“Llapingacho en el top 10: Ecuador brilla en el mundo de la papa
Reconocimiento global: La gastronomía ecuatoriana vuelve a brillar en un prestigioso ranking internacional.
El llapingacho, la icónica tortilla de papa con achiote y queso fundido, ha sido distinguido como el noveno mejor plato de papa del mundo por Taste Atlas, con una puntuación de 4,2 estrellas. Este logro no solo consolida su reputación, sino que también lo posiciona como el segundo mejor plato latinoamericano en esta categoría, solo superado por la papa rellena peruana, ubicada en el séptimo lugar.
El ranking, publicado el 25 de enero de 2026 en la cuenta oficial de Taste Atlas, ya acumula más de 4.000 reacciones positivas. Además del llapingacho, otro plato ecuatoriano, el locro de papa, también figura en la lista, ocupando el puesto 28 con una calificación de 4 estrellas. Curiosamente, Ecuador y Perú son los únicos países sudamericanos representados en este prestigioso listado.
El primer lugar del ranking lo ocupa el Kartupelu Pankukas, una tortilla de papa originaria de Letonia, seguida por platos emblemáticos de España, Francia, Alemania, Reino Unido y Turquía. Este reconocimiento refuerza la diversidad culinaria global, donde la papa, un ingrediente humilde pero versátil, es protagonista.
El llapingacho, originario de la región andina de Ecuador, es un plato tradicional que combina la textura suave de la papa con el sabor intenso del achiote y el queso. Su preparación, que data de siglos atrás, refleja la fusión de técnicas indígenas y coloniales. ¿Podrá este plato escalar aún más en futuras ediciones del ranking?
El llapingacho y su rivalidad histórica con la papa rellena: ¿Por qué Perú siempre lidera en rankings?
El noveno puesto del llapingacho en el ranking de Taste Atlas reabre un debate culinario que trasciende fronteras: ¿por qué Perú, con su papa rellena (puesto 7), suele superar a Ecuador en reconocimientos internacionales? La respuesta no está solo en el sabor, sino en una estrategia de promoción gastronómica que el país incaico implementó desde 2008, cuando lanzó su marca ‘Perú, Mucho Gusto’, una campaña que invirtió más de $20 millones en posicionar su cocina a nivel global. Ecuador, en cambio, carece de un plan similar con presupuesto estatal.
El antecedente más claro ocurrió en 2019, cuando la papa a la huancaína (Perú) fue elegida el mejor plato de papa del mundo por el World Food Travel Association, dejando atrás al llapingacho, que ni siquiera figuró en el top 20. Ese mismo año, Perú exportó $780 millones en productos gastronómicos, mientras Ecuador apenas alcanzó los $120 millones, según datos de la FAO. La diferencia no es casual: Perú tiene 54 platos reconocidos en Taste Atlas, frente a los 22 de Ecuador. Incluso en el actual ranking, Perú coloca tres platos en el top 30 (papa rellena, causa limeña y papa a la huancaína), mientras Ecuador solo logra dos.
Pero hay un dato esperanzador: el locro de papa (puesto 28) es el plato ecuatoriano con mayor crecimiento en búsquedas en Google durante 2025, con un aumento del 150% en consultas internacionales, según Google Trends. Esto sugiere que, sin campaña oficial, la cocina ecuatoriana avanza por mérito propio. Sin embargo, la falta de un sello de denominación de origen para el llapingacho —a diferencia de la papa rellena peruana, protegida desde 2014— frena su proyección comercial.
¿Puede Ecuador cerrar la brecha sin invertir como Perú?
El reconocimiento actual es un punto de inflexión, pero el desafío es mayor: sin apoyo institucional, el llapingacho depende de chefs y restaurantes en el exterior para escalar. El precedente del ceviche peruano —que pasó de ser un plato local a un fenómeno global con $1.200 millones en ventas anuales— demuestra que el potencial existe. La pregunta es si Ecuador aprovechará este momento o dejará que Perú siga dominando el mapa gastronómico sudamericano.