Trump presiona a Cuba: “Sin petróleo ni dinero de Venezuela, ¡es hora de negociar”
Presión máxima: Trump advierte a Cuba que el corte de petróleo venezolano es definitivo y exige un acuerdo “antes de que sea tarde”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado un ultimátum a las autoridades cubanas para que “lleguen a un acuerdo” tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el pasado fin de semana. Según Trump, este evento marcó el fin de los envíos de petróleo y recursos económicos desde Caracas a La Habana, una relación que se mantuvo durante décadas bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro.
“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero!“, declaró Trump en un mensaje publicado en su red social, Truth Social, donde insistió en que el tiempo para negociar se agota. El mandatario recordó que, durante “muchos años”, Cuba recibió “enormes cantidades de petróleo y dinero” de Venezuela, a cambio de “servicios de seguridad” para los que calificó como “los dos últimos dictadores venezolanos”.
La relación entre Cuba y Venezuela se remonta a 1999, cuando Chávez asumió la presidencia y estableció un acuerdo de cooperación con La Habana, que incluyó el envío de médicos cubanos a Venezuela y, a cambio, suministro de petróleo a precios preferenciales. Este intercambio, conocido como “Petrocaribe”, benefició a Cuba con más de 100.000 barriles diarios en su punto álgido.
Trump afirmó que, tras la reciente operación militar en Caracas —donde 32 cubanos, miembros de la escolta personal de Maduro, murieron durante un ataque liderado por fuerzas estadounidenses—, “Venezuela ya no necesita protección de los matones y chantajistas que durante tantos años los han mantenido como rehenes”. En su lugar, aseguró que “ahora Venezuela tiene para protegerlos a los Estados Unidos de América, con el Ejército más poderoso del mundo”.
Marco Rubio, ¿presidente de Cuba?
En un tono irónico, Trump respondió a una publicación en X (antes Twitter) del usuario Cliff Smith, quien propuso que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio —de origen cubano—, asumiera la presidencia de Cuba. “Marco Rubio será presidente de Cuba“, escribió Smith. “¡Me suena bien!“, replicó Trump, generando polémica en la isla.
Rubio, senador por Florida y conocido por su postura crítica hacia el régimen cubano, ha sido un actor clave en las políticas de sanciones contra La Habana. Su posible rol en un futuro gobierno cubano, aunque simbólico en el mensaje de Trump, refleja la estrategia de Washington de presionar por un cambio de régimen en la isla.
Cuba responde: “EE.UU. actúa como un hegemón criminal”
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, rechazó las declaraciones de Trump y acusó a Estados Unidos de comportarse como “un hegemón criminal descontrolado” que amenaza la paz global. “El derecho y la justicia están de parte de Cuba”, declaró Rodríguez en X, donde también negó que La Habana haya recibido “compensación monetaria o material” por los servicios de seguridad prestados a Venezuela.
“A diferencia de Estados Unidos, no tenemos un gobierno que se presta al mercenarismo, el chantaje o la coerción militar contra otros Estados”, añadió el canciller, quien defendió el derecho de Cuba a “importar combustible desde mercados dispuestos a exportarlo, sin interferencias”.
¿Qué sigue para Cuba sin el petróleo venezolano?
El corte de suministros venezolanos deja a Cuba en una posición crítica. Según datos de la CEPAL, la isla importaba alrededor del 40% de su petróleo de Venezuela en 2023, un recurso vital para su economía, ya afectada por el bloqueo estadounidense y la crisis post-pandemia. Expertos advierten que, sin este flujo, Cuba podría enfrentar apagones masivos y un colapso en sectores clave como el transporte y la agricultura.
Ante este escenario, el gobierno cubano ha buscado alternativas, como acuerdos con Rusia y Argelia, aunque estos no compensan el volumen perdido. Mientras tanto, la presión de Trump parece calcularse para forzar concesiones en temas como derechos humanos o la liberación de presos políticos, una demanda histórica de Washington.
¿Logrará la estrategia de Trump doblar la resistencia cubana, o la isla encontrará nuevos aliados para sortear el asedio económico?
El precedente de 1991: Cuando Cuba sobrevivió (y colapsó) sin petróleo soviético
La amenaza de Trump de cortar el flujo de petróleo a Cuba no es la primera vez que la isla enfrenta un bloqueo energético abrupto. En 1991, con la caída de la URSS, Cuba perdió el 85% de su comercio exterior —incluyendo los 13 millones de toneladas anuales de petróleo que recibía a precios subsidiados—. El resultado fue el “Período Especial”, una crisis que sumió al país en apagones de hasta 16 horas diarias, hambrunas y el colapso del transporte público. Según datos del Banco Mundial, el PIB cubano se contrajo un 35% entre 1989 y 1993.
El gobierno de Fidel Castro respondió con medidas extremas: racionamiento de alimentos (la “libreta” redujo las calorías diarias a 1.800 por persona), legalización del dólar para captar remesas, y la apertura limitada al turismo europeo. Pero el impacto social fue devastador: más de 300.000 cubanos emigraron en balsas entre 1994 y 1995 (la “Crisis de los Balseros”), y la mortalidad infantil, que había sido modelo en Latinoamérica, aumentó un 10% en solo dos años, según registros de la OPS. La diferencia clave con 2024: entonces Cuba no tenía aliados con capacidad para reemplazar a la URSS. Hoy, aunque Rusia y Argelia ofrecen apoyo, sus envíos combinados (50.000 barriles diarios, según Reuters) no cubren ni la mitad de lo que Venezuela proveía.
Hay otro factor que Trump parece subestimar: en los 90, la economía cubana dependía un 70% del comercio con la URSS; hoy, aunque Venezuela era vital, el turismo (2.5 millones de visitantes en 2023) y las remesas ($3.800 millones anuales, según The Havana Consulting Group) dan un colchón. Pero la historia advierte: sin combustible, incluso esos ingresos se resienten. En 1993, la falta de diesel paralizó el 70% de la flota agrícola, llevando a la isla a importar alimentos por primera vez en décadas.
¿Repetirá Cuba el error de los 90 o tiene un as bajo la manga?
El régimen de Miguel Díaz-Canel ha evitado hasta ahora medidas tan drásticas como las de Castro, pero el reloj corre. Si en 6 meses no logra estabilizar el suministro —ya sea con nuevos socios o mediante un acuerdo forzado con EE.UU.—, los apagones podrían superar las 12 horas diarias para fines de año, según proyecciones de la Universidad de La Habana. La pregunta no es si Cuba resistirá, sino a qué costo: ¿aceptará concesiones políticas a cambio de petróleo, como hizo Vietnam en los 90, o apostará por un colapso controlado, como Corea del Norte?