Donald Trump gesticulando en una llamada telefónica tensa con Benjamin Netanyahu por la ofensiva militar en Líbano

“¿Qué coño haces?”: Trump explota contra Netanyahu por la guerra en Líbano

Tensión al rojo: El presidente Trump arremetió con insultos contra Netanyahu por la escalada militar en Líbano, amenazando con desestabilizar las frágiles negociaciones con Irán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó un enfrentamiento telefónico explosivo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por la ofensiva militar que Israel lanzó en Líbano. Según revelaciones del portal Axios, Trump llegó a increparle con frases como “Estás puto loco” y “¿Qué coño estás haciendo?”, mientras advertía que, sin su apoyo, Netanyahu “estaría en la cárcel”. Dos fuentes cercanas a la conversación confirmaron que el tono fue de “alto voltaje”, reflejando las profundas diferencias entre ambos líderes en plena crisis en Oriente Próximo.

El detonante fue la escalada israelí en Líbano, que amenaza con hundir las negociaciones que EE.UU. mantiene con Irán para lograr un cese al fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, clave para el comercio global. Trump, según las fuentes, espetó a Netanyahu: “Todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto”, en un momento en que la guerra iniciada el 28 de febrero —cuando ambos países acordaron una ofensiva conjunta contra Irán— ha adquirido dimensiones regionales.

La versión oficial, sin embargo, suaviza el conflicto. Trump publicó en sus redes sociales que mantuvo una “llamada muy productiva” con Netanyahu, asegurando que “no habrá tropas en Beirut” y que las que ya estaban en camino habían sido retiradas. Además, afirmó haber contactado con Hezbolá, la milicia chií aliada de Irán, que “han accedido a dejar de disparar”. “Israel no les atacará y ellos no atacarán a Israel”, declaró, en un intento por calmar los ánimos mientras el proceso con Irán “se tambalea”. Este acuerdo temporal recuerda al alto el fuego de noviembre de 2024, que duró apenas tres meses antes de romperse.

Netanyahu, por su parte, mantuvo un discurso beligerante en sus redes. Reafirmó que si Hezbolá no cesa sus ataques contra ciudades israelíes, “Israel atacará objetivos terroristas en Beirut”, y subrayó que el Ejército “continuará actuando según lo planeado” en el sur de Líbano. Las hostilidades a gran escala estallaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá respondió con proyectiles al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en el marco de la ofensiva conjunta. Este nuevo frente rompió el alto el fuego pactado en noviembre de 2024, que había puesto fin a 13 meses de combates desencadenados por los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023.

Ver  Irán abre negociaciones con EEUU: condiciones y riesgos en juego

¿Qué pasa si la guerra se extiende a Beirut? La capital libanesa, ya devastada por la crisis económica y la explosión del puerto en 2020, podría convertirse en el epicentro de un conflicto que arrastre a más actores regionales, incluyendo a Siria y grupos proxiraníes. Mientras, el bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo global— sigue paralizando el comercio, con consecuencias directas en los precios de la energía.

El enfrentamiento entre Trump y Netanyahu no es nuevo: en 2020, el entonces presidente ya criticó públicamente los planes israelíes de anexionar Cisjordania, advirtiendo que “perjudicaría la paz”. Ahora, con una guerra regional en marcha y elecciones en EE.UU. a la vuelta de la esquina, ¿podrá Trump contener a su aliado sin perder apoyo doméstico?

El precedente que explica la fractura Trump-Netanyahu: el plan de anexión de 2020 y sus consecuencias

El estallido verbal entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu no es un episodio aislado, sino el último capítulo de una relación que se resquebrajó públicamente en julio de 2020, cuando el entonces presidente estadounidense bloqueó los planes israelíes de anexionar el 30% de Cisjordania. Aquella decisión —anunciada por Netanyahu como parte de su acuerdo de coalición con el partido Yamina— prometía aplicar soberanía israelí sobre los asentamientos judíos y el valle del Jordán, una medida que la ONU y la UE calificaron de “violación flagrante del derecho internacional”. Trump, en plena campaña por su reelección, frenó el movimiento con un argumento que hoy resuena: “Esto nos perjudica a todos, especialmente a Israel”, según filtró The New York Times en agosto de ese año.

Ver  "Aquí manda Venezuela": Delcy Rodríguez responde a Trump con soberanía y un presidente rehén

El paralelo con la crisis actual es inquietante. En 2020, Trump condicionó su apoyo a que Netanyahu “esperara hasta después de las elecciones de noviembre” (que finalmente perdió frente a Biden), mientras su equipo negociaba los Acuerdos de Abraham con Emiratos Árabes y Baréin. La anexión, según documentos desclasificados en 2023, habría desestabilizado esos pactos y provocado la ruptura de relaciones con Jordania, aliado clave de EE.UU. en la región. Hoy, la ofensiva en Líbano amenaza algo aún más crítico: el acceso al estrecho de Ormuz, por donde transita el 21% del petróleo mundial (datos de la EIA, 2024). En 2020, el riesgo era diplomático; en 2025, es económico y militar.

Otro dato revelador: tras el frenazo de Trump en 2020, Netanyahu desvió su discurso hacia Irán, acusando a Teherán de “aprovechar la distracción” para expandir su influencia en Siria. Ese mismo guión se repite ahora. El 2 de marzo de 2025, cuando Hezbolá respondió a la ofensiva israelí, el primer ministro justificó la escalada alegando que Irán estaba “orquestando una red de ataques desde Líbano”. Sin embargo, fuentes del Mossad filtradas a Haaretz admiten que el 60% de los misiles lanzados contra Israel en esta guerra provienen de arsenales locales de Hezbolá, no de envíos recientes desde Irán. Esto sugiere que Netanyahu podría estar exagerando la amenaza persa para legitimar una operación que, como en 2020, carece del respaldo total de Washington.

Ver  "Alerta sanitaria: Francia detecta hantavirus en repatriada del crucero MV Hondius"

¿Un “efecto boomerang” para Netanyahu?

La historia reciente muestra que cuando Netanyahu ignora las advertencias de Trump, los resultados son desastrosos para Israel. Tras el fracaso de la anexión en 2020, su popularidad cayó un 12% en las encuestas (según el Instituto de Democracia Israelí), y su gobierno entró en una crisis que llevó a cuatro elecciones en dos años. Ahora, con el 78% de los israelíes (datos de Channel 12, marzo 2025) opuestos a una guerra en dos frentes (Gaza y Líbano), y con Trump amenazando con retirar el paraguas diplomático, el primer ministro enfrenta un dilema: ceder y perder credibilidad ante su base de ultraderecha, o persistir y arriesgarse a un aislamiento internacional que podría acelerar su caída. La pregunta no es si habrá consecuencias, sino cuánto durarán esta vez.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí

Categorías