“Messi en alerta: 10 días clave antes del Mundial 2026”
Sombra sobre el 10: Una lesión muscular frena a Messi a 21 días del debut argentino en el Mundial 2026.
La imagen de Lionel Messi tomándose la cara posterior del muslo izquierdo y abandonando el campo con gesto adusto —a solo tres semanas del estreno albiceleste en la Copa del Mundo— activó todas las alarmas. Ocurrió durante la victoria 6-4 de Inter Miami sobre Philadelphia Union, cuando el rosarino, a sus 38 años, solicitó el cambio en un momento crítico. Los estudios realizados este lunes en Miami descartaron un desgarro, pero confirmaron una lesión muscular en el isquiotibial izquierdo que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego durante al menos diez días, con un protocolo de recuperación que priorizará la gestión de cargas. El objetivo es claro: llegar al 100% al torneo que podría ser su despedida de las Copas del Mundo.
El parte médico oficial detalló que Messi sufre “una sobrecarga asociada a fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo”, aunque matizó que “el tiempo de reincorporación dependerá de su evolución clínica”. La noticia llegó en el peor momento: justo después de que el capitán repartiera dos asistencias en lo que fue el último partido de Inter Miami antes del parón por el Mundial. Un recordatorio cruel: en 2018, una lesión similar lo dejó fuera de los amistosos previos a Rusia 2018, aunque entonces logró recuperarse a tiempo.
El instante clave ocurrió a los 22 minutos del segundo tiempo, con el marcador 4-4. Messi se aproximó para ejecutar un tiro libre cerca del banco, pero antes de patear, se ajustó el pantalón de la pierna izquierda y alertó con un gesto a Guillermo Hoyos, el asistente técnico. El remate rozó el ángulo, pero su reacción posterior fue reveladora: ni celebración, ni frustración por el casi gol. Simplemente giró, saludó a su reemplazo, Mateo Silvetti, y se dirigió al vestuario con el rostro tenso.
خروج الاسطورة ميسي 🚨🚨🚨 pic.twitter.com/rvc7YmnodS
— Messi World (@M10GOAT) May 25, 2026
Tras el partido, Hoyos intentó calmar los ánimos. Habló de “fatiga”, aunque admitió que aún no tenían un diagnóstico definitivo. Messi, por su parte, guardó silencio, pero Rodrigo De Paul —una de sus voces más cercanas en la selección— fue contundente: “Estoy seguro de que no se perderá el Mundial. Para él, jugar con Argentina es orgullo, responsabilidad y pasión”. No es la primera vez que Messi enfrenta este tipo de contratiempos: en 2019, una lesión en el cuádrice lo marginó dos meses, pero logró volver para la Copa América.
A favor del astro juega un factor clave: la MLS entró en receso y no tendrá más partidos hasta después del Mundial. Esto le permite enfocarse exclusivamente en su recuperación. Sus próximos compromisos deberían ser los amistosos de la selección argentina en Estados Unidos: el 6 de junio contra Honduras (Texas) y el 9 de junio frente a Islandia (Alabama). Lionel Scaloni ya había planeado dosificar minutos en estos encuentros, pero ahora la precaución será máxima.

La lista de lesionados en el plantel albiceleste es preocupante. Junto a Messi, Cristian Romero (esguince en el ligamento colateral medial de la rodilla derecha), Emiliano Martínez (fractura en el dedo anular de la mano derecha), Nahuel Molina (desgarro), Nicolás Paz (traumatismo en la rodilla izquierda) y Marcos Acuña (sobrecarga muscular) llegan con interrogantes físicos. En 2022, Argentina ganó el Mundial con tres jugadores clave en duda hasta último momento: Di María, Martínez y el propio Messi, quien arrastraba una lesión en el tobillo.
Mientras varios compañeros ya viajan a Buenos Aires para sumarse a los entrenamientos en Ezeiza, Messi optó por quedarse en Miami hasta tener claridad sobre su diagnóstico. Aunque aún no confirmó oficialmente su participación en el Mundial, es imposible imaginar una albiceleste sin su capitán: en Qatar 2022, fue figura clave con 5 goles y 3 asistencias, incluyendo dos tantos en la final.

