“El petróleo fluirá”: Trump promete apertura “natural” del estrecho de Ormuz tras el conflicto
Estrangulamiento energético: El bloqueo del estrecho de Ormuz, clave para el 20% del petróleo global, entra en su quinta jornada con Irán desafiando a Occidente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronosticó este miércoles que el estrecho de Ormuz —vía marítima crítica que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo— se reabrirá “de forma natural” una vez finalice el conflicto en Oriente Próximo, desencadenado por los ataques conjuntos de Washington e Israel contra Irán el 28 de febrero. Teherán respondió bloqueando este paso estratégico, por donde transita un quinto del suministro global de crudo.
“Cuando este conflicto haya terminado, el estrecho se abrirá de forma natural“, declaró Trump en su primera alocución presidencial dirigida a la ciudadanía desde el inicio de la ofensiva. El mandatario insistió en que Irán “va a tener que vender petróleo” para reconstruirse, tras afirmar que el país ha quedado “prácticamente aniquilado“.
El líder estadounidense lanzó un mensaje ambiguo a los “países que dependen del petróleo” que transita por Ormuz, instándolos a “cuidar, aprovechar y valorar” el estrecho. “Nosotros los ayudaremos, pero son ellos quienes deben tomar la iniciativa para proteger ese petróleo del que tan desesperadamente dependen”, advirtió, criticando a las naciones que “se niegan a participar” en las acciones contra Irán.
Trump aprovechó para promocionar el petróleo estadounidense, asegurando que EE.UU. —“el primer productor de petróleo y gas del planeta”— tiene “de sobra“. “Compren nuestro petróleo“, sugirió, mientras urgía a los países a “armarse de valor tardío” para “tomar, proteger y usar” el estrecho por sí mismos. “Lo difícil ya está hecho. Irán ha quedado diezmado. Así que debería ser fácil“, sentenció.
El presidente vaticinó que, una vez cesen las hostilidades, los precios de la gasolina “bajarán rápidamente” y los mercados bursátiles “volverán a subir“. Sin embargo, analistas advierten que el bloqueo ya ha disparado el precio del Brent en un 12% esta semana, la mayor alza desde la crisis de 2019 tras los ataques a instalaciones saudíes.
Aliados en la mira: ¿Quién paga el costo?
Trump cerró su discurso con un agradecimiento a los “aliados” en Oriente Próximo: Israel, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, varios de los cuales han sufrido represalias iraníes por su apoyo a la ofensiva. “Han estado fantásticos y no permitiremos que sufran daño alguno“, prometió.
No obstante, el ataque con misiles balísticos iraníes del lunes contra una base estadounidense en Qatar —que dejó 3 muertos y 12 heridos— y los drones que impactaron instalaciones petroleras en Arabia Saudí revelan la vulnerabilidad de la región. ¿Bastará la protección estadounidense para contener la escalada?
El estrecho de Ormuz, de apenas 33 km de ancho en su punto más angosto, es el cuello de botella más crítico para el comercio energético global. Su cierre prolongado podría desencadenar una recesión económica mundial, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Mientras Teherán insiste en que el bloqueo continuará “hasta que cesen las agresiones“, la OTAN debate enviar una flota naval para escoltar buques cisternas. ¿Logrará la diplomacia lo que las armas no han conseguido?
El precedente de 1987: cuando EE.UU. reabrió Ormuz a cañonazos (y el petróleo se disparó un 30%)
La afirmación de Trump sobre que el estrecho de Ormuz se abrirá “de forma natural” choca con un antecedente histórico que los mercados no olvidan: la Operación Earnest Will de 1987, cuando EE.UU. usó fuerza militar directa para garantizar el paso de petroleros durante la Guerra Irán-Irak. Entonces, el precio del crudo Brent escaló un 30% en dos meses (de $18 a $23 por barril, ajustado a inflación), y la intervención estadounidense —que incluyó el reflotamiento de 11 buques kuwaitíes bajo bandera estadounidense y el hundimiento de plataformas iraníes— prolongó el conflicto otros 18 meses.
El paralelo es inquietante: en 1987, Irán minó el estrecho y atacó petroleros con misiles Silkworm (los mismos que hoy amenaza con desplegar). La respuesta de Reagan fue la mayor operación naval desde Vietnam, con 30 buques de guerra y 17.000 marines. El resultado fue una escalada asimétrica: Teherán recurrió a tácticas de guerrilla marítima (como el uso de lanchas rápidas con cargas explosivas), que hoy repite con drones y misiles balísticos. La diferencia clave: en 1987, Arabia Saudí y Kuwait financiaron el 60% del costo operativo de EE.UU. (unos $1.200 millones actuales). Hoy, Trump exige que sean los aliados quienes “tomen la iniciativa“, sin claridad sobre quién asumirá el riesgo —o la factura— de una eventual escolta naval.
Otros datos que los analistas contrastan con el discurso de Trump:
- Dependencia actual vs. 1987: Hoy, el 40% del petróleo que transita por Ormuz va a China (en 1987, el 80% se dirigía a Europa y Japón). Pekín, que ya compró un 25% más de crudo ruso en 2024 para reducir su exposición, podría aprovechar el bloqueo para acelerar su desvinculación del Pérsico.
- Reservas estratégicas: En 1987, EE.UU. liberó 30 millones de barriles de su reserva estratégica para estabilizar precios. Hoy, esas reservas están en su mínimo desde 1984 (350 millones de barriles), y la Administración Biden ya las usó en 2022 tras la invasión de Ucrania.
- El “efecto saudí”: En 1988, Riad aumentó su producción en 2 millones de barriles diarios para compensar el bloqueo. Ahora, con los recortes de la OPEP+ vigentes hasta 2025, no hay capacidad ociosa para repetir la maniobra.
¿”Natural” o a cañonazos? El reloj corre en contra
Trump apela a una solución “natural”, pero la historia sugiere que Ormuz solo se reabre con fuerza abrumadora o concesiones políticas. En 1987, Irán cedió tras perder la mitad de su flota y ver cómo EE.UU. destruía sus plataformas petroleras. Hoy, con misiles que alcanzan 2.000 km (capaces de golpear Dubái o Riyad) y una alianza con Rusia que le provee tecnología antisatélite, Teherán juega con ventaja táctica. La pregunta no es si habrá intervención militar, sino quién pagará el precio: ¿los aliados del Golfo, como en 1987, o los contribuyentes estadounidenses en año electoral?