Tenis en alerta: Gaudenzi en Buenos Aires, Davis en crisis y apuestas bajo amenaza
Torneo en jaque: El Argentina Open enfrenta su edición más turbulenta, con escándalos de apuestas, debate por la Davis y la visita clave del presidente de la ATP.
El Buenos Aires Lawn Tennis Club vibra con una energía distinta durante el ATP 250 porteño, pero esta 26ª edición arrancó con tres golpes duros: las bajas del italiano Lorenzo Musetti (primer preclasificado) y del carismático francés Gaël Monfils —quien regresará al país ya retirado—, sumadas a la temprana eliminación del campeón defensor, el brasileño João Fonseca. Ahora, la esperanza recae en los tenistas argentinos, que sostienen el interés en un torneo marcado por polémicas fuera de las canchas.
El ambiente se enrareció aún más por el escándalo de apuestas que estalló en el Challenger de Rosario, a solo 300 km de distancia. Jugadores como Román Burruchaga —hijo del campeón mundial Jorge Burruchaga— denunciaron amenazas con datos privados enviadas por WhatsApp, un escalón peligroso en el acoso que, según admitieron en ruedas de prensa, ya “naturalizan” por su frecuencia. “No hay soluciones a la vista y el límite se corrió”, coincidieron, alarmados por la impunidad con que operan las redes de apuestas ilegales.
El tema dominó las conversaciones, pero no opacó otro debate urgente: la histórica derrota de Argentina en la Copa Davis ante Corea del Sur, con un equipo de cinco debutantes tras las 10 negativas a jugar —un récord de ausencias—. La crisis trascendió las redes: en los pasillos del BALTC, desde directivos hasta aficionados, analizan las causas de un fiasco que expuso fracturas en el tenis nacional. Javier Frana, capitán del equipo, enfrentó críticas por no lograr convocar a sus figuras.
Mientras tanto, Agustín Calleri y Mariano Zabaleta —máximas autoridades de la Asociación Argentina de Tenis (AAT)— firmaron un acuerdo de patrocinio en el club, ausentes durante el viaje a Asia. Solo el tesorero Ignacio Uzquiza acompañó al equipo en Busan. Un gesto simbólico ocurrió este miércoles: cuando Guido Andreozzi —doblista en la Davis— apareció en el court 2, un espectador le gritó: “¡Gracias por ir a la Davis!”, reflejo del malestar por las deserciones.
También pasó por el club Thiago Tirante, número 1 en singles en Asia, aunque solo para entrenar con su psicólogo, Pablo Pécora, antes de viajar a Río. Su presencia, breve, no calmó las aguas: la sombra de la Davis planea sobre cada conversación.
Pero el verdadero foco de atención es la visita sorpresa de Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP desde 2020 y reelegido hasta 2028. Será la primera vez en 12 años que la máxima autoridad del circuito masculino pisa el torneo porteño —el último fue Chris Kermode en 2014, quien semanas después anunció un cambio de fecha que perjudicó al evento—. Gaudenzi llega en un momento crítico: con rumores sobre el futuro de la gira sudamericana, reducida a solo tres torneos (Buenos Aires, Santiago y Río), tras la salida del Córdoba Open en 2025.
Su viaje coincide con la confirmación del nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita (a partir de 2028), un movimiento que reconfigurará el calendario. Gaudenzi ya adelantó que prefiere ubicar el evento en febrero, mes con alta demanda, lo que podría desplazar a los torneos latinoamericanos a octubre o noviembre. “Hemos reducido los ATP 250 de 38 a 29, y seguiremos recortando”, declaró en noviembre, una filosofía que alarmó a los organizadores.
El italiano, ex top 20 en 1995, conoce el torneo: jugó en 2002 (eliminado por José Acasuso) y 2003 (perdió con Nicolás Lapentti). Su presencia en Buenos Aires —donde no dará declaraciones— genera expectativa: ¿anunciará cambios para la gira? En 2023, Tennium (dueña del torneo desde 2017) y el BALTC renovaron su vínculo hasta 2033, pero el calendario 2028 se definirá en abril, durante el Masters 1000 de Madrid.
