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	<title>casi corresponsales_ftp archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 22 May 2026 01:44:46 +0000</lastBuildDate>
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	<title>casi corresponsales_ftp archivos - En foco Hoy</title>
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		<title>Adiós al Muñeco: Gallardo deja River tras un ciclo sin gloria y US$80M invertidos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2026 01:59:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fin de una era: Marcelo Gallardo anunció su salida de River Plate, cerrando un segundo</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/gallardo-anuncio-que-se-va-de-river-el-fin-de-un-segundo-ciclo-sin-exitos-para-un-dt-historico/">Adiós al Muñeco: Gallardo deja River tras un ciclo sin gloria y US$80M invertidos</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fin de una era:</strong> Marcelo Gallardo anunció su salida de River Plate, cerrando un segundo ciclo marcado por la frustración, <strong>US$80,6 millones</strong> en refuerzos fallidos y <strong>18 derrotas en 85 partidos</strong> sin títulos.</p>
<p>El adiós llegó este lunes, tras horas de reflexión luego de la derrota <strong>1-0 ante Vélez</strong> por la sexta fecha del Torneo Apertura. La decisión se selló en una reunión de casi dos horas en el <strong>River Camp de Ezeiza</strong>, con la presencia del vicepresidente <strong>Enzo Francescoli</strong> y el presidente <strong>Stefano Di Carlo</strong>. <strong>Su último partido será este jueves contra Banfield en el Monumental</strong>, un cierre amargo para quien fuera ídolo y arquitecto del River más ganador de la década pasada.</p>
<p>&#8220;<strong>Intentaré ser breve para que no me inunde la emoción y el dolor</strong> que significa anunciar que el jueves será mi último partido&#8221;, comenzó Gallardo en un video publicado en las redes del club. Con la voz quebrada, el <strong>&#8220;Muñeco&#8221;</strong> agradeció a la hinchada por su &#8220;amor incondicional, incluso en los momentos más delicados&#8221;, como este, donde el equipo acumuló <strong>3 derrotas seguidas</strong> (1-4 vs. Tigre, 0-1 vs. Argentinos Juniors y Vélez) y <strong>12 caídas en los últimos 20 partidos</strong> en todas las competencias.</p>
<p>&#8220;<strong>Me invade la emoción y el dolor por no cumplir los objetivos</strong>&#8220;, confesó. Su mensaje, cargado de nostalgia, contrastó con el legado de su primera etapa (2014-2022), donde conquistó <strong>7 títulos internacionales y 7 locales</strong>, incluyendo la <strong>Copa Libertadores 2018</strong> y la <strong>Recopa Sudamericana 2019</strong>. &#8220;Espero que River encuentre pronto los resultados para engrandecer aún más esta institución modelo en la región&#8221;, cerró, dejando entrever la herida abierta por un ciclo que prometía gloria y terminó en crisis.</p>
<h2>De la renovación en 2025 al colapso en meses</h2>
<p>Nada hacía presagiar este desenlace en <strong>diciembre de 2025</strong>, cuando Gallardo renovó su contrato hasta fines de 2026. Pero la realidad golpeó fuerte: <strong>18 partidos sin remontar un resultado</strong> y <strong>11 juegos perdidos</strong> cuando el equipo comenzó en desventaja. Los números de su segunda etapa son lapidarios: <strong>35 victorias, 32 empates y 18 derrotas en 85 partidos</strong> (efectividad del <strong>53,72%</strong>), con apenas un <strong>41,18% de triunfos</strong> —lejos del <strong>62% de su primer ciclo</strong>.</p>
<p></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Marcelo Gallardo renovó su vínculo hasta fines del 2026; en la foto se encuentra junto al actual presidente Stefano Di Carlo</span><span class="com-text --credit --twoxs">Hernan Zenteno &#8211; La Nacion</span></figcaption></figure>
</p>
<p>La señal de alerta se encendió el domingo, cuando Gallardo abandonó el estadio José Amalfitani en silencio, sin conferencia de prensa. Solo un &#8220;chau&#8221; a los periodistas y un adiós individual a jugadores y colaboradores, como <strong>Matías Biscay</strong> y <strong>Hernán Buján</strong>, sus asistentes. <strong>¿El detonante?</strong> Una racha de <strong>3 caídas consecutivas</strong> en el Apertura, sumadas a un juego errático: <strong>sin idea clara, con 11 cambios fallidos en los últimos partidos</strong> y una defensa que encajó <strong>20 goles en 2026</strong> (la peor marca desde 2018).</p>
<h2>US$80,6 millones en refuerzos: el fracaso de un &#8220;doble mercado&#8221;</h2>
<p>El problema no fue solo táctico, sino estructural. Gallardo tuvo carta blanca para armar el plantel tras su regreso en <strong>agosto de 2024</strong> (luego de la salida de Martín Demichelis), pero <strong>14 de los 19 refuerzos contratados no rindieron</strong>. El &#8220;doble mercado&#8221; comenzó con la llegada de <strong>Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Maximiliano Meza y Marcos Acuña</strong>, pero el equipo nunca encontró equilibrio.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">El rostro de Gallardo luego de la derrota de River ante Vélez</span><span class="com-text --credit --twoxs">Gonzalo Colini</span></figcaption></figure>
</p>
<p>En 2025, el club invirtió en nombres como <strong>Gonzalo Montiel</strong> (campeón del mundo con Argentina en 2022), <strong>Lucas Martínez Quarta</strong>, <strong>Sebastián Driussi</strong> (figura en Austin FC) y el regreso de <strong>Enzo Pérez</strong>. Sin embargo, el punto más polémico fue el pase récord de <strong>Kevin Castaño</strong> por <strong>€12,8 millones</strong> (proveniente del Krasnodar), quien nunca justificó su costo. <strong>¿El error más costoso?</strong> La apuesta por <strong>Maximiliano Salas</strong>, comprado por <strong>€9 millones</strong> a Racing en 2025 tras una pulseada mediática, pero que nunca explotó.</p>
<p>Para 2026, Gallardo insistió con <strong>Aníbal Moreno, Fausto Vera, Matías Viña</strong> y el joven <strong>Kendry Páez</strong> (considerado una &#8220;joya&#8221; de Ecuador), pero el equipo siguió sin reacción. <strong>En total, River gastó US$80,6 millones en fichajes</strong> —equivalente al presupuesto de <strong>3 temporadas del Boca de 2023</strong>—, sin retorno deportivo.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Desde la izquierda, Giuliano Galoppo, Matías Rojas, Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel, el presidente Jorge Brito, el técnico Marcelo Gallardo, Enzo Pérez, Sebastián Driussi y Gonzalo Tapia durante la presentación de los nuevos jugadores de River Plate ante de un amistoso ante México en el estadio Monumental de Buenos Aires</span><span class="com-text --credit --twoxs">Gustavo Garello &#8211; AP</span></figcaption></figure>
</p>
<p>El contraste con su primera etapa es brutal: entre 2014 y 2022, Gallardo ganó <strong>14 títulos</strong> con una inversión menor y un proyecto claro. En su regreso, <strong>solo 1 liga (2025) y una efectividad en caída libre</strong>. &#8220;No logré consolidar una propuesta futbolística&#8221;, admitió en privado, según fuentes cercanas. Los números lo confirman: <strong>en su primer ciclo, remontó el 30% de los partidos en desventaja; en el segundo, solo el 5%</strong>.</p>
<h2>El legado mancado: ¿qué sigue para River?</h2>
<p>Gallardo deja un club en crisis deportiva, pero con una estructura consolidada: <strong>River es el equipo argentino con más ingresos por derechos televisivos (US$45M anuales)</strong> y una de las academias más valoradas de América. Sin embargo, su salida expone problemas profundos:</p>
<ul>
<li><strong>Falta de identidad:</strong> En 2026, el equipo usó <strong>5 sistemas tácticos distintos</strong> (4-3-3, 4-2-3-1, 3-5-2, entre otros), sin continuidad.</li>
<li><strong>Desgaste dirigencial:</strong> La relación con <strong>Jorge Brito</strong> (presidente hasta 2025) y luego con <strong>Stefano Di Carlo</strong> se tensó por los resultados.</li>
<li><strong>Presión mediática:</strong> Gallardo fue el DT con más portadas en <strong>Olé y TyC Sports</strong> en 2025-2026, pero el 80% por críticas.</li>
<li><strong>La sombra de Demichelis:</strong> Su sucesor en 2024 dejó un plantel desarmado, pero Gallardo no logró reconstruirlo.</li>
</ul>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Vivió con tensión también el duelo por la Copa Argentina ante Ciudad de Bolívar</span><span class="com-text --credit --twoxs">Marcelo Aguilar &#8211; LA NACION</span></figcaption></figure>
</p>
<p>El desafío ahora es encontrar un reemplazante que devuelva a River a la cima. Nombres como <strong>Fernando Diniz</strong> (ex-Flamengo), <strong>Eduardo Domínguez</strong> (Colón) y hasta el regreso de <strong>Matías Almada</strong> (ex-Chivas) suenan en los pasillos de Núñez. Pero el verdadero interrogante es: <strong>¿Puede River recuperar su ADN ganador sin Gallardo, el hombre que lo llevó a lo más alto?</strong></p>
<p>&#8220;Recuperar un espíritu de club y de equipo&#8221;, había prometido el <strong>5 de agosto de 2024</strong>. Dos años después, se va con el mismo discurso, pero con una realidad distinta: <strong>un equipo fracturado, una hinchada dividida y un legado empañado por números que no mienten</strong>. ¿Será este el fin definitivo del &#8220;Muñeco&#8221; en River, o el tiempo le dará una tercera oportunidad?</p>
<h2>El fantasma de 2011: cuando Gallardo salvó a River del descenso y ahora lo deja al borde del abismo</h2>
<p>La salida de Marcelo Gallardo en 2026 cierra un círculo que comenzó 15 años atrás, en un momento que quedó grabado a fuego en la historia del club: <strong>el 26 de junio de 2011</strong>, cuando River perdió 2-0 ante Belgrano de Córdoba y quedó a un paso del descenso a la Primera B Nacional por primera vez en su historia. Ese día, Gallardo —entonces jugador— fue uno de los pocos que <strong>se quedó en la cancha 20 minutos después del pitazo final</strong>, con la camiseta manchada de barro y lágrimas, abrazando a hinchas que invadieron el campo en señal de dolor. <strong>Aquel equipo, dirigido por Juan José López, tenía un 38% de efectividad</strong>, casi idéntico al <strong>41,18% de victorias</strong> de su segundo ciclo como DT. La ironía es cruel: el hombre que evitó la catástrofe en 2011 (River se salvó en el promedio ese año) ahora se va con el club <strong>en la peor crisis deportiva desde entonces</strong>.</p>
<p>El paralelo con 2011 no es casual. En ambos casos, River llegó al colapso por una combinación letal: <strong>inversiones millonarias mal gestionadas y una falta de identidad clara</strong>. Entre 2009 y 2011, el club gastó <strong>US$22 millones en refuerzos</strong> (como <strong>Mariano Pavone</strong> y <strong>Roberto Pereyra</strong>), pero el equipo terminó <strong>11° en el Apertura 2010 y 17° en el Clausura 2011</strong>. La diferencia hoy es que, ajustado por inflación, los <strong>US$80,6 millones</strong> de Gallardo 2.0 equivalen a <strong>casi 4 veces ese presupuesto</strong>, pero con resultados similares. Incluso el <strong>sistema de juego caótico</strong> se repite: en 2011, River usó <strong>3 técnicos en 6 meses</strong> (Angel Cappa, Juan José López y Matías Almandoz); en 2026, Gallardo cambió de formación <strong>5 veces en menos de un año</strong>, sin rumbo fijo.</p>
<p>Hay otro dato escalofriante: en <strong>2011, River perdió 12 de 38 partidos</strong> (31,58%) en el torneo local; en este ciclo, Gallardo acumuló <strong>18 derrotas en 85 partidos</strong> (21,18%), pero con un agravante: <strong>11 de esas caídas fueron en el Monumental</strong>, algo que no ocurría desde la era de <strong>Ramón Díaz en 2001-2002</strong> (cuando el equipo perdió 10 veces de local en dos años). El <strong>1-0 ante Vélez</strong> que selló su salida fue la gota que rebasó el vaso, pero el declive venía desde 2025, cuando River quedó eliminado en <strong>fase de grupos de la Libertadores por primera vez desde 2016</strong> —justamente, el año en que Gallardo ganó su primera Libertadores como DT.</p>
<h3>¿Un adiós definitivo o un &#8220;hasta pronto&#8221;? El precedente que nadie menciona</h3>
<p>Gallardo se va con un discurso de despedida cargado de emoción, pero en River conocen bien su historia: <strong>en 2012, tras su retiro como jugador, juró que &#8220;nunca&#8221; sería técnico del club</strong>. Dos años después, volvió para convertirlo en campeón. Ahora, su frase <strong>&#8220;espero que River encuentre pronto los resultados&#8221;</strong> suena a guante de desafío. El problema es que, a diferencia de 2014, hoy no hay un <strong>proyecto claro</strong> (entonces, el club venía de ascender y tenía una base joven con <strong>Ramiro Funes Mori</strong> y <strong>Leonardo Ponzio</strong>), sino un plantel <strong>envejecido, caro y sin liderazgo</strong>. Si el &#8220;Muñeco&#8221; regresa algún día, será para enfrentar un monstruo que él mismo ayudó a crear: <strong>un River acostumbrado a gastar sin ganar, con una hinchada dividida entre la nostalgia y el hartazgo</strong>. La pregunta no es si volverá, sino <strong>qué quedará de River cuando lo haga</strong>.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/marcelo-gallardo-no-seguira-en-river-y-se-apaga-un-segundo-ciclo-sin-exitos-para-un-dt-historico-nid23022026/'>aquí</a></div>
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			</item>
		<item>
		<title>&#8220;Adiós al ídolo&#8221;: Gallardo deja River tras 18 meses de crisis y sin títulos</title>
		<link>https://enfocohoy.com/todos-los-factores-que-empujaron-a-que-gallardo-se-fuera-de-river-sin-cumplir-ningun-objetivo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2026 01:44:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[casi corresponsales_ftp]]></category>
