentar la audiencia en su tercera gala consecutiva. Crystal cayó un 12% en 2013 respecto a 2011, y Goldberg vio cómo su edición de 2002 (la menos vista de su era) coincidió con el auge de los reality shows. O’Brien parte con una desventaja numérica —17.9 millones en 2026 frente a los 43.7 millones que atrajo Crystal en 1998—, pero con una herramienta que sus predecesores no tenían: la expectativa de viralidad. Si en 2026 su sketch con el “bebé de La Sustancia” generó 250.000 tuits por minuto, en 2027 necesitará multiplicar ese impacto para justificar su récord. La pregunta no es si igualará a Crystal o Carson, sino si redefinirá qué significa ser un anfitrión de los Oscar en la era poscinematográfica.