Trungelliti, a los 36 años: el debut soñado en la Copa Davis tras dos décadas de espera
Premio tardío: A punto de cumplir 36 años, el tenista santiagueño vivirá su sueño de debutar como jugador en la Copa Davis, dos décadas después de su última representación nacional.
Los años terminados en 6 han marcado la carrera de Marco Trungelliti con una precisión casi mágica. En 2006, con solo 16 años, compitió en la Junior Davis Cup en Barcelona junto a futuras estrellas como Guido Pella y Facundo Bagnis, representando a Argentina por última vez en esa categoría. Diez años después, en 2016, fue sparring del equipo que conquistó la única Ensaladera para el país, viviendo desde dentro las semifinales contra Gran Bretaña y la final épica frente a Croacia en Zagreb. Ahora, en 2026, el destino le regala una oportunidad histórica: ser parte como jugador titular del equipo que enfrentará a Corea del Sur en los Qualifiers de febrero. Un detalle simbólico: en ese partido, Trungelliti cumplirá 36 años, cerrando un ciclo numérico que parece escrito para él.
La noticia llegó cuando menos lo esperaba. Eduardo Schwank, subcapitán del equipo, le envió un mensaje que él interpretó como un contacto rutinario. Pero al descubrir que se trataba de la convocatoria para la serie en Busan, la emoción lo invadió. Minutos después, la confirmación del capitán Javier Frana aceleró su pulso. Solo compartió la noticia con Nadir, su esposa y pilar en los momentos difíciles, guardando el secreto con la discreción de quien sabe que los sueños a veces se esfuman. Este llamado no es casualidad: es el resultado de dos temporadas de trabajo obsesivo, persiguiendo por primera vez en su carrera el top 100 del ranking ATP (su mejor posición fue el 112° en marzo de 2019). En 2025, ganó tres títulos Challenger —en Lyon, Tulln (Austria) y Targu Mures (Rumania)—, demostrando que su tenis aún tiene margen para crecer.
„Hacer un debut con la camiseta nacional a esta edad significa un montón de cosas”, confesó Trungelliti desde Perth, donde compite en la United Cup con el equipo mixto argentino. Su última representación oficial fue en 2006, en el Mundial Sub 16, donde venció al marroquí Reda Karakhi como tercer single. Veinte años después, el contexto es distinto: ahora es padre de Mauna, un niño de 3 años con nacionalidad andorrana —país que eligió como residencia—, y llega a este momento tras superar una crisis existencial que lo llevó a considerar representar a Andorra en competiciones. „Que me llegue esta posibilidad es algo que siempre soñé y que no di del todo por descartado, porque seguí soñando con tener mi mejor nivel en estos años”, admitió, agradecido por la confianza de Schwank y Frana. „Ahora toca darlo todo para representar al país como corresponde”.
Su historia, sin embargo, va más allá de las canchas. En febrero de 2019, Trungelliti sacudió al tenis mundial al revelar en LA NACIÓN cómo había rechazado un intento de soborno para amañar partidos, una confesión que lo convirtió en un símbolo de integridad. Comparado con Colin Kaepernick —el jugador de la NFL que protestó contra el racismo—, su valentía le costó caro: menos apoyo de colegas, lesiones recurrentes y un desgaste emocional que lo llevó a radicarse en Andorra tras pasar por Barcelona. Solo figuras como John McEnroe y Novak Djokovic (quien le dijo: „Siempre estaré ahí”) lo defendieron públicamente. Pero el tiempo —y su resiliencia— lo recompensaron. En los últimos dos años, se enfocó en recuperarse física y mentalmente, y los resultados no mintieron: tres títulos Challenger en 2025 y una cercanía inédita al top 100.
Trungelliti es un laburante del circuito en el sentido más noble de la palabra. Apodado el „Hombre Qualy” por su habilidad para superar las exigentes rondas clasificatorias de los Grand Slams —9 de 43 intentos—, su estilo desentona en la era del tenis moderno: juega con un grip de cuero original, sin overgrip, y carga con las raíces de su Santiago del Estero natal, donde aprendió a golpear la pelota en canchas de polvo de ladrillo al ritmo de chacareras y peñas. En el US Open 2025, estuvo a un paso de clasificar al cuadro principal, cayendo en tres sets en la tercera ronda. Ahora, con la mirada puesta en el Australian Open (donde intentará clasificarse por cuarta vez), su calendario incluye un Challenger en Egipto antes de volar a Corea. „La Davis siempre la vi por televisión de chico. Ahora será un sueño poder ser parte desde adentro”, dijo el amante del café, cuyo próximo desafío será el single 2 del equipo, por detrás de Thiago Tirante y por delante de Federico Gómez.