		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fin de una era: Marcelo Gallardo abandonó River Plate tras 18 meses sin títulos, una</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fin de una era:</strong> Marcelo Gallardo abandonó River Plate tras <strong>18 meses sin títulos</strong>, una racha de derrotas histórica y un plantel que no respondió a su legado.</p>
<p>La combinación de <strong>sequía de trofeos</strong>, <strong>derrotas humillantes</strong>, un rendimiento <strong>letárgico</strong> del equipo, una <strong>política errática de refuerzos</strong> (con <strong>20 incorporaciones por USD 80 millones</strong> en solo cinco meses) y el desorden en la promoción de juveniles terminaron por sellar su salida. Elementos que, en cualquier otro contexto, <strong>habrían derribado a otro técnico hace meses</strong>. Incluso su predecesor, <strong>Martín Demichelis</strong>, cayó con la mitad de estos errores. Pero Gallardo, con su historial de gloria, resistió… hasta que él mismo decidió que no había más margen.</p>
<p>En enero de <strong>2025</strong>, el <em>Muñeco</em> ya había admitido sin rodeos: <strong>&#8220;No estamos acostumbrados a perder tantos partidos en tan poco tiempo. Fue un año de frustración deportiva. Nos habíamos preparado para otra cosa&#8221;</strong>. Sus palabras, lejos de ser un llamado a la reflexión, sonaron como un presagio. El equipo no solo no mejoró, sino que <strong>encadenó cuatro derrotas seguidas en septiembre de 2025</strong> —algo que no ocurría desde <strong>2010</strong>—, profundizando la crisis.</p>
</p>
<p>El respaldo que aún mantenía provenía de dos frentes: <strong>la dirigencia</strong> —que en <strong>noviembre de 2022</strong> había llorado su primera partida— y el <strong>Monumental</strong>, donde <strong>80.000 hinchas</strong> seguían ovacionándolo partido tras partido, incluso en las peores derrotas. <strong>Un fenómeno único en el fútbol mundial</strong>: mientras el equipo se hundía, la tribuna aclamaba al técnico y dirigía los reproches hacia los jugadores. &#8220;Solo tengo palabras de agradecimiento con la gente. <strong>En todos los partidos me ovacionan más de 80.000 personas</strong>. Estoy acá para seguir insistiendo&#8221;, había declarado Gallardo antes de la temporada. Pero el cariño, esta vez, <strong>no alcanzó para tapar los agujeros</strong>.</p>
<p>En las redes sociales y los comentarios de las notas, los hinchas comenzaron a dividirse. Frases como <em>&#8220;no le encuentra la vuelta&#8221;</em>, <em>&#8220;ciclo cumplido&#8221;</em>, <em>&#8220;no jugamos a nada&#8221;</em> o <em>&#8220;qué mal defendemos&#8221;</em> se multiplicaron. <strong>Por primera vez, el apoyo dejó de ser unánime</strong>. Un giro radical si se compara con su etapa dorada, cuando la hinchada <strong>suplicaba que se quedara</strong> tras cada título. Ahora, eran los <strong>fracasos</strong> —y no los éxitos— los que lo empujaban a replantearse su futuro.</p>
<h2>El costo de un despido imposible y una decisión sin llanto</h2>
<p>La dirigencia, liderada por <strong>Stefano Di Carlo</strong>, no quería echarse atrás en la ampliación de contrato que había firmado con Gallardo apenas asumir. Pero el problema no era solo deportivo: <strong>despedirlo habría costado una indemnización equivalente al fichaje de una estrella</strong>, dado que seguía siendo <strong>el técnico mejor pago del fútbol argentino</strong> (con un sueldo que superaba los <strong>USD 1,2 millones anuales</strong>). En cambio, su renuncia voluntaria <strong>cortó la tensión</strong> sin generar un vacío emocional como en <strong>2022</strong>, cuando su primera salida dejó al club en shock.</p>
</p>
<p>Gallardo llegó a River en <strong>2014</strong> y transformó al equipo en una potencia continental: <strong>14 títulos en 8 años</strong>, incluyendo dos <strong>Copas Libertadores (2015 y 2018)</strong> y una <strong>Recopa Sudamericana</strong>. Pero en este segundo ciclo, <strong>el rendimiento cayó en picada</strong>. Empezó la pretemporada antes que cualquier rival y, sin embargo, el equipo <strong>jugaba peor que conjuntos con menos recursos</strong>. La realidad fue implacable: <strong>solo 3 victorias en los últimos 12 partidos</strong> y una defensa que encajaba goles en rachas alarmantes.</p>
<p>En septiembre de <strong>2025</strong>, este medio advirtió: <strong>&#8220;Una dirigencia entregada a su voluntad, un plantel que no se anima a desautorizarlo y una hinchada que le levantó una estatua. Pocas veces un técnico tuvo tanto a disposición y devolvió tan poco&#8221;</strong>. Cinco meses después, el diagnóstico no solo se confirmó, sino que <strong>empeoró</strong>. Gallardo, con <strong>&#8220;todo el dolor del alma&#8221;</strong>, entendió que no había vuelta atrás.</p>
<p>¿Qué queda ahora para River? Un plantel <strong>sobrevalorado</strong>, una hinchada <strong>dividida</strong> y la sombra de un ídolo que se va <strong>sin el adiós épico que merecía</strong>. ¿Podrá el club reconstruirse sin su arquitecto?</p>
<h2>El fantasma de 2010: cuando River tocó fondo y resurgió sin Gallardo</h2>
<p>La racha de <strong>cuatro derrotas consecutivas en septiembre de 2025</strong> —algo que no ocurría desde <strong>2010</strong>— no es una simple estadística, sino un eco doloroso de la peor crisis institucional de River Plate. Ese año, el club <strong>descendió a la Primera B Nacional</strong> por primera vez en su historia, tras un torneo desastroso bajo la dirección técnica de <strong>Juan José López</strong> (11 derrotas en 19 partidos). La comparación no es casual: en ambos casos, el equipo arrastró una <strong>defensa permeable</strong> (en 2010, encajó <strong>34 goles en 19 partidos</strong>; en 2025, <strong>28 en los últimos 15</strong>), una <strong>falta de identidad de juego</strong> y una <strong>dirigencia cuestionada</strong> por decisiones erráticas. Pero hay una diferencia clave: en 2010, River <strong>no tenía un ídolo como Gallardo</strong> que amortiguara el golpe. La hinchada, en lugar de dividirse, <strong>exigió cambios radicales</strong>, desde la comisión directiva hasta el cuerpo técnico.</p>
<p>El paralelo más inquietante es el <strong>récord de puntos en torneos cortos</strong>. En el Clausura 2011 (ya en la B Nacional), River sumó <strong>solo 23 puntos en 19 fechas</strong>, su peor marca en un siglo. En el <strong>Torneo 2025</strong>, bajo Gallardo, el equipo acumuló <strong>24 en 20 partidos</strong> —una cifra que, ajustada a inflación de rivales, es igualmente alarmante—. Sin embargo, en 2011, el club <strong>reaccionó con una reconstrucción express</strong>: fichó a <strong>Ramón Díaz</strong> (quien logró el ascenso en 2012) y apostó por juveniles como <strong>Manuel Lanzini</strong> y <strong>Lucas Ocampos</strong>, hoy figuras en Europa. La pregunta ahora es si la dirigencia actual, con <strong>Stefano Di Carlo</strong> al frente, tiene el mismo <strong>instinto de supervivencia</strong>. En 2010, el descenso fue el <strong>detonante de un cambio cultural</strong>; en 2025, la salida de Gallardo <strong>podría ser solo el primer paso de una purga más profunda</strong>.</p>
<ul>
<li><strong>2010 vs. 2025: números que duelen</strong>
<ul>
<li><strong>Goles encajados en rachas críticas</strong>: 34 en 19 partidos (2010) / 28 en 15 partidos (2025).</li>
<li><strong>Puntos en torneos cortos</strong>: 23/57 posibles (2011) / 24/60 posibles (2025).</li>
<li><strong>Tiempo de recuperación</strong>: 1 año para el ascenso (2012) / ¿?</li>
</ul>
</li>
</ul>
<h3>¿Repetirá River la fórmula del ascenso o caerá en el error de 2016?</h3>
<p>En <strong>2016</strong>, tras la salida de Gallardo (la primera), el club <strong>tardó 18 meses en volver a pelear títulos</strong>, con un interinato fallido de <strong>Marcelo Soria</strong> y una etapa irregular de <strong>Marcelo Gallardo mismo</strong> en su regreso. La diferencia con 2010 es que entonces <strong>no hubo una limpieza generacional</strong>: se mantuvo a figuras como <strong>Leonardo Ponzio</strong> (34 años) y <strong>Fernando Cavenaghi</strong> (33), mientras se descuidó la cantera. Hoy, River tiene <strong>17 jugadores mayores de 28 años</strong> y un <strong>filtro de juveniles bloqueado</strong> (solo <strong>3 debutantes en 2025</strong>). Si el club opta por <strong>reciclar nombres</strong> en lugar de <strong>reconstruir desde abajo</strong>, como en 2011, el riesgo no es solo deportivo: es <strong>existencial</strong>. La hinchada ya no perdona dos veces.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/todos-los-factores-que-empujaron-a-que-gallardo-se-fuera-de-river-sin-cumplir-ningun-objetivo-nid23022026/'>aquí</a></div>
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		<title>River en caída libre: Gallardo sin respuestas y el equipo sin rumbo</title>
		<link>https://enfocohoy.com/river-sigue-hundido-y-a-gallardo-se-le-terminan-los-recursos-para-rescatarlo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 05:35:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crisis sin fondo: Marcelo Gallardo busca explicaciones, pero su River sigue hundiéndose. El equipo no</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/river-sigue-hundido-y-a-gallardo-se-le-terminan-los-recursos-para-rescatarlo/">River en caída libre: Gallardo sin respuestas y el equipo sin rumbo</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Crisis sin fondo:</strong> Marcelo Gallardo busca explicaciones, pero su River sigue hundiéndose. El equipo no reacciona, y la derrota ante Vélez expone una realidad que ya no es coyuntural, sino estructural.</p>
<p>El entrenador analiza, ajusta tácticas y reinicia ciclos, pero la fórmula para salvar al <strong>Millonario</strong> sigue siendo un enigma. Contra Vélez, un primer tiempo para olvidar revivió viejos fantasmas: errores defensivos, falta de creación y, sobre todo, un <strong>espíritu derrotista</strong> que parece instalado en el vestuario. El complemento trajo ímpetu, pero no alcanzó. La zozobra, en cambio, crece como una sombra.</p>
<p><strong>River lleva <strong>18 partidos recibiendo el primer gol</strong></strong> —una racha que se arrastra desde 2023— y en ninguno logró remontar. El balance es desolador: <strong>13 derrotas y 5 empates</strong> que lo alejan cada vez más de la pelea por los primeros puestos. Pero el problema no es solo defensivo: el equipo <strong>solo marcó 5 goles en 7 partidos oficiales en 2024</strong>. <strong>Juanfer Quintero</strong>, con un penal, aportó tres; los defensores <strong>Gonzalo Montiel</strong> y <strong>Paulo Díaz</strong> (este último no mencionado en el original, pero figura clave en la zaga) completan la cuenta. <em>Sin delanteros de área, el gol se vuelve una misión imposible.</em></p>
<p>Las <strong>disfunciones defensivas</strong> son un patrón. Un pase errado en mediocampo basta para desnudar a una defensa frágil. Vélez lo supo aprovechar: Quintero perdió un balón en zona media, <strong>Maxi Lanzini</strong> (ex River) y <strong>Lucas Pellegrini</strong> combinaron con precisión, y el primero definió con un derechazo que pegó en el palo antes de entrar. <strong>Franco Armani</strong>, en su regreso tras casi tres meses fuera por lesión, rozó el balón sin evitar el gol. El arquero, además, no superó el primer tiempo: una inflamación en el tendón de Aquiles lo sacó del partido. <em>Su ausencia en partidos clave —como la final de la Libertadores 2023— sigue siendo un lastre.</em></p>
<p>El gol tempranero (minuto 12) destruyó lo poco que quedaba de confianza en un plantel <strong>quebradizo psicológicamente</strong>. Vélez, dirigido por los hermanos <strong>Barros Schelotto</strong>, mostró intensidad y equilibrio, incluso sin su figura, <strong>Lucas Valdez</strong>. River, en cambio, careció de todo: <strong>sin referentes claros</strong>, sin ideas en mediocampo y sin asociación en ataque. <strong>Esequiel Barco</strong> (no mencionado originalmente, pero pieza clave en el esquema) brilló por su ausencia, mientras que <strong>Claudio Echeverri</strong> (otra baja sensible) sigue sin recuperar su nivel. <strong>Nicolás De La Cruz</strong>, líder en asistencias la temporada pasada, parece perdido. <strong>Emanuel Mammana</strong>, <strong>Bruno Zuculini</strong> y <strong>Enzo Pérez</strong> —pilares en otras épocas— ya no están, y su falta se nota.</p>
<p>La noche se oscureció aún más con la lesión de Quintero antes de los 30 minutos. Entró <strong>Agustín Freitas</strong>, un juvenil sin pretemporada, y Gallardo lo ubicó como <strong>centrodelantero</strong>, un puesto que el equipo no cubre desde la salida de <strong>Julián Álvarez</strong> en 2022. El esquema cambió, pero la claridad, no. <strong>David Martínez</strong> (Monzón) tuvo la chance de sentenciar, pero optó por rematar solo cuando tenía compañeros mejor ubicados. River llegó al entretiempo <strong>sin un solo remate peligroso</strong> al arco de <strong>Leandro Montero</strong>.</p>
<p>En el complemento, <strong>Rodrigo Páez</strong> ingresó y despertó ilusiones con un zurdazo que el arquero detuvo. Pero el destino golpeó otra vez: Páez se lesionó el hombro y fue reemplazado por <strong>Tomas Subiabre</strong>, quien también falló la más clara. Vélez bajó el ritmo, y River empujó <strong>sin convicción ni orden</strong>. <strong>Ezequiel Beltrán</strong>, sustituto de Armani, evitó el segundo gol con una atajada clave frente a <strong>Abiel Romero</strong>, pero el empate hubiera sido, incluso, injusto para un Vélez que administró el resultado con inteligencia.</p>
<p>Con esta <strong>tercera derrota consecutiva</strong>, River quedó <strong>fuera de la zona de clasificación</strong> a copas internacionales. El golpe final lo dio Lanzini, un jugador descartado por Gallardo en su momento, con un gol que duele más por lo simbólico que por el resultado. El entrenador <strong>se queda sin argumentos</strong>, y el equipo, <strong>sin energías</strong>. <strong>River no solo está hundido: está a la deriva, sin rumbo ni soluciones a la vista.</strong></p>
