Bomberos y aviones anfibios combaten el incendio en Doñana con humo y llamas al fondo, zona Rincón del Membrillo

🔥 Doñana respira: el incendio en Almonte se estabiliza tras 3 días de batalla

Fuego contenido: El incendio en Doñana, que arrasó desde el domingo, queda estabilizado a las 22:15h. Más de 400 profesionales logran frenar las llamas en el corazón del Parque Nacional.

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El fuego, que se inició en el paraje Rincón del Membrillo (Almonte, Huelva), fue declarado el pasado domingo 11 de junio y ha mantenido en jaque a los equipos de extinción durante 72 horas consecutivas. Según el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones, Antonio Sanz, la estabilización se logró a las 22:15 horas de este martes, aunque el dispositivo sigue activo para consolidar el control total. Doñana, Patrimonio de la Humanidad desde 1994, enfrenta así uno de los mayores desafíos ecológicos de la última década en Andalucía.

En un mensaje difundido a través de su cuenta en X (antes Twitter), Sanz destacó que, pese a la magnitud del siniestro, existe la esperanza de que “una parte significativa de la zona afectada no haya quemado”. El estudio de severidad, que se realizará en los próximos días, será clave para evaluar el daño real. “Seguramente encontraremos áreas que podrán regenerarse de forma natural“, afirmó, subrayando que el fuego no ha sido severo en todos los puntos. Un dato crucial: Doñana alberga más de 4.600 especies catalogadas, muchas de ellas endémicas y en peligro de extinción, como el lince ibérico.

El consejero también resaltó la presencia de “islas de vegetación” dentro del perímetro afectado, zonas que han resistido al avance de las llamas. Este fenómeno, conocido como “refugios climáticos”, es vital para la recuperación del ecosistema. En incendios anteriores, como el de Moguer en 2017 —que arrasó 8.500 hectáreas—, estas áreas actuaron como semilleros para la regeneración de la flora.

Operativo histórico: 400 profesionales y 30 medios aéreos en acción

El dispositivo desplegado para combatir el incendio ha sido uno de los más potentes de los últimos años en Andalucía. Durante el pico de la emergencia, se movilizaron:

  • 30 medios aéreos, incluyendo helicópteros pesados y aviones anfibios.
  • Más de 400 profesionales entre bomberos, técnicos y agentes de medio ambiente.
  • 19 autobombas y 4 tractores con grada para cortafuegos.
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Solo este martes, se incorporaron 10 aeronaves adicionales: cinco helicópteros (tres pesados y dos semipesados), cuatro aviones anfibios pesados y un avión de coordinación (ACO) del Ministerio para la Transición Ecológica. La estrategia aérea fue decisiva para frenar el avance del fuego hacia zonas críticas, como las marismas, hábitat esencial para aves migratorias como el águila imperial ibérica.

Con la caída de la noche, los 10 medios aéreos del Plan Infoca se retiraron por protocolos de seguridad, pero el trabajo en tierra continuó sin pausa. 7 autobombas y 125 efectivos permanecieron activos durante la madrugada, monitoreando puntos calientes y reforzando las líneas de contención. Según datos del Infoca, en lo que va de 2024, Andalucía ha registrado 1.245 incendios forestales, un 15% más que en el mismo periodo de 2023.

¿Qué pasa ahora? La regeneración de Doñana, bajo la lupa

Tras la estabilización, el siguiente paso es evaluar la severidad del daño. Los técnicos analizarán:

  • La extensión total afectada (aún sin cifras oficiales).
  • El grado de quemado del suelo y la vegetación.
  • La capacidad de recuperación de especies clave, como el pino piñonero o el alcornoque.

El consejero Sanz recordó que Doñana ya ha demostrado su resiliencia en el pasado. Tras el incendio de 2017, el 70% de las zonas quemadas mostró signos de regeneración natural en menos de dos años. Sin embargo, este nuevo siniestro llega en un contexto de sequía prolongada —Andalucía acumula un déficit de lluvias del 40% en 2024— y olas de calor tempranas, factores que podrían ralentizar la recuperación.

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La pregunta que ahora planea sobre los ecologistas: ¿Logrará Doñana recuperarse antes de la próxima temporada de incendios? Con el verano a la vuelta de la esquina y las temperaturas ya rozando los 40°C en la zona, el margen de tiempo es escaso. Mientras, los equipos siguen en alerta máxima: un solo rebrote podría echar por tierra los avances de estos días.

Doñana en la mira: los incendios que marcaron su historia y su capacidad de renacer

Mientras los equipos celebran la estabilización del fuego en Almonte, el fantasma de los grandes incendios forestales (GIF) que han azotado Doñana en las últimas décadas planea sobre el parque. Este no es el primer desafío de fuego que enfrenta el espacio natural más emblemático de España, pero su capacidad de recuperación —aunque probada— se pone a prueba en un escenario climático cada vez más hostil. Un repaso a los precedentes revela patrones preocupantes y lecciones que podrían ser clave en los próximos meses.

El incendio más devastador registrado en Doñana ocurrió en agosto de 2017, cuando las llamas arrasaron 8.486 hectáreas en Moguer (Huelva), afectando al 45% del perímetro del parque nacional. Aquellas llamas, que tardaron 10 días en ser controladas, destruyeron hábitats críticos del lince ibérico —cuya población en la zona se estimaba entonces en 84 ejemplares— y dejaron al descubierto la vulnerabilidad de los ecosistemas mediterráneos ante el cambio climático. Sin embargo, un estudio publicado en 2020 por la Estación Biológica de Doñana (CSIC) reveló que, tres años después, el 70% de las zonas quemadas mostraba una regeneración natural “notable”, gracias a la resiliencia de especies como el brezo y el tojo. El mismo informe advertía: la recuperación completa podría requerir entre 15 y 30 años para especies de crecimiento lento, como el pino piñonero.

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Otros dos hitos marcaron la historia reciente de Doñana:

  • 1999 (Incendio de El Rocío): Quemó 1.200 hectáreas en plenas marismas, afectando a colonias de garza imperial y focha moruna. La regeneración tardó 7 años, pero las aves migratorias regresaron en un 80% gracias a la conservación de humedales adyacentes.
  • 2004 (Fuego en Sanlúcar de Barrameda): 3.500 hectáreas calcinadas, con daños graves en zonas de monte blanco. Un proyecto de reforestación con alcornoques (2006-2012) logró recuperar el 60% del área, pero la sequía de 2012 frenó el crecimiento.

Lo que distingue al incendio de 2024 es su contexto: Doñana llega a este siniestro tras cuatro años consecutivos de sequía (2020-2023), con un déficit hídrico acumulado del 58% según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Además, las temperaturas en junio han superado en 3°C la media histórica para la zona, un récord desde que hay registros (1961). Estos factores podrían alargar los plazos de recuperación observados en el pasado, especialmente para especies como el acebuche o la jara pringosa, clave para el ecosistema.

¿Un punto de no retorno? La cuenta atrás para el verano

Los técnicos del Plan Infoca y el CSIC coinciden en un dato alarmante: si en los próximos 30 días no se registran lluvias significativas (más de 20 litros/m²), el riesgo de rebrote en las zonas quemadas se disparará. Doñana ha demostrado que puede renacer, pero esta vez lo hará bajo un sol más implacable y con menos agua que nunca. La pregunta no es si el parque se recuperará, sino a qué costo —y si el próximo incendio dejará heridas demasiado profundas para cicatrizar.

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