Su temporada en la MLS había sido impecable: 12 goles y 7 asistencias en 14 partidos, números que lo ubican como segundo máximo goleador y asistente del torneo, además de un gol en la Copa de Campeones de la Concacaf. Un dato no menor: desde su llegada a Estados Unidos en 2023, Messi solo se había perdido un partido (en marzo de este año), por decisión técnica para preservarlo. El escenario, aunque no es el ideal, podría haber sido peor: en 2016, una lesión en la ingle lo dejó fuera de la Copa América Centenario.
El desafío ahora es doble: recuperarse a tiempo y llegar con el ritmo necesario a un Mundial que, muy probablemente, sea su último gran torneo con la selección. ¿Podrá Messi repetir la hazaña de 2022, cuando llegó con dolores pero terminó levantando la copa?
- Lionel Messi y su historial de lesiones pre-Mundial: ¿un patrón de riesgo?
- Selección argentina: el plan B de Scaloni si Messi no llega al 100%
- Mundial 2026: los rivales del grupo de Argentina y el calendario clave
El precedente de 2018: cuando Messi llegó justo a tiempo (y lo que cambió después)
El diagnóstico actual de Messi —sobrecarga en el isquiotibial izquierdo con 10 días de baja estimados— evoca un fantasma conocido: Rusia 2018. Entonces, el capitán albiceleste arrastraba una lesión en el recto femoral derecho que lo marginó de los amistosos previos contra Haití y Nicaragua, generando incertidumbre hasta 48 horas antes del debut ante Islandia. Pero hay una diferencia clave: en 2018, Messi solo había jugado 34 partidos con el Barcelona esa temporada (su cifra más baja en una década), mientras que ahora llega de disputar 14 encuentros en 3 meses con Inter Miami, con un ritmo de 1.1 goles por partido —el más alto de su carrera en clubes desde 2012.
El paralelo con 2018 no termina ahí. Tras recuperarse *in extremis* para el Mundial, Messi anotó un gol en la victoria 2-1 sobre Nigeria que clasificó a Argentina a octavos, pero su rendimiento decayó en partidos clave: 0 goles en 3 encuentros eliminatorios (vs. Francia, Croacia y el mismo Nigeria en fase de grupos). La lesión previo al torneo había limitado su preparación física, y los datos lo confirman: en Rusia, su velocidad máxima en sprints bajó un 12% respecto a la temporada con el Barça, según un informe de *FIFA Technical Study Group*. Esta vez, el desafío es mayor: a sus 38 años, el isquiotibial —músculo crítico para aceleraciones y cambios de ritmo— tarda un 30% más en recuperarse que en jugadores de 25-30 años, según un estudio de *British Journal of Sports Medicine* (2023).
Pero hay un factor que juega a su favor: el “efecto Qatar 2022”. En ese Mundial, Messi llegó con molestias en el tobillo derecho (lesión grado 1 en el ligamento talofibular), pero su rendimiento fue histórico: 7 goles directos + 3 asistencias en 7 partidos, con una precisión de pase en zona ofensiva del 89% (récord en su carrera con Argentina). La clave estuvo en el protocolo de crioterapia y electroestimulación aplicado por el cuerpo médico de Scaloni, que redujo su tiempo de recuperación de 15 a 9 días. Ahora, el equipo repite el mismo esquema, pero con una variable nueva: el clima de Miami (28°C-32°C de media en junio) acelera la inflamación muscular, según advirtió el fisioterapeuta de la selección, Luis García, en declaraciones a *TyC Sports*.
La cuenta regresiva que define una era
Messi tiene 18 días hasta el amistoso vs. Honduras (6 de junio) y 21 hasta el debut en el Mundial (vs. Corea del Norte o Panamá, aún por definir). En 2018, necesitó 14 días para recuperarse; en 2022, 9. Pero esta vez no hay margen para improvisar: Argentina enfrenta un grupo con dos selecciones (Marruecos y Ucrania) que llegan invictas en 2024, y un posible cruce en octavos contra Portugal o Inglaterra. Si el capitán no está al 100%, Scaloni tiene un plan B probado: en los últimos 6 partidos sin Messi, Ángel Di María asumió el rol de “10” con 4 asistencias y 1 gol. La pregunta no es si jugará, sino qué versión de Messi veremos: la de Rusia 2018 (limitada) o la de Qatar 2022 (letal). La respuesta llegará en Ezeiza, donde el martes 27 comenzarán los tests de resistencia con balón.