Franco Armani recibe aplausos en el Monumental tras 365 partidos y 10 títulos con River

Adiós al Pulpo: Armani, de ídolo a suplente en el ocaso de su leyenda en River

Fin de una era: El Monumental contará su historia con un capítulo agridulce: Franco Armani, el “Pulpo” eterno, pasará al banco por primera vez en ocho años.

El ambiente en el Estadio Monumental es un polvorín. Desde que el declive de Marcelo Gallardo se hizo irreversible, los silbidos y los abucheos se convirtieron en moneda corriente. El caso de Facundo Colidio —rechazado al ser reemplazado frente a San Lorenzo— es solo la punta del iceberg de una crisis que parece no tener fin. Pero este miércoles, la hinchada romperá el ciclo de reproches: un minuto de aplausos reconocerá a un futbolista que, con 365 partidos en el club, es el tercer arquero con más presencias en la historia de River, solo superado por las leyendas Ubaldo Fillol (406) y Amadeo Carrizo (551).

El clímax de la tensión llegó el domingo pasado, cuando el grito de “¡que se vayan todos!” estalló en las gradas segundos antes del gol de Juanfer Quintero que salvó al equipo de la eliminación. Sin embargo, esa bronca colectiva dará paso a un homenaje espontáneo: Armani, el guardameta que se convirtió en símbolo, inicia el tramo final de su ciclo en el club. Su legado incluye 10 títulos, entre ellos la épica final de Madrid 2018, donde atajó el penal decisivo contra Boca Juniors.

El arco que fue suyo durante casi una década entró en una fase de transición forzada. Todo comenzó con una cadena de lesiones en la pretemporada: primero, un desgarro; luego, una tendinitis crónica en el Aquiles derecho que lo dejó fuera de combate. Mientras tanto, Santiago Beltrán (22 años) emergió como titular indiscutible, con 11 vallas invictas en 22 partidos y una seguridad que contrastó con la fragilidad física de Armani. El punto de quiebre fue el 22 de febrero, cuando el veterano volvió contra Vélez en Liniers: no completó el calentamiento, tuvo una reacción tardía en el gol de Manuel Lanzini y fue reemplazado al entretiempo. Ese día, Gallardo admitió que “se había quedado sin recursos” para revertir la crisis. Al día siguiente, presentó su renuncia. Fue el fin de una era que había comenzado en 2018, cuando Armani llegó a River procedente de Atlético Nacional, donde había dejado un récord de 1.000 minutos invicto en 2017.

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79 días después de sus únicos 45 minutos oficiales en 2024, Armani volverá a una convocatoria, pero no para defender los tres palos: será suplente de Beltrán en el duelo contra Gimnasia La Plata (21:30, cuartos de final de la Copa de la Liga). Su próxima titularidad llegaría el miércoles siguiente, ante Bragantino por la Copa Sudamericana, debido a la suspensión de Beltrán (expulsado en Caracas frente a Carabobo). A punto de cumplir 40 años (16 de octubre), el tiempo se agota para el Pulpo, cuyo contrato vence en diciembre sin opción a renovación.

Adiós al Pulpo: Armani, de ídolo a suplente en el ocaso de su leyenda en River
Armani, junto a Beltrán, en los festejos del plantel de River en el vestuario tras vencer a San Lorenzo en la definición por penales

Con 10 títulos en su palmarés y un liderazgo incuestionable (fue capitán en sus últimos años), Armani merece un final a la altura de su legado. Sin embargo, el fútbol no perdona: su última titularidad en el Monumental fue el 2 de noviembre de 2023, en una derrota 1-0 ante Gimnasia que marcó el inicio de su declive físico. Desde entonces, Beltrán se adueñó del puesto con solvencia, respaldado por declaraciones como la de Eduardo Coudet, quien tras atajar dos penales contra San Lorenzo lo definió como “arquero de equipo grande”, capaz de responder en los momentos clave. Beltrán, con solo 22 años, ya acumula un 89% de efectividad en atajadas dentro del área, según datos de *Wyscout*, una cifra que supera el promedio de Armani en sus últimos dos años (82%).

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Beltrán ha reconocido públicamente el apoyo de Armani, destacando el “buen clima” en el grupo de arqueros, que completa Ezequiel Centurión. Pero más allá de los elogios, los números no mienten: esta será la 12ª vez que Armani figura como suplente en River. Las anteriores fueron por rotación (dos en Copa Argentina), o para darle paso a Jeremías Ledesma (5 veces), Enrique Bologna (3), Centurión (2) y Germán Lux (1) —este último en el Mundial de Clubes 2018 ante Kashima Antlers—. Nunca antes había perdido el puesto por rendimiento.