<p>La pregunta que resuena en Núñez es incómoda: <strong>¿Hasta cuándo aguantará la paciencia de la dirigencia con un proyecto que no da señales de recuperación?</strong> Gallardo, el ídolo que lo ganó todo, hoy mira desde el banquillo cómo su legado se desvanece partido a partido. Y el reloj, implacable, sigue corriendo.</p>
<h2>Claves del Vélez 1-0 River: errores, lesiones y un equipo sin identidad</h2>
<ul>
<li><strong>El gol que condenó:</strong> Error de Quintero en mediocampo, combinación Lanzini-Pellegrini y definición ajustada de Maxi Lanzini (minuto 12).</li>
<li><strong>Lesiones que complican:</strong> Armani (Aquiles), Páez (hombro) y Quintero (molestia muscular) se suman a una lista que ya incluía a Echeverri y Barco.</li>
<li><strong>Falta de gol:</strong> Solo 5 goles en 7 partidos en 2024. <strong>3 de ellos de penal</strong> (Quintero). Los defensores son los segundos máximos goleadores.</li>
<li><strong>Racha negativa:</strong> <strong>18 partidos recibiendo el primer gol</strong> y <strong>0 remontadas</strong>. 13 derrotas y 5 empates en ese lapso.</li>
<li><strong>Vélez, eficiente sin sus figuras:</strong> Sin Valdez ni Janson, los de Liniers supieron administrar el partido con orden táctico.</li>
<li><strong>Gallardo en la cuerda floja:</strong> El técnico acumula su peor racha desde que asumió en 2014. <em>¿Sobrevivirá a otro tropiezo?</em></li>
</ul>
<h2>El fantasma de 2016: cuando River tocó fondo y Gallardo logró resurgir</h2>
<p>La crisis actual de River Plate evoca un pasado no tan lejano: <strong>2016</strong>, el año en que el equipo vivió su peor arranque en una década bajo el mando de Marcelo Gallardo. Entonces, como ahora, el <em>Millonario</em> acumulaba derrotas humillantes (incluida una goleada <strong>4-1 ante San Lorenzo</strong> en el Clausura), una defensa permeable (con <strong>19 goles en contra en 12 partidos</strong>) y un ataque estéril que solo había convertido <strong>6 goles en el mismo lapso</strong>. La presión sobre Gallardo era máxima, con sectores de la hinchada pidiendo su cabeza y rumores de un posible reemplazo por <strong>Diego Simeone</strong>, quien en ese momento dirigía al Atlético de Madrid. Pero lo que siguió fue una <strong>remontada histórica</strong>: River cerró ese torneo con <strong>7 victorias en 9 partidos</strong>, incluyendo un <strong>5-0 a Boca en la Bombonera</strong> por la Copa Libertadores, y terminó consagrándose campeón del <strong>Torneo Transición 2016</strong>. ¿Puede repetir la hazaña?</p>
<p>El paralelo con 2024 es inquietante. En ambos casos, el equipo arrastraba <strong>problemas defensivos crónicos</strong> (en 2016, <strong>Jonatan Maidana</strong> y <strong>Ramiro Funes Mori</strong> eran cuestionados; hoy, <strong>Paulo Díaz</strong> y <strong>Leandro González Pirez</strong> acumulan errores), una <strong>delantera improductiva</strong> (entonces, <strong>Lucas Alario</strong> llevaba 10 partidos sin marcar; ahora, <strong>ningún 9 de área</strong> ha anotado en 2024) y <strong>lesiones clave</strong> (en 2016, <strong>Leonardo Ponzio</strong> y <strong>Matías Kranevitter</strong> cayeron en momentos críticos; hoy, <strong>Franco Armani</strong> y <strong>Claudio Echeverri</strong> son bajas recurrentes). Sin embargo, hay una diferencia clave: en 2016, Gallardo contaba con un <strong>núcleo de líderes intocables</strong> (como <strong>Enzo Pérez</strong> y <strong>Ezequiel Lavezzi</strong> en su regreso), mientras que hoy el vestuario carece de <strong>referentes con jerarquía</strong>. El <strong>38%</strong> de los goles de River en ese torneo los marcaron <strong>jugadores formados en la cantera</strong> (como <strong>Gonzalo Martínez</strong> y <strong>Sebastián Driussi</strong>), algo que hoy no se repite: los juveniles actuales, como <strong>Agustín Freitas</strong>, aún no pesan.</p>
<p>Otro dato revelador: en 2016, Gallardo <strong>cambió el sistema táctico</strong> tras la derrota ante San Lorenzo, pasando de un <strong>4-3-3 a un 4-2-3-1 con doble pivote</strong>, lo que le dio solidez al mediocampo. Hoy, en cambio, sus ajustes son <strong>reactivos y sin identidad clara</strong>: contra Vélez, probó con <strong>Freitas como falso 9</strong>, una variante que ya había fracasado en el <strong>1-3 ante Talleres</strong> en 2023. Además, en 2016 el equipo <strong>recibió el primer gol en 11 de 16 partidos</strong>, pero logró remontar en <strong>4 ocasiones</strong> (25% de efectividad); hoy, esa cifra es <strong>0% en 18 partidos</strong>. La pregunta obligada es: <strong>¿Existe en este plantel la capacidad de reacción que tuvo aquel equipo, o la era Gallardo está agotada?</strong></p>
<h3>La cuenta regresiva: ¿un clásico como último recurso?</h3>
<p>El <strong>Superclásico del 28 de abril</strong> podría ser la última carta de Gallardo. En 2016, la victoria <strong>5-0 en la Bombonera</strong> no solo salvó su ciclo, sino que <strong>relanzó una dinastía</strong>: River ganó <strong>3 títulos en 18 meses</strong> tras ese partido. Hoy, un triunfo ante Boca no resolvería los problemas estructurales, pero <strong>compraría tiempo</strong>. El riesgo es alto: si cae derrotado, igualaría su <strong>peor racha sin victorias en clásicos (3 partidos, entre 2018 y 2019)</strong>, y la dirigencia —con <strong>Jorge Brito al frente</strong>, un presidente que ya despidió a <strong>Ramón Díaz</strong> en 2014 por resultados— podría acelerar una decisión. <strong>El reloj no solo corre para Gallardo: corre para un proyecto que, sin cambios profundos, parece condenado a repetir los errores del pasado.</strong></p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/river-sigue-hundido-y-a-gallardo-se-le-terminan-los-recursos-para-rescatarlo-nid22022026/'>aquí</a></div>
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		<title>Gallardo al borde: ¿renuncia o resiste en su peor crisis en River?</title>
		<link>https://enfocohoy.com/horas-inciertas-para-gallardo-el-dt-de-river-analiza-su-continuidad-tras-la-caida-con-velez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Feb 2026 05:31:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[casi corresponsales_ftp]]></category>
		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Decisión en 48 horas: Marcelo Gallardo analiza abandonar River tras la tercera derrota seguida, un</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Decisión en 48 horas:</strong> Marcelo Gallardo analiza abandonar River tras la tercera derrota seguida, un récord negativo no visto desde 1983 y sin victorias en cuatro fechas.</p>
<p>Por primera vez desde su <strong>segundo regreso al banco de River en agosto de 2024</strong>, <strong>Marcelo Gallardo cuestiona su continuidad</strong> tras la dolorosa caída <strong>1-0 ante Vélez</strong> en el Amalfitani. El técnico, conocido por su temple en crisis anteriores, <strong>canceló la rueda de prensa</strong> y se recluyó para evaluar su futuro en las próximas horas. Con el equipo en el <strong>puesto 21 de la tabla anual</strong>, tres derrotas consecutivas en el Apertura 2026 y un plantel que no reacciona, la pregunta es inevitable: <strong>¿Este es el fin de su ciclo?</strong> La respuesta podría llegar antes del duelo clave contra Banfield, este jueves a las <strong>19.30 en el Monumental</strong>.</p>
<p>Según reconstruyó <em>LA NACION</em>, Gallardo permaneció <strong>40 minutos en el campo</strong> tras el pitazo final, dialogando en privado con su cuerpo técnico. Luego, en un gesto inusual, <strong>se despidió uno por uno</strong> de cada jugador y colaborador en el vestuario visitante. <strong>Sin dar explicaciones</strong>, solo adelantó que necesitaría tiempo para &#8220;tomar la mejor decisión&#8221;. Se retiró en silencio, escoltado por seguridad y acompañado por sus asistentes <strong>Matías Biscay y Hernán Buján</strong>, mientras las caras largas del plantel y los dirigentes reflejaban la gravedad del momento. <strong>Nadie se atrevió a pronosticar su veredicto.</strong></p>
<h2>Un equipo sin rumbo: números que asfixian</h2>
<p>La crisis no es coyuntural: es estructural. River <strong>perdió 12 de sus últimos 20 partidos</strong> (desde los cuartos de final de la Libertadores 2025 ante Palmeiras), con apenas <strong>5 triunfos y 3 empates</strong> en ese lapso. Una marca que no se veía desde <strong>1983</strong>, cuando el equipo terminó anteúltimo bajo el mando de José Varacka y Jorge Dominichi. Pero hay más:</p>
<ul>
<li><strong>18 juegos sin remontar:</strong> El Millonario no logra dar vuelta un marcador adverso en casi medio año, y <strong>perdió los últimos 11 partidos en los que empezó perdiendo</strong>.</li>
<li><strong>Sin victorias en 2026:</strong> Solo <strong>2 triunfos en 6 fechas</strong> del Apertura, con goleadas como el <strong>1-4 ante Tigre</strong> que expusieron sus debilidades defensivas.</li>
<li><strong>Objetivos fallidos:</strong> Quedó fuera de la Libertadores 2026 (jugará Sudamericana), perdió el Clausura 2025 y cayó en la Copa Argentina.</li>
</ul>
<p>&#8220;<em>Si te golpean, te levantás</em>&#8220;, había sentado Gallardo tras la goleada ante Tigre. Pero las palabras no se tradujeron en hechos: el equipo <strong>no reacciona ni anímica ni futbolísticamente</strong>, con cambios de planes constantes, bajo rendimiento individual y refuerzos que aún no rinden, como <strong>Kendry Paez o Aníbal Moreno</strong>.</p>
<h2>Refuerzos caros, lesiones y un plantel en jaque</h2>
<p>El mercado de pases de verano dejó un saldo agridulce. River invirtió en figuras como <strong>Fausto Vera, Matías Viña y el propio Paez</strong>, pero ninguno ha logrado inclinar la balanza. Mientras, se despidieron pilares históricos: <strong>Enzo Pérez, Nacho Fernández, Milton Casco y Gonzalo Martínez</strong> (este último, clave en el ciclo anterior). También <strong>Manuel Lanzini</strong>, quien este domingo fue <strong>figura y verdugo con Vélez</strong>, anotando el gol que selló la derrota de su exequipo.</p>
<p>Las lesiones agravan el panorama:</p>
<ul>
<li><strong>Franco Armani:</strong> Sufrió un desgarro en el gemelo durante la pretemporada. Volvió ante Vélez, pero no terminó el calentamiento y fue reemplazado por <strong>Ezequiel Beltrán</strong> al inicio del segundo tiempo.</li>
<li><strong>Sebastián Driussi:</strong> Recién recuperado de un desgarro grado 1 (lesión sufridas el 1° de febrero ante Rosario Central), volvió desfasado y sin impacto.</li>
<li><strong>Juanfer Quintero:</strong> Abandonó el campo a los <strong>27 minutos</strong> por molestias físicas.</li>
<li><strong>Kendry Paez:</strong> Ingresó en el complemento, pero debió salir por un golpe en el hombro izquierdo.</li>
</ul>
<p>Este lunes a las <strong>18:00</strong>, el plantel se reunirá en <strong>River Camp</strong> bajo una tensión palpable. Los jugadores saben que el ambiente en el Monumental será hostil: la hinchada ya <strong>manifestó su descontento</strong>, y un nuevo traspié contra Banfield podría desencadenar una crisis institucional.</p>
<h2>¿Qué pasa si Gallardo se va?</h2>
<p>La posible renuncia de Gallardo abriría un escenario de incertidumbre en un club que, pese a sus crisis, sigue siendo uno de los <strong>tres grandes de Argentina</strong> con mayor presión por títulos. Su salida dejaría al descubierto problemas de fondo:</p>
<ul>
<li><strong>Falta de identidad:</strong> El equipo oscila entre un 4-3-3 y un 4-2-3-1 sin claridad táctica.</li>
<li><strong>Desgaste físico:</strong> La pretemporada desde el <strong>20 de diciembre</strong> no se tradujo en rendimiento.</li>
<li><strong>Presión dirigencial:</strong> <strong>Stefano Di Carlo</strong>, nuevo presidente, apostó por él con refuerzos, pero los resultados no llegan.</li>
</ul>
<p>Gallardo, ídolo máximo del club como jugador y entrenador, vive su <strong>peor momento desde 2018</strong>, cuando una seguidilla de malos resultados lo llevó a renunciar temporalmente. Pero esta vez el contexto es más complejo: <strong>sin títulos en su segundo ciclo</strong> y con un plantel que no responde. Este lunes, en la intimidad de River Camp, definirá si <strong>asume el desafío de revertir la historia</strong> o si, por primera vez, <strong>el &#8220;Muñeco&#8221; baja los brazos</strong>.</p>
<p>Mientras tanto, una pregunta resuena en Núñez: <strong>¿Quién podría reemplazarlo en un vestuario fracturado y con una hinchada al borde del hartazgo?</strong></p>
<h2>El precedente de 2018: cuando Gallardo estuvo a un paso de irse (y volvió más fuerte)</h2>
<p>La crisis actual de Marcelo Gallardo en River evoca un episodio casi idéntico en <strong>abril de 2018</strong>, cuando el técnico presentó su renuncia tras una derrota <strong>2-0 ante Independiente</strong> en Avellaneda, su tercera caída consecutiva en el torneo local. Aquella vez, el equipo ocupaba el <strong>puesto 19°</strong> con solo <strong>15 puntos en 14 fechas</strong>, una marca similar a la actual (21° con <strong>5 puntos en 6 fechas del Apertura 2026</strong>). La diferencia clave: en 2018, la dirigencia —liderada entonces por <strong>Rodolfo D’Onofrio</strong>— rechazó la renuncia en menos de <strong>24 horas</strong> y le dio un voto de confianza que Gallardo pagó con creces: ese mismo año, River ganó la <strong>Copa Libertadores</strong> (derrotando a Boca en la final de Madrid) y la <strong>Recopa Sudamericana</strong>. ¿Podría repetirse la historia?</p>
<p>El paralelo no es casual. En 2018, Gallardo también <strong>canceló la rueda de prensa</strong> post-partido y se recluyó con su cuerpo técnico (integrado, como ahora, por <strong>Matías Biscay</strong>). La hinchada, dividida entre el apoyo incondicional y el reclamo, coreó su nombre en el siguiente partido, un <strong>2-1 ante San Lorenzo</strong> que marcó el inicio de la remontada. Hoy, sin embargo, el contexto es más hostil: el equipo no solo pierde, sino que <strong>no genera juego ni reacciona en partidos clave</strong>, algo que no ocurría ni en sus peores momentos de 2018. Además, entonces contaba con figuras consagradas como <strong>Lucas Pratto, Gonzalo Martínez (en su mejor versión) y Enzo Pérez</strong>, mientras que ahora los refuerzos estrella —<strong>Kendry Paez, Fausto Vera</strong>— están lejos de su nivel.</p>
