Báez pierde la final de Auckland: el detalle viral que robó el show
Golpe de realidad: Sebastián Báez no pudo coronar su racha en Auckland y cayó en una final que quedó marcada por un momento inesperado.
El argentino Sebastián Báez vio interrumpida su impecable trayectoria en el ATP 250 de Auckland al caer derrotado en la final ante el joven checo Jakub Menšík, de solo 18 años, por 6-4 y 6-2 en un partido donde el cansancio acumulado de la semana pasó factura. El tenista de 23 años, que venía de eliminar a rivales de alto nivel como el francés Arthur Fils (N°36 del ranking) y el estadounidense Ben Shelton (N°15), no logró mantener el ritmo en el encuentro decisivo.
La derrota, sin embargo, quedó en segundo plano en las redes sociales. El momento más comentado llegó durante la ceremonia de premiación, cuando Menšík, al recibir el trofeo, se encontró con un detalle que nadie esperaba: el checo, de 1.93 metros de altura, tuvo que agacharse incómodamente para que le colocaran la medalla al cuello. Las imágenes, que se viralizaron al instante, muestran al campeón inclinándose casi 45 grados mientras el organizador, de estatura promedio, intentaba alcanzar su cuello. El contraste generó risas y memes en Twitter, donde usuarios compararon la escena con “un gigante recibiendo un premio de un niño”.
El torneo de Auckland, disputado sobre pista dura, es conocido por ser un calentamiento clave antes del Abierto de Australia, que comienza la próxima semana. Báez, actual N°21 del ranking ATP, llegará a Melbourne con un balance agridulce: aunque sumó puntos importantes, la final perdida le impidió escalar al Top 15, un objetivo que tenía a su alcance con el título. Por su parte, Menšík, quien saltó al N°76 del mundo tras el triunfo, se convirtió en el tenista más joven en ganar un ATP 250 desde 2019, cuando el canadiense Félix Auger-Aliassime (entonces con 18 años) logró el mismo hito en Río de Janeiro.
¿Qué sigue para Báez? El argentino, que en 2023 alcanzó los octavos de final en el Abierto de Australia, buscará mejorar esa marca. Su debut en Melbourne Park está programado para el martes 16 de enero, donde enfrentará a un rival por definir en la primera ronda. Mientras tanto, Menšík, quien nunca antes había jugado un cuadro principal de un Grand Slam, hará su estreno en un major con la confianza de ser campeón.
La anécdota de la premiación, más allá del humor, puso en evidencia un detalle logístico que muchos torneos suelen pasar por alto: la adaptación de los podios a jugadores de distintas alturas. En 2022, algo similar le ocurrió al serbio Novak Djokovic (1.88 m) en el ATP Finals de Turín, donde también debió inclinarse para recibir su medalla. ¿Será este un llamado de atención para que los organizadores repensen el diseño de sus ceremonias?
El precedente de Djokovic y otros “gigantes” del tenis: cuando el podio se queda corto
El momento viral de Jakub Menšík agachándose para recibir su medalla en Auckland no es un caso aislado en el tenis profesional. La estatura del checo (1.93 m) lo sitúa entre los jugadores más altos del circuito, un grupo que históricamente ha enfrentado problemas logísticos en ceremonias de premiación. El caso más sonado antes del suyo fue el de Novak Djokovic (1.88 m) en el ATP Finals de Turín 2022, donde el serbio, tras ganar el título, tuvo que inclinarse casi 30 grados para que le colocaran la medalla. Las imágenes, al igual que las de Menšík, se viralizaron con memes comparando el podio con “un niño entregando un premio a un adulto”. Pero el problema va más allá de dos anécdotas: es un patrón recurrente.
En 2019, durante el US Open, el croata Marin Čilić (1.98 m) vivió una situación similar al recibir su trofeo de dobles. Según registros de la ATP, al menos 7 de los 20 jugadores más altos del ranking (incluidos John Isner, 2.08 m, y Reilly Opelka, 2.11 m) han reportado incomodidad en podios en los últimos cinco años. El dato curioso: el ATP 500 de Acapulco modificó en 2021 la altura de su podio tras quejas de Alexander Zverev (1.98 m), elevándolo 15 cm—una solución que otros torneos aún no han replicado. La pregunta ahora es si Auckland seguirá el ejemplo o si Menšík, con su victoria, habrá inaugurado sin querer una nueva “tradición” de imágenes incómodas.
El contraste con otros deportes es notable. En la NBA, donde la altura promedio supera los 2 metros, los podios son ajustables o directamente se entregan los trofeos en mano. Incluso en el atletismo, disciplinas como el salto de altura (donde los atletas superan los 2.10 m) usan plataformas elevadas. El tenis, sin embargo, parece rezagado: según un informe de Sports Logistics Journal (2023), solo el 12% de los torneos ATP tienen protocolos para adaptar la altura de los podios, a pesar de que el 30% de los jugadores en el Top 100 miden más de 1.90 m.
¿Un cambio forzado por las redes o más de lo mismo?
La viralización del momento de Menšík podría acelerar una reforma que los jugadores vienen pidiendo desde hace años. Con el Abierto de Australia a la vuelta de la esquina—donde 18 de los 128 participantes en individual masculino superan los 1.95 m—los organizadores enfrentan una prueba de fuego. Si Djokovic, 9 veces campeón en Melbourne, vuelve a inclinarse para recibir un trofeo, la presión mediática será inevitable. El precedente está servido: o el tenis moderniza sus ceremonias, o las redes seguirán convirtiendo cada premiación en un *meme* antes que en un homenaje.