S&P 500 rompe récord histórico: tecnológicas vs. petróleo en máxima tensión geopolítica
Récord en jaque: El S&P 500 escaló a su máximo histórico este lunes, pero el petróleo a US$98 y la crisis en Ormuz amenazan con frenar el rally.
Las acciones estadounidenses cerraron en verde, lideradas por el sector tecnológico y los fabricantes de chips, que impulsaron al S&P 500 a territorio inédito. El Nasdaq Composite avanzó un modesto 0,10%, mientras el Dow Jones sumó 0,19%. Sin embargo, el verdadero protagonista del día fue el petróleo WTI, que cerró cerca de los US$98 por barril, su nivel más alto en cuatro meses, presionado por el recrudecimiento de las tensiones en el Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del crudo global— y el despliegue de minisubmarinos iraníes clase Ghadir, diseñados para operaciones encubiertas.
El repunte del oro negro revivió los fantasmas de la inflación. Los rendimientos de los bonos del Tesoro, especialmente los de corto plazo (más sensibles a los movimientos de la Reserva Federal), escalaron en medio de las expectativas de que la Fed retrasará los recortes de tasas hasta 2027. Bank of America y Goldman Sachs ya ajustaron sus proyecciones: ahora descuentan que la inflación de abril, que se publicará esta semana, podría superar el 3,7% interanual (vs. 3,3% en marzo), con la variante subyacente en 2,7%. “Los datos simplemente no justifican recortes este año”, sentenció Aditya Bhave, economista jefe para EE.UU. de Bank of America.
El mercado ya descuenta un informe de inflación más intenso, según Matt Hornbach, estratega macro de Morgan Stanley. La volatilidad del petróleo, sumada a la fortaleza del empleo (la economía estadounidense creó 303.000 puestos en marzo, según datos oficiales), podría incluso llevar a la Fed a considerar un nuevo aumento de tasas en 2027, un escenario que hasta hace un mes parecía impensable.
Mientras tanto, los metales preciosos se beneficiaron del clima de incertidumbre. El oro avanzó, pero la estrella fue la plata, que se disparó más de 7% en la jornada. En el frente de los metales industriales, el cobre marcó un récord histórico en Londres, cerrando a US$13.943 por tonelada, impulsado por las restricciones de oferta y la demanda china, que en el primer trimestre de 2026 creció un 6,2% interanual.
Dólar en América Latina: ganancias generalizadas, pero con excepciones
El conflicto entre Irán y Estados Unidos sigue dictando el ritmo de los mercados cambiarios. El dólar inició la semana con avances en la región, aunque con matices: el peso argentino (en medio de su programa de ajuste con el FMI) y el sol peruano lograron ganancias, mientras el peso chileno, el peso colombiano, el mexicano y el real brasileño retrocedieron frente a la divisa estadounidense.
El real brasileño, que acumula una depreciación del 4,8% en lo que va de 2026, fue uno de los más castigados. Analistas atribuyen esta tendencia a la fuga de capitales hacia activos refugio, como el dólar y el oro, en un contexto donde Brasil depende en un 30% de las importaciones de fertilizantes —cuya producción requiere gas natural, cuyo precio está ligado al petróleo—.
En México, el peso operó con pérdidas moderadas (-0,45%), pero mantiene una ventaja acumulada del 3,1% en el año, respaldado por las remesas récord (superaron los US$63.000 millones en 2025) y la cercanía geográfica con EE.UU. Sin embargo, la incertidumbre por el T-MEC —cuya revisión está prevista para 2027— podría limitar su recuperación en el corto plazo.
Movimientos corporativos que marcan tendencia
Mientras los mercados financiero y energético navegan aguas turbulentas, el sector corporativo no se queda atrás:
- SoftBank redobla su apuesta por la inteligencia artificial con una expansión agresiva en computación en la nube, baterías de estado sólido y posible fabricación de servidores para centros de datos. La empresa japonesa, que ya invirtió US$100.000 millones en IA entre 2020 y 2025, busca capitalizar la demanda de infraestructura para modelos como Gemini 2.0 y GPT-5.
- BP recuperó el favor de Wall Street tras duplicar en un año las recomendaciones de compra sobre su acción, que acumula un alza del 24% en 2026. El giro se produce después de que la petrolera británica anunciara un plan para reducir su deuda neta a US$22.000 millones para 2027, desde los US$38.000 millones de 2023.
- Novo Nordisk cedió a Cellular Intelligence —una startup respaldada por Mark Zuckerberg— los derechos de una terapia experimental para el Parkinson. El acuerdo, cuyo monto no fue revelado, incluye pagos por hitos clínicos y regalías sobre ventas futuras. Esta no es la primera incursión de Zuckerberg en salud: en 2021, su fundación donó US$3.000 millones a la investigación de enfermedades neurodegenerativas.
- Blackstone y Halliburton unirán fuerzas para inyectar US$1.000 millones en VoltaGrid, una empresa de almacenamiento de energía que, tras esta ronda, alcanzaría una valoración de US$10.000 millones. VoltaGrid, especializada en baterías de litio para redes eléctricas, tiene contratos con 12 de las 20 mayores utilities de EE.UU.