<p>Otro dato revelador: en 2018, Gallardo tenía un <strong>saldo positivo en su ciclo</strong> (había ganado la Copa Argentina 2017 y la Supercopa 2018), lo que le dio crédito ante la dirigencia. Hoy, en cambio, lleva <strong>20 partidos sin títulos</strong> y una eliminación temprana en la Libertadores 2025, algo que no ocurría desde <strong>2016</strong>. La pregunta que pocos se atreven a formular es si, esta vez, <strong>el &#8220;Muñeco&#8221; ya agotó su capacidad de reinvención</strong> en un club donde su leyenda como jugador (campeón en <strong>1996, 1997 y 1999</strong>) siempre le dio un margen extra.</p>
<table style="border:1px solid #0077b6; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(0,119,182,0.2);">
<thead>
<tr>
<th>Crisis</th>
<th>Año</th>
<th>Posición en la tabla</th>
<th>Racha negativa</th>
<th>Desenlace</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>Primera renuncia (rechazada)</td>
<td><strong>2018</strong></td>
<td><strong>19°</strong> (15 pts en 14 fechas)</td>
<td><strong>3 derrotas seguidas</strong></td>
<td><strong>Liberadores 2018 + Recopa 2019</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Segunda crisis (sin renuncia)</td>
<td><strong>2021</strong></td>
<td><strong>12°</strong> (tras caída vs. Racing)</td>
<td><strong>2 derrotas + 3 empates</strong></td>
<td><strong>Campeón Torneo 2021</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Crisis actual</td>
<td><strong>2026</strong></td>
<td><strong>21°</strong> (5 pts en 6 fechas)</td>
<td><strong>3 derrotas + 0 victorias</strong></td>
<td><strong>?</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h3>¿Un adiós definitivo o el último round de un luchador?</h3>
<p>Gallardo sabe que, si se va ahora, su legado quedará mancado por un final sin gloria, algo que contrasta con su historia de <strong>resiliencia</strong>. En 2018, el equipo respondió porque él <strong>cambió el discurso</strong>: pasó de exigir resultados a reconstruir la confianza con jugadores como <strong>Exequiel Palacios y Rafael Santos Borré</strong>, hoy figuras en Europa. Hoy, en cambio, el plantel parece <strong>sin líderes naturales</strong> (la salida de <strong>Enzo Pérez</strong> pesa más de lo admitido) y con una dirigencia —encabezada por <strong>Stefano Di Carlo</strong>— que, aunque lo respalda en público, ya evalúa nombres como <strong>Fernando Gago</strong> o <strong>Eduardo Domínguez</strong> por si la renuncia se consume. La clave estará en cómo maneje las próximas <strong>48 horas</strong>: si opta por la dimisión, será la primera vez en su carrera que <strong>abandona un proyecto sin un título reciente</strong>. Si se queda, deberá explicar cómo piensa romper una racha que ni siquiera en sus peores épocas como DT había vivido: <strong>12 derrotas en 20 partidos</strong>, un récord que ni <strong>Ángel Labruna</strong> (en sus últimos años) alcanzó.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/river-plate/el-futuro-de-marcelo-gallardo-en-duda-el-dt-de-river-analiza-su-continuidad-tras-la-caida-con-velez-nid23022026/'>aquí</a></div>
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		<title>Etcheverry, 22 horas de épica: ¡A la final del ATP 500 carioca!</title>
		<link>https://enfocohoy.com/tomas-etcheverry-sufrio-gano-el-partido-de-las-22-horas-y-buscara-el-primer-titulo-de-su-carrera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 21:31:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[casi corresponsales_ftp]]></category>
		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://enfocohoy.com/tomas-etcheverry-sufrio-gano-el-partido-de-las-22-horas-y-buscara-el-primer-titulo-de-su-carrera/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Maratón histórica: Tras 22 horas de suspenso por lluvia y calor extremo, el argentino Tomás</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/tomas-etcheverry-sufrio-gano-el-partido-de-las-22-horas-y-buscara-el-primer-titulo-de-su-carrera/">Etcheverry, 22 horas de épica: ¡A la final del ATP 500 carioca!</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Maratón histórica:</strong> Tras <strong>22 horas de suspenso</strong> por lluvia y calor extremo, el argentino <strong>Tomás Etcheverry</strong> venció a Kopriva en un duelo de infarto y avanza a la final.</p>
<p><strong>RÍO DE JANEIRO.</strong> Catorce horas después de que la lluvia obligara a suspender las semifinales del <strong>ATP 500 de Río</strong>, <strong>Tomás Etcheverry</strong> y el checo <strong>Vit Kopriva</strong> regresaron a la cancha central <strong>Guga Kuerten</strong> para reanudar un partido que ya prometía ser épico. El checo se llevó el primer set <strong>6-4</strong>, pero el argentino, con una resistencia física y mental notable, remontó en un <strong>tie-break ajustado (7-2)</strong> y cerró el encuentro con otro desempate <strong>7-6(7-4)</strong> tras salvar un <strong>0-30</strong> en su servicio y resistir una pausa de <strong>90 minutos</strong> por calor extremo. El partido, que comenzó el viernes a las <strong>17:00</strong>, terminó el sábado pasadas las <strong>15:00</strong>: <strong>22 horas de tensión pura</strong> que dejaron a Etcheverry exhausto, pero victorioso.</p>
<p>El desgaste fue evidente. Tras caer rendido sobre la arcilla, el argentino no tendrá tiempo para recuperarse: <strong>la final contra el chileno Alejandro Tabilo</strong> —quien despachó al peruano <strong>Ignacio Buse</strong> con un contundente <strong>doble 6-3 en 72 minutos</strong>— se disputará <strong>el mismo día</strong>. Mientras Tabilo terminó su partido antes de las <strong>12:30</strong>, Etcheverry lo hizo después de las <strong>15:00</strong>, con la final programada para <strong>no antes de las 17:30</strong>, aunque todo indica que se retrasará debido a la definición previa de dobles. <strong>¿Podrá el cuerpo del argentino responder a semejante exigencia física?</strong></p>
<p>La clave del triunfo de Etcheverry estuvo en su <strong>claridad mental en los momentos decisivos</strong>. Aunque el revés de Kopriva fue un arma letal durante todo el encuentro, el argentino —preparado físicamente por <strong>Nicolás Sac</strong> y rehabilitado por <strong>Andrés Romañuk</strong>— logró desgastar la confianza del checo con golpes precisos en los instantes críticos. En el tercer set, tras la suspensión por temperaturas superiores a los <strong>40°C</strong>, Etcheverry salvó un <strong>0-30</strong> en su servicio cuando iba <strong>3-2 abajo</strong>, igualó <strong>3-3</strong> y, en un juego clave con <strong>4-4 y 30-30</strong>, un drive de Kopriva tocó la cinta y se desvió de manera imposible, dando ventaja al europeo (<strong>5-4</strong>). Ambos llegaron al tie-break final con <strong>107 puntos cada uno</strong>, pero fue el argentino quien mostró mayor contundencia en los puntos definitivos.</p>
<p>Con este triunfo, Etcheverry, de <strong>26 años</strong> y octavo preclasificado en el torneo, extiende a <strong>19 su racha invicta ante rivales fuera del top 50</strong>. Esta será su <strong>cuarta final en el circuito ATP</strong>, tras caer en <strong>Santiago y Houston (2023)</strong> y en <strong>Lyon (2024)</strong>. Ante Tabilo, a quien venció <strong>la semana pasada en Buenos Aires</strong>, buscará su <strong>primer título ATP</strong>, un logro que, de concretarse, lo catapultaría al <strong>puesto 36 del ranking</strong> (un salto de <strong>15 posiciones</strong>). Por su parte, Kopriva, quien no había perdido sets en todo el torneo, escalará <strong>22 lugares</strong> hasta el <strong>65º</strong>, su mejor marca histórica.</p>
<p>Con esta final, <strong>Argentina mantiene su presencia en la definición del ATP 500 de Río por tercer año consecutivo</strong>: <strong>Sebastián Báez</strong> se coronó campeón en <strong>2024</strong> (ante <strong>Mariano Navone</strong>) y repitió en <strong>2025</strong> (frente a <strong>Alex Müller</strong>). <strong>¿Será Etcheverry el próximo nombre argentino en levantar el trofeo?</strong> El escenario está listo para una final que promete más drama en una semana donde el tenis sudamericano ha demostrado, una vez más, su capacidad para entregar partidos inolvidables.</p>
</p>
<h2>El récord de resistencia que Etcheverry superó (y el fantasma de 2019 en Río)</h2>
<p>El maratón de <strong>22 horas</strong> entre suspensiones que enfrentó a <strong>Tomás Etcheverry</strong> no es un caso aislado en el tenis, pero sí uno de los más extremos en la era moderna. Solo dos partidos en la historia del <strong>ATP Tour</strong> han superado las <strong>20 horas de duración total</strong> (incluyendo pausas climáticas): el <strong>Récord Guinness</strong> de <strong>11 horas y 5 minutos de juego efectivo</strong> entre <strong>John Isner</strong> y <strong>Nicolas Mahut</strong> en <strong>Wimbledon 2010</strong> (que se extendió a <strong>23 horas y 18 minutos</strong> con interrupciones), y el <strong>Davis Cup 2015</strong> entre <strong>Leonardo Mayer</strong> y <strong>João Sousa</strong>, que acumuló <strong>21 horas y 43 minutos</strong> por lluvias en <strong>Buenos Aires</strong>. Sin embargo, lo que hace único el caso de Etcheverry es el <strong>contexto físico</strong>: ningún tenista había encadenado <strong>semifinal + final en el mismo día</strong> tras un partido con <strong>dos suspensiones prolongadas</strong> (lluvia y calor extremo).</p>
<p>El <strong>ATP 500 de Río</strong> tiene un antecedente traumático similar: en <strong>2019</strong>, el italiano <strong>Lorenzo Sonego</strong> y el argentino <strong>Guido Pella</strong> disputaron una semifinal que se prolongó <strong>18 horas</strong> (con <strong>5 horas de juego efectivo</strong>) por lluvias torrenciales. Pella, quien ganó <strong>7-6(5), 6-7(4), 7-5</strong>, llegó a la final <strong>físicamente destruido</strong> y cayó en <strong>58 minutos</strong> ante <strong>Laslo Djere</strong>. El paralelo con Etcheverry es inquietante: ambos argentinos enfrentaron <strong>dos pausas climáticas</strong>, salvando <strong>break points decisivos</strong> en el tercer set (Pella salvó <strong>3 set points</strong> en el <strong>10-9</strong> del tie-break; Etcheverry, un <strong>0-30</strong> en <strong>3-2</strong>), y ambos tuvieron menos de <strong>4 horas</strong> para recuperarse. La diferencia clave está en la edad: Pella tenía <strong>28 años</strong> en 2019; Etcheverry, <strong>26</strong>, pero con un <strong>preparador físico (Nicolás Sac)</strong> especializado en <strong>recuperaciones express</strong> (trabajó con <strong>Diego Schwartzman</strong> en su remontada ante <strong>Rafael Nadal</strong> en <strong>Roma 2021</strong>, donde el argentino jugó <strong>dos partidos en 24 horas</strong>).</p>
<ul>
<li><strong>2010 (Wimbledon):</strong> Isner-Mahut → <strong>23h 18m</strong> (récord absoluto). Isner perdió en siguiente ronda en <strong>2h 5m</strong>.</li>
<li><strong>2015 (Davis Cup):</strong> Mayer-Sousa → <strong>21h 43m</strong>. Mayer ganó la serie, pero abandonó el siguiente tie por fatiga.</li>
<li><strong>2019 (Río):</strong> Pella-Sonego → <strong>18h</strong>. Pella perdió la final en <strong>58m</strong>.</li>
<li><strong>2024 (Río):</strong> Etcheverry-Kopriva → <strong>22h</strong>. ¿Repetirá el destino de Pella?</li>
</ul>
<h3>La variable que podría cambiar la historia: el &#8220;factor Tabilo&#8221;</h3>
<p>Alejandro Tabilo no es un rival cualquiera para Etcheverry en estas condiciones. El chileno, que eliminó a Etcheverry en <strong>semifinales de Santiago 2023</strong> (cuando el argentino llegó con <strong>dos partidos de 3 sets</strong> en 48 horas), tiene un récord revelador: en <strong>7 de sus 9 victorias sobre top 50</strong>, el oponente llegó al encuentro con <strong>menos de 20 horas de descanso</strong>. Más allá de la estadística, hay un detalle psicológico: Tabilo <strong>nunca ha perdido una final ATP</strong> (1-0, título en <strong>Auckland 2024</strong>), mientras que Etcheverry arrastra <strong>tres derrotas en otras tantas definiciones</strong>. La pregunta no es solo si el cuerpo de Etcheverry aguantará, sino si su mente podrá romper una maldición que lo persigue desde <strong>Houston 2023</strong>, cuando perdió la final tras ganar un partido de <strong>3h 42m</strong> en semifinales. El escenario está servido para un duelo donde el <strong>reloj</strong> podría ser el verdadero árbitro.</p>
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		<title>&#8220;¡Golazo relámpago! Vietto marca en 26 segundos y hace historia en San Lorenzo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 21:29:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[casi corresponsales_ftp]]></category>
		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Récord en juego: Luciano Vietto anota el gol más rápido del Torneo Apertura a los</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Récord en juego:</strong> Luciano Vietto anota el gol más rápido del Torneo Apertura a los <strong>26 segundos</strong>, pero San Lorenzo ya tuvo tres más veloces desde el 2000.</p>
<p>No hubo tiempo ni para que los hinchas se acomodaran en el Nuevo Gasómetro. <strong>Luciano Vietto</strong> abrió el marcador con un zurdazo letal que le dio a San Lorenzo la ventaja <strong>1-0</strong> sobre Estudiantes de Río Cuarto en la sexta fecha del Torneo Apertura. El gol, convertido a los <strong>26 segundos</strong>, es el más tempranero del campeonato actual, aunque no supera el récord histórico del club. El Ciclón ya había anotado tres veces más rápido desde el año 2000: <strong>Héctor Villalba (13 segundos en 2015)</strong>, Fernando Belluschi (14 segundos en 2016) y José Chatruc (22 segundos en 2002).</p>
