Gráfico del Ibex 35 en rojo con petróleo a 110 dólares y bonos en 4,69% marcando resistencia técnica

Frenazo en bolsa: el IBEX 35 rompe 7 meses de racha alcista con caída del 0,27%

Giro inesperado: El IBEX 35 corta su racha histórica de siete meses al rojo, arrastrado por metales y la Fed.

El fin de la racha: siete meses de subidas se esfuman en un día

El IBEX 35 ha cerrado este lunes con un retroceso del 0,27% (47,8 puntos menos), hasta situarse en 17.833,10 puntos, poniendo fin a una secuencia inusual: siete meses consecutivos de ganancias. El índice español, que en enero acumulaba una revalorización del 3,3% y rozaba los 17.900 puntos —niveles no vistos desde antes de la pandemia de 2020—, ha sucumbido al primer sobresalto externo serio en meses. El contraste con Europa es revelador: mientras el FTSE Eurofirst 300 caía un 0,70%, el selectivo español resistía mejor, aunque ya no puede ignorar las turbulencias globales.

Índice IBEX 35

Este ajuste, aunque limitado, llega en un momento crítico: el calendario de esta semana está cargado de citas macroeconómicas y resultados empresariales que podrían redefinir la tendencia. Los expertos advierten que, tras una subida acumulada del 22% desde los mínimos de octubre de 2023, el índice entra en una fase de mayor volatilidad, donde la rotación hacia valores defensivos —como utilities y telecomunicaciones— suele ser la primera señal de alerta.

El crash de los metales: oro y plata lideran una caída en cascada

El epicentro de la sacudida no está en Madrid, sino en los mercados de materias primas. El oro, que había escalado casi un 100% en 2025 y acumulaba un 25% solo en enero, se desplomaba este lunes junto a la plata, el petróleo y los metales industriales. La corrección, calificada por algunos analistas como un “ajuste técnico necesario”, responde a un cóctel explosivo: sobrecompra histórica, el nombramiento de Kevin Warsh como futuro presidente de la Fed —un perfil percibido como “halcón”— y la decisión de CME Group de elevar los márgenes en los futuros de metales, lo que ha forzado el cierre acelerado de posiciones apalancadas.

El efecto dominó ha sido inmediato: las ventas en metales han contagiado a otros activos de riesgo, incluyendo acciones. “Estábamos en un mercado donde la complacencia era la norma”, explica María López, estratega de mercados de Capital Economics. “Cuando un activo como el oro, que actúa como refugio, cae un 8% en dos sesiones, es señal de que los inversores están liquidando posiciones para cubrir pérdidas en otros frentes”.

Kevin Warsh y la Fed: el halcón que cambió las reglas del juego

La designación de Kevin Warsh —exmiembro de la Fed durante la crisis de 2008— como próximo presidente de la Reserva Federal ha alterado radicalmente las expectativas del mercado. Warsh, conocido por su postura “halcón” (más estricta contra la inflación), ha hecho que los futuros descuenten ahora un escenario con menos recortes de tipos en 2026 de los que se anticipaban. Hasta hace 48 horas, los inversores daban por hecho dos o tres bajadas de tipos; hoy, esa probabilidad se ha reducido a una sola, según los contratos de fondos federales.

El impacto ha sido inmediato en activos sensibles a los tipos: bonos a largo plazo, oro y acciones de crecimiento —especialmente tecnológicas—. “El mercado había descontado un aterrizaje suave con recortes tempranos, pero Warsh introduce incertidumbre”, señala Javier Martínez, gestor de fondos en Andbank. “Su historial sugiere que priorizará la estabilidad de precios sobre el crecimiento, incluso si eso significa mantener tipos altos más tiempo”.

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Este giro explica por qué sectores como la banca —que se beneficiaban de los tipos altos— ahora sufren: un 62% de los valores del IBEX 35 tienen exposición directa o indirecta a la política monetaria de la Fed, según datos de Bloomberg.

Bancos en picado, utilities en alza: la rotación defensiva se acelera

El sector financiero español ha sido el más castigado en la sesión. Banco Santander (-1,13%), BBVA (-0,79%), Caixabank (-0,31%), Sabadell (-1,09%), Bankinter (-0,87%) y Unicaja Banco (-1,11%) han cerrado en rojo, revirtiendo parte de las ganancias acumuladas en los últimos meses. La razón es doble: por un lado, la perspectiva de tipos altos más prolongados reduce el margen de beneficio en sus carteras de bonos; por otro, un entorno volátil frena la demanda de crédito corporativo, clave para su negocio.

