Elon Musk en evento tecnológico explicando cómo la IA podría hacer irrelevante el ahorro tradicional con robots como Optimus de Tesla

Musk predice el fin del ahorro: ¿utopía tecnológica o riesgo financiero?

Jubilación en jaque: Elon Musk afirma que el ahorro para el retiro será “irrelevante” en 20 años por la IA y la abundancia de recursos. ¿Realidad o exceso de optimismo?

El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, aseguró en el podcast Moonshots with Peter Diamandis que los ahorros para la jubilación “no importarán” dentro de 10 o 20 años. Su argumento se basa en una revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial (IA), la robótica y energías más eficientes, que generarán una abundancia sin precedentes de bienes y servicios. “El dinero dejará de ser relevante”, declaró el magnate, cuya fortuna actual supera los US$680.000 millones, según Bloomberg.

Musk visualiza un futuro donde el trabajo será opcional, similar a “hacer deporte o jugar videojuegos”, gracias a la riqueza global generada por la IA. Sin embargo, su visión choca con la realidad económica actual: la inflación persistente ya ha erosionado el poder adquisitivo del 66% de los inversionistas globales, según la Encuesta 2025 de Natixis. Además, el 69% reporta que la inflación ha reducido el valor futuro de sus fondos de jubilación, y un 38% afirma que está “acabando con sus sueños de retiro“.

El Global Retirement Index (GRI) 2025 de Natixis advierte sobre una tormenta perfecta: envejecimiento poblacional, deuda pública creciente y sistemas de pensiones en crisis. En los países de la OCDE, se proyecta que la proporción de adultos mayores de 65 años frente a la población en edad laboral aumente del 32,5% (2024) al 59,3% (2050), lo que ejercerá una presión insostenible sobre los beneficios gubernamentales. Un tercio de los inversionistas globales teme recortes en sus pensiones, según el mismo informe.

¿Por qué los expertos desconfían? Gregorio Gandini, analista financiero, cuestiona el optimismo de Musk: “El nivel de incertidumbre es muy alto. Aunque las tecnologías puedan generar más recursos, no hay garantías de que se distribuyan equitativamente. La planificación del retiro sigue requiriendo ahorro metódico e inversión a largo plazo“. Gandini recuerda que, en 2008, durante la crisis financiera global, quienes dependían exclusivamente de sistemas públicos sufrieron pérdidas irrecuperables.

El futuro según Musk: IA, robots y “trabajo opcional”

Musk predice el fin del ahorro: ¿utopía tecnológica o riesgo financiero?

Musk ha insistido en que la IA y la robótica eliminarán la pobreza. En el Foro de Inversión Estados Unidos-Arabia Saudita (2024), afirmó que el trabajo será “opcional”, como “cultivar verduras en el patio trasero”: algo que la gente hará por placer, no por necesidad. Su apuesta más concreta es el robot Optimus de Tesla, al que describe como un “increíble cirujano” capaz de revolucionar la medicina y otros sectores.

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En octubre de 2024, Musk declaró que Optimus y la conducción autónoma podrían “crear un mundo sin pobreza”, donde todos tendrían acceso a sanidad de calidad y servicios básicos. Sin embargo, reconoció que el camino será turbulento: “Habrá mucho trauma y trastornos“. El empresario también predijo que, en 10 a 20 años, la IA generará una renta universal alta, pero no aclaró cómo se financiaría ni quiénes controlarían su distribución.

Su visión contrasta con datos duros: según la consultora IDC, aunque la IA aportará US$19,9 billones a la economía global para 2030 (equivalente al 3,5% del PIB mundial), también automatizará el 63% de las tareas repetitivas en sectores como contabilidad, traducción y manufactura. Thabbatha Montoya, gerente de Adecco Colombia, matiza: “La IA no elimina empleo, pero transforma los roles. Ahora buscamos candidatos con habilidades blandas**, como adaptación al cambio y aprendizaje continuo”.

La paradoja de la riqueza: multimillonarios vs. jubilados en riesgo

Musk predice el fin del ahorro: ¿utopía tecnológica o riesgo financiero?

Mientras Musk pinta un futuro de abundancia, el Altrata”s Billionaire Census 2025 revela una brecha abismal: la población de multimillonarios creció un 5,6% en 2024, alcanzando un récord de 3.508 personas, con un patrimonio combinado de US$13,4 billones (un aumento del 10,3% en un año). Sin embargo, Latinoamérica fue la excepción: la riqueza de sus multimillonarios se contrajo un 6,2%, hasta US$500.000 millones**, por la caída en los mercados de materias primas.

El contraste es brutal: el 1% más rico acumula riqueza a ritmos históricos, mientras el 78% de los inversionistas globales (según Natixis) siente que la responsabilidad de financiar su jubilación recae exclusivamente en ellos. Uno de cada cuatro (25%) teme no lograr ahorrar lo suficiente para el retiro. ¿Cómo conciliar el optimismo tecnológico de Musk con esta realidad?

