Explosiones en Bandar Abbás tras bombardeos de EEUU a bases iraníes en el estrecho de Ormuz

“Defensa propia” de EEUU: bombardeos en Irán rompen el alto el fuego en el estrecho de Ormuz

Golpe inesperado: EEUU lanza ataques “en defensa propia” contra Irán, violando el frágil alto el fuego vigente desde abril.

'Defensa propia' de EEUU: bombardeos en Irán rompen el alto el fuego en el estrecho de Ormuz

El Ejército de Estados Unidos ejecutó este lunes una serie de “ataques en defensa propia” contra embarcaciones iraníes y bases de lanzamiento de misiles en el sur de Irán, una operación que rompe el alto el fuego pactado entre Teherán y Washington el 8 de abril y prorrogado sin fecha límite por el entonces presidente Donald Trump. Este acuerdo, aunque informal, había reducido las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas —y conflictivas— del mundo, por donde transita el 20% del petróleo global.

El portavoz del Mando Central de EEUU (CENTCOM), capitán Tim Hawkins, justificó los bombardeos como una medida para “proteger a las tropas estadounidenses” de lo que describió como “amenazas inminentes” por parte de Irán. Según Hawkins, entre los objetivos destruidos había bases de misiles y barcos iraníes que intentaban colocar minas navales en aguas internacionales. “El CENTCOM sigue actuando con moderación”, añadió, en un intento por suavizar el impacto de una operación que podría reavivar el conflicto en la región.

Hasta el momento, ningún funcionario iraní ha confirmado oficialmente los ataques. Sin embargo, la agencia estatal IRNA reportó “múltiples explosiones” en Bandar Abbás, la ciudad portuaria más importante de Irán frente al estrecho de Ormuz. Las autoridades locales atribuyeron inicialmente las detonaciones a la “eliminación de municiones sin explotar” de conflictos pasados, una versión que coincide con un comunicado previo de los Guardias del Imán Sajad, una brigada de la Guardia Revolucionaria activa en las provincias de Fars y Hormozgán.

El ataque ocurre en un contexto de supuestas negociaciones secretas entre EEUU e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, cerrado intermitentemente desde 2019. Trump había insistido en que cualquier acuerdo debía ser “grande y significativo”, exigiendo la destrucción del uranio enriquecido iraní —ya sea en territorio persa o bajo custodia estadounidense—. Irán, por su parte, había propuesto establecer una “tasa por servicios marítimos” para financiar protección ambiental en la zona, descartando imponer un peaje a buques mercantes, una idea que la Casa Blanca había rechazado rotundamente.

Ver  "Cacería silenciosa" en Minnesota: 4.000 detenidos y el plan oculto que alarma al Medio Oeste

¿Por qué el estrecho de Ormuz es el “punto de ignición” del conflicto?

El estrecho de Ormuz, de apenas 33 km de ancho en su punto más angosto, es el cuello de botella por donde pasa un quinto del suministro global de petróleo. Su cierre, incluso parcial, podría disparar los precios del crudo a niveles récord, como ocurrió en 1990 durante la Guerra del Golfo, cuando el barril superó los US$40 (equivalente a US$90 hoy). Irán ha amenazado con bloquearlo en repetidas ocasiones, la última en 2019, cuando derribó un dron estadounidense y las tensiones escalaron al borde de una guerra abierta.

La Guardia Revolucionaria Iraní, clasificada como organización terrorista por EEUU desde 2019, tiene desplegadas en la zona lanchas rápidas armadas y misiles costa-mar, capaces de hundir buques en minutos. En 2020, un informe del Pentágono advirtió que Irán podría “cerrar el estrecho por 72 horas” antes de que EEUU lograra una respuesta militar efectiva. ¿Estamos ante el inicio de ese escenario?