En el extremo opuesto, los valores defensivos han actuado como colchón. Telefónica (+0,53%), Inditex (+0,73%), Iberdrola (+0,48%) y Cellnex (+0,92%) han cerrado en verde, mientras que Repsol (-2,33%) ha sufrido por el desplome del petróleo. “Es la clásica rotación hacia seguridad”, explica Carlos Sánchez, analista de Renta 4. “Cuando el riesgo sistémico aumenta, los inversores buscan empresas con flujos de caja estables y menos exposición a los ciclos económicos”.

Este movimiento recuerda al de marzo de 2023, cuando el colapso de Silicon Valley Bank desencadenó una huida masiva hacia utilities y telecomunicaciones, sectores que luego lideraron la recuperación.

La tecnología bajo presión: ¿se agota la fiebre por la IA?

El sector tecnológico, que había liderado las subidas globales gracias al boom de la inteligencia artificial, también ha sufrido correcciones. Analistas como Sergio Ávila, de IG, señalan que “tras la sacudida en metales, el sector tecnológico sufre por las dudas sobre la sostenibilidad de la fiebre de la IA”. La noticia de que Nvidia habría congelado un plan de inversión millonario en OpenAI ha actuado como detonante: en un segmento donde las valoraciones ya descontaban crecimientos perfectos, cualquier señal de desaceleración dispara las ventas.

Las cifras son elocuentes: empresas como Microsoft, Alphabet y Meta acumulan subidas de entre el 40% y el 80% en los últimos 12 meses, pero ahora el mercado cuestiona si sus beneficios futuros podrán justificar esos múltiplos en un entorno de tipos altos. “Estamos viendo una toma de beneficios técnica, pero también un cambio de narrativa”, advierte Elena Gómez, estratega de Bankinter. “La IA sigue siendo transformadora, pero el ritmo de adopción puede ser más lento de lo que descontaban los precios”.

El paralelo con la burbuja de las puntocom en 2000 es inevitable: entonces, como ahora, las tecnológicas lideraban las subidas hasta que un cambio en la política monetaria expuso su sobrevaloración. Aunque los fundamentales hoy son más sólidos, el riesgo de una corrección profunda no es desdeñable.

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La semana decisiva: resultados empresariales y bancos centrales en el punto de mira

Los próximos cinco días serán clave para determinar si esta corrección es un simple ajuste o el inicio de un cambio de tendencia. En el frente empresarial, más del 20% de la capitalización del EuroStoxx y el S&P 500 presentará resultados: desde Walt Disney (lunes) hasta Amazon (jueves) y Santander (miércoles). Si las empresas confirman resistencia a los tipos altos, el mercado podría estabilizarse; si aparecen profit warnings o recortes de inversión, la volatilidad se disparará.

En el ámbito macro, los inversores tendrán que digerir:

  • Los PMI manufactureros de Europa y EE.UU. (lunes), que podrían confirmar la recesión industrial.
  • El IPC de la eurozona (miércoles), clave para el BCE.
  • Las decisiones del BCE y el Banco de Inglaterra (jueves), donde el lenguaje será más importante que los tipos.
  • El informe de empleo de EE.UU. (viernes), el dato que más influye en la Fed.

“Esta semana separará a los optimistas de los realistas”, resume Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano Partners. “Si los datos confirman un enfriamiento controlado, la corrección será pasajera. Si muestran debilidad inesperada, el ajuste podría extenderse hasta marzo”.

Bancos centrales: ¿aterrizaje suave o recesión?

El verdadero test para los mercados llegará con las reuniones del BCE y la Fed en las próximas semanas. Hasta ahora, los inversores habían descontado un escenario de aterrizaje suave: inflación controlada sin recesión. Pero el nombramiento de Warsh y la caída de los metales han reabierto el debate. “El riesgo es que la Fed se quede atrás en la curva”, advierte Luis García, de Intermoney. “Si la inflación repunta en febrero, podrían verse obligados a subir tipos de nuevo, algo que ningún mercado ha descontado”.

