IA ya recorta 28.000 empleos al mes en EE.UU.: el golpe a finanzas y tecnología
Huella de la IA: La inteligencia artificial ya está transformando el empleo en EE.UU., con 28.000 puestos menos al mes en finanzas y tecnología.
Los datos gubernamentales revelan una aceleración en 2026: los sectores de actividades financieras e información —donde la adopción de IA es más rápida— pierden una media de 28.000 empleos mensuales. Un contraste brutal con el resto del mercado laboral, que suma más de 113.000 empleos al mes hasta mayo. Sin el lastre de banca y tecnología, la cifra sería aún mayor.
En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿estamos ante el primer acto de una reconfiguración masiva del empleo por la IA?
Empresas tecnológicas y bancos: la IA como justificación
Tras invertir fuertemente en inteligencia artificial, las empresas tecnológicas citan cada vez más la IA como motivo para recortar plantillas. Directivos de gigantes como JPMorgan Chase, Citigroup y Goldman Sachs ya han advertido: esta tecnología eliminará puestos de trabajo. John Challenger, de Challenger, Gray & Christmas, lo confirma: su firma ha registrado casi 102.000 despidos anunciados por IA en lo que va de año.
Lo que esto significa es que el sector tecnológico, responsable de un tercio de todos los despidos en 2026, podría ser solo el inicio. “Es posible que el sector financiero sea el próximo gran afectado”, advierte Challenger.
Puestos administrativos: en la mira de la automatización
El sector financiero es especialmente vulnerable. Los puestos de oficina y apoyo administrativo —representantes de servicio al cliente, cajeros bancarios, gestores de reclamaciones— representan aproximadamente una cuarta parte del empleo en actividades financieras, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Más que en cualquier otro sector importante.
Las proyecciones de la BLS no dejan lugar a dudas: estos empleos de oficina experimentarán algunos de los mayores descensos en la próxima década, en parte por la IA. Un sistema de seguimiento del California Policy Lab ya detecta una alta concentración de solicitudes de subsidio por desempleo en finanzas y seguros, procedentes de trabajadores en ocupaciones con alta exposición a la IA.
Los investigadores del laboratorio son claros: los efectos de la IA “podrían estar empezando a manifestarse”, aunque aún no hay pérdidas generalizadas.
¿Reducción de costes o ganancia de productividad?
A nivel macroeconómico, los economistas aún no ven efectos generalizados. Pooja Sriram, de Barclays, plantea dos posibilidades: o la productividad está reemplazando a los trabajadores, o —y esto es clave— las empresas están usando la IA como excusa para recortar costes tras inversiones millonarias en la tecnología.
Ryan Nunn, del Laboratorio de Presupuesto de Yale, va más allá: los datos de despidos en finanzas no muestran un aumento inusual en 2026. Esto sugiere que la IA podría estar afectando primero a través de una menor contratación y mayor rotación, no de despidos masivos.
Más allá del hecho puntual, la incertidumbre ya cala entre los trabajadores. Bill Matonte, ingeniero de software despedido por Citigroup en abril, lleva seis meses buscando empleo sin éxito. En 2025, tardó solo seis semanas en encontrar trabajo tras su despido en JPMorgan. Ahora, el panorama es distinto. “Es muy estresante”, confiesa.
¿Estamos ante el principio de una era donde la IA no solo optimiza procesos, sino que redefine —y reduce— el mercado laboral para siempre?
El efecto dominó en la confianza laboral
La aceleración en los recortes no es solo una cifra: es una señal de alarma para la estabilidad psicológica de los trabajadores en sectores clave. Lo que esto significa es que la IA ya no es una amenaza lejana, sino un factor que está reconfigurando la percepción de seguridad en el empleo en tiempo real.
En este contexto, la dualidad entre finanzas y tecnología —sectores que lideran la adopción de IA— y el resto del mercado laboral crea una fractura preocupante. Mientras otros sectores siguen generando empleo, la concentración de despidos en áreas de alta exposición tecnológica envía un mensaje claro: la automatización no espera. La implicación inmediata es que los profesionales en puestos administrativos o repetitivos podrían verse obligados a reinventarse antes de lo previsto, incluso si los despidos masivos aún no son evidentes.
La pregunta clave ahora es si esta presión selectiva se traducirá en una migración masiva hacia habilidades menos automatizables o si, por el contrario, la brecha entre los sectores afectados y los que no lo están se ensanchará, profundizando la desigualdad laboral.
¿El inicio de una nueva normalidad?
Si la IA sigue este ritmo, el mercado laboral podría enfrentarse a una realidad donde la productividad y el empleo ya no crezcan en paralelo. Las próximas semanas revelarán si las empresas priorizan la eficiencia a corto plazo o si la presión social y regulatoria las obliga a replantearse el costo humano de la transformación digital.