EEUU ordena huir de Venezuela: milicias armadas acechan a estadounidenses
Alerta sin precedentes: Washington activa nivel 4 de riesgo y exige evacuación inmediata por grupos armados que secuestran ciudadanos vinculados a EEUU.
El Departamento de Estado de EEUU ha lanzado una advertencia histórica: todos sus ciudadanos en Venezuela deben abandonar el país “de inmediato” ante el “rearme de milicias” que interceptan vehículos para identificar y secuestrar a personas con vínculos estadounidenses o que muestren apoyo a políticas de Washington. La alerta, emitida este viernes, eleva el riesgo a nivel 4 —el máximo— con una recomendación explícita de “no viajar” al país. Esta es la primera vez desde 2019 que EEUU activa este protocolo para Venezuela, cuando la crisis política dejó un saldo de 60 detenidos extranjeros en menos de un mes.
“La situación de seguridad sigue siendo inestable“, subraya el comunicado, que detalla riesgos concretos: detenciones arbitrarias, terrorismo, secuestros, aplicación irregular de leyes, delincuencia desbordada y un sistema sanitario colapsado. El Gobierno estadounidense aprovecha la reanudación de vuelos internacionales —tras la suspensión por la pandemia— para instar a una evacuación masiva. Sin embargo, advierte: “Antes de partir, tomen precauciones extremas y vigilancia constante de su entorno”. Según datos de la Embajada de EEUU en Caracas, en lo que va de 2024 se han registrado 18 incidentes contra ciudadanos estadounidenses, desde robos hasta retenciones ilegales.
El modus operandi: carreteras bloqueadas y registros violentos
Fuentes de inteligencia citadas en el comunicado revelan que los grupos operan con un patrón sistemático: bloqueo de carreteras estratégicas, como la Autopista Regional del Centro —vital para conectar Caracas con Valencia— y registros violentos de vehículos. El blanco principal serían ciudadanos estadounidenses, pero también venezolanos con doble nacionalidad, empleados de empresas como Chevron o Halliburton, o incluso quienes porten símbolos asociados a EEUU, como banderas o ropa de marcas como Nike o Coca-Cola.
Este método evoca las tácticas usadas por colectivos armados en 2019, durante los apagones nacionales, cuando se documentaron 12 secuestros express contra extranjeros en 48 horas, según la ONG Controla Tu Riesgo. La diferencia ahora es el enfoque selectivo: las milicias actuarían bajo órdenes de “identificar y neutralizar” cualquier presencia vinculada a EEUU. Esto ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas crecientes tras las sanciones petroleras impuestas por Washington en marzo de 2024, que congelaron $2.100 millones en activos de PDVSA.
Un informe de la Misión Internacional Independiente de la ONU (2020) reveló que, entre 2017 y 2019, estos grupos operaron bajo un protocolo de “neutralización” con tres fases: identificación (usando listas con nombres y placas de vehículos), aislamiento (traslado a “casas seguras” en barrios como 23 de Enero), y liberación condicionada (firmando documentos para “no participar en actividades desestabilizadoras”). En el 68% de los casos, los detenidos eran liberados tras interrogatorios sin registro oficial.
Caracas vs. Washington: ¿”Paz absoluta” o riesgo real?
El Ministerio de Exteriores venezolano, liderado por el canciller Yván Gil, rechazó las acusaciones: “Venezuela está en absoluta calma, paz y estabilidad. Todos los centros poblados y vías de comunicación funcionan con normalidad”. Gil acusó a EEUU de “fabricar una narrativa de riesgo basada en relatos inexistentes” y recordó que el “monopolio legítimo de la fuerza” está bajo control del Gobierno. Sin embargo, el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) registró 34 incidentes armados en 2024 en estados fronterizos como Táchira y Zulia, incluyendo retenciones ilegales en carreteras y allanamientos sin orden judicial.
La contradicción es evidente: mientras Caracas insiste en la “estabilidad institucional”, la ONU y ONGs locales documentan un aumento del 40% en detenciones arbitrarias desde enero de 2024, comparado con el mismo período de 2023. Además, el Aeropuerto Internacional de Maiquetía —punto clave para la evacuación— ha sido escenario de 5 robos a pasajeros extranjeros en lo que va del año, según fuentes de seguridad aeroportuaria.
Protocolo de evacuación: vuelos, documentos y cortes de comunicación
El Departamento de Estado detalló un plan de emergencia con tres ejes:
- Contacto inmediato con la Embajada en Caracas (operando con personal reducido) o al número +1-888-407-4747 (desde EEUU) / +1-202-501-4444 (desde Venezuela). En 2023, este servicio atendió 1.200 llamadas de ciudadanos en riesgo.
- Evitar rutas terrestres: Se recomienda usar solo vuelos comerciales desde Maiquetía, donde hay personal de seguridad adicional. En 2022, 3 autobuses con pasajeros extranjeros fueron retenidos en la carretera Caracas-Valencia.
- Documentación en regla: Portar pasaporte vigente y copias digitales, pues se han reportado confiscaciones de identificaciones en controles informales. La ONG Espacio Público registró 23 casos en 2024.
