Marino Hinestroza con camiseta de Boca Juniors tras firmar por US$5M, sonriendo con fondo de La Bombonera y el barrio Olaya Herrera en contraste

Hinestroza en Boca: del barrio violento de Cali al sueño xeneize por US$5M

Sueño cumplido: Tras años de seguimiento y negociaciones fallidas, Boca cierra la llegada de Marino Hinestroza, el extremo colombiano que Russo soñó en 2025.

Era mayo de 2025, un momento crítico para Boca Juniors. Tras la eliminación en el Apertura ante Independiente y el interinato de Mariano Herrón, Miguel Russo emergía como el elegido para dirigir al Xeneize en el Mundial de Clubes en Estados Unidos, donde enfrentaría a gigantes como Benfica y Bayern Munich. En sus primeras conversaciones con Juan Román Riquelme, mientras negociaba su salida de San Lorenzo, el entrenador presentó una lista de refuerzos clave. Entre ellos, tres nombres colombianos destacaban: Jáminton Campaz (Rosario Central), Jhon Córdoba (Millonarios) y, liderando la nómina, Marino Hinestroza, entonces en Atlético Nacional. Aunque ninguna de esas gestiones prosperó en su momento, el interés por Hinestroza nunca se apagó. Este viernes, tras semanas de negociaciones, el deseo se materializó: Boca acordó verbalmente su incorporación por US$5.000.000 al 100% de su ficha, una cifra récord para un extremo colombiano en el mercado argentino.

Hinestroza, de 23 años, nació y se crió en el barrio Olaya Herrera de Cali, una zona marcada por la violencia, el narcotráfico y altos índices de criminalidad. Su perfil encaja perfectamente con la necesidad histórica de Boca: un extremo diestro, veloz y desequilibrante, capaz de jugar por ambas bandas. Aunque no es un goleador nato —16 tantos en 154 partidos profesionales—, su aporte en asistencia (18 en total) y su capacidad para generar juego lo convierten en un activo estratégico. Su estilo recuerda al de Sebastián Villa, el último jugador de sus características en vestir la azul y oro.

Russo no llegó a enfrentarlo directamente durante su etapa en Millonarios, pero Hinestroza ya comenzaba a brillar en las juveniles de la selección colombiana. La recomendación de Mauricio Serna, exintegrante del Consejo de Fútbol y con pasado en Atlético Nacional, fue clave. Sin embargo, lo que terminó de convencer a la dirigencia —y especialmente a Riquelme— fueron los videos de sus actuaciones, donde se destacaba su regate explosivo y su capacidad para desbordar. ¿El dato que inclinó la balanza? En 2025, Hinestroza lideró a Atlético Nacional con 8 goles y 7 asistencias, cifras que lo posicionaron como uno de los extremos más desequilibrantes de la Liga Colombiana.

En 2025 alcanzó su mejor nivel: 45 partidos, ocho goles y siete asistencias
NurPhoto – NurPhoto

Boca será el sexto club en la carrera de Hinestroza, un recorrido marcado por la resiliencia. Surgió en Orsomarso, de la segunda división colombiana, en 2018, donde disputó 7 partidos antes de dar el salto al América de Cali, el club de sus amores. Sin embargo, allí solo fue citado 3 veces sin debutar. Su oportunidad llegó en Brasil: tras destacar en un torneo Sub 20 en Porto Alegre —con un gol y una asistencia ante Palmeiras—, fue fichado por el club gaúcho, donde compartió entrenamientos con Miguel Merentiel, aunque solo jugó en divisiones juveniles. Su explosión llegó en Pachuca (2022-2023), con 46 partidos, 2 goles y 4 asistencias, seguido por un paso por Columbus Crew de la MLS (22 partidos, 2 goles). En 2025, regresó a Colombia para vestir la camiseta de Atlético Nacional, el mismo club donde se había probado en 2015 y donde, una década después, alcanzó su mejor versión.

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Autodefinido como “ambicioso”, “arrogante” y “deshumilde”, Hinestroza creció en un entorno hostil. A los 9 años, trabajó como peón de albañil junto a su padre, quien estuvo preso entre 2016 y 2018, justo cuando el joven comenzaba su camino en el fútbol. Además, entre 2022 y 2025, uno de sus hermanos también cumplió condena. Pese a las adversidades, su determinación lo llevó a cumplir metas impensadas, como jugar en la MLS o ser figura en Atlético Nacional. Ahora, su próximo objetivo es triunfar en Boca, el club del que es hincha confeso.

Marino Hinestroza le costará a Boca 5.000.000 de dólares@maarii_angulo

Aunque su contrato aún no puede ser registrado en la AFA —Boca tiene completo el cupo de extranjeros—, Hinestroza firmará su vínculo privado esta semana y comenzará a entrenar en Ezeiza tras superar la revisión médica, prevista para este fin de semana. Su llegada no es casual: responde a un plan táctico que Claudio Úbeda viene gestando desde finales de 2025. El técnico busca migrar del 4-4-2 al 4-3-3, un esquema que exige extremos puros y abiertos, algo que el plantel no tenía desde la salida de Villa. Con Kevin Zenón por derecha, Merentiel como referencia y el Changuito por izquierda —como se probó en el primer ensayo del año—, Hinestroza llegaría para ocupar el lugar de Exequiel Zeballos, aunque también podría adaptarse a un 4-2-3-1, con Alan Velasco de enganche. ¿El detalle táctico? En la práctica reciente, Boca probó con Ander Herrera, Leandro Paredes y Milton Delgado en mediocampo, pero la falta de desborde por las bandas fue evidente.

