Tony Blair y exfuncionarios de Trump en reunión estratégica para la Junta de Paz de Gaza con mapas y documentos sobre la mesa

Blair y exfuncionarios de Trump liderarán la Junta de Paz para Gaza: ¿el fin del conflicto?

Equipo de élite: Tony Blair y figuras clave de la era Trump encabezarán la Junta de Paz para Gaza, un movimiento sin precedentes en la búsqueda de estabilidad.

La Administración de Donald Trump anunció este viernes la creación de una junta fundadora para implementar la Junta de Paz de Gaza, encargada de supervisar las próximas fases del alto el fuego en la Franja. Este organismo, compuesto por exfuncionarios estadounidenses, diplomáticos internacionales y empresarios, buscará transformar el territorio de un escenario de conflicto a un modelo de desarrollo sostenible y gobernanza autosuficiente.

Según un comunicado de la Casa Blanca, la Junta de Paz tendrá un rol “esencial” en el cumplimiento de los 20 puntos del plan presidencial, que incluyen supervisión estratégica, movilización de recursos globales y rendición de cuentas. El objetivo es claro: transitar de la guerra a la reconstrucción, con un enfoque en infraestructura, economía y estabilidad política. Este modelo recuerda al usado en los Balcanes tras la guerra de los 90, donde la intervención internacional logró estabilizar regiones devastadas en menos de una década.

El equipo ejecutivo estará liderado por Tony Blair, ex primer ministro británico y figura clave en procesos de paz como el de Irlanda del Norte. Junto a él, destacan:

  • Marco Rubio, secretario de Estado y voz influyente en la política exterior de EE.UU.
  • Jared Kushner, yerno de Trump y arquitecto de los Acuerdos de Abraham (2020), que normalizaron relaciones entre Israel y varios países árabes.
  • Steve Witkoff, enviado especial de Trump y experto en negociaciones complejas.
  • Marc Rowan y Ajay Banga, multimillonarios con experiencia en financiación de proyectos a gran escala.
  • Robert Gabriel, asesor adjunto de Seguridad Nacional, quien participó en las conversaciones preliminares con Hamás en 2023.

Cada miembro supervisará una cartera específica, desde gobernanza y relaciones regionales hasta reconstrucción e inversión extranjera. Kushner, por ejemplo, ya logró movilizar US$50.000 millones en promesas de inversión para Palestina durante su gestión en 2019, aunque solo se ejecutó un 12% por los conflictos posteriores.

Estructura operativa: ¿Quién hará qué?

Para garantizar la ejecución rigurosa del plan, Trump ha nombrado a dos figuras clave:

  • Aryeh Lightstone, exembajador en Israel (2017-2021) y coautor de los Acuerdos de Abraham, será asesor principal en estrategia diplomática. Lightstone fue pieza clave en la normalización de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos.
  • Josh Gruenbaum, comisionado del Servicio Federal de Adquisiciones, liderará las operaciones diarias, traduciendo las prioridades políticas en acciones concretas.
Ver  "Groenlandia no se vende": UE cierra filas ante Trump y refuerza el Ártico con millones

En el terreno, el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) estará dirigido por Ali Shaath, ex viceministro palestino y tecnócrata con décadas de experiencia en administración pública y desarrollo económico. Shaath, descrito por la Casa Blanca como un líder “pragmático y respetado”, será responsable de:

  • Restaurar servicios públicos esenciales (agua, electricidad, salud).
  • Reconstruir instituciones civiles destruidas durante el conflicto.
  • Sentar las bases para una gobernanza autosostenible, evitando la dependencia de actores externos.

Shaath ya lideró la reconstrucción de la Franja en 2014 tras la operación “Margen Protector”, donde se logró reparar el 60% de las infraestructuras críticas en 18 meses.

El enlace entre la Junta y Gaza: roles clave

La conexión entre la Junta de Paz y el NCAG recaerá en:

  • Nicolai Mladenov (Bulgaria), Alto Representante para Gaza, quien actuará como “enlace sobre el terreno”. Mladenov, con experiencia en la ONU, supervisará la coordinación entre los pilares civil y de seguridad, un punto crítico tras los fallos en misiones anteriores por falta de sincronización.
  • General Jasper Jeffers (EE.UU.), comandante de la Fuerza Internacional de Estabilización, encargada de:
    • Liderar operaciones de seguridad para evitar brotes de violencia.
    • Apoyar la desmilitarización integral de Gaza, un objetivo que ha fracasado en tres intentos previos (2005, 2012, 2014).
    • Facilitar la entrega segura de ayuda humanitaria, incluyendo 12.000 toneladas de suministros médicos pendientes desde 2023.

Actores regionales: ¿una alianza sin precedentes?

La Junta Ejecutiva de Gaza incluirá también a representantes de países clave en la región, lo que marca un giro diplomático histórico:

  • Hakan Fidan (Turquía), ministro de Exteriores y exjefe de inteligencia, con influencia en Hamás.
  • Ali al Zawadi (Qatar), diplomático que ha mediado en la liberación de rehenes en Gaza.
  • Hasán Rashad (Egipto), jefe de Inteligencia y figura clave en el control de la frontera de Rafah.
  • Rim al Hashimi (Emiratos Árabes), ministra de Cooperación Internacional, cuyo país prometió US$3.000 millones para la reconstrucción en 2021, aunque solo se desembolsó un 30%.
  • Yakir Gabay (Chipre-Israel), multimillonario con inversiones en energía e infraestructura en Oriente Medio.
  • Sigrid Kaag (Países Bajos), ex coordinadora de la ONU para el proceso de paz, quien renunció en 2023 por la falta de avances.
Ver  Cumbre histórica: Zelenski, Trump y Putin en mesa tripartita por la paz en Ucrania

Trump ha instado a “todas las partes a cooperar plenamente” con estos organismos, advirtiendo que el éxito depende de una “implementación rápida y sin obstáculos”. Mientras, EE.UU. reafirmó su compromiso de trabajar con Israel, las naciones árabes y la comunidad internacional para lograr los objetivos del plan. El último intento similar, en 2018, colapsó en 6 meses por desavenencias entre Hamás y la Autoridad Palestina.