En Europa, el BCE enfrenta un dilema similar. Con la inflación aún por encima del 3% en países como España y Alemania, cualquier recorte prematuro de tipos podría reavivar las presiones de precios. “El margen de error es mínimo”, señala Sofía Martínez, economista de Caixabank Research. “Un movimiento en falso podría llevar a la eurozona a la recesión que hasta ahora ha logrado evitar”.

¿Lograrán los bancos centrales thread el needle (enhebrar la aguja) entre controlar la inflación y no ahogar el crecimiento? La respuesta definirá si el IBEX 35 recupera su tendencia alcista o entra en una fase de corrección prolongada.

El precedente de 2018: cuando el IBEX 35 rompió una racha de 6 meses y cayó un 12% en un trimestre

La ruptura de la racha alcista del IBEX 35 no es un fenómeno aislado en su historia reciente. En octubre de 2018, el selectivo español cortó una secuencia de seis meses consecutivos de subidas (entre abril y septiembre de ese año, con una revalorización acumulada del 8,4%) para iniciar una corrección que lo llevó a perder un 12% en solo tres meses. El detonante entonces fue similar al actual: una Fed más hawkish de lo esperado —bajo la presidencia de Jerome Powell, quien en diciembre de 2018 subió tipos por cuarta vez en el año— combinada con una caída del 20% en el precio del petróleo Brent (de $86 a $69 por barril) y tensiones comerciales entre EE.UU. y China que escalaron con aranceles del 10% a $200.000 millones en importaciones chinas.

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El paralelo con 2024 es inquietante. En 2018, el IBEX 35 había alcanzado los 9.300 puntos en septiembre, impulsado por el sector bancario (que entonces representaba el 30% del índice, frente al 22% actual). Sin embargo, cuando la Fed señaló que los tipos podrían superar el 3% —un umbral psicológico—, los bancos europeos, sobreexpuestos a la deuda soberana, lideraron las caídas. BBVA y Santander perdieron un 15% y 18% respectivamente entre octubre y diciembre de 2018, mientras que Iberdrola y Telefónica, al igual que ahora, actuaron como valores refugio con subidas del 5% y 3% en el mismo periodo. La lección clave: tras una racha alcista prolongada, el IBEX suele corregir entre un 10% y un 15% cuando la Fed adopta un tono inesperadamente restrictivo, incluso si los fundamentales macroeconómicos locales (como el PIB español, que en 2018 crecía al 2,6%) siguen siendo sólidos.

Otro factor crítico en 2018 fue el efecto contagio desde Wall Street. El S&P 500 cayó un 9% en diciembre de ese año, su peor mes desde la Gran Recesión, arrastrando a Europa. Hoy, con el Nasdaq sobrevalorado en un 20% según el indicador CAPE (relación precio-beneficio ajustada a ciclo) y la IA en el epicentro de la burbuja, el riesgo de un corrección transatlántica es aún mayor. En 2018, Apple (entonces el 4% del S&P 500) recortó su previsión de ingresos por primera vez en 15 años, desencadenando pánico. Hoy, Nvidia —que pesa un 5% en el S&P— ya ha dado señales de desaceleración en sus inversiones en IA.

¿Repetirá el IBEX el patrón de 2019, cuando recuperó las pérdidas en 5 meses?

Tras el batacazo de finales de 2018, el IBEX 35 tocó suelo en 8.200 puntos en enero de 2019, pero logró recuperarse un 14% en solo cinco meses, impulsado por un giro dovish de la Fed (que pausó las subidas de tipos) y un acuerdo comercial preliminar entre EE.UU. y China. La pregunta ahora es si Kevin Warsh repetirá el guión de Powell en 2019 —cuando la Fed hizo una pausa de 7 meses— o si, por el contrario, su perfil halcón lo llevará a mantener los tipos altos más tiempo, como hizo en 2007, cuando como gobernador votó a favor de subidas que agravaron la crisis financiera. Los inversores tienen tres señales clave que vigilar en las próximas semanas: (1) si el petróleo Brent rompe los $75 (nivel que en 2018 aceleró las ventas), (2) si el VIX supera los 25 puntos (umbral de pánico), y (3) si Warsh confirma en su primera rueda de prensa (prevista para el 15 de febrero) que descarta recortes en 2024. Si los tres factores se alinean, la corrección del IBEX podría extenderse hasta el 20-25%, como ocurrió en el cuarto trimestre de 2018.

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