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“Tragedia en el Carrión”: Muere un hombre de 45 años rescatado en parada cardíaca en Saldaña

Alerta en Palencia: Un hombre de 45 años perdió la vida este martes tras ser rescatado en parada cardiopulmonar del río Carrión, a su paso por Saldaña (Palencia), según confirmó el Servicio de Emergencias de Castilla y León. El suceso reabre el debate sobre la seguridad en un río que ya suma 15 rescates solo en 2024.

La Sala de Operaciones del 112 Castilla y León activó el protocolo a las 20:33 horas, cuando un testigo alertó de que la víctima —arrastrada por la corriente— se dirigía hacia el Puente Viejo, en la zona del parque Javier Cortes, un tramo conocido por su peligroso caudal. El alertante precisó que el hombre, natural de Palencia, luchaba contra el agua en un área no habilitada para el baño.

El Centro Coordinador de Emergencias de Protección Civil asumió el mando de la operación, movilizando de inmediato a la Guardia Civil de Palencia, a los Bomberos de la Diputación y a Emergencias Sanitarias (Sacyl), que desplegó dos ambulancias de soporte vital básico. Mientras los agentes intentaban localizarlo, el río —con un caudal superior al habitual por las lluvias de los últimos días— complicaba las labores.

Tras ser rescatado por efectivos de la Guardia Civil, el equipo médico inició maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) durante más de 20 minutos, según fuentes cercanas a la intervención. Sin embargo, el personal sanitario solo pudo confirmar su fallecimiento en el lugar. La víctima, identificada como un vecino de la provincia, no presentaba signos externos de violencia.

Este es el segundo fallecimiento en el Carrión en 2024 y el quinto en los últimos tres años. Según datos de la Guardia Civil, desde enero se han registrado 15 rescates en este tramo, una cifra que supera en un 40% los incidentes del mismo periodo en 2023. Las autoridades insisten en que el 90% de los ahogamientos ocurren en zonas no vigiladas, como la del Puente Viejo, donde la corriente alcanza velocidades de hasta 8 km/h en épocas de deshielo.

Antecedente trágico: El caso recuerda al de agosto de 2020, cuando un hombre de 32 años murió ahogado en el mismo río, pero a su paso por Lédigos (Palencia). En aquella ocasión, las investigaciones revelaron que la víctima subestimó la fuerza de la corriente tras saltar desde un puente. Desde entonces, el Ayuntamiento de Saldaña ha instalado señales de peligro cada 500 metros, aunque los bañistas siguen eludiéndolas.

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El río Carrión: un “punto negro” con historia de tragedias

El río Carrión, que atraviesa 170 km de la provincia de Palencia, se ha convertido en uno de los cursos de agua más letales de Castilla y León. Solo en Saldaña, ha cobrado cuatro vidas desde 2017, incluyendo la de un joven de 25 años que falleció en julio de 2017 tras ser arrastrado por un remolino cerca de la presa de Compuerto. Los bomberos tardaron tres horas en recuperar su cuerpo, a 2 km del punto donde desapareció.

Los datos del Ministerio del Interior son contundentes: desde 2015, 45 personas han muerto ahogadas en ríos y embalses de la comunidad. El Carrión, con su caudal irregular y lecho rocoso, concentra el 22% de los casos. La mayoría de las víctimas son hombres (78%), con edades comprendidas entre 20 y 50 años, y el 65% de los incidentes ocurren entre junio y septiembre, coincidiendo con las altas temperaturas.

La Confederación Hidrográfica del Duero advierte de que, pese a las campañas de concienciación, el 70% de los bañistas desconoce que una corriente de apenas 30 cm de profundidad puede derribar a un adulto. En 2022, un estudio de la Universidad de León reveló que el Carrión registra picos de velocidad de 12 km/h en zonas estrechas, como el tramo de Saldaña, donde el lecho forma pozas de hasta 4 metros de profundidad.

Año Fallecidos en ríos
(Castilla y León)
Incidentes en el Carrión
2015 10 3
2016 8 2
2017 12 4 (*incluye el joven de 25 años*)
2018 5 1
2019 10 3
2024 (hasta junio) 6 2 (*incluye esta víctima*)

¿Por qué sigue fallando la prevención?

