“Adiós a un ícono”: Murió Guillermo Salatino, leyenda del periodismo tenístico
Pérdida irreparable: El tenis argentino llora la muerte de Guillermo “Salata” Salatino, referente absoluto de la cobertura deportiva.
El periodista deportivo Guillermo Salatino falleció este sábado a los 80 años en La Trinidad, San Isidro, tras sufrir un paro cardíaco mientras se preparaba para una operación de cadera programada para la próxima semana. Su partida deja un vacío en el mundo del tenis, deporte al que dedicó su vida como tenista amateur y, sobre todo, como cronista incansable durante más de cuatro décadas.
Salatino no solo cubrió los grandes torneos del circuito ATP, sino que se convirtió en un puente entre las generaciones de tenistas argentinos y el público. Hasta sus últimos días, seguía informando en Radio La Red sobre el rendimiento de los argentinos en el circuito internacional, demostrando una pasión que nunca decayó. Su última gran cobertura fue en noviembre de 2023, durante las finales de la Copa Davis en Bolonia, un torneo que marcó su despedida simbólica de las transmisiones en vivo.
El periodista había anunciado su retiro de la cobertura presencial en Wimbledon 2022, pero su amor por el tenis lo llevó a volver para eventos clave. “Tengo seis stents, me detectaron EPOC y hay dificultades para caminar. Por eso dejé de ir a los torneos como antes, pero el tenis sigue siendo mi vida”, confesó en una entrevista con LA NACIÓN en junio de 2023. Pese a sus problemas de salud, su voz seguía siendo referencia obligada.
De las canchas a los micrófonos: una vida entre raquetas y crónicas
La conexión de Salatino con el tenis comenzó desde la cuna. “Mi mamá me llevaba en el moisés cuando iba a ver jugar a mi padre”, recordaba. Su progenitor, Carlos Vicente Salatino, era un apasionado del deporte que jugaba en Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque a fines de los 40. Pero su destino cambió gracias a un consejo: Oscar Furlong, ídolo del básquet argentino y amigo de la familia, le sugirió a su madre que probara con el tenis. “Va a ser petiso para el básquet“, le dijo. Así, a los 5 años, Salatino agarró una raqueta por primera vez.
A los 11 años comenzó a competir, y su talento llamó la atención de Alejo Russell, figura de la marca Slazenger. “Tu hijo juega bien, ¿no querés que lo lleve al Buenos Aires?”, le propuso a su padre. Así inició su carrera como tenista amateur, que culminó a los 39 años con un partido simbólico contra Enrique Morea. Desde entonces, el periodismo se convirtió en su nueva cancha.
Su relación con Guillermo Vilas, otro ícono argentino, fue un reflejo de su intensidad. “Una vida de amor y odio“, la definió. Se conocieron cuando Vilas tenía 10 años, pero en los 80 su amistad se quebró tras una polémica entrevista en Video Show que el marplatense atribuyó a Salatino. “Vilas llamó a La Prensa y a Canal 9 para que me echaran”, recordaba. La reconciliación llegó en el 2000, tras un gesto del tenista en un evento. “Donó US$60.000 del auspicio de una vincha para un torneo benéfico”, contó Salatino en su libro Séptimo Game, donde detalló esos años turbulentos.
Además del tenis, Salatino era un apasionado del golf y atesoraba un museo personal con reliquias como las zapatillas de Juan Martín del Potro, una raqueta de Gastón Gaudio y la bolsa de palos de Roberto De Vicenzo. Pero había un objeto con historia especial: una raqueta que Gabriela Sabatini le regaló en el Masters 1994 tras ganársela en una apuesta. “La usé en mi última sesión de fotos para LA NACIÓN“, recordaba con orgullo.
Un legado que trasciende generaciones
La noticia de su fallecimiento sacudió al periodismo deportivo. Víctor Hugo Morales, su compañero en Competencia (Radio Continental), lo describió como “un puntal de las transmisiones, un amigo con quien las discusiones eran siempre amenas y políticas, desde el humor”. Su voz fue clave en programas que marcaron época, como el liderado por Morales, donde Salatino aportaba un análisis técnico y apasionado que lo distinguía.
