“Liberen a Maduro ya”: Venezuela en alerta máxima tras detención en EEUU
Crisis diplomática explosiva: Caracas exige a Washington la liberación “inmediata” de su presidente y primera dama tras una operación militar sin precedentes.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha elevado este lunes un ultimátum a Estados Unidos tras la detención del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores en una operación militar ejecutada en Caracas durante la madrugada. “Exigimos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores”, declaró Rodríguez en una sesión extraordinaria del Consejo de Defensa de la Nación, transmitida en vivo por la televisión estatal. La funcionaria insistió en que Maduro sigue siendo “el único presidente legítimo de Venezuela“, reconocida su autoridad por aliados estratégicos como Rusia, China e Irán.
Rodríguez reveló que Maduro había anticipado este escenario: “Él advirtió: si algo le ocurriese al presidente Nicolás Maduro, pueblo a la calle activado, cuerpo de militantes en sus sitios de trabajo activado, Fuerza Armada Nacional Bolivariana desplegada en todo el territorio, y organismos de seguridad ciudadana en alerta máxima”. La vicepresidenta vinculó la respuesta con el legado histórico del país: “Por herencia somos hijos de Simón Bolívar, y por herencia tenemos el deber sagrado de resguardar nuestra independencia”, afirmó, en un guiño a la retórica chavista que ha marcado dos décadas de gobierno.
El Consejo de Defensa aprobó por unanimidad el decreto de Conmoción Externa, firmado previamente por Maduro antes de su detención. El documento será remitido en las próximas horas a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia para su validación, un trámite que Rodríguez confía en que se resolverá “en tiempo récord“. Este mecanismo legal permite al Estado venezolano adoptar medidas excepcionales en materia de seguridad y soberanía, incluyendo la movilización de reservas militares y el control estricto de fronteras.
Apoyo internacional y el factor petrolero
Rodríguez destacó que la comunidad internacional ha “elevado sus voces de apoyo a Venezuela“, con pronunciamientos desde China, Rusia, Cuba, Irán, Bolivia y países de África. Este bloque de aliados ha condenado la operación como una “violación flagrante del derecho internacional“, según fuentes diplomáticas citadas por medios estatales. La vicepresidenta subrayó que el pueblo venezolano tiene hoy “una conciencia sin precedentes sobre el valor de sus hidrocarburos y recursos energéticos“, en un contexto donde las reservas de petróleo del país —las mayores del mundo, con 303.800 millones de barriles certificados— son clave en la geopolítica global.
¿Qué pasará con los contratos petroleros? Venezuela exporta actualmente 700.000 barriles diarios, principalmente a China e India, bajo esquemas que esquivan las sanciones estadounidenses. La detención de Maduro podría desencadenar una reconfiguración urgente de estos acuerdos, con riesgos de interrupción en el suministro y un posible repunte en los precios internacionales del crudo.
¿Quiénes deciden el futuro de Venezuela?
En la reunión del Consejo de Defensa participaron las máximas autoridades del Estado, incluyendo al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (hermano de Delcy); la presidenta del Tribunal Supremo, Caryslia Rodríguez; el fiscal general, Tarek William Saab; y figuras clave como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el controvertido Diosdado Cabello, considerado el segundo hombre más poderoso del chavismo. También estuvo presente el canciller Yván Gil, quien en 2023 ya había advertido sobre un “plan de desestabilización” orquestado desde Washington.
Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), tiene un historial de confrontación con EEUU: en 2020 fue acusado por la DEA de narcotráfico y terrorismo, cargos que él niega. Su presencia en el Consejo refuerza la tesis de que Caracas prepara una respuesta contundente, posiblemente con movilizaciones masivas y medidas económicas de emergencia.
¿Estamos ante el inicio de una intervención militar? La operación para detener a Maduro —sin confirmación oficial de EEUU— recuerda a acciones similares en Panamá (1989) o Granada (1983), pero con un agravante: Venezuela cuenta con el apoyo militar de Rusia y China, potencias que ya han desplegado asesores y tecnología en el país. El silencio de la Casa Blanca y el Pentágono, 12 horas después de los hechos, aumenta la incertidumbre sobre los próximos pasos.
El precedente que EEUU ignora: de Noriega a Maduro, 34 años de operaciones controvertidas
La detención de Nicolás Maduro en Caracas evoca el fantasma de la Operación Causa Justa, ejecutada por EEUU en Panamá en diciembre de 1989, cuando 27.000 soldados estadounidenses capturaron al general Manuel Noriega tras meses de tensiones por narcotráfico y violaciones a derechos humanos. Noriega, aliado inicial de la CIA en la lucha anticomunista, terminó condenado en Miami a 40 años de prisión por tráfico de drogas. Pero el paralelo con Maduro tiene un giro clave: Noriega gobernaba un país sin respaldo militar externo, mientras que Venezuela cuenta con asesores rusos en la base aérea de La Orchila y sistemas antiaéreos chinos HK-9, desplegados desde 2021.
El costo geopolítico de aquella operación aún persiste: la ONU condenó en 1990 la invasión a Panamá como una “violación flagrante del derecho internacional”, con 516 muertos civiles según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Hoy, el silencio de la Casa Blanca —que en 1989 justificó la acción en 48 horas— sugiere cálculo estratégico: EEUU evita activar el Tratado de Cooperación Militar con Rusia (firmado por Caracas en 2019), que obliga a Moscú a responder si se “amenaza la soberanía venezolana”. Mientras, el precio del petróleo Brent subió un 3.2% en las primeras horas tras la detención, recordando el salto del 8.5% registrado en abril de 2019 durante el intento de golpe contra Maduro respaldado por Juan Guaidó.
Otros dos casos resuenan en este escenario: la Operación Urgent Fury en Granada (1983), donde EEUU derrocó al gobierno marxista de Maurice Bishop en 6 días con 19 muertes estadounidenses, y el fracaso de la Operación Eagle Claw (1980) en Irán, que dejó 8 soldados muertos y marcó el fin de la doctrina de rescates militares directos. La diferencia ahora: Venezuela no es una isla caribeña, sino el quinto exportador de crudo a China (con 380.000 barriles diarios en 2023), y su Fuerza Armada —aunque debilitada— cuenta con 2.300 tanques T-72B1 modernizados por Rusia entre 2018 y 2022.
¿Repetirá EEUU el error de 1989 o calcula un jaque mate silencioso?
El Pentágono sabe que una invasión terrestre en Venezuela requeriría al menos 75.000 efectivos (según estimaciones de la RAND Corporation en 2020), pero el verdadero tablero está en los contratos petroleros: si Pekín activa la cláusula de “fuerza mayor” en sus acuerdos con PDVSA —como hizo en 2022 tras las sanciones a Irán—, el suministro global podría perder 400.000 barriles diarios en una semana. La pregunta no es si Maduro saldrá de detención, sino si EEUU está dispuesto a pagar el precio de aislar a China en el mercado energético o si, como en 1989, subestimó la respuesta de los aliados del objetivo.