A pesar de las campañas anuales de la Junta de Castilla y León —como “Ríos Seguros“, lanzada en 2021— y la instalación de boyas y carteles, los ahogamientos persisten. El problema, según los expertos, radica en tres factores:

  • Falsa sensación de seguridad: El 80% de las víctimas sabe nadar, pero subestima corrientes o remolinos.
  • Ausencia de vigilancia: Solo el 15% de los tramos peligrosos tiene socorristas en verano.
  • Alcohol y riesgo: En el 30% de los casos, las víctimas habían consumido alcohol antes del baño.
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El Ayuntamiento de Saldaña anunció este martes que duplicará los controles policiales en las zonas de riesgo y estudia instalar cámaras de vigilancia en el Puente Viejo. Sin embargo, los vecinos exigen medidas más contundentes: “Hace falta un plan de emergencia con helicópteros, como en el Pantano de Aguayo“, declaró a este medio María López, portavoz de la asociación “Saldaña Segura”.

Mientras, el río Carrión sigue fluyendo, indiferente a las tragedias que arrastra. ¿Cuántas vidas más costará convencer a las autoridades de que este no es un problema estacional, sino un riesgo permanente?

El Puente Viejo de Saldaña: un tramo mortal con décadas de advertencias ignoradas

El Puente Viejo de Saldaña, donde ocurrió el rescate fallido este martes, no es un punto negro reciente: lleva más de 30 años acumulando incidentes. Construido en el siglo XVIII sobre arcos de piedra, este tramo del río Carrión concentra el 60% de los rescates del municipio debido a una combinación letal: corrientes cruzadas (que superan los 8 km/h en épocas de lluvias), un lecho rocoso irregular que genera remolinos, y una profundidad variable que oscila entre 1,2 y 4 metros en apenas 20 metros de distancia. Según un informe de la Universidad de Valladolid (2019), este tramo registra turbulencias equivalentes a un río de montaña, pese a su apariencia tranquila.

Los datos históricos son demoledores: desde 1995, cuando se registró el primer ahogamiento documentado en la zona, han muerto 9 personas en un radio de 300 metros alrededor del puente. El caso más mediático fue el de Javier M., un bombero voluntario de 38 años que falleció en julio de 2011 mientras intentaba salvar a un menor que se bañaba en una zona prohibida. El menor sobrevivió, pero el socorrista quedó atrapado en un remolino de 3 metros de diámetro —conocido localmente como “el pozo del puente”— del que no pudo escapar. Tras este suceso, la Diputación de Palencia invirtió 120.000 euros en señales luminosas y boyas, pero en 2016 un estudio de la Guardia Civil reveló que el 73% de las señales habían sido vandalizadas o eran ilegibles.

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Lo más paradójico: el Puente Viejo nunca ha sido habilitado para el baño, pero su ubicación —a 500 metros del casco urbano y junto al parque Javier Cortes— lo convierte en un imán para bañistas. En 2023, el Ayuntamiento instaló cámaras térmicas para detectar presencia nocturna en el río, pero el sistema quedó inoperativo en dos ocasiones por cortes de suministro. Mientras, los vecinos denuncian que las patrullas fluviales —prometidas en 2020 tras la muerte del joven de 32 años— solo actúan dos días a la semana en julio y agosto. “Es como poner un parche en una hemorragia”, criticó Carlos Ruiz, exsocorrista del 112 que participó en 5 rescates fallidos en esta zona entre 2015 y 2022.

¿Por qué no se cierra el acceso al puente?

La pregunta que nadie responde: si el tramo es tan peligroso, ¿por qué sigue abierto al público? Fuentes del Ayuntamiento admiten a este medio que “cerrarlo requeriría una declaración de “zona de riesgo extremo” por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero, un trámite que lleva paralizado desde 2021 por disputas competenciales con la Junta. Mientras, el río sigue cobrándose vidas. La última, la de un hombre de 45 años cuya familia, según testigos, había advertido minutos antes: “No nades ahí, que el agua está negra“. Una frase que, en el Carrión, suele ser la última.

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