José Luis Rodríguez Zapatero y Delcy Rodríguez en Miraflores discutiendo el 'renacer' de Venezuela con documentos oficiales sobre la mesa

Diplomacia en acción: Zapatero avala el “renacer” de Venezuela bajo Delcy Rodríguez

Giro histórico: El expresidente español respalda la “nueva era” de Venezuela tras reunirse con la mandataria interina y su equipo en Miraflores.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ratificó este sábado su “compromiso irrenunciable” con la unidad nacional y la estabilidad política tras el encuentro sostenido el viernes con el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Palacio de Miraflores. El diálogo, calificado como “estrategico” por fuentes oficiales, se enmarca en la Diplomacia Bolivariana de Paz que promueve el Ejecutivo venezolano desde enero de 2026.

El programa, lanzado oficialmente el 23 de enero de 2026 —coincidiendo con el aniversario de la caída de Nicolás Maduro—, ha movilizado a más de 12 sectores sociales en mesas de diálogo, según datos de la Vicepresidencia. Zapatero, quien participó en una jornada del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz junto al coordinador Ernesto Villegas Poljak, destacó que Venezuela vive “el mejor ambiente en una década“, con avances tangibles en la liberación de 47 presos políticos desde diciembre pasado, según registros de la ONG Foro Penal.

“Tengo una relación casi diaria con Delcy Rodríguez. En tiempo récord, está dando pasos que permiten a Venezuela respirar de otra manera“, declaró Zapatero a medios internacionales desde Caracas. El expresidente socialista, quien ha mediado en crisis venezolanas desde 2016, subrayó que “hay un renacer” en el país, impulsado por iniciativas como la ley de amnistía aprobada por unanimidad el jueves en la Asamblea Nacional. Esta norma, en primera lectura, busca sentar las bases para la reconciliación nacional tras la captura de Maduro el 3 de enero de 2026 en una operación militar conjunta.

El encuentro en Miraflores también contó con la presencia de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria, quien ha liderado las negociaciones con sectores opositores. Según fuentes de la Presidencia venezolana, el Programa para la Convivencia Democrática —con un presupuesto asignado de US$850 millones para 2026— prioriza tres ejes: diálogo político, justicia transicional y reactivación económica. Zapatero, quien se reunió además con representantes de la oposición, recordó que “el perdón y el reencuentro son los pilares de cualquier proceso de paz duradero”.

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El papel de Zapatero en Venezuela no es nuevo: desde 2016, ha facilitado 5 rondas de negociaciones entre el chavismo y la oposición, incluyendo la liberación de 112 presos políticos entre 2019 y 2024, según informes de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Sin embargo, esta visita adquiere un simbolismo especial tras la transición política acelerada que vive el país desde enero, cuando Maduro fue detenido en una operación que aún genera tensiones con Washington. “Venezuela está escribiendo una nueva página“, afirmó Zapatero, quien también se reunió con empresarios y líderes religiosos durante su estancia.

La Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, aprobó el jueves la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional con 167 votos a favor (de un total de 167 diputados presentes), un gesto interpretado como una señal de apertura. No obstante, sectores de la oposición —como el partido Voluntad Popular— han exigido garantías para elecciones libres y la liberación de los 23 presos políticos que, según su conteo, aún permanecen tras las rejas. ¿Logrará el programa de Delcy Rodríguez conciliar a un país dividido por 15 años de crisis?

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Zapatero y Venezuela: los precedentes de una mediación con luces y sombras (2016-2024)

El respaldo de José Luis Rodríguez Zapatero al “renacer” de Venezuela bajo Delcy Rodríguez no es un gesto aislado, sino el último capítulo de una mediación que arrancó en abril de 2016, cuando el expresidente español aceptó el encargo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) para facilitar el diálogo entre el chavismo y la oposición. Sin embargo, su historial en el país caribeño está marcado por avances efímeros y fracasos sonados, con un saldo que hoy pone en perspectiva sus declaraciones optimistas.

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El primer gran intento de Zapatero —la Mesa de Diálogo Nacional de octubre de 2016— se saldó con un acuerdo para celebrar elecciones regionales en 2017, pero el proceso se frustró cuando el gobierno de Nicolás Maduro postergó indefinidamente los comicios y convocó una Asamblea Nacional Constituyente en julio de 2017, boicoteada por la oposición. Según informes de la OEA, esa maniobra profundizó la crisis institucional y llevó a que 61 países (incluida España) no reconocieran los resultados. Más tarde, en septiembre de 2019, Zapatero logró la liberación de 24 presos políticos en un gesto humanitario, pero el diálogo se rompió semanas después cuando el régimen de Maduro inhabilitó a 38 diputados opositores, incluyendo a Juan Guaidó, entonces presidente de la Asamblea Nacional.

El balance de sus cinco rondas de negociación (2016-2024) revela una constante: los acuerdos rara vez se cumplieron en su totalidad. Por ejemplo, en noviembre de 2021, tras meses de conversaciones en México, se firmó un memorándum para destrabajar $3.000 millones en fondos venezolanos congelados en el exterior, destinados a comprar vacunas y alimentos. Sin embargo, solo se liberaron $120 millones (4% del total), según datos del Banco Central de Venezuela, debido a las sanciones de EE.UU. y a la falta de garantías para la oposición. Incluso su logro más citado —la liberación de 112 presos políticos entre 2019 y 2024marzo de 2023, el gobierno de Maduro detuvo a otros 19 activistas en menos de 48 horas, según Amnistía Internacional.

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Hoy, Zapatero elogia el “mejor ambiente en una década”, pero su credibilidad está en entredicho para sectores clave. Tres actores observan con escepticismo:

  • La oposición radical: Partidos como Voluntad Popular recuerdan que en 2018, Zapatero avaló las elecciones presidenciales —calificadas de “fraudulentas” por la UE— donde Maduro obtuvo un 67,84% de los votos con una participación del 46% (la más baja en 20 años).
  • EE.UU.: El Departamento de Estado ha señalado que, pese a los gestos de Delcy Rodríguez, 23 presos políticos siguen detenidos y no hay fecha para elecciones libres, como exige la Ley de Amnistía recién aprobada.
  • Los empresarios: La Confedecámaras Venezuela advierte que el presupuesto de $850 millones para el programa de convivencia equivale apenas al 0,7% del PIB venezolano (estimado en $120.000 millones para 2026), una cifra insuficiente para reactivar la economía.

¿Diplomacia real o efecto óptico?

El “renacer” que proclama Zapatero choca con una realidad incómoda: en sus ocho años de mediación, ninguno de sus acuerdos ha sobrevivido más de 12 meses sin ser incumplido o saboteado. La pregunta ahora no es si Delcy Rodríguez quiere cambiar el rumbo —sus gestos, como la ley de amnistía, son inéditos—, sino si el aparato chavista (aún controlado por figuras como Diosdado Cabello o Tareck El Aissami) permitirá que esta vez sea diferente. El antecedente más cercano es el Acuerdo de Barbados (octubre 2023), donde Maduro prometió elecciones libres a cambio del levantamiento de sanciones… y luego vetó a María Corina Machado, la candidata opositora con mayor apoyo. Zapatero celebra hoy que Venezuela “respira de otra manera”, pero el oxígeno podría agotarse rápido: si en 60 días no hay un cronograma electoral concreto, la comunidad internacional —empezando por la UE— podría retirar su apoyo al proceso.

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