Irán exige a EEUU ceder en sus demandas para sellar el acuerdo: «Depende de eso»
Tensión nuclear: Teherán condiciona el pacto definitivo a que Washington abandone sus exigencias, mientras Trump prepara una “decisión final” en la Sala de Crisis.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, advirtió este viernes que el acuerdo para frenar la ofensiva de EEUU e Israel solo será posible si la administración de Donald Trump “deja de lado sus demandas excesivas”, en un momento en que el mandatario estadounidense anunció que evaluará una respuesta “final” desde la Sala de Crisis de la Casa Blanca. Las declaraciones llegan tras las amenazas de Trump el jueves, cuando aseguró estar dispuesto a “destruir Irán” si el país “no se comporta”.
Araqchi, en una conversación telefónica con su homólogo omaní Badr al Busaidi, subrayó que el pacto depende del “cese de la actitud cambiantes y contradictorias” de Washington. Irán, añadió, “seguirá defendiendo con firmeza sus derechos e intereses legítimos”, según informó la agencia Jabar. Este intercambio diplomático ocurre en un contexto donde el programa nuclear iraní ha sido centro de disputas desde 2018, cuando EEUU se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), reiniciando sanciones que asfixiaron la economía persa.
El canciller iraní elogió el “papel mediador de Omán“, clave desde el inicio del conflicto, aunque denunció que las promesas estadounidenses han sido sistemáticamente incumplidas. “Esta postura ha chocado con el incumplimiento de EEUU“, declaró, en referencia a los acuerdos previos que colapsaron tras la salida de Washington del JCPOA. Omán, aliado tradicional de Teherán, ha sido un puente en las negociaciones, especialmente en temas de seguridad marítima en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo global.
Araqchi también expresó la “solidaridad de Irán con Omán” frente a las amenazas estadounidenses y reiteró que su país “da la bienvenida a consultas con vecinos” para garantizar la estabilidad regional bajo el marco del Derecho Internacional. El estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético, ha sido escenario de tensiones desde 2019, cuando Irán derribó un dron estadounidense y EEUU desplegó portaaviones en la zona.
Mientras, Trump confirmó que su equipo se reunirá en la Sala de Crisis para definir una respuesta “final”. El jueves, EEUU y Irán acordaron extender la tregua por dos meses, asegurando el paso seguro por el estrecho de Ormuz y comprometiéndose a iniciar diálogos sobre el programa nuclear. Sin embargo, Teherán aclaró que el documento no está finalizado, y que cualquier avance dependerá de que Washington flexibilice sus posturas. ¿Logrará la diplomacia evitar un escalamiento militar en una región que concentra el 40% de las reservas globales de crudo?
Omán: el mediador silencioso con un historial de éxito en crisis nucleares
Mientras Irán y EEUU intercambian ultimátums, Omán emerge como el actor clave para evitar un colapso diplomático. No es la primera vez que este pequeño sultanato del Golfo Pérsico asume un rol decisivo: en 2013, facilitó las conversaciones secretas entre Teherán y Washington que derivaron en el JCPOA (2015), el acuerdo nuclear que Trump abandonaría tres años después. Su neutralidad —manteniendo relaciones con Irán, EEUU y Arabia Saudita— lo convierte en un puente único, especialmente en un momento donde el estrecho de Ormuz (por donde fluye el 21% del petróleo mundial, según la EIA) es un polvorín.
El canciller omaní, Badr al Busaidi, ha operado tras bambalinas desde 2021, cuando logró que Irán liberara a un buque surcoreano retenido en sus aguas a cambio de la descongelación de 7.000 millones de dólares en activos iraníes bloqueados en Seúl. Ese precedente demostró que Omán puede desbloquear crisis incluso cuando las potencias están en punto muerto. Ahora, su desafío es mayor: evitar que el incumplimiento del JCPOA de 2018 se repita. En aquel entonces, la salida de EEUU del pacto desencadenó una caída del 10% en las exportaciones iraníes de crudo en solo seis meses (datos de la OPEP), y una inflación récord del 52% en Irán para 2019.
El sultanato también ha mediado en conflictos menos visibles pero igual de explosivos. En 2019, cuando Irán derribó un dron RQ-4A Global Hawk de EEUU (valorado en 120 millones de dólares), Omán evitó una escalada militar al facilitar un canal de comunicación indirecto entre el Pentágono y los Guardianes de la Revolución. Su estrategia se basa en tres pilares:
- Diplomacia discreta: Reuniones en Mascate (capital omaní) sin cobertura mediática, como las que llevaron al canje de prisioneros entre Irán y EEUU en septiembre de 2023.
- Garantías económicas: En 2022, Omán invirtió 800 millones de dólares en proyectos conjuntos con Irán para eludir sanciones, según el Banco Central de Irán.
- Seguridad marítima: Patrullas conjuntas en el estrecho de Ormuz desde 2020, reduciendo los incidentes con buques comerciales en un 40% (informe de la Marina de Omán).
¿Podrá Omán evitar el error de 2018?
El riesgo ahora es que la Sala de Crisis de la Casa Blanca —donde Trump evaluará su “decisión final”— repita el guión de mayo de 2018, cuando el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció la salida del JCPOA sin un plan B. Omán ya advirtió en privado a Washington: sin concesiones en el levantamiento de sanciones a sectores clave (petróleo, bancario y tecnológico), Irán radicalizará su postura, según fuentes cercanas a al Busaidi. La pregunta no es si habrá acuerdo, sino si EEUU aceptará ceder en áreas que en 2020 calificó de “líneas rojas”, como el enriquecimiento de uranio al 60% —un umbral que Irán ya superó en abril de 2021.