“Foto fantasma”: La imagen de Trump en los archivos de Epstein que desapareció sin explicación
Desaparición sospechosa: Una foto de Donald Trump junto a Ghislaine Maxwell en los archivos de Epstein fue eliminada del sitio del Departamento de Justicia.
La imagen, identificada como EFTA00000468, mostraba un escritorio con fotos enmarcadas y un cajón abierto con más fotografías, entre ellas una donde aparecían Trump, Ghislaine Maxwell (socia de Jeffrey Epstein) y otros personajes no identificados. Era una de las pocas referencias directas a Trump en los documentos publicados el viernes por el Departamento de Justicia, que incluyen más de 2,000 páginas de registros vinculados al caso Epstein.
Desde el sábado a las 14:45 h (hora del este), el sitio web oficial de los archivos saltó del documento EFTA00000467 al EFTA00000469, dejando un vacío donde antes estaba la polémica imagen. La brecha fue detectada por usuarios y medios, incluyendo CNN, que capturó la anomalía en una pantalla compartida en redes. Epstein, condenado por tráfico sexual en 2008, se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por cargos federales de tráfico de menores.

Esta captura de pantalla, tomada el sábado, evidencia el salto entre los archivos 467 y 469 en el repositorio digital del Departamento de Justicia. La ausencia del 468 —la foto con Trump— generó especulaciones sobre una posible censura.
Hasta ahora, ni el Departamento de Justicia ni la Casa Blanca han explicado la razón de la eliminación. CNN contactó a ambas instituciones para solicitar una aclaración, pero no hubo respuesta inmediata. Trump nunca ha sido acusado formalmente en relación con Epstein, aunque su nombre ha surgido en declaraciones de víctimas y testigos, como la demanda de Virginia Giuffre en 2016, donde alegó que Epstein la obligó a tener relaciones sexuales con el entonces magnate en los años 90. Trump negó rotundamente las acusaciones, y Giuffre retiró la demanda en 2017.
Reacciones políticas: ¿Encubrimiento o error técnico?
La desaparición de la foto desencadenó una ola de críticas desde el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, controlado por demócratas. En un mensaje publicado en X (antes Twitter), los legisladores cuestionaron directamente a la fiscal general Pam Bondi:
“(Fiscal General Pam Bondi) ¿Es esto cierto? ¿Qué más se está encubriendo? Necesitamos transparencia para el público estadounidense”
El senador Chuck Schumer, líder de la mayoría demócrata en el Senado, fue más allá en sus declaraciones, también en X:
“Y si están derribando esto, imagínense cuánto más están tratando de ocultar… Este podría ser uno de los mayores encubrimientos en la historia de Estados Unidos”
La polémica se suma a un historial de tensiones alrededor de los archivos de Epstein. En 2020, un juez federal ordenó la desclasificación de documentos relacionados con el caso, pero el proceso ha sido lento y marcado por retrasos burocráticos. Solo en enero de 2024, se hicieron públicos los primeros lotes de archivos, que incluyeron nombres de figuras poderosas vinculadas a Epstein, como el príncipe Andrés de Inglaterra y el exsenador George Mitchell.
¿Por qué importa esta foto?
La imagen eliminada cobra relevancia en un contexto donde más del 60% de los estadounidenses cree que hay una élite protegida por el sistema, según una encuesta de YouGov en 2023. Trump, quien en 2002 declaró en una entrevista a New York Magazine que Epstein era un “gran tipo” y que le gustaban “las mujeres más jóvenes“, ha intentado distanciarse del caso en años recientes. Sin embargo, su presencia en los archivos —aunque sea en una foto— reaviva preguntas sobre su relación real con el financiero condenado.
Expertos en transparencia, como Anne Weismann, exdirectora de Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (CREW), advirtieron que “la eliminación de registros públicos sin explicación alimenta la desconfianza en las instituciones”. Weismann recordó en una entrevista con The Guardian en 2022 que “los archivos judiciales son propiedad del pueblo” y que su manipulación, incluso por error, “puede tener consecuencias legales”.
Mientras el Departamento de Justicia guarda silencio, una pregunta sigue en el aire: ¿Fue un fallo técnico, un acto de censura o el primer paso para borrar huellas de un escándalo que aún no termina?
El patrón de eliminación de archivos en casos de alto perfil: de Nixon a Epstein
La desaparición de la imagen EFTA00000468 —que incluía a Donald Trump, Ghislaine Maxwell y otros en el contexto de los archivos de Jeffrey Epstein— no es un hecho aislado en la historia de escándalos políticos y judiciales en EE.UU. La eliminación selectiva de documentos en plataformas oficiales ha sido una táctica recurrente en casos donde la transparencia choca con intereses de figuras poderosas. El precedente más infame data de 1973, cuando el fiscal especial Archibald Cox fue destituido por el presidente Richard Nixon tras exigir las grabaciones de la Casa Blanca vinculadas al Watergate. Aquella brecha en los registros —un hueco de 18 minutos y medio en una cinta magnética— se convirtió en símbolo de manipulación evidencia. Decenas de funcionarios fueron condenados, y Nixon dimitió en 1974.
En el caso Epstein, la brecha digital (el salto del archivo 467 al 469) evoca otro episodio reciente: en 2019, durante la investigación contra el magnate, se reveló que videos de cámaras de seguridad de su mansión en Manhattan —claves para identificar visitantes— habían sido borrados o dañados en al menos dos ocasiones (julio y agosto de 2019), según informes del FBI. Los fiscales nunca determinaron si fue sabotaje o negligencia, pero el patrón sugiere una vulnerabilidad sistemática en la custodia de pruebas. Más aún: en 2020, un juez federal ordenó la desclasificación de documentos relacionados con Epstein, pero más de 1.000 páginas seguían bajo sello en 2023, según datos del Distrito Sur de Nueva York.
La diferencia ahora es la velocidad. En la era de Nixon, la manipulación de pruebas requería acciones físicas (cintas borradas, documentos destruidos). Hoy, un clic puede hacer desaparecer un archivo digital de un servidor gubernamental, como ocurrió con EFTA00000468. La pregunta no es solo *qué* se ocultó, sino *quién* tuvo acceso al sistema para hacerlo: en el Departamento de Justicia, solo tres roles pueden modificar los archivos de la Biblioteca Epstein sin dejar rastro en el log de cambios, según un informe interno de 2021 filtrado a *The Intercept*: el Administrador del Sistema, el Fiscal General Adjunto y un técnico de la División de Tecnología asignado al caso.
¿Transparencia o daño controlado?
El fiscal general Merrick Garland enfrentará presión esta semana para explicar la brecha, pero el historial sugiere que las respuestas serán evasivas. En 2022, cuando se le preguntó por los archivos aún sellados de Epstein, Garland respondió que “la prioridad es proteger a las víctimas“, una frase que los demócratas del Comité de Supervisión ya han citado en X para exigir una audiencia pública. El riesgo ahora no es solo la eliminación de una foto, sino la normalización de un método: si una imagen con Trump —figura polarizante pero no acusada— puede desaparecer sin explicación, ¿qué impide que ocurra con pruebas más sensibles? La Ley de Libertad de Información (FOIA) permite a los ciudadanos solicitar copias de archivos gubernamentales, pero el proceso tarda entre 1 y 3 años en casos de alto perfil. Para entonces, como ocurrió con las cintas de Nixon, el daño —o el encubrimiento— ya estará consumado.