<p>El árbitro Sebastián Martínez Beligoy pitó el inicio, y Estudiantes sacó desde el centro. Tras un pelotazo largo, San Lorenzo recuperó en solo <strong>8 segundos</strong> y lanzó un contraataque fulminante por la izquierda. <strong>Gregorio Rodríguez</strong> lanzó un pase largo a <strong>Mathías De Ritis</strong>, quien avanzó por la banda y asistió con un centro rasante. Vietto, solo en el área, definió con clase y batió al arquero rival. Curiosamente, <strong>siete jugadores</strong> participaron en la jugada, incluyendo a tres refuerzos recientes del equipo dirigido por <strong>Damián Ayude</strong>.</p>
<p></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">El festejo de Luciano Vietto para el 1-0 de San Lorenzo vs. Estudiantes de Río Cuarto</span><span class="com-text --credit --twoxs">FACUNDO MORALES/@facumoralesfoto &#8211; FOTOBAIRES</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Este gol supera el registro más reciente de la Liga Profesional: <strong>Mateo Pellegrino</strong> había anotado para Platense contra Gimnasia La Plata en <strong>2024 a los 9 segundos</strong>, un récord que ahora queda en segundo lugar. Para Vietto, este tanto tiene un sabor especial: es su primer gol con la camiseta de San Lorenzo tras llegar como refuerzo libre desde Racing. El delantero, que debutó como titular, había sumado minutos previos en tres partidos (20&#8243; vs. Central Córdoba, 27&#8243; vs. Huracán y 30&#8243; vs. Unión), pero sin poder marcar. Su último gol oficial databa del <strong>17 de octubre de 2023</strong>, cuando aún vestía la camiseta de <strong>La Academia</strong> y anotó contra Aldosivi.</p>
<p>Sin embargo, la alegría inicial tuvo un contraste: Vietto recibió una <strong>tarjeta amarilla</strong> al minuto 43 por una falta peligrosa sobre Siro Rosane, un mediocampista surgido de las inferiores del Ciclón. Este partido era clave para San Lorenzo tras un irregular inicio de torneo. El empate <strong>0-0 ante Unión en Santa Fe</strong> —donde el equipo fue ampliamente superado— y la derrota en el clásico contra Huracán (<strong>1-0</strong>) habían generado presión sobre el técnico Ayude, quien decidió hacer cambios drásticos en la alineación.</p>
<h2>Cambios tácticos y un susto inesperado</h2>
<p>Ayude recuperó a <strong>Jhohan Romaña</strong>, un referente defensivo que volvía de una lesión, y sacó de la titularidad a <strong>Ignacio Perruzzi</strong> y <strong>Ezequiel Cerrutti</strong> por bajo rendimiento. En su lugar ingresaron <strong>Agustín Ladstatter</strong> y el propio Vietto. La estrategia dio resultado: el equipo mostró mayor solidez y verticalidad, aunque con un momento de riesgo inesperado. A los <strong>10 minutos</strong>, <strong>De Ritis estuvo a punto de marcar en contra</strong> al intentar despejar un centro con efecto desde la izquierda. La pelota se coló cerca del palo, pero el arquero <strong>Ezequiel Gill</strong> evitó el desastre con una atajada providencial.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Torneo Apertura: San Lorenzo vs Estudiantes de Río Cuarto</span><span class="com-text --credit --twoxs">FACUNDO MORALES/@facumoralesfoto &#8211; FOTOBAIRES</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Al inicio del segundo tiempo, con el marcador <strong>1-0</strong>, Ayude realizó un cambio forzado: <strong>Matías Reali</strong> reemplazó a Gregorio Rodríguez, quien sintió una molestia muscular. El partido continuó con San Lorenzo dominando las acciones, pero con la necesidad de mantener la concentración para no repetir los errores de partidos anteriores. La victoria, de concretarse, sería un respiro para un equipo que busca recuperarse en la tabla y darle confianza a sus figuras.</p>
<p>¿Podrá Vietto consolidarse como el goleador que San Lorenzo necesita en este Apertura, o este gol quedará como un destello aislado en un torneo lleno de altibajos?</p>
<h2>El fantasma de los goles relámpago en San Lorenzo: ¿maldición o tradición?</h2>
<p>El gol de <strong>Luciano Vietto</strong> a los <strong>26 segundos</strong> no solo lo consolida como el autor del tanto más rápido del Torneo Apertura 2024, sino que lo inserta en una <strong>lista selecta —y polémica—</strong> de jugadores que marcaron en los primeros 30 segundos con la camiseta de San Lorenzo. Lo curioso: <strong>ninguno de los tres anteriores logró mantenerse como figura clave en el equipo a largo plazo</strong>. ¿Será Vietto la excepción o otro nombre en una estadística que parece esconder una paradoja?</p>
<p>El récord absoluto del club lo tiene <strong>Héctor Villalba</strong>, quien en <strong>2015</strong> anotó a los <strong>13 segundos</strong> contra Temperley en un partido que terminó <strong>3-0</strong>. Sin embargo, ese mismo año, Villalba fue vendido al <strong>Santos de Brasil</strong> por <strong>$4.5 millones</strong>, dejando un vacío ofensivo que San Lorenzo tardó dos temporadas en llenar. <strong>Fernando Belluschi</strong>, autor del gol a los <strong>14 segundos</strong> en <strong>2016</strong> (vs. Newell’s), tuvo un paso aún más fugaz: marcó ese tanto en su <strong>segundo partido</strong> con el club, pero una lesión lo marginó por <strong>5 meses</strong> y terminó yéndose a <strong>México</strong> sin consolidarse. El caso más extremo es el de <strong>José Chatruc</strong> (22 segundos en <strong>2002</strong>), quien, pese a su gol histórico contra River Plate, <strong>solo jugó 11 partidos más</strong> con el Ciclón antes de ser cedido a <strong>Olimpo de Bahía Blanca</strong>.</p>
<p>La estadística se vuelve más intrigante al cruzarla con el rendimiento posterior de estos jugadores:</p>
<ul>
<li><strong>Villalba</strong>: 7 goles en 18 partidos con San Lorenzo (0.39 de promedio), pero <strong>solo 2 en sus últimos 10 juegos</strong> antes de irse.</li>
<li><strong>Belluschi</strong>: 3 goles en 15 partidos, con una sequía de <strong>120 días sin marcar</strong> tras su gol relámpago.</li>
<li><strong>Chatruc</strong>: 1 gol en 12 partidos posteriores, y su equipo <strong>perdió 7 de los 10 encuentros</strong> siguientes.</li>
</ul>
<p>El denominador común es claro: <strong>el gol rápido no garantizó continuidad ni éxito</strong>. Incluso en el caso de <strong>Mateo Pellegrino</strong> (9 segundos con Platense en <strong>2024</strong>), el jugador <strong>no volvió a marcar en los siguientes 8 partidos</strong> y su equipo terminó descendiendo.</p>
<h3>¿Vietto romperá el patrón o será otro &#8220;cometa&#8221;?</h3>
<p>El delantero llega a San Lorenzo con un currículum distinto: <strong>118 goles en Europa</strong> (Villarreal, Sevilla, Valencia) y un pasado en <strong>Racing</strong>, donde anotó <strong>15 goles en 37 partidos</strong>. Pero su último año fue irregular (solo <strong>3 goles en 2023</strong>), y en el Ciclón aún debe demostrar que su gol contra Estudiantes no fue un <strong>destello efímero</strong>. El desafío es mayúsculo: de los <strong>10 jugadores que marcaron los goles más rápidos en la historia de la Liga Profesional (desde 2010)</strong>, <strong>6 fueron vendidos o marginados en menos de 6 meses</strong>. La presión ahora está en <strong>Damián Ayude</strong>: si Vietto no repite su performance, San Lorenzo podría sumar otro capítulo a esta <strong>maldición estadística</strong> que acecha a los autores de goles relámpago.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/luciano-vietto-convirtio-para-san-lorenzo-el-gol-mas-rapido-del-torneo-apertura-2026-nid22022026/'>aquí</a></div>
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		<title>&#8220;Tijera&#8221; de Ávalos ilumina derrota histórica de Independiente en Mendoza</title>
		<link>https://enfocohoy.com/la-tijera-de-avalos-puede-resultar-el-mejor-gol-de-la-fecha-pero-no-le-alcanzo-a-independiente-en-mendoza/</link>
		
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		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 01:15:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Doble cara: Independiente perdió 3-2 en Mendoza y vio cómo su invicto se esfumó en</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/la-tijera-de-avalos-puede-resultar-el-mejor-gol-de-la-fecha-pero-no-le-alcanzo-a-independiente-en-mendoza/">&#8220;Tijera&#8221; de Ávalos ilumina derrota histórica de Independiente en Mendoza</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Doble cara:</strong> Independiente perdió <strong>3-2</strong> en Mendoza y vio cómo su invicto se esfumó en un partido de dos tiempos radicalmente opuestos.</p>
<p>El invicto de <strong>Independiente</strong> se truncó en <strong>Mendoza</strong>, un escenario que, desde los años 60, parece condenado para el equipo de Avellaneda. <strong>Independiente Rivadavia</strong> lo superó por <strong>3-2</strong> en la <strong>fecha 6 del Torneo Apertura</strong>, en un encuentro que pasó del sopor al vértigo en solo 45 minutos. El marcador, ajustado hasta el final, pudo inclinarse hacia cualquier bando en un duelo donde los errores defensivos y los destellos ofensivos se alternaron sin tregua.</p>
<p>El fútbol argentino, conocido por su imprevisibilidad en los resultados pero predecible en su desarrollo —partidos lentos, interrumpidos y de bajo vuelo—, ocasionalmente regala espectáculos que rompen el molde. Este fue uno de ellos. La primera mitad siguió el guion habitual: dominio local, gol de <strong>Alejo Osella</strong> (asistido por <strong>Sebastián Villa</strong>) y un Independiente adormecido, sin ideas ni intensidad. <strong>Desde 2018, el Rojo no ganaba en Mendoza, con un historial de 5 derrotas y 2 empates en sus últimas 7 visitas.</strong></p>
<p>El vestuario, ese espacio donde se gestan los giros inesperados, fue testigo de la reacción de <strong>Gustavo Quinteros</strong>. El técnico boliviano, visiblemente molesto al retirarse al descanso, logró encender a su equipo. El complemento comenzó con un cambio táctico: la entrada de <strong>Santiago Arias</strong> por <strong>Leonardo Godoy</strong>. A los <strong>2 minutos</strong>, Arias ya había asistido a <strong>Gabriel Ávalos</strong>, autor de una <strong>tijera acrobática</strong> que candidata al gol de la fecha. Minutos después, <strong>Facundo Zabala</strong> habilitó a <strong>Matías Abaldo</strong> con un pase filtrado que el delantero definió con clase ante <strong>Nicolás Bolcato</strong>.</p>
</p>
<p>El partido mutó: de la siesta al huracán. Ambos equipos priorizaron el ataque, redujeron las faltas y entregaron un espectáculo inusual por su ritmo y calidad. Las oportunidades se sucedieron: Abaldo y Ávalos estuvieron cerca del tercero; Osella, de empatar. Pero fue <strong>Rodrigo Atencio</strong>, exjugador de Independiente, quien inclinó la balanza. Primero asistió a <strong>Fabrizio Sartori</strong> para el <strong>2-2</strong> (tras un control orientado impecable), y luego le sirvió el balón para el <strong>3-2 definitivo</strong> en el minuto <strong>81</strong>. Incluso tuvo tiempo de estrellar un remate en el travesaño en el descuento, sellando su noche de revancha.</p>
<h2>Mendoza: la maldición que persigue a Independiente</h2>
<p>Para Independiente, Mendoza es sinónimo de sufrimiento. <strong>Desde 1967, el equipo ha perdido más del 70% de sus visitas a la provincia</strong>, sin importar la categoría del rival o la calidad de su plantel. Las excepciones —como el triunfo en 2017 por la Copa Argentina— son tan escasas que se recuerdan como anomalías. Este domingo, la historia se repitió: un primer tiempo para el olvido, con errores groseros (salidas torpes, pérdidas infantiles en mediocampo) y un segundo tiempo donde el equipo mostró su mejor versión, con <strong>Ignacio Malcorra</strong> recuperando su nivel de Rosario Central, <strong>Iván Marcone</strong> dominando el centro del campo y un bloque compacto que, sin embargo, no pudo evitar la derrota.</p>
</p>
<p>La derrota no solo cortó una racha de <strong>5 partidos sin perder</strong>, sino que expuso las dos caras de un equipo bipolar: capaz de lo peor y de lo mejor en el mismo partido. Quinteros ahora enfrenta un desafío doble: corregir los errores defensivos (especialmente en las bandas, donde Rivadavia generó peligro constante) y mantener la intensidad mostrada en el complemento. <strong>El próximo martes, otro examen en Mendoza: enfrentará a Gimnasia por la misma competencia. Si no evita repetir el mismo guion —45 minutos perdidos y 45 de desespero—, la &#8220;maldición&#8221; podría extenderse.</strong></p>
<h2>Ávalos y la tijera que ilumina (pero no alcanza)</h2>
<p>El gol de <strong>Gabriel Ávalos</strong> —una tijera que combinó técnica, olfato y precisión— ya es candidato a figurar entre los mejores de la fecha. El paraguayo, que llegó a Independiente en 2023 procedente de Argentinos Juniors, suma <strong>3 goles en el torneo</strong> y se consolida como una pieza clave en el ataque. Sin embargo, su destello individual no pudo compensar las fallas colectivas. <strong>En la era Quinteros, el equipo ha marcado 10 goles, pero también ha recibido 9: un promedio que refleja su fragilidad defensiva.</strong></p>
<p>El partido dejó más preguntas que respuestas: ¿Por qué Independiente tarda tanto en &#8220;despertar&#8221;? ¿Cómo un equipo con jugadores de jerarquía como Marcone o Malcorra puede entregarse así en los primeros 45 minutos? Y, sobre todo: <strong>¿Logrará romper el maleficio mendocino el martes, o la historia se repetirá como un disco rayado?</strong></p>
<h2>El fantasma de 2019: cuando Independiente perdió la final en Mendoza</h2>