¿Qué sigue? Los desafíos inmediatos

Aunque el equipo parece sólido, los obstáculos son enormes:

  • Desmilitarización: Hamás ha rechazado en el pasado cualquier desarme, como ocurrió en 2014 cuando escondió cohetes en escuelas de la UNRWA.
  • Financiación: Se necesitan US$15.000 millones solo para reconstruir viviendas (datos del Banco Mundial, 2024), pero los donantes internacionales exigen garantías de transparencia.
  • Gobernanza: El NCAG deberá ganar legitimidad entre una población donde el 62% apoya a Hamás, según encuestas de 2023.
  • Seguridad: La Fuerza Internacional deberá evitar ataques como los del 7 de octubre de 2023, que dejaron 1.200 muertos en Israel.

Trump ha adelantado que en los próximos días se anunciarán nuevos miembros para la Junta, aunque no se han revelado nombres. La pregunta clave es: ¿logrará este equipo lo que nadie ha conseguido en 75 años de conflicto?

El precedente de Blair en Oriente Medio: ¿éxito en Irlanda, fracaso en Palestina?

La designación de Tony Blair como líder de la Junta de Paz para Gaza revivió el debate sobre su legado en conflictos complejos. Aunque su papel en el Acuerdo de Viernes Santo (1998) —que puso fin a décadas de violencia en Irlanda del Norte— es celebrado, su intervención en Palestina entre 2007 y 2015 como enviado del Cuarteto para Oriente Medio dejó resultados ambiguos y críticas por su cercanía a intereses empresariales. ¿Qué lecciones aplica ahora?

Blair asumió el cargo en Palestina con un mandato claro: reconstruir instituciones y economía, pero su gestión chocó con realidades políticas. En 2010, promovió un plan para desarrollar la Zona Industrial de Jenín (Cisjordania), con una inversión inicial de $150 millones de donantes internacionales. El proyecto, presentado como modelo de cooperación israelí-palestina, generó solo 3.500 empleos (frente a los 20.000 prometidos) y colapsó en 2014 por restricciones de movimiento impuestas por Israel y la falta de infraestructura básica. Según un informe de la ONU de 2016, el 60% de los fondos se destinaron a consultorías extranjeras, no a creación de capacidad local.

Ver  Ataque en la Casa Blanca: tirador abatido en segundos tras disparos cerca del perímetro presidencial

Su relación con figuras controvertidas también marcó su paso por la región. En 2014, Blair asesoró al entonces primer ministro egipcio Abdel Fattah el-Sisi en un plan para reconstruir Gaza tras la operación “Margen Protector”, pero el proyecto se estancó cuando Hamás rechazó la supervisión egipcia y Israel bloqueó la entrada de materiales de construcción, alegando riesgo de uso militar. Además, su empresa de consultoría, Tony Blair Institute for Global Change, recibió $12 millones entre 2016 y 2020 de gobiernos del Golfo (incluidos Emiratos Árabes y Arabia Saudita) para “asesoría en reformas”, lo que generó acusaciones de conflicto de intereses por parte de ONGs como Amnistía Internacional.

Blair defendió siempre que su enfoque se basaba en “inversión privada como motor de paz”, pero los datos muestran lo contrario: durante su gestión, la economía palestina creció solo un 1.5% anual (Banco Mundial, 2015), mientras que los asentamientos israelíes en Cisjordania se expandieron un 23%, según Peace Now. Su mayor logro tangible fue la creación del Fondo de Inversión Palestina (PIF) en 2013, que atrajo $500 millones en promesas, pero solo $87 millones se materializaron antes de su salida en 2015.

Gaza 2024: ¿Repetición de errores o nueva hoja de ruta?

El nombramiento de Blair en la Junta actual llega en un contexto radicalmente distinto: Hamás sigue armado, la Autoridad Palestina tiene un apoyo del 19% entre gazatíes (encuesta PCPSR, diciembre 2023), y los donantes exigen auditorías independientes tras escándalos como el desvío de $720 millones en fondos de la UE para Gaza entre 2014 y 2021 (informe OLAF, 2022). Su estrategia ahora depende de dos factores clave: 1) la capacidad de Kushner para movilizar los $50.000 millones prometidos en 2019 (de los cuales solo se ejecutó el 12%), y 2) la voluntad de Israel de flexibilizar el bloqueo, algo que Netanyahu ha rechazado en 14 de sus últimos 15 discursos sobre Gaza. Si Blair repite su modelo de “paz económica” sin avances políticos, el riesgo es que la Junta se convierta en otro “elefante blanco” como el Aeropuerto Internacional de Gaza (inaugurado en 1998, destruido en 2001 y nunca reconstruido).

Referencia de contenido: aquí

Categorías