Inflación y energía: el combo que define el rumbo de la Fed
El Estrecho de Ormuz sigue siendo el polvorín que podría detonar una nueva ola inflacionaria. Irán no solo desplegó minisubmarinos, sino que también amenazó con cerrar el paso si EE.UU. interviene militarmente, una medida que, de concretarse, dispararía el precio del crudo a más de US$120 por barril, según estimaciones de JPMorgan. Este escenario obligaría a la Fed a mantener tasas altas por más tiempo, con un impacto directo en el costo de las hipotecas —que ya superan el 7% anual en EE.UU.— y los préstamos corporativos.
La reunión de esta semana entre el expresidente Donald Trump (favorito en las encuestas para 2028) y el presidente chino Xi Jinping añade otra capa de complejidad. En la agenda: la compra de petróleo iraní por parte de China, que en 2025 representó el 40% de las exportaciones de crudo de Teherán, según datos de la EIA. Si Pekín reduce sus compras para evitar sanciones secundarias de EE.UU., el mercado global enfrentaría un déficit de oferta de 1,2 millones de barriles diarios, según Goldman Sachs.
¿Qué pueden esperar los inversores?
Los analistas coinciden en que la volatilidad dominará las próximas semanas. Tres factores clave:
- Datos de inflación de abril: Si superan el 3,7% esperado, la Fed podría adoptar un tono más hawkish en su próxima reunión (mayo).
- Evolución en Ormuz: Cualquier incidente con buques comerciales (como el ataque al MV True Confidence en marzo) dispararía el petróleo.
- Decisiones de la OPEP+: El cartel se reúne el 1 de junio. Arabia Saudita ya advirtió que extenderá los recortes de producción si los precios caen below US$90.
“Estamos en un escenario donde el riesgo geopolítico se traduce directamente en riesgo inflacionario“, advirtió Hornbach, de Morgan Stanley. La pregunta que todos se hacen: ¿Puede el S&P 500 mantener su récord si el petróleo supera los US$100 y la Fed se ve obligada a subir tasas? La respuesta llegará en las próximas semanas, pero el margen de error es cada vez más estrecho.
El precedente de 2019: cuando Ormuz paralizó los mercados y la Fed cambió de rumbo
La escalada actual en el Estrecho de Ormuz no es la primera vez que esta ruta crítica desata un shock geopolítico con consecuencias económicas globales. En junio de 2019, Irán derribó un dron estadounidense RQ-4A Global Hawk (valorado en US$130 millones) sobre el espacio aéreo del estrecho, lo que llevó al petróleo Brent a superar los US$70 por barril en 48 horas —un salto del 12%— y obligó a la Reserva Federal a suspender su ciclo de subidas de tasas, que hasta entonces proyectaba un aumento adicional ese año. El paralelo con 2026 es inquietante: entonces, como ahora, la inflación en EE.UU. rondaba el 3,5%, y el S&P 500 operaba cerca de máximos históricos.
El impacto en los mercados fue inmediato. Los bonos del Tesoro a 10 años cayeron a rendimientos del 1,98% (mínimos en 3 años), mientras el oro se disparó un 8% en una semana, superando los US$1.400 por onza. Pero el efecto más duradero fue en la política monetaria: la Fed, que en diciembre de 2018 había proyectado dos alzas de tasas para 2019, terminó recortando tres veces (en julio, septiembre y octubre). Jerome Powell justificó el giro citando ‘incertidumbres geopolíticas y su impacto en las expectativas inflacionarias’ —un guión que hoy suena familiar. La diferencia clave: en 2019, el petróleo se estabilizó en US$60 tras la intervención diplomática de Japón y Omán; en 2026, con el WTI rozando los US$100 y sin un mediador claro, el margen de maniobra es menor.
Otros datos reveladores del precedente:
- El peso mexicano se depreció un 4,2% en una semana, pese a ser una de las divisas más estables de la región. Hoy, con remesas récord, su resistencia es mayor, pero el riesgo persiste.
- Las acciones de Lockheed Martin (contratista de defensa) subieron un 15% en un mes, mientras las aerolíneas como Delta cayeron un 9% por el aumento en los costos de combustible.
- La OPEP+ recortó su producción en 1,2 millones de barriles diarios en julio de 2019, una medida que hoy sería aún más disruptiva: Arabia Saudita ya advirtió que actuará si el precio cae por debajo de US$90.
¿Puede la Fed repetir el “giro Powell” de 2019 —o esta vez el costo será mayor?
En 2019, la Fed tenía espacio para recortar tasas porque la inflación subyacente era del 2,1% y el desempleo, del 3,7%. Hoy, con la inflación subyacente en 2,7% (y en riesgo de repuntar) y un mercado laboral que sigue creando 300.000 empleos mensuales, el margen es casi inexistente. Si el petróleo supera los US$110 —como predice JPMorgan en un escenario de bloqueo en Ormuz la Fed enfrentaría una disyuntiva histórica: elegir entre ahogar el crecimiento con tasas altas o arriesgarse a una inflación descontrolada. El S&P 500, que en 2019 tardó cuatro meses en recuperar su nivel previo a la crisis del dron, podría ver correcciones más profundas esta vez. La pregunta no es si habrá volatilidad, sino qué activo sobrevivirá ileso.