Gráfico de caída del 15% en acciones de software en 2026 por avance de IA como Claude Cowork

Derrumbe histórico: el software sufre su peor arranque desde 2022 por el miedo a la IA

Caída libre: Las acciones de software registran su peor inicio de año desde 2022, con pérdidas del 15% en solo dos semanas.

Lo que prometía ser un 2026 de recuperación para el sector tecnológico se ha convertido en una pesadilla. El lanzamiento de Claude Cowork, la nueva herramienta de IA de Anthropic el 12 de enero, encendió las alarmas: su capacidad para generar hojas de cálculo desde capturas de pantalla o redactar informes a partir de notas dispersas revivió el fantasma de la disrupción total. El resultado fue inmediato: Intuit Inc. (dueña de TurboTax) se desplomó un 16% —su peor semana desde 2022—, mientras que Adobe y Salesforce perdieron más del 11% cada una.

El daño no es aislado. Según datos de Morgan Stanley, un índice que rastrea empresas de software como servicio (SaaS) acumula una caída del 15% en 2026, tras retroceder un 11% en 2025. Es el peor arranque anual desde 2022, cuando la Reserva Federal de EE.UU. comenzó su agresivo ciclo de alzas de tasas que golpeó a los activos de crecimiento. El sector ya vale un 30% menos que su máximo de 2021, borrando años de ganancias en cuestión de meses.

Derrumbe histórico: el software sufre su peor arranque desde 2022 por el miedo a la IA

El índice Nasdaq 100 roza máximos históricos, pero las empresas de software cotizan en mínimos de años. ServiceNow Inc., por ejemplo, opera en niveles no vistos desde 2020, pese a ser un gigante con ingresos recurrentes.

El ritmo de cambio es el más rápido que he visto en mi carrera“, advirtió Bryan Wong, gestor de cartera en Osterweis Capital Management (que administra US$7.900 millones). “La incertidumbre sobre cómo la IA redefinirá el trabajo es abrumadora. Antes podías proyectar ingresos por suscripciones casi al infinito; hoy, un agente de IA puede hacer en un día lo que un equipo humano tardaba semanas“.

Claude Cowork, presentado como un “avance de investigación”, es el símbolo de esta amenaza. La herramienta no solo automatiza tareas básicas, sino que aprende y se adapta a flujos de trabajo complejos, algo que los inversores temen que reduzca la demanda de software tradicional. “No hay catalizadores visibles para una recuperación“, escribió Jordan Klein, analista de Mizuho Securities, en una nota del 14 de enero. “Los compradores asumen que el modelo de negocio del software está roto“.

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El contraste con otros sectores tecnológicos es brutal. Mientras las acciones de software se hunden, los fabricantes de chips como Nvidia —cuya demanda se dispara por la carrera de la IA— proyectan un crecimiento de beneficios del 45% en 2025 y 59% en 2026, según Bloomberg Intelligence. Empresas como Microsoft, Amazon y Meta han comprometido miles de millones en infraestructura de IA, garantizando ingresos para los proveedores de hardware.

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“Los chips tienen visibilidad de crecimiento clara, pero el software navega en la niebla”, explicó Jonathan Cofsky, de Janus Henderson Investors. “Nadie sabe si la IA será un aliado o un verdugo para estas empresas”.

El problema no es solo la competencia. Las empresas de software no han logrado monetizar sus propias apuestas en IA. Salesforce promociona su producto Agentforce, pero aún no impacta en sus ingresos. Adobe incorporó IA generativa a Photoshop, pero en su último reporte trimestral (diciembre 2025) no actualizó métricas clave relacionadas con esta tecnología. El 68% de las empresas de SaaS no han demostrado un ROI claro en sus inversiones en IA, según un informe de Gartner.

Las valoraciones se desploman: la cesta de Morgan Stanley cotiza a 18 veces los beneficios estimados para los próximos 12 meses, un mínimo histórico y muy lejos del promedio de 55 veces en la última década. “Antes pagabas por ingresos recurrentes eternos; hoy, nadie sabe qué valor dar a un negocio que puede ser reemplazado por un algoritmo“, sentenció Wong.

