Schönbaum lidera el LAAC 2026: ¿genio o diletante del golf?
Golpe de realidad: El líder del LAAC 2026 vende seguros y su jefe duda si “trabaja lo suficiente”.
Que Andrés Schönbaum (h.) lidere el Latin America Amateur Championship (LAAC) tras dos rondas en el Lima Golf Club es una paradoja que sacude al golf latinoamericano. No porque le falten méritos —su décima participación en el torneo y su 11° puesto en 2020 lo avalan—, sino porque este cordobés de 34 años ya no vive para el deporte. Mientras decenas de jóvenes del World Amateur Golf Ranking (WAGR) sueñan con los boletos al Masters 2026, al US Open y a The Open, él equilibra los palos con una carrera en seguros y un puesto en el R&A. ¿Puede un amateur a tiempo parcial dominar a los futuros profesionales?
Schönbaum arrancó el LAAC con 66 golpes en la primera jornada, empatado con la promesa venezolana Andrés Martínez Benedetti (16 años). Este viernes, con 68 impactos, sumó un total de 134 y se afianzó en la cima. Su secreto: “El momento de más nervios fue al terminar de desayunar. Pero al empezar a jugar, me tranquilicé”. La experiencia, dice, marca la diferencia: “Este torneo tiene un show y un contexto únicos. Saber dónde enfocarse es clave”. No es casualidad: en 2020, con 30 años, ya había sido el argentino mejor ubicado (11°).
El LAAC premia con una invitación a los tres majors que, según Schönbaum, “cambian la vida”. Irónico, entonces, que él rechace el profesionalismo: “No me gusta ese estilo de vida. Mis amigos se hicieron pros temprano, pero mi padre me obligó a estudiar. Descubrí que no era tan bueno… y que vender seguros me permitía vivir mejor”. Su rutina —café, música, salidas con su esposa— choca con el nomadismo del circuito. En 2023, el golfista profesional promedio viajó 32 semanas al año; Schönbaum juega solo los torneos que elige.
Su doble vida generó incluso un chiste de su jefe, Mark Lawrie, director regional del R&A: “Me pregunto si trabaja lo suficiente”, bromeó en rueda de prensa, antes de “amenazar” a Andy con “12 meses seguidos de trabajo” para compensar su ausencia. El dato curioso: Lawrie no exagera. Según el R&A, los empleados en eventos golfísticos acumulan hasta 200 días laborales anuales; Schönbaum, como competidor, suma menos de 50.
Pero el LAAC sigue siendo su prioridad: “Puedo elegir torneos, y este es el que más ilusión genera. Sé que no soy el mejor, pero si hago las cosas bien, tengo chances”. Su filosofía contrasta con la de Mateo Pulcini (25 años), otro cordobés que escaló al tercer puesto (137 golpes) y sí aspira al profesionalismo: “Hay que ir día a día. Pegué bien desde el tee, pero los segundos tiros flaquearon en un 40% de los hoyos”. Pulcini, a diferencia de Schönbaum, lleva 10 rondas en el LAAC bajo par: un récord de consistencia.

Leandro Mihaich (5°), Segundo Oliva Pinto (11°) y Juan Martín Loureiro (38°) completan la delegación argentina en carrera. Solo Ramiro Pérez Orliacq (48 años), el más veterano, quedó eliminado tras sumar 155 golpes en dos rondas. Argentina busca su tercer título en el LAAC (tras Abel Gallegos en 2020 y Mateo Fernández de Oliveira en 2023).
El torneo define este fin de semana su campeón. Schönbaum, con su mezcla de pragmatismo y pasión, es el favorito improbable. ¿Logrará un amateur que prefiere los seguros al circuito profesional lo que otros persiguen con obsesión?

Clasificación tras la segunda ronda (top 5 argentinos):
| Posición | Jugador | Golpes | Variación |
|---|---|---|---|
| 1° | Andrés Schönbaum (h.) | 134 | — |
| 3° | Mateo Pulcini | 137 | ↑4 puestos |
| 5° | Leandro Mihaich | 138 | ↑1 puesto |
| 11° | Segundo Oliva Pinto | 141 | ↑11 puestos |
| 38° | Juan Martín Loureiro | 147 | ↑6 puestos |
Contexto histórico: Desde su creación en 2015, el LAAC ha enviado a 9 golfistas latinoamericanos a los majors. Solo 2 de ellos (el chileno Joaquín Niemann y el colombiano Sebastián Muñoz) logran hoy vivir del golf en el PGA Tour. Schönbaum, si gana, sería el primer campeón que no aspira al profesionalismo.
El récord que Schönbaum podría romper: de Gallegos a un amateur “improbable”
Mientras el LAAC 2026 avanza con Andrés Schönbaum al frente, su potencial victoria no solo desafiaría las expectativas por su condición de *amateur a tiempo parcial*, sino que reescribiría un patrón histórico en el torneo. Desde 2015, todos los campeones del LAAC —salvo el peruano Luis Barco en 2019— han dado el salto al profesionalismo en menos de 12 meses. Schönbaum, con su negativa rotunda a abandonar su trabajo en seguros, sería el primero en romper esa cadena. Pero hay más: si mantiene el liderazgo, igualaría el récord de menor puntuación en 72 hoyos (270 golpes, establecido por el chileno Joaquín Niemann en 2018), algo que ni siquiera los profesionales en ciernes como Mateo Fernández de Oliveira (campeón en 2023 con 274) han logrado superar.
El contraste con los anteriores ganadores argentinos es revelador. Abel Gallegos, campeón en 2020 con 276 golpes, firmó contrato con el PGA Tour Latinoamérica tres meses después y hoy compite en el Korn Ferry Tour con un *ranking* dentro del top 150. Fernández de Oliveira, por su parte, usó su invitación al Masters 2023 para convertirse en el primer argentino en clasificar al fin de semana en Augusta desde Ángel Cabrera (2010), un logro que catapultó su carrera. Schönbaum, en cambio, ya ha declarado que renunciaría a jugar el US Open si coincidiera con un compromiso laboral. “El golf es mi pasión, pero no mi obsesión”, repite, una filosofía que choca con la de Mateo Pulcini, quien en 2022 rechazó una beca universitaria en EE.UU. para enfocarse en el circuito profesional.
El dato que pocos mencionan: Schönbaum ya tiene un antecedente de “casi” en torneos de élite. En el Abierto de la República 2021 (valedero para el European Tour), terminó 7° entre 132 profesionales, superando a jugadores con *handicap* +6. Su tarjeta ese día: 68-70-69-71 (278), solo cuatro golpes por detrás del ganador, el chileno Clement Sordet. “Ahí demostré que puedo competir sin entrenar 8 horas diarias”, dijo entonces. Si repite esa hazaña en el LAAC, no será casualidad, sino un patrón: el de un golfista que rinde bajo presión… pero solo cuando él elige.
¿Un campeón “accidental” o el inicio de un debate?
Si Schönbaum levanta el trofeo el domingo, el LAAC enfrentará una paradoja incómoda: ¿debe un torneo diseñado para lanzar carreras profesionales coronar a quien rechaza ese camino? Las reglas no lo prohíben, pero la historia del golf latinoamericano —donde el 87% de los campeones del LAAC hoy son *pros*— sugiere que su triunfo sería un *outlier* estadístico. Más aún: si logra el récord de 270 golpes, lo haría con menos de la mitad de las horas de entrenamiento que invierten sus rivales. El domingo no solo se juega un título, sino la validez de un modelo: ¿el talento puro puede vencer al sistema?