“Alto al fuego forzado”: Trump frena la ofensiva israelí en Líbano y el avance de Hezbolá
Giro diplomático abrupto: Donald Trump detiene con una llamada la escalada bélica entre Israel y Hezbolá, evitando un bombardeo a Beirut que ya tenía tropas en movimiento.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este lunes un alto al fuego no oficial entre Israel y la milicia chií Hezbolá, tras conversaciones telefónicas que describió como “muy productivas” con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según Trump, Israel canceló el ataque planeado a Beirut —donde ya se desplazaban tropas— y Hezbolá se comprometió a cesar sus disparos contra territorio israelí. “No habrá tropas que vayan a Beirut, y las que estaban de camino ya están de regreso”, declaró Trump en redes sociales, añadiendo que también había hablado “con Hezbolá” para lograr su acuerdo de no agresión.
El anuncio llega en un contexto de máxima tensión regional, donde las hostilidades entre ambos bandos se recrudecieron desde el 2 de marzo, cuando Hezbolá respondió con misiles al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en un ataque conjunto de Israel y EE.UU. el 28 de febrero. Este conflicto ha dejado ya decenas de muertos, incluyendo un soldado israelí caído el domingo durante la toma del castillo de Beaufort, un símbolo histórico en la frontera libanesa.
Sin embargo, Netanyahu matizó las palabras de Trump horas después: “Si Hezbolá no deja de disparar contra nuestras ciudades y ciudadanos, Israel atacará objetivos terroristas en Beirut. Esta posición se mantiene”, advirtió, sin confirmar si las tropas en ruta habían sido realmente replegadas. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, respaldó esta postura, interpretando que Trump había “adoptado nuestra premisa: disparar contra nuestras comunidades implica bombardeos en Beirut“.
La reacción interna en Israel fue inmediata y dividida. Mientras el ultraderechista Itamar Ben Gvir (líder del partido Poder Judío) exigió a Netanyahu “decir no a Trump” y “hacer lo necesario para atacar a Hezbolá”, el opositor Yair Lapid (Yesh Atid) criticó lo que llamó “sumisión” de Israel a EE.UU.: “Ante todo, estado cliente“, ironizó en redes. Por su parte, el ex primer ministro Naftali Bennett cuestionó la incapacidad del gobierno para frenar los ataques con drones de Hezbolá, pese a contar con “las mejores mentes del mundo” en tecnología militar. “Pronto reemplazaremos al gobierno del caos“, prometió.
El Ejército israelí, mientras tanto, mantuvo sus operaciones en el sur de Líbano y había emitido órdenes de evacuación para Dahiyé, el bastión de Hezbolá en Beirut, en previsión de nuevos bombardeos. La zona, densamente poblada, es considerada un objetivo estratégico para Israel, que busca debilitar la capacidad operativa del grupo chií, respaldado por Irán.
¿Qué implica este alto al fuego? Aunque Trump presentó el acuerdo como un éxito diplomático, analistas señalan que la tregua es frágil: Hezbolá no ha emitido declaración oficial, y Netanyahu dejó claro que cualquier nuevo ataque relanzaría la ofensiva. Además, el vacío de poder en Líbano —sin gobierno funcional desde 2020— y la influencia de Irán sobre Hezbolá añaden incertidumbre. ¿Logrará Trump contener una guerra que podría arrastrar a toda la región?
El precedente de 2006: cuando Israel bombardeó Dahiyé y Hezbolá respondió con 4.000 cohetes
La amenaza israelí sobre Dahiyé, el feudo de Hezbolá en Beirut, no es nueva: este barrio —conocido como el “suburbio chií”— fue el epicentro de la Guerra de Líbano de 2006, un conflicto de 34 días que dejó 1.200 muertos libaneses, 160 israelíes y un récord de destrucción. Entonces, Israel lanzó 7.000 bombardeos sobre Líbano, incluyendo ataques con bombas de racimo (prohibidas por convenciones internacionales) que afectaron a 1 millón de civiles desplazados. Hezbolá, por su parte, disparó 3.970 cohetes contra ciudades israelíes, según datos de la ONU. El alto al fuego, mediado por el Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 1701), estableció una zona desmilitarizada, pero nunca se cumplió: hoy, Hezbolá tiene 150.000 misiles, según estimaciones del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), frente a los 13.000 que poseía en 2006.
El paralelo con 2024 es inquietante. Dahiyé alberga no solo la sede política de Hezbolá, sino también su centro de operaciones militares, túneles subterráneos y depósitos de armas. En enero de 2024, un informe de Amnistía Internacional documentó que el 80% de los edificios en Dahiyé ya presentaban daños por bombardeos israelíes previos, incluso antes de la actual escalada. Además, el Hospital Al-Razi, clave en la zona, fue alcanzado en 2021 por un ataque aéreo israelí durante un conflicto menor, dejando 23 civiles muertos. Esta vez, la evacuación ordenada por Israel sugiere que el plan incluía blanquear el área con bombardeos de saturación, una táctica usada en Gaza en 2023, donde murieron más de 15.000 personas en dos meses, según la OMS.
Lo que cambia ahora es el factor Trump: en 2006, la mediación tardó semanas y requirió presión de Francia y Qatar. Esta vez, una llamada del presidente estadounidense frenó —al menos temporalmente— una ofensiva que, según fuentes del Pentágono citadas por The Washington Post, incluía el despliegue de F-35 israelíes para ataques quirúrgicos en Dahiyé. Pero el historial muestra que Hezbolá no cede sin contrapartidas: en 2006, Israel retiró sus tropas sin lograr desarmar al grupo. Hoy, con Irán proporcionando drones Shahed-136 (los mismos usados en Ucrania) y misiles de precisión, la ecuación es aún más volátil.
¿Puede Trump evitar lo que ni la ONU logró en 18 años?
El alto al fuego de 2006 duró hasta el siguiente enfrentamiento (2010, 2013, 2020…). La diferencia hoy es que Hezbolá tiene capacidad para saturar el sistema antimisiles Iron Dome de Israel —que interceptó el 90% de los proyectiles en 2021, pero que en enero de 2024 falló en un 15% de los casos, según el Ejército israelí. Si Netanyahu ordena el ataque a Dahiyé, la respuesta podría superar los 4.000 cohetes en 34 días de 2006. Y esta vez, con misiles hipersónicos iraníes en juego, el margen de error es cero. La pregunta no es si habrá otra guerra, sino cuándo y con qué armas.