Meta elimina **550.000 cuentas** en Australia por la ley anti-menores
Cierre masivo: Meta borró casi medio millón de perfiles en Australia para cumplir con la pionera prohibición de redes sociales a menores de 16 años.
La compañía, propietaria de Facebook, Instagram y Threads, detalló en un comunicado oficial que 330.000 cuentas de Instagram, 173.000 de Facebook y 40.000 de Threads fueron desactivadas por sospecha de pertenecer a usuarios menores de edad. La medida responde a la Ley de Protección de Menores en Redes Sociales, que entró en vigor el 10 de diciembre de 2023 y convierte a Australia en el primer país democrático en imponer un bloqueo estricto a plataformas digitales para este grupo etario.
Las multas por incumplimiento ascienden a A$49,5 millones (equivalentes a US$33 millones), una cifra récord que obligó a gigantes como TikTok y Meta a acelerar sus protocolos de verificación. Según datos del Gobierno australiano, el 68% de los adolescentes entre 14 y 17 años usaban redes sociales diariamente antes de la ley, lo que generó alarmas por casos vinculados a depresión, ansiedad y ciberacoso. Un estudio de la Universidad de Melbourne en 2022 reveló que el 34% de los jóvenes en ese rango etario había sufrido algún tipo de acoso en línea.
Meta, sin embargo, rechaza el enfoque prohibicionista. La empresa insiste en que la solución pasa por un sistema unificado de verificación de edad y protecciones industriales transversales, en lugar de restricciones por plataforma. “Las prohibiciones fragmentadas solo empujan a los adolescentes hacia apps menos reguladas, donde los riesgos son mayores”, advirtió un portavoz de la compañía. Este fenómeno, conocido como “efecto golpear al topo”, ya se observó en países como Corea del Sur, donde tras bloquear plataformas locales en 2011, los menores migraron a servicios extranjeros con menor supervisión.

La ley australiana también exige que las plataformas implementen herramientas de detección proactiva, como análisis de patrones de comportamiento y cruce de datos con registros gubernamentales. Meta asegura haber invertido US$15 millones en 2023 para mejorar sus algoritmos de identificación de edad, aunque críticos señalan que estos sistemas aún tienen un margen de error del 12%, según auditorías independientes.
Mientras tanto, plataformas alternativas como BeReal, Snapchat y Discord reportaron un aumento del 200% en descargas de usuarios australianos menores de 18 años en las últimas dos semanas, según datos de la firma Sensor Tower. “Es un juego del gato y el ratón”, explicó la psicóloga digital Dra. Emily Carter, autora del libro Generación Algoritmo: “Los adolescentes siempre encontrarán formas de eludir las restricciones, pero el costo psicológico de navegar en entornos no moderados puede ser devastador”.
¿Logrará Australia frenar el acceso de menores a redes sociales sin empujarlos hacia plataformas más peligrosas? La respuesta podría redefinir las políticas digitales globales en los próximos años.
El precedente coreano: cuando la prohibición falló y los menores migraron a la dark web
Australia no es el primer país en intentar blindar a sus menores de las redes sociales con leyes estrictas. El caso más cercano —y más revelador— es el de Corea del Sur, que en 2011 implementó el «Sistema de Verificación de Edad en Línea (OAVS)», bloqueando el acceso a plataformas como Cyworld (la red social local dominante en ese momento) y KakaoTalk para usuarios menores de 19 años. La medida, impulsada tras una ola de suicidios adolescentes vinculados al ciberacoso (incluyendo el caso de la actriz Choi Jin-sil, cuya hija de 14 años se quitó la vida en 2008 por bullying digital), parecía prometedora. Pero los resultados fueron desastrosos.
En menos de 18 meses, el 72% de los adolescentes coreanos (según un informe del Instituto Coreano de Medios en 2013) eludió las restricciones usando nombres falsos, VPNs o cuentas prestadas por adultos. Peor aún: el 23% de los menores entre 15 y 18 años migró a plataformas extranjeras sin moderación, como 4chan o foros de la dark web, donde el contenido extremo —desde challenges peligrosos hasta material de autolesión— proliferaba sin controles. El gobierno coreano tuvo que retroceder en 2014, flexibilizando la ley tras comprobar que, en palabras del entonces ministro de Ciencia y TIC, Mun-Kee Choi, «habíamos creado un efecto rebote más peligroso que el problema original».
El paralelo con Australia es inquietante. Plataformas como Discord —que ya registró un aumento del 200% en descargas— operan con sistemas de moderación basados en comunidades autogestionadas, donde el contenido problemático (desde grooming hasta incitación al odio) puede pasar desapercibido durante horas. Según un estudio de 2023 de la ONG eSafety Commissioner, el 41% de los servidores de Discord analizados en Australia contenían material no apto para menores, pero solo el 8% era eliminado en menos de 24 horas. La pregunta ahora es si el gobierno de Anthony Albanese aprenderá del error coreano o si, como entonces, la prohibición terminará exponiendo a los adolescentes a riesgos aún mayores.
¿Un experimento con fecha de caducidad?
Australia tiene 12 meses para demostrar que su modelo funciona antes de que la UE —que observa el caso con lupa— decida si replica o descarta la medida. El reloj corre: si en 2025 los datos muestran un aumento de actividad menor en plataformas no reguladas (como ocurrió en Corea), la ley podría ser revisada… o incluso derogada. El efecto globo —que los menores busquen refugio en apps menos seguras— ya está en marcha. La pregunta es si los legisladores estarán dispuestos a admitir, como hizo Corea, que a veces prohibir es peor que regular.