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¿Hay esperanza? Algunos bancos apuestan por un rebote. Barclays cree que el sector “por fin respirará” en 2026, gracias a valoraciones atractivas y un gasto corporativo estable. Goldman Sachs argumenta que la IA podría expandir el mercado total del software, no destruirlo. Y D.A. Davidson ve en 2026 una oportunidad para entrar selectivamente en acciones golpeadas.

No es descabellado invertir aquí, pero tampoco es un “compre con los ojos cerrados””, matizó Chris Maxey, estratega de Wealthspire (que gestiona US$580.000 millones). “El miedo existencial a la IA no desaparecerá pronto, pero las valoraciones ya descuentan un escenario apocalíptico”.

Mientras el S&P 500 proyecta un crecimiento de beneficios del 19% para 2025 en tecnología, el software se queda en 14% para 2026. ¿Sobrevivirá el modelo de suscripción cuando la IA pueda hacer el trabajo gratis? La respuesta definirá si este es el floor… o el principio del fin.

El precedente de 2018: cuando la nube aplastó al software tradicional y las lecciones que el mercado ignora

El pánico actual por la IA evoca un fantasma que el sector ya vivió —y superó— en 2018, cuando la migración masiva a la nube de Amazon Web Services (AWS) y Microsoft Azure provocó un colapso del 22% en el índice Bessemer Cloud (que agrupa empresas SaaS) en solo tres meses. Entonces, como ahora, los inversores temían que la tecnología emergente hiciera irrelevantes a los gigantes del software. Pero hubo una diferencia clave: las empresas que sobrevivieron no eran las que negaban el cambio, sino las que lo capitalizaron. ServiceNow, por ejemplo, pasó de cotizar a 12 veces sus ingresos en 2018 a 20 veces en 2021 tras pivotar hacia soluciones nativas en la nube. Hoy, su valoración es de 18 veces los beneficios, pero con un modelo de negocio blindado por contratos a largo plazo.

El paralelo con 2018 es revelador. Entonces, el miedo se centraba en que la nube eliminaría la necesidad de licencias perpetuas (el modelo de negocio de empresas como Oracle o SAP). La realidad fue distinta: el gasto en software no se redujo, se reasignó. Según datos de IDC, el mercado global de SaaS creció un 31% anual entre 2018 y 2021, pese al escepticismo inicial. Hoy, el temor es que la IA automatice tareas que justificaban suscripciones, pero la historia sugiere que el sector podría reinventarse una vez más. Adobe, por caso, transformó su modelo de ventas únicas de Photoshop (US$700 por licencia en 2012) a suscripciones de US$20/mes, multiplicando sus ingresos recurrentes. La pregunta ahora es si logrará repetir la hazaña con la IA generativa, que ya representa el 15% de su roadmap de productos para 2026, según filings internos obtenidos por Reuters.

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Sin embargo, hay un matiz crítico: en 2018, las empresas de software controlaban la infraestructura (sus servidores, sus bases de datos). Hoy, la IA depende de chips de Nvidia, modelos de OpenAI/Anthropic y nubes de Microsoft/Amazon—actores que capturan el 70% del valor, según New Street Research. Esto explica por qué el índice PHLX Semiconductor (SOX), dominado por Nvidia, ha subido un 120% desde 2023, mientras el iShares Expanded Tech-Software ETF (IGV) cae un 18% en 2026. La batalla ya no es entre softwares, sino entre quienes poseen la IA y quienes la alquilan.

La paradoja del “efecto Netflix”: ¿puede el software evitar el destino de Blockbuster?

En 2018, el sector demostró que podía cannibalizar su propio modelo antes de que otros lo hicieran. Pero esta vez, el riesgo no es un cambio de formato (de DVD a streaming, de licencias a nube), sino una sustitución total de la función. Cuando Netflix destruyó a Blockbuster, no solo cambió *cómo* se consumía el contenido, sino que eliminó la necesidad de las tiendas físicas. Hoy, herramientas como Claude Cowork no solo automatizan tareas dentro de un software (como un plugin de Excel), sino que reemplazan el software mismo: ¿para qué pagar por TurboTax si un agente de IA hace tu declaración en minutos? La diferencia entre 2018 y 2026 es que, entonces, el software se movía hacia la nube; ahora, la nube podría moverse sin él.

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