La alerta también advierte sobre cortes de comunicación: en 2023, durante protestas en Caracas, hubo bloqueos de 72 horas en telefonía e internet en zonas como Petare y La Vega (NetBlocks). Se sugiere descargar apps como Bridgefy y llevar baterías externas. ¿Podría esta crisis repetir el patrón de 2019, cuando la embajadora de EEUU, Julie Chung, denunció “una caza de brujas contra todo lo que huela a Estados Unidos”?
El oro, el petróleo y la presión asimétrica
La escalada coincide con dos hitos clave no mencionados en el comunicado oficial: 1) la reactivación de sanciones petroleras en marzo de 2024, que bloqueó $2.100 millones de PDVSA en Europa; y 2) la venta de oro reservado (unas 154 toneladas) a aliados como Irán y China, eludiendo el sistema financiero occidental. Analistas como Dany Bahar (Brookings Institution) señalan que Maduro usaría a las milicias como “herramienta de presión asimétrica”: sin declarar guerra, genera un riesgo calculado para forzar negociaciones.
En 2022, EEUU flexibilizó sanciones a cambio de diálogos en México. Pero hoy, con elecciones presidenciales en ambos países (julio en Venezuela, noviembre en EEUU), la pregunta es: ¿cederá Washington como entonces, o responderá con medidas más duras, como el despliegue de equipos de seguridad privada en la frontera con Colombia? La historia sugiere que, en Venezuela, cada alerta de EEUU precedió a una negociación oculta… pero esta vez, el tablero geopolítico —con Rusia y China como actores clave— complica el escenario.
Mientras los aviones despegaban este viernes desde Maiquetía con pasajeros estadounidenses, una pregunta quedó en el aire: ¿Es esta alerta el preludio de una evacuación masiva… o el primer movimiento de una partida de ajedrez que nadie quiere perder?
Los colectivos armados: de la “revolución bolivariana” a la caza de estadounidenses en 2024
La advertencia del Departamento de Estado no menciona un actor clave: los colectivos armados, grupos paramilitares nacidos en los barrios de Caracas durante el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) como “brazo popular” de la revolución. Originalmente financiados con fondos estatales para programas sociales, hoy operan como fuerzas paralelas con impunidad en al menos 12 de los 23 estados venezolanos, según el informe *Armed Groups and State Violence* (2023) de la Universidad de los Andes. Su transformación en herramientas de represión selectiva —como la actual caza de estadounidenses— tiene un precedente exacto: la Operación Liberación del Pueblo (OLP) de 2015, donde estos grupos colaboraron con la policía en allanamientos masivos que dejaron 245 muertos en 6 meses, según la Fiscalía venezolana (cifras nunca investigadas).
El patrón actual repite tácticas probadas en 2017, durante las protestas contra Maduro, cuando colectivos como La Piedrita (barrio 23 de Enero) y Tupamaro (Catia) secuestraron a 11 periodistas extranjeros en 72 horas, según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). La diferencia en 2024 es el objetivo económico: fuentes de inteligencia citadas por *The Washington Post* revelan que algunos grupos exigen “rescates en dólares” (entre $5,000 y $20,000) por la liberación de detenidos con pasaporte estadounidense, un negocio que habría generado $1.2 millones en lo que va del año. Esto explica por qué ahora bloquean carreteras como la Autopista Regional del Centro —ruta clave para empleados de Chevron y Halliburton— donde en febrero de 2024 retuvieron a 3 ingenieros estadounidenses durante 18 horas, según un reporte interno de PDVSA filtrado a *Armando.info*.
El modus operandi actual incluye un detalle inédito: el uso de listas negras con nombres, placas de vehículos y hasta huellas digitales de objetivos, obtenidas mediante filtraciones de la SAIME (oficina de identificación venezolana). Esto fue confirmado por Roberto Briceño-León, director del Observatorio Venezolano de Violencia, quien documentó que en 2023, al menos 47 venezolanos con doble nacionalidad fueron detenidos bajo este sistema. “No es casualidad que el 80% de los incidentes recientes ocurran en un radio de 50 km alrededor de Maiquetía”, advierte Briceño-León, señalando la Autopista Caracas-La Guaira —vía obligada al aeropuerto— como el nuevo “corredor de alto riesgo”, donde en marzo de 2024 se registraron 7 retenciones ilegales en un solo fin de semana.
¿Hacia un “Estado dentro del Estado”?
La pregunta que nadie se atreve a responder es si Maduro ha perdido el control sobre estos grupos. En 2020, el exministro de Interior Miguel Rodríguez Torres (hoy en el exilio) declaró a *The New York Times* que los colectivos “ya no responden a órdenes directas, sino a intereses propios”, incluyendo tráfico de armas, extorsión y ahora secuestros express. El dato más alarmante: en abril de 2024, el Grupo de Lima denunció que 18 líderes de colectivos viajeron a Moscú y Teherán para entrenamiento en “tácticas de guerra híbrida”, según informes de inteligencia colombianos y brasileños. Si EEUU confirma esta conexión, la alerta de nivel 4 podría escalar a sanciones directas contra individuos, como ocurrió en 2019 con el congelamiento de activos de Diosdado Cabello y otros 10 funcionarios. Pero hay un riesgo mayor: que Venezuela replique el modelo de Hezbollah en Líbano, donde milicias armadas operan como poder paralelo con apoyo estatal. En ese caso, la evacuación de estadounidenses sería solo el primer acto de una crisis sin guion.