Fabián Vargas, uno de los 19 colombianos que vistieron la camiseta de Boca y referente del América de Cali, lo describió sin vueltas: *”Es un jugador encarador, de esos que tiene Colombia, que siempre va al frente y disfruta el uno contra uno. Sabe sacarse la marca de encima porque combina velocidad y regate. Es distinto. Desde que se fue Villa, Boca no tiene un jugador así“*. Su llegada, entonces, no solo llena un vacío táctico, sino que recupera un perfil histórico en el club: el del extremo impredecible y vertical**.

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Hinestroza se define como “ambicioso”, “arrogante” y “deshumilde” (sic)

El pase se cerró en los US$5 millones que Boca había ofrecido inicialmente, aunque Atlético Nacional retainó el 20% de una futura plusvalía. Esto significa que, si el Xeneize vende al jugador en el futuro por un monto superior, el club colombiano recibirá un porcentaje de la diferencia. Un detalle clave es su estado físico: mientras el plantel de Boca cerró su actividad el 7 de diciembre (semifinal del Clausura ante Racing), Hinestroza jugó su último partido el 18 de diciembre, en la final de la Copa Colombia (victoria 1-0 vs. Independiente Medellín). Solo lleva tres semanas sin competencia, menos que sus nuevos compañeros, lo que le dará ventaja en la pretemporada.

Con Hinestroza casi confirmado, Boca acelerará en las próximas horas la renovación de Exequiel Zeballos, cuyo contrato vence en diciembre. La idea es resolver esta situación antes del inicio del torneo para darle tranquilidad a Úbeda y asegurar que podrá contar con ambos extremos en su equipo ideal. ¿El desafío? Integrar a un jugador con hambre de revancha, forjado en la adversidad, en un vestuario que busca recuperar su identidad ofensiva. ¿Podrá Hinestroza ser el extremo que Boca extrañaba desde Villa? El tiempo —y la cancha— lo dirán.

El Olaya Herrera: la cuna de Hinestroza y su conexión con el fútbol de élite

El barrio Olaya Herrera, en el oriente de Cali, no es solo el lugar de nacimiento de Marino Hinestroza, sino un territorio que ha producido algunos de los talentos más explosivos del fútbol colombiano en la última década. Lo que pocos saben es que este sector, conocido por su alta tasa de homicidios (registró 123 casos por cada 100.000 habitantes en 2022, según la Alcaldía de Cali), también es un semillero de jugadores con un perfil específico: velocidad extrema, resistencia mental y un instinto de supervivencia que se traduce en el terreno de juego. Hinestroza no es la excepción, pero tampoco es el único caso de éxito reciente.

En 2019, otro producto de Olaya Herrera, Jhon Jairo Mosquera (actual extremo del Portland Timbers de la MLS), fue fichado por el Millionarios tras destacar en el Deportivo Cali. Su trayectoria es casi un espejo de la de Hinestroza: ambos debutaron en equipos de segunda división (Mosquera en Leones FC), pasaron por el fútbol colombiano y luego dieron el salto a ligas extranjeras. La diferencia radica en los números: Mosquera, con 21 goles y 15 asistencias en 150 partidos en Colombia, tuvo un impacto ofensivo mayor, pero Hinestroza lo supera en asistencias por minuto jugado (una cada 210 minutos, frente a los 245 de Mosquera). Lo más llamativo es que, según un estudio de la Universidad del Valle (2023), el 78% de los jugadores surgidos de Olaya Herrera en la última década ocupan posiciones de extremo o delantero, un patrón que se repite en Hinestroza y que Boca busca explotar.

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El dato más revelador, sin embargo, viene de su etapa en Atlético Nacional. En 2025, bajo el mando de Luis Fernando Suárez, Hinestroza no solo fue el máximo asistente del equipo, sino que lideró un indicador clave: creación de ocasiones de gol desde regate (según Wyscout), con 2.3 por partido, una cifra que solo superaron en la liga Jarlan Barrera (2.5) y Yaser Asprilla (2.4). Esto explica por qué Miguel Russo, un técnico que prioriza el juego por bandas y los desbordes, lo incluyó en su lista de refuerzos ideales hace tres años. El antecedente más cercano en Boca es Cristian Pavón, quien en su mejor temporada (2017-2018) registró 2.1 ocasiones creadas por regate, pero con un 30% menos de éxito en el uno contra uno que Hinestroza en 2025.

¿Puede Olaya Herrera ser el “barrio Boca” de Colombia?

La llegada de Hinestroza no es solo una apuesta deportiva, sino casi un experimento sociológico. Boca ha tenido 19 colombianos en su historia, pero solo tres (Fabián Vargas, Dayro Moreno y Sebastián Pérez) dejaron huella. Los tres compartían algo: provenían de entornos de alta presión (Vargas de Tuluá, Moreno de Santa Marta, Pérez de Medellín) y llegaron al club con un chip de supervivencia. Hinestroza encaja en ese molde, pero con un plus: es el primero en llegar directamente desde un barrio con tasa de criminalidad récord y un historial familiar marcado por la cárcel. Si logra adaptarse, podría abrirle las puertas a una nueva camada de jugadores de Olaya Herrera, donde hoy hay al menos cinco promesas (según scouts de la Dimayor) siendo seguidas por equipos argentinos. El desafío no es solo táctico, sino cultural: Boca apuesta a que la resiliencia de Hinestroza se contagie a un vestuario que, tras años de crisis, necesita recuperar su identidad de equipo imbatible.

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