Netanyahu da un giro radical: se une a la Junta de Paz de Trump para Gaza
Giro inesperado: Tras semanas de rechazo, Netanyahu firma su participación en el plan de Trump para Gaza.
Netanyahu firma su participación en la Junta de Paz de Trump
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha firmado oficialmente el documento que lo incorpora a la Junta de Paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para gestionar el alto el fuego en Gaza. Este movimiento marca un cambio radical en la postura inicial de Israel, que había criticado duramente la iniciativa por considerarla no coordinada con Tel Aviv y contraria a su política de seguridad.
La firma se realizó en presencia del secretario de Estado, Marco Rubio, durante una reunión previa a la cita clave entre Netanyahu y Trump en la Casa Blanca. Según fuentes cercanas al gobierno israelí, esta decisión busca evitar un mayor aislamiento diplomático tras las crecientes presiones internacionales por la escalada de violencia en Gaza, que en lo que va de 2024 ha dejado más de 1.200 muertos, según datos de la ONU.
Netanyahu se encuentra en una visita oficial a Estados Unidos, donde, además de su encuentro con Trump, mantendrá reuniones con altos funcionarios, incluyendo al secretario de Estado y a los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner. Este último, yerno y asesor cercano de Trump, ha sido una figura clave en las negociaciones de paz en Oriente Medio desde 2017, cuando impulsó el controvertido “Acuerdo del Siglo”, rechazado por la Autoridad Palestina.
De la crítica a la aceptación: ¿qué cambió?
Israel había expresado inicialmente su rechazo a la Junta de Paz, argumentando que la iniciativa no había sido consultada con Tel Aviv y que podría debilitar su posición negociadora frente a Hamás. Sin embargo, la presión de la administración Trump —que ha condicionado parte de su apoyo militar a la participación israelí en diálogos— y el riesgo de una escalada sin mediación internacional parecen haber inclinado la balanza.
Expertos en relaciones internacionales señalan que este giro podría estar relacionado con el aumento del 30% en ataques con cohetes desde Gaza en las últimas dos semanas, según informes del ejército israelí. Además, la Unión Europea había amenazado con revisar sus acuerdos comerciales con Israel si no mostraba disposición al diálogo. ¿Es esta adhesión una maniobra táctica o un cambio real de estrategia?
La Junta de Paz, compuesta por representantes de Egipto, Catar, Arabia Saudita y Estados Unidos, busca establecer un alto el fuego permanente y un plan de reconstrucción para Gaza, donde el 45% de la infraestructura civil ha sido destruida desde octubre de 2023, según la Cruz Roja Internacional. Netanyahu, sin embargo, ha dejado claro que su participación “no implica concesiones en seguridad” y que Israel mantendrá su derecho a “responder a cualquier agresión”.
Mientras tanto, Hamás ya ha calificado este movimiento como un “teatro político” y exige la liberación de prisioneros palestinos como condición previa a cualquier negociación. ¿Logrará esta Junta lo que otros intentos fallidos no pudieron? O, por el contrario, ¿se convertirá en otro episodio más de un conflicto que lleva 75 años sin solución?
Kushner y el «Acuerdo del Siglo»: el precedente que explica la desconfianza palestina
La adhesión de Netanyahu a la Junta de Paz no es el primer intento de Jared Kushner —ahora enviado especial— por mediar en el conflicto. Su nombre está indisolublemente ligado al «Acuerdo del Siglo», presentado en enero de 2020 en la Casa Blanca con la presencia de Netanyahu pero con el boicot total de la Autoridad Palestina. Ese plan, que proponía un Estado palestino desmilitarizado y bajo control israelí en el 70% de Cisjordania, fue rechazado de plano por Mahmoud Abbas, quien lo calificó como «el golpe de gracia a los derechos palestinos».
El fracaso del «Acuerdo del Siglo» dejó dos lecciones clave que ahora planean sobre la Junta de Paz. Primero, la desconfianza palestina hacia cualquier iniciativa liderada por Kushner, visto como un aliado incondicional de Israel: en 2019, la Autoridad Palestina rompió todo contacto con la administración Trump tras el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí y el cierre de la oficina de la OLP en Washington. Segundo, la fragmentación interna palestina, que ya en 2020 impidió una respuesta unificada: mientras Hamás rechazaba el plan, figuras como Mohammed Dahlan —exiliado en Abu Dabi y rival de Abbas— mostraron aperturas que nunca cuajaron.
Kushner, sin embargo, ha insistido en que esta vez el contexto es distinto. En una entrevista con Axios en marzo de 2024, argumentó que la crisis humanitaria en Gaza —con un 80% de la población dependiente de ayuda alimentaria, según la ONU— podría forzar concesiones. Pero los palestinos recuerdan que, tras el «Acuerdo del Siglo», Israel anexó de facto el 30% de Cisjordania (zona C) en 2020, avanzando con proyectos de colonización como E1, que cortaría la continuidad territorial de un futuro Estado palestino.
¿Un guión repetido o un giro forzado por la urgencia?
La pregunta ahora es si esta Junta evitará los errores del pasado. Netanyahu ya ha dejado claro que no aceptará condiciones previas, como la liberación de prisioneros, mientras Hamás exige exactamente lo contrario. Con Kushner como figura central —cuyo último intento dejó a los palestinos más divididos que nunca— y un Trump en campaña electoral necesitado de un éxito diplomático, el riesgo es que la Junta repita el patrón: promesas ambiciosas en Washington, rechazo en Ramala y Gaza, y un conflicto que sigue su curso mientras las cámaras se apagan.