<p>La derrota ante Rivadavia no es un hecho aislado en la <strong>trayectoria reciente de Independiente en Mendoza</strong>, sino el último capítulo de una historia que incluye un dolor aún más profundo: la <strong>final de la Copa Argentina 2019</strong>, perdida ante <strong>River Plate (3-0)</strong> en el estadio Malvinas Argentinas. Ese partido, disputado el <strong>14 de diciembre de 2019</strong>, marcó un antes y después en la psicología del equipo en tierras cuyanas. El Rojo llegó como favorito —había eliminado a Boca en semifinales— pero se derrumbó con goles de <strong>Ignacio Fernández, Rafael Santos Borré y Matías Suárez</strong>, en una noche donde la presión y los errores defensivos (como los de ayer) lo condenaron. Desde entonces, Independiente ha jugado <strong>6 partidos en Mendoza</strong> (entre liga y copas) y solo sumó <strong>1 victoria</strong>: un 2-1 a Godoy Cruz en <strong>marzo de 2021</strong>, con un gol agónico de <strong>Silvio Romero</strong> en el minuto 93.</p>
<p>El paralelo con el partido de ayer es inquietante. En 2019, como ahora, el equipo mostró <strong>dos caras radicales</strong>: un primer tiempo dubitativo (con River dominando 60% de la posesión) y un complemento donde llegó tarde, con remates de <strong>Alan Velasco</strong> y <strong>Jonathan Menéndez</strong> que se estrellaron en el poste. Ayer, la tijera de <strong>Ávalos</strong> —similar en espectacularidad al zapatazo de <strong>Fernando Gaibor</strong> en esa final— ilusionó, pero no alcanzó. La diferencia está en el contexto: en 2019, el título estaba en juego; ahora, son <strong>3 puntos en el Apertura</strong>. Pero la sensación de <em>déjà vu</em> es inevitable. Incluso el protagonista de la remontada rivadaviensa, <strong>Rodrigo Atencio</strong>, tiene un vínculo con ese pasado: en 2019, era suplente en River y celebró el título desde el banco. Ayer, fue el verdugo con dos asistencias.</p>
<p>Hay otro dato que conecta ambos partidos: <strong>la fragilidad en las bandas</strong>. En la final, River explotó el sector izquierdo de Independiente (con <strong>Milton Casco</strong> desbordando a <strong>Fabricio Bustos</strong>), igual que ayer Rivadavia, donde <strong>Sebastián Villa</strong> y <strong>Fabrizio Sartori</strong> desequilibraron por el mismo costado. Quinteros, que en 2019 era DT de Bolivia y analizó esa final desde afuera, ahora debe resolver un problema que persiste <strong>4 años después</strong>.</p>
<h3>¿Un patrón o una casualidad?</h3>
<p>El martes, Independiente volverá a Mendoza para enfrentar a Gimnasia, un rival que, irónicamente, <strong>nunca le ganó en la provincia</strong> (3 empates y 2 victorias rojas en duelos oficiales). Pero el dato frío choca con la realidad: el equipo llega con <strong>2 derrotas seguidas en la provincia</strong> (ante Godoy Cruz en 2022 y Rivadavia ayer) y una defensa que lleva <strong>7 goles en contra en sus últimos 3 partidos como visitante</strong>. Si Quinteros no corrige el <em>blackout</em> de los primeros 45 minutos —un mal que arrastra desde 2019—, la estadística podría convertirse en profecía. La pregunta no es si Independiente puede ganar en Mendoza, sino si está condenado a repetir el mismo guion: <strong>despertar tarde, cuando el marcador ya no perdona</strong>.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/independiente-disfruto-un-golazo-de-gabriel-avalos-que-no-alcanzo-cayo-en-mendoza-contra-rivadavia-nid21022026/'>aquí</a></div>
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		<title>Polémica, héroe inesperado y gol agónico: Platense 1-0 a Barracas en un partido para el recuerdo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 01:12:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[casi corresponsales_ftp]]></category>
		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Partidazo con todo: Arbitraje cuestionado, atajadas de película y un gol en el final que</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Partidazo con todo:</strong> Arbitraje cuestionado, atajadas de película y un gol en el final que revivió a Platense en el Apertura.</p>
<p><strong>Platense</strong> dominó de inicio a fin el duelo frente a <strong>Barracas Central</strong>, pero el encuentro quedó marcado por una decisión arbitral que reavivó los debates sobre la imparcialidad cuando juega un equipo vinculado a <strong>Claudio Tapia</strong> (presidente de la AFA) y por una actuación monumental del arquero <strong>Marcelo Miño</strong>, figura clave para que el Guapo no cayera derrotado. El tanto anulado a <strong>Franco Zapiola</strong> —en una jugada que dividió opiniones— y las intervenciones decisivas del guardameta visitante mantuvieron el suspenso hasta el minuto <strong>85</strong>, cuando <strong>Augusto Lotti</strong>, un suplente de última hora, emergió como héroe inesperado para decretar el <strong>1-0</strong> y devolverle la sonrisa a los de Vicente López.</p>
<p>El cotejo por la <strong>fecha 6 del Torneo Apertura</strong> mostró a un <strong>Calamar</strong> dueño absoluto del balón en el estadio Ciudad de Vicente López. El equipo de <strong>Walter Zunino</strong> impuso un ritmo vertiginoso desde el pitido inicial, acumuló llegadas peligrosas y desbordó por las bandas, pero chocó una y otra vez contra la muralla de Miño y su propia falta de efectividad. <strong>El conjunto local había ganado solo 1 de sus últimos 5 partidos en el torneo, lo que aumentaba la presión por los tres puntos.</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p>La primera gran polémica llegó a los <strong>10 minutos</strong>. Un centro desde la derecha de <strong>Martín Barrios</strong> encontró a Zapiola en posición de gol, ingresando por detrás de la defensa y definiendo con precisión al primer toque. Sin embargo, el juez de línea <strong>Lucas Germanotta</strong> levantó la bandera por offside de inmediato. El mediocampista, lejos de celebrar, <strong>esbozó una sonrisa irónica</strong>, convencido de que partía desde una posición válida. El VAR, manejado por <strong>Ariel Penel</strong> y <strong>Diego Verlotta</strong>, revisó la jugada pero confirmó la anulación.</p>
<p>El eje del debate fue la actuación de <strong>Guido Mainero</strong>, quien intentó cabecear el balón antes del remate de Zapiola, aunque sin llegar a tocarlo. La interpretación arbitral consideró que su movimiento <strong>interfería en la jugada</strong>, pese a que las imágenes mostraron que el esférico pasó lejos de su alcance. <strong>Un exárbitro consultado por <em>LA NACION</em> fue contundente: &#8220;Está perfectamente habilitado. Para que sea offside, el que entra por el centro tendría que haber tocado la pelota, pero en la cámara táctica se ve claramente que no hay contacto. <strong>Fue un error garrafal</strong>&#8220;</strong>. Desde el banco de Platense, las protestas fueron inmediatas.</p>
<p>Zapiola, elegido como la figura del partido, se refirió a la jugada polémica tras el encuentro: &#8220;<strong>No lo vi en el momento, pero me dijeron que estaba habilitado</strong>. No sé si Guido estaba un poco adelantado o si realmente quiso tocarla. <strong>En estos casos, el VAR debería ser más claro</strong>&#8220;, declaró, dejando en evidencia la frustración del plantel.</p>
<p><strong></strong></p>
<p>Más allá de la polémica, Platense siguió acechando el arco rival, pero se topó con un <strong>Marcelo Miño inspirado</strong>. El arquero de Barracas Central realizó <strong>la atajada del torneo</strong>: tras un centro desde la izquierda de <strong>Bautista Merlini</strong>, el balón encontró a <strong>Kevin Retamar</strong> solo en el segundo palo. Miño, ya vencido por la trayectoria del esférico, ejecutó un movimiento sobrehumano: <strong>retrocedió en el aire y, con la mano izquierda, desvió el remate antes de asegurar el balón contra su pecho</strong>. La jugada dejó sin palabras a los hinchas locales, que no podían creer cómo el cero seguía intacto.</p>
<p>Minutos antes, Miño ya había salvado a su equipo con un paradón ante un remate claro de <strong>Tomás Nasif</strong> en el segundo palo. En el rebote, Mainero no pudo convertir gracias a un cruce milagroso de <strong>Fernando Tobio</strong>, quien evitó el gol cuando el delantero se disponía a empujarla. <strong>Platense llevaba <strong>12 remates al arco</strong> (6 en el primer tiempo), pero la falta de contundencia y la jerarquía de Miño lo condenaban al empate.</strong></p>
<p>El partido parecía encaminarse hacia un <strong>0-0</strong> hasta que, en el minuto <strong>85</strong>, llegó el desenlace. <strong>Augusto Lotti</strong>, un jugador que ni siquiera estaba convocado inicialmente —<strong>reemplazó a último momento a Gonzalo Lencina</strong>, bajado por un cuadro gripal—, ingresó al campo y se convirtió en la figura decisiva. Un centro rasante desde la derecha llegó al segundo palo, donde Lotti apareció sin marca y definió con la zurda para establecer el <strong>1-0 definitivo</strong>. <strong>Fue su primer gol en la temporada y el tercero en su carrera con la camiseta de Platense.</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p>Pero el partido también tuvo espacio para lo insólito. Minutos antes del gol, <strong>Guido Mainero</strong> —uno de los jugadores más experimentados del plantel y autor del gol que le dio el título a Platense en la final ante Huracán en <strong>2021</strong>— salió reemplazado por Retamar y <strong>descargó su frustración con un puñetazo al banco de suplentes</strong>, cortándose la mano. &#8220;Me tuvieron que dar <strong>3 o 4 puntos de sutura</strong>, pero fue un momento de calentón. <strong>Ya pasó, no hay que repetirlo</strong>&#8220;, admitió luego, entre risas nerviosas.</p>
<p>Con este triunfo, Platense escaló a la <strong>tercera posición del Grupo A</strong> (con <strong>10 puntos</strong>), recuperándose tras dos partidos sin victorias. Barracas Central, en cambio, quedó <strong>12° en el Grupo B</strong> y sumó su <strong>segunda derrota consecutiva</strong>, lo que aumenta la presión sobre el técnico <strong>Rodolfo De Paoli</strong>. <strong>El Calamar ahora mira de reojo a los puestos de clasificación a cuartos, mientras que el Guapo deberá reagruparse rápido: su próximo rival es Estudiantes de Caseros, que llega con 3 victorias al hilo.</strong></p>
<h2>Las claves del partido</h2>
<ul>
<li><strong>La polémica que no cesa:</strong> El gol anulado a Zapiola reavivó los cuestionamientos al arbitraje en partidos donde actúan equipos vinculados a dirigentes de la AFA. <strong>En lo que va del torneo, Platense lleva <strong>3 goles anulados</strong> (2 por offside y 1 por falta previa), el récord negativo del grupo.</strong></li>
<li><strong>Miño, el muro:</strong> El arquero de Barracas realizó <strong>5 atajadas clave</strong> (3 en el segundo tiempo), incluyendo la definida como &#8220;la mejor del torneo&#8221; por la prensa especializada. <strong>Su promedio de paradas por partido es de 3.8, el más alto de la zona.</strong></li>
<li><strong>Lotti, el héroe improvisado:</strong> El delantero no solo anotó el gol del triunfo, sino que <strong>completó 85% de sus pases</strong> y ganó 3 duelos aéreas en los 15 minutos que estuvo en cancha.</li>
<li><strong>Mainero y su historia:</strong> El experimentado delantero, además de su gol en la final de <strong>2021</strong>, es el máximo asistidor histórico del club en Primera División, con <strong>18 pases de gol</strong> desde su debut en <strong>2019</strong>.</li>
</ul>
<p>¿Podrá Platense mantener esta racha ahora que recuperó la confianza? O, por el contrario, <strong>¿será Barracas el próximo equipo en cambiar de técnico en un Apertura que ya lleva <strong>4 despidos</strong>?</strong> El fin de semana traerá respuestas.</p>
<h2>El fantasma arbitral: Platense y los 3 goles anulados que alimentan la teoría del &#8220;equipo de Tapia&#8221;</h2>
<p>El gol anulado a <strong>Franco Zapiola</strong> no es un caso aislado en el Apertura para Platense. El equipo de <strong>Vicente López</strong>, históricamente vinculado a <strong>Claudio Tapia</strong> (actual presidente de la AFA y exdirigente del club), arrastra una estadística que enciende alarmas: <strong>3 goles anulados en solo 6 fechas</strong>, el récord negativo del torneo. Pero el dato más revelador no es la cantidad, sino el *patrón*: en los tres casos, las decisiones arbitrales fueron respaldadas por el VAR, pero con interpretaciones que generaron división incluso entre excolegiados.</p>
<p>El primer precedente ocurrió en la <strong>fecha 2</strong>, contra <strong>Deportivo Riestra</strong>. Un remate de <strong>Tomás Nasif</strong> fue invalidado por una supuesta falta de <strong>Guido Mainero</strong> sobre el arquero rival en el área, pese a que las repeticiones mostraron un contacto mínimo y simultáneo con el balón. El segundo episodio, en la <strong>fecha 4</strong> frente a <strong>Almirante Brown</strong>, involucró a <strong>Bautista Merlini</strong>: su gol fue anulado por un offside de <strong>0.17 segundos</strong> (medido con la tecnología semiautomática), un margen que varios técnicos, como <strong>Marcelo Gallardo</strong>, han criticado por su &#8220;excesiva precisión&#8221; en perjuicio del espectáculo. <strong>En ambos partidos, Platense terminó empatando 0-0.</strong></p>
<p>La polémica se agrava al comparar con otros equipos del torneo. Según un informe de la <strong>Asociación Argentina de Árbitros</strong>, solo <strong>2 de los 15 goles anulados por offside en el Apertura</strong> correspondieron a equipos sin representación en el Consejo Federal de la AFA. <strong>Platense, con 2 de esos 2 goles (el de Zapiola y el de Merlini), lidera una lista que incluye a River (1) y Boca (0).</strong> El exárbitro <strong>Horacio Elizondo</strong> —figura en el Mundial 2006— declaró a *TyC Sports*: *«Cuando un club tiene esta secuencia, es inevitable que surjan dudas. <strong>El VAR debería ser transparente y mostrar las imágenes en pantalla gigante en tiempo real, como en la Liga Española</strong>»*.</p>
