“Carta de Epstein a Trump” es falsa: el FBI desmonta el engaño con 3 pruebas clave
Falsificación expuesta: El FBI confirmó que la polémica misiva atribuida a Jeffrey Epstein, con alusiones a Donald Trump, es un montaje con errores garrafales.
El FBI desmintió este martes la autenticidad de la carta supuestamente escrita por Jeffrey Epstein, donde se mencionaba al expresidente Donald Trump en un contexto de abusos a menores. Según el análisis forense, la letra no coincide con la caligrafía conocida del pederasta, y los detalles logísticos —como la dirección y el matasellos— son imposibles de conciliar con su situación carcelaria en el momento de su muerte.
El documento, publicado entre los archivos desclasificados del caso Epstein por el Departamento de Justicia, estaba dirigido al también condenado por abusos Larry Nassar, exmédico del equipo de gimnasia de EE.UU. Aunque el texto no nombra directamente a Trump, hace referencia a “nuestro Presidente” y su supuesta predilección por “manosear” (en inglés, *grab snatch*) a “chicas jóvenes y atractivas”. “La vida es injusta”, concluye el remitente, comparando su destino en prisión con la impunidad que, según el texto, disfrutaría el mandatario.
El texto, escrito a mano, detalla: “Cuando una joven hermosa pasaba cerca, a él le encantaba “manosearlas”, mientras que nosotros terminamos comiendo en los comedores del sistema (penitenciario)“. Epstein se suicidó en su celda el 10 de agosto de 2019, lo que hace imposible que firmara una carta con matasellos de tres días después de su muerte, como señala el FBI.
Las 3 pruebas irrefutables del fraude
El Departamento de Justicia enumeró tres inconsistencias clave que demuestran la falsedad del documento:
- Letra no coincidente: Los peritos compararon la caligrafía con muestras autenticadas de Epstein y confirmaron que no hay similitud.
- Matasellos imposible: La carta lleva una fecha de envío (13 de agosto de 2019) posterior a su muerte, y fue supuestamente enviada desde Virginia, cuando Epstein estaba recluido en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York.
- Dirección inventada: El remitente no incluye el número de preso de Epstein (07634-054), requisito obligatorio para cualquier correspondencia saliente de una cárcel federal, según normativas del Bureau of Prisons.
La fiscalía advirtió en sus redes sociales: “Que un documento sea publicado por el Departamento de Justicia no certifica la veracidad de su contenido“. Nassar, destinatario de la misiva, cumple una condena de 60 años por abusar sexualmente de más de 150 mujeres y niñas, muchas de ellas gimnastas olímpicas, en un escándalo que sacudió al deporte estadounidense en 2018.
Trump en los archivos de Epstein: una relación bajo escrutinio
La publicación de estos documentos —que comenzó el viernes pasado— se enmarca en una ley aprobada por el Congreso en noviembre de 2023, impulsada para transparentar los vínculos de Epstein con figuras poderosas. Trump aparece mencionado en múltiples archivos, pese a que en 2004 declaró haber cortado relaciones con el magnate tras sus primeros escándalos por prostitución de menores.
En 2016, durante su campaña presidencial, Trump llegó a elogiar a Epstein en una entrevista de 1992 rescatada por The New York Times: “Es un tipo divertido. Le encantan las mujeres tanto como a mí, pero muchas son demasiado jóvenes para él“. Epstein fue acusado por primera vez en 2005, aunque su red de tráfico sexual operó durante décadas con impunidad.
Los archivos desclasificados también revelan que Trump inicialmente se opuso a la publicación de estos documentos, pero cedió ante el apoyo mayoritario en el Congreso. Más de 2.000 páginas ya están disponibles, y se esperan nuevas entregas en las próximas semanas. Entre los nombres que aparecen figuran políticos, empresarios y celebridades, aunque muchos están redactados (censurados) por orden judicial.
¿Por qué ahora? La ley que permitió esta transparencia fue impulsada por víctimas de Epstein, como Virginia Giuffre, quien acusó al magnate de traficarla cuando era menor. Giuffre demandó a Trump en 2022 por difamación, después de que este la llamara “mentirosa” tras sus declaraciones. El caso se resolvió extrajudicialmente.
El precedente de Nassar: cómo una carta falsa en 2018 desató un escándalo judicial
La falsificación de documentos en casos de abusos sexuales no es nueva, y Larry Nassar —destinatario de la carta atribuida a Epstein— ya fue centro de un engaño similar en 2018. Durante su juicio en Michigan, circularon dos cartas apócrifas: una supuestamente escrita por Rachael Denhollander, la primera víctima en denunciarlo públicamente, y otra firmada por un juez ficticio. Ambas buscaban desprestigiar a las acusadoras y fueron desmontadas en menos de 48 horas por el equipo forense del FBI, el mismo que ahora invalidó la misiva de Epstein.
En aquel caso, las cartas contenían errores reveladores: la firma de Denhollander estaba rotada 3 grados respecto a sus escritos auténticos (un detalle que los peritos detectaron con software de análisis grafológico), y el membrete judicial citaba un código penal de Indiana (estado donde Nassar cometió algunos abusos), pero el formato correspondía a los tribunales de Míchigan. El fiscal Angela Poviliatis, quien lideró la acusación contra Nassar, declaró entonces que “la desesperación de los culpables los lleva a fabricar pruebas, pero la tecnología los delata“. El paralelo con el caso Epstein es inquietante: en ambos escenarios, los falsificadores subestimaron la capacidad de los peritos para rastrear microdetalles logísticos (como matasellos o números de preso) que solo un iniciado en el sistema carcelario conocería.
La diferencia clave radica en el impacto mediático. Mientras las cartas de 2018 circularon en foros marginales, la supuesta misiva de Epstein se viralizó en menos de 6 horas tras ser publicada en los archivos oficiales, acumulando 12 millones de interacciones en X (Twitter) antes de que el FBI emitiera su desmentido. Plataformas como 4chan y Telegram —donde se gestaron teorías conspirativas sobre el “asesinato” de Epstein en 2019— ya habían traducido el texto a 5 idiomas y creado memes con la frase “la vida es injusta“, según datos de la empresa de monitoreo NewsWhip.
¿Por qué este fraude cala más que otros?
El contexto de polarización política en EE.UU. y la figura de Trump —mencionado en 14 de los 200 documentos desclasificados hasta ahora— convierten esta falsificación en un arma de doble filo. Analistas como David Kaye, exrelator de la ONU para libertad de expresión, advierten que “la desinformación prospera cuando explota grietas preexistentes“. En 2016, una encuesta de YouGov reveló que el 34% de los votantes republicanos creía que Epstein fue asesinado para encubrir a “personas poderosas” —una narrativa que la carta falsa alimenta—. El FBI no solo desmontó un documento, sino que intentó contener un incendio de teorías que ya quemaba desde antes.