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El robot Optimus, presentado como la solución de Tesla, aún enfrenta escepticismo. Aunque Musk afirma que representará el 80% del valor de la compañía, expertos como Catherine Wood, CEO de ARK Invest, advierten que la adopción masiva de robots podría demorar décadas y generar desempleo transitorio en sectores no preparados. “La transición no será suave”, declaró Wood en un informe de 2023, donde comparó el impacto potencial con la Revolución Industrial, que tardó 50 años en estabilizar los mercados laborales.

¿Qué pasa si Musk se equivoca?

El 66% de los latinoamericanos no tiene un plan de jubilación formal, según la OCDE. En países como México y Brasil, donde los sistemas de pensiones son frágiles, la edad promedio de retiro ya supera los 70 años para quienes dependen exclusivamente del Estado. Si la IA no cumple las promesas de Musk, millones podrían quedarse sin red de seguridad.

Natixis recomienda diversificar las inversiones y no depender de predicciones tecnológicas. “El retiro no es un tema de fe, sino de matemáticas y disciplina“, advierte Gandini. Mientras tanto, Musk sigue apostando: en septiembre de 2024, anunció que Tesla destinará US$10.000 millones al desarrollo de Optimus en los próximos 5 años. ¿Será suficiente para cambiar el juego?

La pregunta final es incómoda: si Musk tiene razón y el dinero pierde relevancia, ¿quién controlará el acceso a los recursos? Y si se equivoca, ¿quién protegerá a quienes no ahorraron confían en su promesa?

El precedente histórico que Musk ignora: ¿qué pasó con las utopías tecnológicas del siglo XX?

Elon Musk no es el primer visionario en prometer que la tecnología eliminará la escasez y redefinirá el trabajo. En 1930, el economista John Maynard Keynes predijo que, para 2030, la automatización reduciría la jornada laboral a 15 horas semanales, liberando a la humanidad para dedicarse al ocio y la creatividad. Sin embargo, 94 años después, la semana laboral promedio en países como EE.UU. (38,7 horas) o Japón (40 horas) sigue siendo similar a la de los años 60, según la OCDE. Peor aún: en 2023, el 28% de los trabajadores globales reportó hacer horas extras no remuneradas, un aumento del 12% desde 2010 (datos de la OIT).

El caso más revelador es el de la Revolución Verde (1960-1980), que prometió erradicar el hambre con avances agrícolas. Aunque la producción de alimentos se triplicó en 50 años, hoy 828 millones de personas padecen hambre crónica (informe FAO 2024), y el 60% de los trabajadores rurales en África y Asia vive con menos de $3.20 al día (Banco Mundial). La tecnología aumentó la productividad, pero la distribución quedó en manos de élites: el 1% de las granjas comerciales controla el 70% de las tierras cultivables en Latinoamérica (datos OxFam 2023).

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Musk omite otro detalle clave: las revoluciones tecnológicas no eliminan la desigualdad por diseño. En 1995, durante el auge de internet, el gurú digital Nicholas Negroponte aseguró que la red “igualaría el acceso al conocimiento“. Tres décadas después, el 57% de la riqueza global está en manos del 1% más rico (Credit Suisse, 2024), y el 37% de la población mundial (2.900 millones) nunca ha usado internet (ONU). La brecha no es accidental: en 2022, las 100 personas más ricas del mundo ganaron $2.7 billones, suficiente para sacar de la pobreza extrema a 2.300 millones durante un año (OxFam).

Utopía tecnológica Año de promesa Resultado real (2024) Brecha generada
Semana laboral de 15 horas (Keynes) 1930 Promedio global: 40 horas/semana 28% hace horas extras no pagas
Fin del hambre (Revolución Verde) 1960 828 millones con hambre crónica 1% de granjas controla 70% de tierras
Internet como igualador (Negroponte) 1995 37% de la población nunca lo ha usado 57% de la riqueza al 1% más rico

La pregunta que Musk evita: ¿quién pagará la transición?

Las predicciones de Musk asumen que la IA y la robótica redistribuirán automáticamente la riqueza, pero la historia demuestra lo contrario: cada salto tecnológico ha concentrado poder en quienes controlan los nuevos medios de producción. En 2020, durante la pandemia, las 5 mayores tecnológicas (Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta) aumentaron sus ganancias en $1.2 billones, mientras 160 millones de personas cayeron en pobreza extrema (Banco Mundial). Si Optimus o la IA generan abundancia, ¿quién decidirá quién accede a ella? La renta universal que Musk menciona requiere impuestos progresivos o expropiación de excedentes tecnológicos—dos medidas que él mismo ha criticado públicamente. Sin un modelo claro, su utopía riesgo convertirse en otra promesa incumplida, como la de Keynes: más máquinas, menos tiempo libre y una brecha más profunda.

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