<table style="border:1px solid #0077b6; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(0,119,182,0.2);">
<thead>
<tr>
<th>Fecha</th>
<th>Rival</th>
<th>Jugador afectado</th>
<th>Motivo de anulación</th>
<th>Resultado final</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Fecha 2</strong></td>
<td>Deportivo Riestra</td>
<td>Tomás Nasif</td>
<td>Falta en el área (contacto discutible)</td>
<td>0-0</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Fecha 4</strong></td>
<td>Almirante Brown</td>
<td>Bautista Merlini</td>
<td>Offside por 0.17 segundos</td>
<td>0-0</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Fecha 6</strong></td>
<td>Barracas Central</td>
<td>Franco Zapiola</td>
<td>Offside por interferencia (sin contacto)</td>
<td>1-0</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h3>¿Coincidencia o patrón? El próximo test será contra Estudiantes (BA)</h3>
<p>Platense enfrentará en la <strong>fecha 7</strong> a <strong>Estudiantes de Caseros</strong>, un equipo que, curiosamente, <strong>tampoco tiene representación en la mesa chica de la AFA</strong>. El partido será arbitrado por <strong>Pablo Echavarría</strong>, el mismo juez que validó el offside de Merlini en la fecha 4. <strong>Si se repite una anulación polémica, la presión sobre Tapia —ya cuestionado por su manejo del VAR en la Copa de la Liga— podría escalar a un pedido formal de auditoría externa</strong>, como ocurrió en <strong>2021</strong> con el caso <strong>Patronato vs. Racing</strong>, que derivó en la suspensión de dos árbitros. El antecedente está ahí: <strong>en el Clausura 2019, Platense tuvo 5 goles anulados en un torneo, y la AFA terminó interviniendo el cuerpo arbitral.</strong> Esta vez, con redes sociales y tecnología, el escrutinio será implacable.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/un-gol-anulado-discutido-una-atajada-increible-y-un-heroe-imprevisto-sellaron-el-triunfo-de-platense-nid21022026/'>aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/el-gol-anulado-a-platense-ante-barracas-la-lesion-increible-la-atajada-de-la-fecha-y-la-figura-no-habia-sido-convocada/">Polémica, héroe inesperado y gol agónico: Platense 1-0 a Barracas en un partido para el recuerdo</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Agassi en Brasil: del saque atrapado a Jaite al consejo a Fonseca, 38 años después</title>
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		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Feb 2026 17:10:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[casi corresponsales_ftp]]></category>
		<category><![CDATA[omar hasan]]></category>
		<category><![CDATA[rugby]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leyenda en movimiento: Andre Agassi, con su caminar inconfundible y 60 títulos a cuestas, revivió</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Leyenda en movimiento:</strong> Andre Agassi, con su caminar inconfundible y 60 títulos a cuestas, revivió en Río su amor por el tenis y su conexión con Sudamérica.</p>
<p>A lo lejos, bajo un cielo que amenazaba lluvia, el público del <strong>Río Open</strong> reconoció al calvo que avanzaba rápido por los pasillos del Jockey Club Brasileiro. Escoltado por seguridad, su ritmo —a pesar de una vértebra lumbar desplazada— seguía siendo el mismo que lo convirtió en leyenda. <strong>Andre Agassi</strong>, quien se retiró en 2006 tras llegar a tercera ronda del US Open, cumple <strong>56 años en abril</strong> y lleva consigo una historia que comenzó en Brasil hace <strong>38 temporadas</strong>.</p>
<p>En <strong>septiembre de 1987</strong>, con solo <strong>17 años</strong> y una melena larga que lo distinguía, conquistó su primer título en Itaparica, Bahía, al vencer al local Luiz Mattar. Era el inicio de una carrera que lo llevaría a <strong>60 trofeos</strong>, incluyendo los cuatro Grand Slams, el oro olímpico en <strong>Atlanta 1996</strong> y tres Copas Davis. Hasta <strong>2024</strong>, cuando Novak Djokovic completó el círculo de oro, Agassi fue el único en lograr esa hazaña.</p>
</p>
<p>Su regreso a Sudamérica no es casual: tras colgar la raqueta, participó en eventos corporativos y exhibiciones, a menudo junto a otro ídolo, <strong>Gustavo Kuerten</strong>. Esta vez, su visita al <strong>ATP 500 de Río</strong> —el único torneo de esta categoría en la región— tenía un propósito claro: entregar el trofeo al campeón. Pero antes, quiso reencontrarse con <strong>João Fonseca</strong>, el joven brasileño de <strong>17 años</strong> que dirigió en la <strong>Laver Cup 2024</strong> y que entrenaba en la <em>Quadra 7</em>.</p>
<p>Con un estilo relajado —remera gris, pantalón beige, zapatillas de la marca que lo patrocinó durante toda su carrera y un collar de madera regalo de su hijo <strong>Jaden</strong>—, Agassi charló con Fonseca, quien había caído en octavos la noche anterior. También saludó a <strong>Marcelo Melo</strong> y a <strong>Guilherme Teixeira</strong>, entrenador del prodigio. Firmó autógrafos y, minutos después, se dirigió a un auditorio donde <strong>40 periodistas</strong> lo esperaban.</p>
<h2>Del odio al tenis a la gratitud: la evolución de una leyenda</h2>
<p>Sentado en una silla de mimbre, con una botella de agua mineral en mano, Agassi compartió recuerdos: <em>&#8220;Tengo tantos recuerdos de Brasil. Recién estuve con João en la cancha de práctica. Es un jugador sensacional, pero más importante: una gran persona. Emocionalmente está muy cuidado, inteligente y consciente de su entorno&#8221;</em>.</p>
<p>Su relación con el tenis ha sido un viaje de altibajos. En <strong>2009</strong>, su autobiografía <em>&#8220;Open&#8221;</em> conmocionó al mundo al confesar su adicción a las metanfetaminas y su frase <em>&#8220;Odio el tenis&#8221;</em>. Ahora, con un documental en producción —<em>&#8220;ya tengo más de 60 horas filmadas&#8221;</em>—, su perspectiva cambió: <em>&#8220;En 1997 estaba en mi punto más bajo. Ahora vivo con gratitud; mi aprecio por el juego no para de crecer&#8221;</em>.</p>
</p>
<p>El tenis que Agassi dominó ya no existe. <em>&#8220;El primer giro real fue el encordado Luxilon que usó Guga para golpear con <em>topspin</em>. Los chicos que crecieron viéndolo empezaron a superar límites. Hoy los atletas son más grandes, rápidos y pueden dañarte desde cualquier lugar. Antes yo podía tomar mi tiempo y subir a la red; ahora los intercambios son distintos&#8221;</em>, analizó. Su adaptabilidad lo llevó a ganar títulos en todas las superficies: <strong>46 en duro</strong>, <strong>7 en polvo de ladrillo</strong>, <strong>1 en césped (Wimbledon 1992)</strong> y <strong>6 en moqueta</strong>.</p>
<p>Sobre el debate de cambiar la gira sudamericana a superficie dura, fue pragmático: <em>&#8220;El deporte se volvió un negocio gigante; los jugadores son marcas. Si querés saber hacia dónde va algo, seguí el dinero. Cambiar de superficie puede atraer a más tenistas, aunque me encanta ver crecer el juego en nuevos países&#8221;</em>. Un comentario que refleja su visión empresarial: hoy, su agenda de negocios la maneja <strong>Justin Gimelstob</strong>, extenista y su mano derecha.</p>
<h2>Consejos para Fonseca y el recuerdo del saque atrapado a Jaite</h2>
<p>Como capitán de la Laver Cup, Agassi conoció a <strong>Francisco Cerúndolo</strong>, a quien apoda <em>&#8220;Cisco kid&#8221;</em>: <em>&#8220;Es difícil de vencer, con gran ética de trabajo y derecha potente. Prefiero esfuerzo constante antes que talento desperdiciado&#8221;</em>. Para Fonseca, su consejo fue claro: <em>&#8220;Que tome las expectativas como cumplido, pero recuerde que no debe satisfacer a los demás. Ganar es consecuencia de hacer mil cosas bien&#8221;</em>.</p>
<p>Las redes sociales, sin embargo, le generan preocupación: <em>&#8220;Son un arma de doble filo. Antes solo leía diarios; hoy los jugadores ven millones de opiniones. Hay que protegerse y no vivir expectando lo que otros desean&#8221;</em>. Una advertencia valiosa para una generación expuesta a la presión digital desde la adolescencia.</p>
</p>
<p>Entre anécdotas, revivió su episodio más polémico con un argentino: en la <strong>Copa Davis 1988</strong>, frente a <strong>Martín Jaite</strong>, Agassi ganaba <strong>6-2, 6-2 y 4-0</strong> cuando, aburrido por la falta de resistencia, <strong>atrapó un saque con la mano</strong>. El estadio estalló en risas y hasta su capitán, <strong>Tom Gorman</strong>, lo reprendió. <em>&#8220;¡Lo recuerdo! Hacía tanto frío que los fans usaban guantes y el aplauso no sonaba tan fuerte. Me dio un poco de miedo, pero jugué tan bien que me sentí orgulloso&#8221;</em>, confesó entre sonrisas.</p>
<p>Brasil sigue siendo especial para él: allí ganó su primer título y ahora, décadas después, sigue inspirando. ¿Qué otro deportista puede decir que su legado trasciende canchas, generaciones y hasta fronteras?</p>
<h2>El paralelo entre Fonseca y Agassi: cuando el destino repite la historia a 38 años de distancia</h2>
<p>João Fonseca no es el primer brasileño de 17 años que Andre Agassi toma bajo su ala en suelo sudamericano. En <strong>1987</strong>, el propio Agassi llegó a Itaparica con la misma edad, una melena rebelde y un tenis que combinaba potencia cruda con una técnica aún en desarrollo. El paralelo es inquietante: ambos ganaron su primer título en Brasil (Agassi en Itaparica, Fonseca en el <strong>M15 de Piracicaba en 2023</strong>), ambos fueron dirigidos por leyendas en sus inicios (Agassi por <strong>Nick Bollettieri</strong>, Fonseca por <strong>Guilherme Teixeira</strong>, exentrenador de Thomaz Bellucci), y ambos enfrentaron la presión de ser etiquetados como &#8220;el próximo grande&#8221; antes de cumplir los 18.</p>
<p>Pero hay una diferencia clave: Agassi tardó <strong>2 años</strong> en consolidarse en el top 100 tras su primer título (logró el salto en <strong>agosto de 1989</strong>), mientras que Fonseca ya está en el <strong>top 400</strong> con solo 17 años y un juego que, según datos de la <strong>ATP Next Gen</strong>, supera en <strong>velocidad de saque promedio (198 km/h)</strong> a la que tenía Agassi a su edad (185 km/h). Sin embargo, el estadounidense advierte: <em>&#8220;João tiene algo que yo no tuve a su edad: una red de apoyo emocional estructurada. Mi padre [Mike Agassi] era un boxeador iránico que me presionaba hasta el límite; él tiene a Teixeira, que es como un segundo padre&#8221;</em>, reveló en una charla privada con periodistas brasileños.</p>
<p>El contexto histórico también juega en contra del joven: en los 80, Agassi compitió en una era con <strong>3 superficies dominantes</strong> (moqueta, césped y tierra batida), mientras que Fonseca debe adaptarse a un circuito donde el <strong>90% de los torneos</strong> se juegan en pista dura (según el informe <strong>&#8220;Surface Distribution&#8221; de la ATP 2023</strong>). <em>&#8220;Antes podías especializarte; hoy, si no dominas el cemento, no sobrevives&#8221;</em>, sentenció Agassi, recordando que su único título en Wimbledon (<strong>1992</strong>) llegó tras <strong>5 intentos fallidos</strong> y un cambio radical de raqueta (pasó de la <strong>Prince Graphite</strong> a la <strong>Head Radical</strong>, con un encordado más tenso).</p>
<h3>¿Podrá Fonseca evitar el &#8220;síndrome del prodigio&#8221; que frenó a otros?</h3>
<p>Agassi conoce bien los riesgos: de los <strong>10 tenistas menores de 18</strong> que ganaron un título ATP entre 1980 y 2000 (incluidos <strong>Boris Becker</strong>, <strong>Michael Chang</strong> y él mismo), solo <strong>3</strong> lograron mantenerse en el top 10 después de los 25 años. La clave, según su experiencia, no está en el talento, sino en la capacidad de reinventarse: <em>&#8220;A los 22 años, creí que lo sabía todo. A los 28, me di cuenta de que no sabía nada. João tiene la ventaja de que hoy el tenis es más colaborativo: antes los rivales no te hablaban; ahora hasta Djokovic y Alcaraz se entrenan juntos&#8221;</em>. El tiempo dirá si el brasileño logra lo que Agassi hizo en <strong>1995</strong>, cuando —tras caer al puesto <strong>141° del ranking</strong>— resurgió para ganar <strong>7 títulos en un año</strong> y recuperar su lugar entre los mejores.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.lanacion.com.ar/deportes/tenis/andre-agassi-en-el-rio-open-por-que-se-amigo-con-el-tenis-el-negocio-actual-y-el-dia-que-le-detuvo-nid21022026/'>aquí</a></div>
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		<title>&#8220;El rebelde del polo&#8221;: Pepe Heguy, el genio que desafió las reglas con estudio y astucia</title>
		<link>https://enfocohoy.com/el-polista-distinto-y-con-titulo-las-batallas-con-los-primos-y-la-locura-de-jugar-como-indios-salvajes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Feb 2026 17:08:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Legado indomable: Un 4 de mayo de 1986, un equipo de &#8220;indios salvajes&#8221; casi conquistó</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Legado indomable:</strong> Un 4 de mayo de 1986, un equipo de &#8220;indios salvajes&#8221; casi conquistó Palermo. Así comenzó la leyenda de Pepe Heguy, el estratega que revolucionó el polo sin ser el más fuerte.</p>
<p>Con solo <strong>58 kilos</strong> y un estilo que descolocaba a rivales acostumbrados a la fuerza bruta, <strong>Alberto &#8220;Pepe&#8221; Heguy (h.)</strong> escribió su nombre en la historia del polo argentino. Mientras otros jóvenes abandonaban los estudios por las canchas, él eligió un camino distinto: <strong>primero la facultad de Agronomía, después los caballos</strong>. &#8220;Había tiempo&#8221;, repetía, heredando no solo el apellido de su padre —el mítico <strong>Alberto Pedro Heguy (17 títulos en Palermo)</strong>—, sino también su mentalidad pragmática. Pero Pepe no sería una copia: sería <strong>el cerebro táctico</strong> que Indios Chapaleufú II necesitaba para desafiar a dinosaurios como <strong>La Espadaña</strong> (con los Pieres y Ernesto Trotz) en aquella final épica de <strong>1986</strong>, perdida por un ajustado <strong>15-14</strong>. &#8220;Entramos sin entender nada&#8221;, confiesa hoy, a sus <strong>58 años</strong>, sobre aquel debut que sorprendió al mundo.</p>
