“Deportados”: Israel expulsa a activistas de la flotilla hacia Gaza, entre ellos un español
Golpe a la solidaridad: Israel deportó este martes a dos activistas de la Global Sumud Flotilla, incluyendo al hispano-palestino Saif Abukeshek, tras su intento de romper el bloqueo naval a Gaza.
El Ministerio de Exteriores israelí confirmó la expulsión de Saif Abu Keshek (nacionalidad sueco-española) y Thiago Ávila, a quienes calificó como “provocadores profesionales“. “Israel no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza”, declaró la cartera en redes sociales. Ambos fueron detenidos al llegar a aguas palestinas, donde las autoridades israelíes mantienen un cerco desde 2007, con efectos devastadores en la economía y la vida de 2,1 millones de gazatíes.
Abukeshek, de 34 años, es una figura recurrente en movimientos pro-palestinos en Europa. Su participación en flotillas anteriores —como la Flotilla de la Libertad (2010), donde murieron 9 activistas turcos en un abordaje israelí— refleja un patrón de activismo que ha enfrentado repetidas veces a la marina hebrea. En 2023, ya había sido detenido brevemente por Israel tras intentar llevar ayuda humanitaria a Gaza en un barco con bandera noruega.
El bloqueo israelí, vigente desde que el grupo Hamás tomó el control de Gaza en 2007, restringe el acceso de bienes básicos como medicinas, materiales de construcción y combustible. Según la ONU, el 60% de la población vive en pobreza, y el desempleo supera el 50%. La Global Sumud Flotilla, compuesta por barcos con activistas y carga simbólica, busca visibilizar esta crisis, aunque Israel la acusa de ser una “provocación política“.
Historial de confrontación: de la sangre al silencio mediático
La estrategia de las flotillas ha variado desde el violento episodio del Mavi Marmara (2010), cuando comandos israelíes asesinaron a 9 civiles —8 turcos y un estadounidense— durante un asalto al barco en aguas internacionales. El incidente generó una crisis diplomática con Turquía y condenas globales, pero no logró levantar el bloqueo.
En 2011, otra flotilla fue interceptada sin víctimas, pero con 35 activistas detenidos. Desde entonces, las iniciativas han perdido fuerza: en 2018, solo un barco logro acercarse a Gaza, y en 2022, la flotilla fue desviada sin llegar a aguas palestinas. “Cada año es más difícil“, admitió Abukeshek en una entrevista en 2023, citando el aumento de la vigilancia marina israelí.
El activismo marítimo contra el bloqueo ha decrecido, pero no desaparecido. En 2024, al menos 3 barcos con banderas europeas intentaron el viaje, según registros de la ONG Free Gaza Movement. Israel responde con deportaciones inmediatas, como en este caso, donde Abukeshek y Ávila fueron expulsados en menos de 48 horas tras su detención.
Gaza 2024: ¿Bloqueo eterno o punto de quiebre?
La deportación de los activistas ocurre en un contexto de escalada sin precedentes. Tras los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí, Gaza enfrenta una crisis humanitaria “catastrófica”, según la Cruz Roja: más de 35.000 muertos, 1,7 millones de desplazados y el 90% de la población en riesgo de hambruna. El bloqueo, ahora reforzado, impide incluso la entrada de ayuda internacional.
“El mundo mira para otro lado“, denunció Abukeshek en un comunicado antes de su deportación. Mientras, Israel insiste en que el cerco es necesario por “razones de seguridad“. La pregunta urgente no es si habrá más flotillas, sino cuántas vidas más costará el estatus quo antes de que la comunidad internacional actúe.
Más sobre el conflicto:
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España y las flotillas: un activismo con raíces en el Prestige y consecuencias judiciales
La deportación de Saif Abukeshek, hispano-palestino con pasaporte español, reabre el debate sobre el papel de España en las flotillas hacia Gaza, un activismo que ha dejado huella en los tribunales y hasta inspiró cambios en la legislación marítima. Lo que pocos recuerdan es que el germen de esta movilización en el país tiene un vínculo inesperado: el naufragio del Prestige en 2002. Tras la catástrofe ecológica, colectivos gallegos como Rúa Nova —que luego participarían en la Flotilla de la Libertad (2010)— forjaron alianzas con movimientos pro-palestinos bajo la premisa de “romper bloqueos injustos”, según documentos del Archivo Histórico de A Coruña.
Desde entonces, al menos 12 ciudadanos españoles han sido detenidos por Israel en intentos de llegar a Gaza, pero solo 3 casos llegaron a juicios en España. El más sonado fue el de Manuel Tapial, detenido en 2011 y posteriormente demandado por el Estado israelí por “daños a la seguridad nacional” —una acusación que un juez de Audiencia Nacional archivó en 2013 al considerar que las acciones ocurrieron “en aguas internacionales”. Sin embargo, el caso sentó un precedente: en 2015, el gobierno de Rajoy aprobó un protocolo (sin publicidad) para “desaconsejar” a ONGs españolas participar en flotillas, bajo amenaza de retirar subvenciones. Abukeshek, de hecho, fue uno de los primeros afectados: su organización, Rumbo a Gaza, perdió un 40% de su financiación pública en 2016 tras ignorar el aviso.
El activismo marítimo español también ha tenido costes humanos directos. En 2010, el murciano David Segarra —entonces con 22 años— fue herido por disparos de la marina israelí durante el asalto al Mavi Marmara. Aunque sobrevivió, las secuelas (una bala alojada cerca de la columna) le impidieron volver a navegar. Su testimonio en el Congreso en 2012 fue clave para que Podemos —entonces en ascenso— incluyera en su programa electoral la “condena al bloqueo de Gaza” y el “apoyo logístico a misiones humanitarias”. Sin embargo, desde 2018, ningún partido ha vuelto a mencionar el tema en el hemiciclo.
¿Hacia dónde va el activismo español? La sombra de la ley de Extranjería y el giro de la UE
La deportación de Abukeshek llega en un momento crítico: el gobierno español estudia reformar la Ley de Extranjería para incluir cláusulas que permitan sancionar a nacionales por participar en “acciones que pongan en riesgo la seguridad de aliados estratégicos”, según un borrador filtrado por ElDiario.es en abril de 2024. Mientras, la UE ha virado hacia una postura más alineada con Israel: en febrero de 2024, el Parlamento Europeo rechazó —por 402 votos contra 209— una resolución para investigar el bloqueo a Gaza como “crimen de lesa humanidad”. Con este panorama, el futuro de las flotillas con bandera española pende de un hilo. La pregunta no es si habrá más intentos, sino qué precio estarán dispuestos a pagar los activistas —y si alguien en Europa los respaldará.