El alto el fuego que nunca fue: cronología de un acuerdo frágil

El cese al fuego entre EEUU e Irán, anunciado el 8 de abril, nunca fue un tratado formal. Fue una “pausa táctica” impulsada por Trump para evitar un conflicto abierto antes de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020. Desde entonces, ambos bandos han violado sus términos en al menos cinco ocasiones:

  • Mayo 2020: Irán lanza misiles contra una base estadounidense en Irak, en represalia por la muerte del general Qasem Soleimani.
  • Junio 2020: EEUU derriba un avión iraní no tripulado cerca de Siria.
  • Septiembre 2020: Explosiones en un depósito de armas iraní en Teherán, atribuidas a un “sabotaje externo”.
  • Diciembre 2020: Irán incauta un buque surcoreano en el estrecho de Ormuz, acusándolo de “contaminación”.
  • Enero 2021: EEUU envía portaaviones al Golfo Pérsico en un “mensaje disuasorio”.
Ver  Israel expulsa a 40 españoles tras humillación viral en flotilla pro-Gaza

¿Podría este nuevo ataque ser el punto de no retorno que lleve a una escalada militar directa?

Bandar Abbás: el epicentro militar iraní que EEUU atacó (y por qué no es casualidad)

Los bombardeos estadounidenses no fueron aleatorios: Bandar Abbás, el puerto iraní golpeado, alberga la base naval más estratégica de la Guardia Revolucionaria y un centro de operaciones encubiertas desde el que Irán ha orquestado ataques en el estrecho de Ormuz desde 2012. Según un informe de 2019 del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), esta ciudad portuaria concentra el 60% de los misiles antibuque iraníes, incluyendo los Khalij Fars (con un alcance de 300 km), capaces de alcanzar objetivos en Emiratos Árabes Unidos y Omán. El Pentágono ya había identificado Bandar Abbás como un “nodo crítico” en su informe de 2021 sobre amenazas en el Golfo Pérsico, pero hasta ahora había evitado atacarlo directamente por temor a una respuesta asimétrica contra buques comerciales.

La elección de este objetivo revela una escalada calculada. En julio de 2019, Irán incautó el petrolero británico Stena Impero en aguas cercanas a Bandar Abbás, reteniendo a su tripulación durante dos meses. El incidente provocó que el Reino Unido desplegara la Fragata HMS Montrose para escoltar buques en la zona, una medida que redujo el tráfico marítimo en un 15% durante ese verano, según datos de la Cámara Naviera Internacional. Ahora, con los ataques de EEUU, el riesgo no es solo militar: tres de las mayores navieras globales (Maersk, CMA CGM y Hapag-Lloyd) ya han anunciado que suspenderán temporalmente sus rutas por el estrecho de Ormuz, una decisión que podría aumentar los fletes en un 30% en menos de una semana, como ocurrió en 2012 durante la crisis de sanciones a Irán.

Ver  "¡Alto al fuego ya!": Francia convoca al Consejo de Seguridad por la ofensiva israelí en Líbano

El antecedente más preocupante es el ataque a las instalaciones de Abadan en 2022, cuando un drone suicida (atribuido a Israel) destruyó un depósito de combustible a 120 km de Bandar Abbás. Irán respondió con un ciberataque masivo contra puertos israelíes, paralizando el 40% de su actividad comercial durante 48 horas. Si Teherán repite este patrón, los puertos de Dubái y Yanbu (Arabia Saudita) —claves para el suministro global— podrían ser los próximos blancos. La diferencia ahora: EEUU ha cruzado una línea roja al bombardear suelo iraní, no solo proxies en Irak o Siria.

¿Un error de cálculo o el inicio de una guerra de desgaste?

El silencio inicial de Irán no es señal de debilidad, sino de preparación. En 2016, tras un incidente similar (el derribo de un dron estadounidense cerca de la isla de Qeshm), Irán esperó 72 horas antes de lanzar misiles contra una base en Irak. Esa vez, el ataque fue simbólico y sin bajas. Pero hoy el contexto es distinto: el uranio enriquecido iraní supera el 60% (según la AIEA), y el estrecho de Ormuz está militarizado como nunca. Si Irán opta por una respuesta gradual —como minar aguas internacionales o atacar buques bajo bandera de terceros—, EEUU podría verse arrastrado a una guerra de desgaste sin salida clara, similar a la que libró en el Líbano en 1983, cuando los ataques a sus tropas llevaron a una retirada humillante tras 18 meses de combate. La pregunta ya no es *si* habrá represalia, sino dónde y cuándo golpeará Irán para maximizar el daño político.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí

Categorías