Los jugadores sudamericanos alzan la voz. Mariano Navone (9 de Julio), tras avanzar a octavos, fue contundente: “Esta es la mejor gira del mundo. Los lunes la cancha está llena; en China jugué ante cinco personas. La ATP debe pensar dos veces antes de sacrificar Sudamérica”. Incluso el europeo Matteo Berrettini (58° ATP) respaldó el ambiente: “La atmósfera aquí es única, similar a la de Italia. Sudamérica no puede perder sus torneos”.
El tenis sudamericano, motor de pasiones y semillero de talentos, enfrenta su hora más incierta. Con Gaudenzi en Buenos Aires, las apuestas ilegales acechando y la Davis en crisis, una pregunta resuena: ¿Sobrevivirá la gira que formó a generaciones de campeones, o será otro sacrificio en el altar del dinero y los nuevos mercados?
El precedente de Kermode: cuando la ATP ya sacrificó a Buenos Aires en 2014
La visita de Andrea Gaudenzi al Argentina Open no es casual: repite un guion escrito hace una década. En febrero de 2014, su predecesor Chris Kermode —entonces presidente ejecutivo de la ATP— llegó a Buenos Aires con promesas de apoyo, pero semanas después anunció un cambio de fecha que relegó al torneo a noviembre, mermando su atractivo. El movimiento, justificado por la «optimización del calendario», redujo la asistencia un 30% ese año y obligó a los organizadores a renegociar contratos con patrocinadores como Peugeot y Personal, que amenazaron con retirarse. Kermode, recordado por priorizar los mercados asiáticos, dejó un legado que ahora Gaudenzi parece replicar: en 2023, la ATP eliminó 5 torneos ATP 250 en Europa y América para dar paso a eventos en Riyadh y Hong Kong.
El paralelo con 2014 es inquietante. Entonces, el Argentina Open compartía fecha con los torneos de Memphis (EE.UU.) y Marsella (Francia), pero la ATP lo desplazó para evitar solapamientos con el nuevo ATP 500 de Río de Janeiro, controlado por el grupo IMG (hoy aliado con Arabia Saudita). La decisión benefició a Río —que en 2015 atrajo a Rafael Nadal y David Ferrer— pero dejó a Buenos Aires sin estrellas: en noviembre de 2014, solo 2 de los top 50 del ranking (Fabio Fognini y Tommy Robredo) participaron. El BALTC perdió $1.2 millones ese año, según informes de la Asociación Argentina de Tenis (AAT).
Hoy, la amenaza es mayor. Gaudenzi ya adelantó que los ATP 250 se reducirán de 29 a 23 para 2028, y Sudamérica —con solo 3 torneos (Buenos Aires, Santiago, Río)— es el eslabón más débil. La clave está en el Masters 1000 saudita: si se ubica en febrero, como sugiere el italiano, la gira latinoamericana podría migrar a octubre-noviembre, compitiendo con el ATP Finals y la Copa Masters. Un escenario que, según fuentes de la AAT, «sería letal»: en 2022, el Córdoba Open (hoy extinto) perdió $800.000 al moverse a febrero por la pandemia, con una caída del 40% en ventas de entradas.
| Torneo | Año del cambio | Impacto económico | Asistencia (var. %) |
|---|---|---|---|
| Argentina Open (2014) | Noviembre (antes febrero) | -$1.2M (pérdidas) | -30% |
| Córdoba Open (2022) | Febrero (por pandemia) | -$800K | -40% |
| Sao Paulo (2019) | Eliminado del calendario | -$1.5M (última edición) | -50% |
¿Repetirá Gaudenzi el error de Kermode?
El presidente de la ATP llega con un discurso de «modernización», pero su hoja de ruta recuerda a la de 2014: priorizar mercados emergentes (entonces Río, ahora Arabia) a costa de plazas tradicionales. La diferencia es que hoy Sudamérica tiene un argumento de peso: el 60% de los ingresos por patrocinios en Buenos Aires y Santiago provienen de empresas locales (como Banco Macro o Cencosud), según un informe de Tennium (2023). Si la gira se mueve a octubre, chocarían con el rugby (Champions Cup) y el fútbol sudamericano (Libertadores), reduciendo aún más la audiencia. La pregunta no es si Gaudenzi aplicará recortes, sino **cuánto estarán dispuestos a perder los organizadores para mantener viva una gira que, como dijo Navone, «es la única que llena estadios un lunes».