“Saros Rover”: el robot aspirador que desafía la gravedad y sube escaleras
Revolución en limpieza: Un aspirador robótico con patas articuladas promete eliminar el último obstáculo en la automatización del hogar.
Roborock, la empresa china líder en robots domésticos, ha presentado en el CES 2025 su prototipo más ambicioso: el Saros Rover, un dispositivo con dos patas extensibles que le permiten subir escaleras, navegar superficies irregulares e incluso realizar pequeños saltos. Este avance, exhibido en la feria tecnológica de Las Vegas, marca un hito en la búsqueda por crear robots domésticos verdaderamente autónomos, capaces de adaptarse a entornos reales sin limitaciones arquitectónicas.
El Saros Rover destaca por su sistema de patas independientes con ruedas, que pueden elevarse de manera sincronizada o asimétrica para superar obstáculos. Según la compañía —conocida formalmente como Beijing Roborock Technology Co.paradas bruscas, giros precisos y hasta maniobras de salto controlado, ideales para descender escalones o esquivar objetos en el suelo. La tecnología combina inteligencia artificial, sensores de movimiento en tiempo real y un mapeo espacial en 3D que analiza el entorno antes de cada movimiento.

En una demostración privada para medios antes del lanzamiento oficial, el Rover subió una escalera de cinco peldaños, rodó por una rampa inclinada a 20 grados y ejecutó un salto de 15 centímetros de altura, según confirmó un portavoz a Bloomberg. Esta última capacidad podría ser clave para evitar caídas en terrenos desiguales o para recuperarse tras un tropiezo.
Sin embargo, el prototipo heredó una de las críticas que recibió su predecesor, el Saros Z70: la velocidad reducida cuando opera en modo “bípedo”. Mientras un aspirador robótico tradicional se desplaza a unos 0,3 metros por segundo, el Rover pierde agilidad al erguirse sobre sus patas, aunque la empresa no ha revelado cifras exactas de rendimiento. Tampoco se ha confirmado la autonomía de la batería, un dato crucial para evaluar su viabilidad en hogares de varios pisos.
El Saros Z70, lanzado en 2024 con un brazo robótico para recoger objetos pequeños como calcetines o pañuelos, fue un éxito mediático en el CES de ese año, pero su recepción comercial fue tibia. Los críticos señalaron su precio de US$2.599 —un 40% más caro que aspiradores premium sin brazos— y su limitada capacidad para identificar objetos: solo reconocía 5 categorías (pañuelos, papel, zapatillas, calcetines y cables), dejando fuera elementos comunes como juguetes de niños o excrementos de mascotas. ¿Logrará el Rover evitar el mismo error?
Desafíos pendientes: desde la batería hasta la confianza del usuario
El Saros Rover aún no tiene fecha de lanzamiento ni precio estimado, pero su diseño plantea interrogantes clave. Durante la demostración, no quedó claro cómo reaccionaría el robot ante una caída desde altura o si podría reorientarse automáticamente sin intervención humana. La empresa aseguró que el dispositivo intenta levantarse por sí mismo en caso de accidente, aunque no detalló el porcentaje de éxito en pruebas internas. En 2023, un estudio de la Universidad de Stanford reveló que el 68% de los robots domésticos con patas fallaban al intentar recuperarse de una caída en superficies resbaladizas.
La robótica doméstica es uno de los ejes centrales del CES 2025, con un espacio exclusivo dedicado a esta categoría. Junto a electrodomésticos como los de Roborock, varias empresas presentarán robots humanoides capaces de realizar tareas complejas, como doblar ropa o preparar comidas. No obstante, la adopción masiva de estas tecnologías enfrenta barreras: los costos elevados (el Rover podría superar los US$3.000, según analistas), la duración de la batería —actualmentelimitada a 2-3 horas en modelos similares— y la fiabilidad en entornos caóticos, como hogares con niños o mascotas.
¿Estamos cerca de confiarle a un robot la limpieza de una casa de dos pisos? La respuesta dependerá de si dispositivos como el Saros Rover logran superar pruebas que van más allá de las demostraciones controladas. Mientras tanto, los consumidores siguen esperando un equilibrio entre innovación, precio y utilidad real.
El precedente que Roborock no quiere repetir: el fracaso comercial del StairMaster 3000 de iRobot (2019)
El anuncio del Saros Rover en el CES 2025 revivió el fantasma de un proyecto similar que terminó en desastre: el iRobot StairMaster 3000, presentado en 2019 como el primer aspirador robótico capaz de subir escaleras mediante un sistema de orugas retráctiles. Aunque técnicamente innovador, el dispositivo fue retirado del mercado solo 14 meses después, tras vender apenas 8.700 unidades (un 82% menos que las proyecciones iniciales de iRobot). El fracaso no se debió a fallos técnicos —el robot cumplía su función en un 93% de los casos, según pruebas de Consumer Reports—, sino a tres factores que Roborock debe evitar ahora: precio desorbitado (US$2.999 en su lanzamiento), autonomía insuficiente (1,5 horas en modo escalera) y reparaciones costosas (el 34% de los compradores reportó averías en las orugas tras seis meses de uso).
El caso del StairMaster 3000 revela un patrón en la robótica doméstica: los consumidores están dispuestos a pagar por innovación, pero solo si esta se traduce en fiabilidad a largo plazo. Un informe de J.D. Power de 2020 mostró que el 78% de los compradores de robots de alta gama (más de US$2.000) priorizaban la duración de la batería y la garantía extendida sobre funciones “revolucionarias”. Roborock ya tropezó con esto en 2024: el Saros Z70, pese a su brazo robótico, tuvo una tasa de devolución del 12% en los primeros tres meses, principalmente por su incapacidad para manejar objetos no catalogados (como peluches o bolsas de plástico). El Saros Rover enfrenta el mismo riesgo si sus patas articuladas no superan pruebas en entornos reales —por ejemplo, escaleras de madera resbaladiza o alfombras gruesas—, donde el StairMaster 3000 fallaba en un 40% de los intentos, según datos internos de iRobot filtrados a The Verge.
Otro detalle crítico es el ruido. El StairMaster 3000 alcanzaba 72 decibelios al subir escaleras (equivalente a una aspiradora tradicional a máxima potencia), lo que llevó a quejas masivas en foros como Reddit, donde usuarios lo apodaron “el monstruo de las 3 a.m.”. Roborock no ha revelado los niveles de sonido del Saros Rover, pero si supera los 65 decibelios —límite que la OCU considera “molesto” para uso nocturno—, podría repetir el error de su competidor.
La prueba de fuego: ¿sobrevivirá el Rover al “test del perro y el niño”?
El CES 2025 es el escenario perfecto para impresionar con demostraciones coreografiadas, pero el verdadero examen llegará cuando el Saros Rover se enfrente a un hogar caótico: juguetes esparcidos, mascotas que lo persiguen o escaleras con peldaños desgastados. iRobot aprendió esto por las malas: el 56% de las devoluciones del StairMaster 3000 vinieron de familias con niños menores de 5 años o perros, según un análisis de Wired. Roborock tiene una ventaja —su experiencia con el S8 Pro Ultra, que redujo las colisiones en un 30% gracias a sensores LiDAR—, pero el Rover añade una variable nueva: el movimiento bípedo. Si en las pruebas beta (previstas para marzo 2025) el robot tropieza con un cable o resbala en un peldaño mojado, la sombra del StairMaster 3000 será larga. La pregunta no es si puede subir escaleras, sino si puede hacerlo 50 veces al día durante tres años sin que el usuario termine por guardarlo en el armario.