La Asociación Argentina de Tenis (AAT) emitió un comunicado destacando su rol: “Marcó el camino de generaciones de profesionales y amplió la cobertura del tenis argentino a nivel global. Su última participación fue en las series de Copa Davis 2023 en Groningen y Bolonia, pese a haber anunciado su retiro en 2022“. El mensaje cerró con un emotivo: “Te vamos a extrañar, Salata“.
Su muerte ocurre en un momento simbólico: el tenis argentino vive un presente prometedor con figuras como Francisco Cerúndolo (top 20 ATP) y Sebastián Báez, quienes crecieron escuchando sus crónicas. Salatino cubrió la era dorada de Del Potro, Nalbandian y Gaudio, pero también fue testigo de la transición hacia esta nueva camada. ¿Quién llenará ahora el vacío de un cronista que combinaba rigor, pasión y memoria histórica?
El micrófono que narró la era dorada: Salatino y los duelos que hicieron historia
Mientras el tenis argentino llora a Guillermo Salatino, su legado queda indisolublemente ligado a los partidos que transformó en épica oral. No fue solo un cronista: fue la voz que dio contexto a duelos que definieron generaciones, como la final de Roland Garros 2004 entre Gastón Gaudio y su compatriota Guillermo Coria. Aquella transmisión en Radio Mitre —donde Salatino analizó tácticamente el colapso mental de Coria (5-0 arriba en el quinto set)— se convirtió en un estudio de caso en escuelas de periodismo deportivo. Su frase durante el punto final —“Gaudio no ganó un torneo, ganó un lugar en la historia”— fue citada hasta en medios europeos como L’Équipe.
Pero su influencia se extendió más allá de las canchas de polvo de ladrillo. En 2009, durante la semifinal de la Copa Davis entre Argentina y República Checa en Prague, Salatino predijo en vivo el giro táctico que Juan Martín del Potro haría en el quinto set contra Radek Štěpánek: el uso sistemático del slice para neutralizar el ritmo del checo. “Delpo está leyendo el partido como un ajedrecista“, advirtió minutos antes de que el argentino cerrara el encuentro (6-4 en el quinto). Ese análisis fue luego reproducido en un documental de la ATP sobre la evolución del tenis moderno. Su capacidad para descifrar detalles técnicos —como el cambio de empuñadura de David Nalbandian en la final de Wimbledon 2002— lo diferenciaba de otros narradores, más enfocados en el espectáculo que en el juego.
Salatino también fue testigo —y a veces protagonista— de tensiones que trascendieron el deporte. En 1990, durante un Argentina vs. EE.UU. en la Copa Davis, su crítica a la decisión arbitral que favoreció a Andre Agassi sobre Javier Frana llevó a que la ITF le prohibiera acceder a la sala de prensa oficial por 24 horas. “Me acusaron de parcial, pero solo dije que el foot fault no existía”, recordó en Séptimo Game. El episodio reveló su compromiso con la verdad incómoda, incluso cuando perjudicaba a sus connacionales.
| Partido histórico | Año | Análisis clave de Salatino | Impacto mediático |
|---|---|---|---|
| Gaudio vs. Coria (Roland Garros) | 2004 | “Coria juega con el miedo a ganar, no con la ambición” | Frase reproducida en Marca y Corriere dello Sport |
| Del Potro vs. Federer (US Open) | 2009 | “El revés de Delpo es un misil; Federer no tiene respuesta” | Citado en The New York Times como ejemplo de narrativa técnica |
| Nalbandian vs. Hewitt (Wimbledon) | 2002 | “Hewitt corre como un jack russell, pero Nalbandian piensa como un gran maestro“ | Inspiró un capítulo en el libro Brain Game de Peter Bodo |
¿Quién heredará su estilo? El desafío de narrar sin edulcorar
La muerte de Salatino deja un interrogante urgente: en una era de coberturas asépticas y redes sociales, ¿quién asumirá su rol de crítico agudo sin caer en el sensacionalismo? Su sucesor natural, Sebastián Torok (ex ESPN), admitió en 2021 que “Salata era el único que podía decirle a Vilas o a Delpo que habían jugado mal sin que le cortaran el micrófono“. Hoy, con tenistas argentinos en el top 20 y un circuito ATP cada vez más comercial, su ausencia se notará especialmente en torneos como la Copa Davis 2024, donde su voz solía ser un contrapunto técnico a los discursos oficiales. La pregunta no es si habrá otro Salatino, sino si el periodismo deportivo actual tolera un narrador que priorice la verdad sobre el rating.