Trump presiona a Irán: “El bloqueo naval los está asfixiando”
Estrategia de presión: Trump defiende el bloqueo naval como táctica más efectiva que los bombardeos contra Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió este miércoles a Irán que “espabile pronto” para retomar las negociaciones y alcanzar un acuerdo que detenga la ofensiva conjunta lanzada por Israel y EE.UU. el pasado 28 de febrero. El mandatario advirtió que el país persia “no logra organizarse” y criticó su incapacidad para cerrar un pacto que evite la escalada nuclear.
En un mensaje publicado en redes sociales, Trump acompañó sus declaraciones con una imagen generada por IA en la que aparece armado con un fusil de asalto, bajo un fondo de explosiones y el texto: “Se acabó el señor simpático”. Esta no es la primera vez que el exmandatario recurre a símbolos belicosos para transmitir su postura: en 2020, durante el conflicto con Corea del Norte, utilizó un tuit con una imagen editada que mostraba misiles dirigidos hacia Pyongyang, lo que generó tensiones diplomáticas durante semanas.
Trump defendió que el bloqueo naval impuesto —que incluye la interceptación de barcos con suministros clave— está surtiendo efecto: “Se están asfixiando”, declaró, en referencia al impacto económico sobre Irán. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), las exportaciones de petróleo iraní cayeron un 40 % en el primer trimestre de 2024, coincidiendo con el inicio de las sanciones marítimas. ¿Podría esta presión forzar un giro en la postura de Teherán?
El estancamiento en las negociaciones se debe, según fuentes de la Casa Blanca citadas por Reuters, a las exigencias iraníes de levantar todas las sanciones antes de discutir límites a su programa nuclear. Mientras, Israel ha intensificado sus ataques cibernéticos contra infraestructuras críticas iraníes, una táctica que ya empleó en 2010 con el virus Stuxnet, que dañó centenas de centrifugadoras nucleares.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo la región se acerca a un punto de no retorno. La ONU advirtió esta semana que un conflicto abierto podría desestabilizar el 30 % del suministro global de petróleo, disparando los precios a niveles récord. Mientras tanto, Irán ha respondido con maniobras militares cerca del estrecho de Ormuz, por donde transita un 20 % del crudo mundial.
Ante el riesgo de una guerra prolongada, analistas como Mark Fitzpatrick, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), señalan que “la ventana para una solución diplomática se cierra rápidamente”. ¿Logrará la presión económica de EE.UU. doblar la resistencia de un régimen acostumbrado a operar bajo sanciones desde 1979?
El precedente que explica por qué Irán resiste: la estrategia de la “economía de resistencia” desde 1981
Cuando Donald Trump afirma que el bloqueo naval está “asfixiando” a Irán, omite un detalle clave: Teherán lleva 43 años perfeccionando tácticas para sobrevivir bajo sanciones, desde que el ayatolá Jomeini instauró en 1981 el modelo de “economía de resistencia” (eqtesad-e moqavemati). Este sistema, diseñado tras la Revolución Islámica y durante la guerra con Irak (1980-1988), prioriza la autosuficiencia en sectores estratégicos —como refinación de petróleo, agricultura y tecnología militar— para neutralizar embargos. Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2022, Irán es el único país que ha logrado reduccir su dependencia de importaciones de alimentos del 70 % al 30 % en dos décadas, pese a sanciones que le han costado $1.5 billones en pérdidas acumuladas desde 1979.
El bloqueo actual repite patrones fallidos del pasado. En 2012, la UE y EE.UU. impusieron un embargo petrolero que hundió las exportaciones iraníes de 2.5 millones de barriles diarios a solo 1 millón. La respuesta de Irán fue crear una flota de “petroleros fantasma” —buques que apagan sus transpondedores para eludir rastreadores— y vender crudo a través de intermediarios en Malasia, China y Siria, según documentó Reuters en 2019. Hoy, el 40 % de caída en exportaciones que cita la AIE oculta que Teherán ya ha activado estas redes: datos de la consultora Kpler revelan que, en abril de 2024, 12 buques iraníes con cargamento de 8 millones de barriles desaparecieron de los radares cerca del estrecho de Ormuz, usando las mismas rutas que en 2015.
Pero hay un factor nuevo: la alianza con Rusia. Desde 2022, Moscú e Irán han firmado acuerdos para intercambiar tecnología militar por petróleo, según filtró el Wall Street Journal. Irán suministra drones Shahed-136 —usados en Ucrania— a cambio de ayuda rusa para modernizar sus refinerías y eludir sanciones mediante empresas pantallas. El último informe del Departamento del Tesoro de EE.UU. (marzo 2024) identifica 17 compañías fantasmas en Emiratos Árabes Unidos y Turquía que actúan como fachada para transacciones iraníes-rusas, moviendo $3.8 mil millones en el último año.
¿Puede Trump ganar una guerra económica que Irán ya libró (y sobrevivió) antes?
La apuesta de Trump choca con una realidad: Irán no negocia bajo presión, sino cuando percibe que la presión es insostenible para su rival. En 2015, las sanciones de Obama llevaron a Irán a la mesa del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), pero solo después de que el precio del petróleo cayera a $30 por barril —un umbral que hoy está lejos, con el Brent cotizando a $85. Ahora, con Rusia como socio y un sistema de evasión probado, Teherán podría aguantar otros 18-24 meses, según proyecciones del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). La pregunta no es si Irán cederá, sino cuánto está dispuesto a pagar EE.UU. —en términos de estabilidad regional y precios de la energía— por una victoria pírrica.