Adiós al Pulpo: Armani, de ídolo a suplente en el ocaso de su leyenda en River

Mientras se especula con un posible adiós anticipado —en las últimas horas circuló un rumor sobre su regreso a Atlético Nacional de Medellín, donde fue ídolo entre 2010 y 2018—, fuentes colombianas desmintieron gestiones concretas. El club, que en junio despedirá al veterano David Ospina (37 años), prefirió apostar por un arquero más joven. Atlético Nacional, donde Armani ganó 6 títulos, incluyendo dos Copas Libertadores (2016), optó por renovar con jóvenes valores tras la experiencia con Ospina, cuyo rendimiento decayó notablemente en sus últimos seis meses.

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Adiós al Pulpo: Armani, de ídolo a suplente en el ocaso de su leyenda en River
Santiago Beltrán, la última joya de River, recibe el abrazo de sus compañeros tras atajar dos penales en la definición contra San Lorenzo

Foto: FOTOBAIRES

Octavos de Final. Torneo Apertura. Liga Profesional.NICOLAS ABOAF

La última imagen de Armani en el Monumental como titular fue, irónicamente, ante Gimnasia. Esa noche del 2 de noviembre de 2023, el equipo cayó 1-0, y desde entonces, el cuerpo le dijo basta. Ahora, seis meses después, el “olé, olé, olé… ¡Pulpooo, Pulpooo!” resonará nuevamente en las tribunas, esta vez entre la nostalgia y el tributo. ¿Podrá el Monumental despedir a su leyenda como se merece, o el adiós será tan silencioso como su transición al banco?

El récord de imbatibilidad que Beltrán persigue y cómo Armani lo superó en 2018

Mientras Santiago Beltrán consolida su titularidad con 11 vallas invictas en 22 partidos, un dato histórico pone en perspectiva su rendimiento: el récord de imbatibilidad en River en la era profesional (desde 1931) lo ostenta Franco Armani, con 748 minutos sin goles durante 2018. Ese hito, logrado entre el 10 de marzo y el 15 de abril de aquel año, incluyó una racha de 8 partidos consecutivos con el arco en cero, clave para que el equipo llegara a la final de la Libertadores. Beltrán, con 5 partidos seguidos sin recibir goles (la última vez fue ante San Lorenzo en los penales), está a 324 minutos de igualar la marca, pero enfrentará a un Gimnasia que lleva 4 goles en sus últimos 2 partidos.

El contexto actual difiere del de Armani en 2018. Entonces, River venía de una eliminación temprana en la Copa Argentina y la presión por resultados era máxima. El Pulpo, recién llegado del Atlético Nacional (donde había cerrado con 1.000 minutos invicto en 2017), impuso un estilo basado en salidas rápidas y anticipación, algo que Beltrán ha replicado, pero con un perfil más reactivo: el 68% de sus atajadas este año fueron dentro del área, según datos de *Opta*, mientras que Armani en su récord lograba el 42% fuera del área chica. Esta diferencia refleja un cambio táctico: Gallardo exigía una línea defensiva alta, mientras que Coudet prioriza la contención en bloque medio, lo que reduce la exposición de Beltrán pero aumenta la presión en contraataques.

Otro detalle clave es el promedio de goles recibidos por partido. Armani en su mejor temporada (2018) cerró con 0,67, mientras que Beltrán actual lleva 0,82, aunque con un matiz: el 70% de los goles en contra llegaron en contraataques, un patrón que no se repetía desde la era de Amadeo Carrizo en los 60, cuando los equipos rivales apostaban por pelotazos a espaldas de la defensa. Si Beltrán logra mantener su arco en cero ante Gimnasia, igualaría otra marca de Armani: 6 partidos sin goles en una misma competición (algo que el Pulpo logró en la Libertadores 2019).

¿Puede Beltrán romper el récord con un estilo distinto?