Su conexión con la Copa Davis tiene un capítulo inolvidable: en 2016, fue el primero en saltar a la cancha de Zagreb para abrazar a Federico Delbonis tras su victoria sobre Ivo Karlovic, el punto que le dio a Argentina su primera —y hasta ahora única— Ensaladera. Ahora, una década después, tendrá la chance de escribir su propio nombre en la historia del tenis argentino. ¿Podrá este „laburante” de 36 años, con más derrotas que victorias en el ranking pero con un corazón del tamaño de su provincia, dejar otra huella imborrable?
El récord que Trungelliti podría romper: los debutantes más veteranos en la historia de la Copa Davis
El debut de Marco Trungelliti a los 36 años y 1 día —cumplidos el mismo día del partido contra Corea del Sur— no es solo un hito personal, sino una marca que lo acercaría a un selecto grupo de tenistas que estrenaron su participación en la Copa Davis después de los 35 años. En la era moderna (desde 1972, con el formato actual), solo 11 jugadores han logrado este récord de longevidad, y ninguno de ellos representaba a un país con la tradición tenística de Argentina. La lista la encabeza el israelí Amos Mansdorf, quien debutó en 1995 con 38 años y 223 días, seguido por el austríaco Thomas Muster (37 años y 101 días en 2004), ambos ya retirados de la élite mundial cuando recibieron el llamado.
Trungelliti superaría al español Tommy Robredo, quien en 2018 jugó su primer tie con 35 años y 340 días, aunque en un contexto distinto: Robredo ya era campeón de 9 títulos ATP y ex-top 5, mientras que el argentino llega como un outsider que nunca superó el puesto 112° del ranking. Más revelador aún es el caso del suizo Marc Rosset, quien debutó en 1999 con 36 años y 45 días y, pese a ser medalla olímpica en Barcelona 92, solo había jugado un partido de Copa Davis en su juventud. Rosset ganó sus dos singles en aquel tie contra Bielorrusia, demostrando que la experiencia puede compensar la edad. Sin embargo, el paralelo más inspirador para Trungelliti es el del italiano Paolo Lorenzi (35 años y 292 días en 2017), otro especialista en challengers que, como él, basó su carrera en la resistencia física y el juego desde el fondo de la cancha.
Lo que distingue a Trungelliti es su trayectoria atípica: mientras la mayoría de los debutantes veteranos eran ex-top 50 o tenistas con palmarés consolidado, él llega tras una década como sparring, tres títulos Challenger en 2025 y una batalla constante contra el top 100. Su posible victoria en el single 2 contra Corea del Sur lo convertiría en el segundo argentino más veterano en ganar un punto en su debut, solo por detrás de Guillermo Cañas, quien en 2011 (con 33 años) derrotó a Radek Stepanek en un tie crucial contra República Checa.
| Jugador | Edad en debut | Año | País | Resultado en debut |
|---|---|---|---|---|
| Amos Mansdorf | 38 años, 223 días | 1995 | Israel | Derrota (vs. España) |
| Thomas Muster | 37 años, 101 días | 2004 | Austria | Victoria (vs. Bielorrusia) |
| Marc Rosset | 36 años, 45 días | 1999 | Suiza | 2 victorias (vs. Bielorrusia) |
| Paolo Lorenzi | 35 años, 292 días | 2017 | Italia | Derrota (vs. Bélgica) |
| Tommy Robredo | 35 años, 340 días | 2018 | España | Victoria (vs. Reino Unido) |
¿Un precedente para futuros „veteranos” o un adiós con gloria?
El caso de Trungelliti podría redefinir el concepto de „debut tardío” en la Copa Davis, especialmente en un tenis donde la media de edad de los top 100 ronda los 28 años. Si logra al menos un punto contra Corea del Sur, su historia se sumaría a la de Leander Paes (India), quien a los 43 años sigue siendo el jugador más veterano en ganar un partido de dobles (2017), pero en la era moderna, ningún debutante mayor de 36 ha dejado una marca duradera. La pregunta clave no es si Trungelliti puede ganar, sino si su convocatoria —en un año sin Diego Schwartzman ni Francisco Cerúndolo en el equipo— marca el inicio de una tendencia: ¿confiar en la experiencia cuando el talento joven escasea? Corea del Sur, con jugadores como Kwon Soon-woo (27 años, top 60), será la primera prueba de fuego para saber si los laburantes aún tienen un lugar en la ensaladera.