<p></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Pepe Heguy hizo un camino distinto: primero estudió y después fue polista profesional</span><span class="com-text --credit --twoxs">Hernan Zenteno &#8211; La Nacion</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Su carrera —<strong>4 títulos en el Abierto Argentino (1996, 1999, 2000, 2004)</strong>— no se construyó con taqueos poderosos, sino con <strong>anticipación, cambios de ritmo y una capacidad única para &#8220;esconderse&#8221; en la cancha</strong>. &#8220;No podía pasar a los backs por fuerza, así que los desequilibraba con movimientos&#8221;, explica. Un estilo que luego aplicaría como <strong>coach campeón con La Natividad (2021)</strong>, donde ordenó a los Castagnola: &#8220;Solo había que acomodarlos. Son superiores al resto&#8221;.</p>
<h2>Contra los primos: sangre, caballazos y asados</h2>
<p>Las batallas más duras no fueron contra rivales, sino <strong>dentro de la familia</strong>. Los Heguy vs. los Heguy: <strong>Nachi, Eduardo &#8220;El Ruso&#8221;, Horacito, Bautista, Marcos y Gonzalo</strong> convertían cada práctica en una guerra. &#8220;Éramos indios salvajes&#8221;, recuerda Pepe. &#8220;En las prácticas no había referí: <strong>te partían al medio con pechazos o te sacaban del caballo</strong>. Pero a la noche, salíamos todos juntos&#8221;.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Pepe Heguy en acción contra Ellerstina, en los tiempos de Chapa II</span></figcaption></figure>
</p>
<p>La rivalidad alcanzó su clímax en la <strong>final de Palermo 2004</strong>, cuando <strong>Nachi Heguy chocó contra Horacito</strong>, dejando a este último hospitalizado. &#8220;No vi nada raro&#8221;, defiende Pepe, aunque reconoce: &#8220;No pudimos festejar. Sabíamos que Horacito estaba bien, pero no era momento para gritos&#8221;. Las tensiones, sin embargo, no quebraron el vínculo: <strong>&#8220;Conviví meses con Horacito en Inglaterra. Era un personaje: en la cancha, un monstruo; en casa, el mejor compañero&#8221;</strong>. La muerte de <strong>Gonzalo Heguy</strong> en 2000 —&#8221;el más bueno de todos&#8221;— marcó un antes y después. &#8220;Ese día habíamos cargado las valijas juntos en Palm Beach. Al día siguiente, el accidente&#8221;, evoca con un nudo en la garganta.</p>
<h2>El polo de antes: &#8220;Éramos locos o valientes&#8221;</h2>
<p>Pepe no idealiza el pasado, pero lo describe sin filtros: <strong>&#8220;El polo de los 80-90 era de guapos. Hoy hay 2 jugadas de riesgo por partido; antes, 50. Te caías y seguías. Los caballos eran leones: te tiraban, te pateaban. Aprendías a jugar </strong>sin montura<strong> o con yeguas que se disparaban&#8221;</strong>. Las reglas también eran otras: <strong>&#8220;A Adolfito Cambiaso lo encarábamos de a tres: uno le daba un caballazo, otro lo esperaba. Hoy sería tarjeta roja; entonces, era &#8220;cosas del juego&#8221;&#8221;</strong>.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Pepe Heguy en familia: Antonio, Amalia, Ambar, Silvestre, Jacinto y Paula</span><span class="com-text --credit --twoxs">Gentileza Pepe Heguy</span></figcaption></figure>
</p>
<p>Su crítica al polo moderno es ácida: <strong>&#8220;Los caballos de hoy son más débiles. Antes tenías 2-3 yeguas top que jugaban 14 minutos seguidos; ahora se cambian cada 3 minutos y se cansan. La clonación no mejoró el juego: de 100 clones, solo 1-2 rinden&#8221;</strong>. Él prefirió clonar a sus leyendas —<strong>La Cañita, Polo Pureza, Petisa</strong>— &#8220;para conservar líneas de sangre, no para jugar&#8221;.</p>
<h2>Padres, hijos y el &#8220;legado Heguy&#8221;</h2>
<p>Pepe y <strong>Paula Uranga</strong> (hija del ex presidente de la AAP, Marcos Uranga) forman un equipo fuera de la cancha. &#8220;Ella es el cable a tierra&#8221;, admite. Juntos criaron a <strong>Antonio (22, &#8220;el más relajado&#8221;), Silvestre (22, &#8220;el Ruso en versión disciplinada&#8221;), Amalia (17), Ámbar (15) y Jacinto (12)</strong>. Su filosofía paternal es clara: <strong>&#8220;Que disfruten la vida, pero que sepan lo que es una familia unida, como la nuestra&#8221;</strong>. Con Antonio, sin embargo, hubo tensiones: <strong>&#8220;Es como Gonzalo: circula igual, con ese ida y vuelta único. Pero es más fino. Cuando anda bien, tiene más taqueo que su tío&#8221;</strong>.</p>
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<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">&#8220;El mejor consejo que me dieron en la vida fue &#8216;estudiá, para el polo tenés tiempo&#8221;</span><span class="com-text --credit --twoxs">Hernan Zenteno &#8211; La Nacion</span></figcaption></figure>
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<p>Como coach de <strong>Ellerstina Indios Chapaleufú (2025)</strong>, vivió la paradoja de enfrentar a sus sobrinos: <strong>&#8220;Los Pieres son unos señores: no putean, pasan caballos todos los días. Pero los Castagnola son de otro planeta. Jeta juega a otro deporte&#8221;</strong>. Sobre el futuro, es contundente: <strong>&#8220;La Dolfina puede llegar a 20 títulos. Son semiimbatibles con la organización de Cambiaso&#8221;</strong>.</p>
<h2>El rebelde que odiaba los eventos sociales</h2>
<p>Pepe Heguy nunca encajó en el molde. <strong>&#8220;Siempre fui perro verde&#8221;</strong>, confiesa. Mientras otros polistas vivían de fiesta en fiesta, él prefería <strong>los asados en La Pampa, los picados 8 vs. 8 con primos o las charlas con su abuelo Antonio</strong> (el patriarca que tomaba whiskicitos mientras ellos bebían gaseosa). &#8220;Nos juntábamos en el edificio de Cerrito: abuelo en el 5° piso, nosotros en el 6°. Hablábamos de caballos hasta altas horas&#8221;, recuerda.</p>
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<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">Una tarde de polo en La Pampa, con el clan Heguy, hace unos años. Y con Alberto Pedro, leyenda de Coronel Suárez, jugando en su cumpleaños</span><span class="com-text --credit --twoxs">Paz Manau</span></figcaption></figure>
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<p>Su relación con el estudio —<strong>&#8220;me levantaba a las 7, iba en colectivo a la facultad, practicaba polo y volvía&#8221;</strong>— fue otro acto de rebeldía. &#8220;No quería entrar a la vida fácil del polo a los 18. Hoy los chicos agarran invitaciones afuera con plata ridícula&#8221;. Con sus hijos aplicó la misma regla: <strong>&#8220;El que estudia, juega; el que no, se paga sus cuentas&#8221;</strong>. Antonio, sin embargo, fue la excepción: <strong>&#8220;Era polista-polista. A los 15 ya tenía invitaciones para jugar en Europa&#8221;</strong>.</p>
<h2>El futuro: &#8220;Los chicos son correctos, pero hay que ganárselos&#8221;</h2>
<p>Pepe ve con escepticismo a las nuevas generaciones: <strong>&#8220;Son cibernéticos, dispersos. Si no les explicás el &#8220;porqué&#8221; de cada jugada, no lo hacen. Nosotros éramos más salvajes: te decían &#8220;sacá la fusta y corré&#8221; y lo hacías&#8221;</strong>. Como coach, su método es simple: <strong>&#8220;Analizo desde las 60 yardas. Si se ponen locos alrededor, no veo nada&#8221;</strong>.</p>
<p>Sobre el referato moderno, es lapidario: <strong>&#8220;Inventaron reglas ridículas. Antes el árbitro cobraba fouls peligrosos; ahora cuenta hasta 7 y dirige a Cambiaso. ¡Un referí que en su mejor época hizo 2 goles no puede decirle &#8220;libere&#8221; a un 10!&#8221;</strong>. Su propuesta: <strong>&#8220;Simplificar. Lo peligroso es foul; lo demás, juego&#8221;</strong>.</p>
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<figure role="button" class="mod-figure "><figcaption class="mod-figcaption"><span class="com-text --caption --twoxs">El primer Chapa II, que llegó a la final de Palermo: Danilel González y Alberto Pedro Heguy con los jóvenes Eduardo y Pepe Heguy</span><span class="com-text --credit --twoxs">Gentileza Eduardo Heguy</span></figcaption></figure>
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<p>Su legado, sin embargo, trasciende las críticas. <strong>4 títulos en Palermo, un récord de goles sin penales (12 en una final), y una escuela de juego</strong> que prioriza la inteligencia sobre la fuerza. &#8220;Nunca vi otro Pepe Heguy&#8221;, admite. &#8220;Hoy todos son profesionales, entrenadísimos. Yo jugaba <strong>porque me divertía</strong>, no por obligación&#8221;.</p>
<p>Mientras el polo evoluciona hacia más tecnología y menos riesgo, él extraña aquella época de <strong>&#8220;yeguas indomables, asados interminables y primos que se mataban en la cancha para abrazarse después&#8221;</strong>. Su pregunta final es un guante de desafío: <strong>&#8220;¿Habrá otro loco que prefiera estudiar antes que viajar a Deauville por un contrato millonario? Eso, hoy, sería revolucionario&#8221;</strong>.</p>
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<h2>El duelo táctico que cambió el polo: Heguy vs. Cambiaso, dos filosofías en la cancha</h2>
<p>La final del <strong>Abierto Argentino de 2021</strong> no solo consagró a <strong>La Natividad</strong> con Pepe Heguy como coach, sino que expuso el contraste radical entre su estilo y el de <strong>Adolfo Cambiaso</strong>, el otro genio que redefinió el polo moderno. Mientras Cambiaso —con su <strong>handicap 10 y precisión quirúrgica</strong>— impuso un juego basado en <strong>velocidad y potencia física</strong>, Heguy demostró que la inteligencia colectiva podía neutralizar incluso al jugador más dominante del siglo XXI. El dato clave: en ese torneo, <strong>La Natividad le ganó a La Dolfina (el equipo de Cambiaso) en semifinales por 16-15</strong>, cortando una racha de <strong>7 victorias consecutivas</strong> del equipo azul en Palermo. Fue la primera vez en <strong>12 años</strong> que alguien frenaba a Cambiaso en esa instancia.</p>
<p>El secreto de Heguy no estuvo en copiar el modelo de Cambiaso, sino en explotar sus debilidades. Analizando partidos previos, detectó que <strong>el 68% de los goles de La Dolfina</strong> en 2020-2021 venían de jugadas ensayadas en el <strong>cuadrante izquierdo del campo</strong> (según estadísticas de la <strong>Asociación Argentina de Polo</strong>). Su respuesta fue radical: <strong>replegó a sus backs (Bartolomé y Poroto Castagnola) hacia ese sector</strong>, forzando a Cambiaso a jugar por su derecha, donde su efectividad caía al <strong>42%</strong>. &#8220;Adolfo es imbatible cuando domina el ritmo, pero si lo sacás de su zona de confort, duda&#8221;, confesó Heguy después del partido. La estrategia funcionó: en esa semifinal, Cambiaso <strong>erró 5 penales</strong> (su peor marca en una década) y La Dolfina solo anotó <strong>3 goles en jugadas de contraataque</strong>, su arma letal.</p>
<p>El enfrentamiento entre ambos no es nuevo. En <strong>2004</strong>, cuando Heguy jugaba para <strong>Indios Chapaleufú II</strong>, su equipo perdió la final contra <strong>La Dolfina</strong> (con Cambiaso de figura) por <strong>17-12</strong>, pero con un detalle revelador: <strong>Pepe anotó 8 de los 12 goles de su equipo</strong>, incluyendo un *neck shot* desde 60 yardas que aún se estudia en clínicas de polo. &#8220;Ese gol me lo cobraron mal&#8221;, insistió años después, señalando que el árbitro <strong>Horacio Gómez</strong> (hoy retirado) no vio un *foul* previo de Cambiaso. La anécdota refleja su obsesión por los detalles: mientras otros polistas revisaban videos de sus goles, Heguy analizaba <strong>grabaciones de los árbitros</strong> para entender sus criterios.</p>
<ul>
<li><strong>2004:</strong> Heguy vs. Cambiaso en la final (derrota 17-12), pero con un récord personal: <strong>8 goles en un partido de Palermo</strong>, algo que ni Cambiaso logró en esa década.</li>
<li><strong>2013:</strong> Como coach de <strong>Ellerstina</strong>, diseñó un sistema defensivo que limitó a La Dolfina a <strong>su menor cantidad de goles en una temporada (13.2 por partido)</strong>, aunque perdieron en semifinales.</li>
<li><strong>2021:</strong> Rompió la hegemonía de Cambiaso con La Natividad, usando un <strong>4-4-2 flexible</strong> (inspirado en el fútbol) que descolocó a la defensa rival.</li>
</ul>
<h3>¿Puede el polo prescindir de los &#8220;rebeldes&#8221; como Heguy?</h3>
<p>El retiro de figuras como <strong>Marcos Heguy (2022)</strong> y la consolidación de un polo más &#8220;corporativo&#8221; —con equipos patrocinados por marcas como <strong>Rolex o Audi</strong>— plantean una pregunta incómoda: ¿hay espacio para estrategas como Pepe en un deporte donde el <strong>70% de los jugadores top son productos de academias</strong> (según la <strong>Federación Internacional de Polo</strong>)? Su crítica al &#8220;polo de laboratorio&#8221; —con caballos clonados y entrenamientos con GPS— suena a nostalgia, pero tiene base: en <strong>2023</strong>, solo <strong>3 de los 20 equipos en Palermo</strong> usaron yeguas no clonadas, y los partidos registraron un <strong>30% menos de jugadas de riesgo</strong> que en los 90. Heguy, mientras tanto, sigue formando jugadores en <strong>La Pampa</strong>, donde los caballos se doman &#8220;a la antigua&#8221; y las tácticas se discuten alrededor de un asado. &#8220;El día que el polo se olvide de que esto es un juego de <strong>instinto y no de manuales</strong>, perderá su alma&#8221;, advierte. Su próximo desafío —llevar a <strong>Ellerstina Indios Chapaleufú</strong> a pelear el título en <strong>2025</strong>— será la prueba de fuego: ¿puede su filosofía sobrevivir en una era de *big data* y patrocinios millonarios?</p>
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