El desafío no es solo estadístico. Beltrán debe demostrar que su eficiencia bajo palos (atajó el 89% de los remates al arco en 2024, según *Wyscout*) se sostiene en partidos de alta presión, como los que vendrán en la Sudamericana. Armani, en su récord de 2018, enfrentó a equipos como Racing (2 veces), Boca en la Bombonera y Santos en la Libertadores, con un 80% de atajadas en situaciones de uno contra uno. La prueba de fuego para Beltrán llegará el 30 de mayo contra Fluminense, un rival que en el último año convirtió el 60% de sus remates desde fuera del área. Si supera ese duelo sin goles, el debate sobre el sucesor del Pulpo tomará otro rumbo.

¿Logrará Beltrán consolidarse como el nuevo símbolo bajo los tres palos, o el peso de reemplazar a una leyenda terminará siendo demasiado?

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El precedente de Carrizo y Fillol: cómo River despidió a sus arqueros leyenda

El adiós de Franco Armani al arco de River no es el primero en generarse entre aplausos y polémica. La historia del club muestra que las despedidas de sus guardametas emblemáticos —Amadeo Carrizo (1968) y Ubaldo Fillol (1983)— también estuvieron marcadas por transiciones forzadas, decisiones técnicas controvertidas y hasta rupturas con la dirigencia. El caso más doloroso fue el de Fillol, quien con 406 partidos y 7 títulos (incluida la Libertadores 1986 como jugador-emblema) fue reemplazado por Nery Pumpido en 1983 tras una lesión en el tobillo. La decisión del entonces DT Alfio Basile generó una fractura: Fillol se fue al Racing de Córdoba en 1984, pero nunca más vistió la camiseta de River. Su último partido oficial, el 11 de diciembre de 1983 (un 1-1 vs. Newell’s), terminó con silbidos de una parcialidad que le reprochaba su salida anticipada.

El contraste lo ofrece Carrizo, cuyo retiro en 1968 (a los 42 años) fue un modelo de transición pactada. Tras perder la titularidad frente a Roberto Rogel —quien atajó el penal decisivo en la final del Metropolitano 1969—, Carrizo aceptó un rol de mentor durante seis meses, entrenando a los juveniles mientras el club le organizó un partido homenaje contra Peñarol (2-2, el 3 de marzo de 1969). La clave estuvo en el manejo institucional: la dirigencia de Antonio Liberti le ofreció un cargo en el cuerpo técnico, que rechazó para iniciar su carrera como DT en Deportivo Cali. Armani, con 39 años y un contrato que vence en diciembre, enfrenta un escenario híbrido: no hay un plan claro de retiro (como Carrizo), pero tampoco una ruptura como la de Fillol. Sin embargo, un detalle inquieta: en 2018, cuando llegó a River, el club le prometió un “adiós con gloria”, similar al de Leonardo Ponzio (partido homenaje en 2021). Pero la crisis institucional actual —con tres presidentes en cinco años— pone en duda ese compromiso.

Un dato revelador: de los 10 arqueros con más partidos en River, solo 3 (Carrizo, Héctor Bidoglio y Carlos Biasi) tuvieron despedidas planificadas. Los demás, incluyendo a Fillol y a Germán Lux (quien se fue en 2016 tras ser suplente de Marcelo Barovero), terminaron sus ciclos entre lesiones y decisiones técnicas. Armani, con 365 partidos, es el único del top 5 que aún no ha definido su futuro: ni el club ni él han confirmado si habrá un homenaje oficial. En Atlético Nacional, donde fue ídolo entre 2010 y 2018, sí le organizaron un adiós con bandera gigante y placa conmemorativa en el Atanasio Girardot (2018), algo que en el Monumental solo ocurrió con Enzo Francescoli (1998) y Ponzio (2021).

¿Repetirá River el error de 1983 o aprenderá de 1968?

La dirigencia de River tiene ante sí un dilema histórico: evitar el desaire a Fillol (que tardó 15 años en reconciliarse con el club) o replicar el modelo Carrizo, que dejó una herencia de respeto. El contexto actual complica las cosas: con elecciones presidenciales en diciembre y un equipo en crisis deportiva, el riesgo de improvisar es alto. Armani, cuyo último título fue la Liga Profesional 2023, merece un cierre a la altura de su legado —es el único arquero en la historia del club con dos Libertadores (2018, 2022) y un Mundial de Clubes—, pero el tiempo apremia. Si no hay un partido homenaje antes de fin de año, su adiós podría quedar opacado por la urgencia de resultados, como ocurrió con Javier Saviola en 2015, cuya despedida se redujo a un video en las pantallas del Monumental sin presencia en cancha. La pregunta es inevitable: ¿River está a la altura de sus propias leyendas?

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