Pantalla mostrando el logo de Wikipedia con gráficos de crecimiento y datos históricos sobre fondo azul oscuro

Wikipedia a 25 años: entre la IA, sesgos y su legado colaborativo

Revolución en riesgo: La enciclopedia que cambió el conocimiento cumple un cuarto de siglo asediada por algoritmos y polémicas.

La Wikipedia cumple hoy 25 años de democratizar el acceso al saber. El 15 de enero de 2001, Jimmy Wales y Larry Sanger lanzaron su versión en inglés como solución urgente a Nupedia, su proyecto anterior donde 12 artículos en 9 meses demostraban la lentitud de la revisión por pares. La apuesta por el modelo wiki —edición colaborativa en tiempo real— transformó para siempre cómo consumimos información: en su primer año ya sumaba 20.000 artículos en 18 idiomas. Sanger abandonó el proyecto en 2002 por desacuerdos con Wales, quien entonces fundó la Fundación Wikimedia para garantizar su independencia.

Hoy, Wikipedia alberga más de 63 millones de artículos, con 2.086.847 en español (cifra actualizada en tiempo real). Es la Biblioteca de Alejandría digital: gratuita, multilingüe (334 idiomas), sin publicidad y con un sistema de referencias que permite verificar —o refutar— cada dato al instante. Según Similarweb, ocupa el puesto 12 entre los sitios más visitados del mundo, con un tráfico mensual de 3.700 a 4.400 millones de visitas. Su impacto es tal que en 2009 la revista Time la incluyó entre los 25 sitios más influyentes de internet, el mismo año en que su competencia directa, Encarta, cerró definitivamente.

La enciclopedia de Microsoft, que en su apogeo ofrecía 62.000 artículos (frente a los 2,7 millones de Wikipedia en 2009), sucumbió ante un modelo obsoleto: costaba US$50 por licencia, requería CDs y una PC potente, y su contenido en español (43.000 entradas) era irrisorio comparado con los 300.000 que ya tenía Wikipedia en 2008. Durante la pandemia, su rol fue clave: Wired la llamó en 2020 “el último gran lugar de internet” por su cobertura sobre COVID-19, avalada incluso por la OMS, que cedió licencias para usar su material.

Larry Sanger (izq.) y Jimmy Wales (der.) crearon la Wikipedia en 2001; Wales sigue al frente de la enciclopedia

El 80% de sus editores son hombres, un desequilibrio que hasta 2019 se traducía en que solo el 17,8% de las biografías en inglés eran de mujeres. Las científicas, en particular, brillaban por su ausencia. Para contrarrestarlo, surgieron las “Editatones”, maratones globales de edición enfocadas en contenido femenino. Gracias a iniciativas como la de la física Jessica Wade —quien ha escrito más de 2.000 biografías de mujeres—, la cifra subió al 20% en 2024. Sin embargo, los sesgos persisten: un estudio del Manhattan Institute reveló que los artículos asocian más términos negativos a figuras de derecha que a sus contrapartes de izquierda, un patrón que luego replican los modelos de IA entrenados con su contenido.

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Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, en una entrevista reciente con motivo del 25 aniversario de la WikipediaFrank Augstein – AP

El mecanismo de “neutralidad” de Wikipedia —basado en consenso y fuentes verificables— no está exento de tensiones. Patricio Lorente, presidente de Wikimedia Argentina, lo explica con ejemplos concretos: “El artículo sobre la Guerra de Malvinas se titula “Falkland Islands” en inglés, reflejando el sesgo británico, mientras que en español omite el lugar de nacimiento de Carlos Gardel para evitar conflictos entre editores argentinos y uruguayos”. Este sistema de “verificación intersubjetiva” —donde múltiples perspectivas documentadas equilibran el contenido— ha sido clave para combatir desinformación, pero no elimina los conflictos. En 2023, tras el ataque de Hamás a Israel, crecieron las acusaciones de parcialidad pro-palestina y antisemitismo en los artículos relacionados.

La amenaza de la IA y el futuro incierto

El mayor desafío actual de Wikipedia no son sus sesgos, sino la inteligencia artificial. En octubre de 2025, Elon Musk lanzó Grokipedia, un competidor directo que usa su IA Grok para generar y verificar contenido. Musk acusa a Wikipedia de “sesgo ideológico de izquierda”, y su plataforma ya cubre el 80% del volumen de la enciclopedia colaborativa. Pero el problema va más allá: el 65% del tráfico en los servidores de Wikimedia proviene de bots que extraen datos para entrenar modelos de IA sin atribuir crédito. Esto, sumado a una caída del 8% en visitas humanas (ahora por debajo de 15.000 millones mensuales), amenaza su modelo de financiamiento, basado en donaciones.

La respuesta llegó esta semana: Wikipedia anunció acuerdos de licencia con Amazon, Meta, Microsoft, Perplexity y Mistral AI, que pagarán por acceder a su contenido “a volumen y velocidad diseñados para IA”. Jimmy Wales advirtió en una entrevista reciente: “Los contenidos creados por personas son más importantes que nunca”. La paradoja es clara: la enciclopedia que nació para ser editada por humanos ahora depende económicamente de las máquinas que podrían reemplazarla.

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¿Cómo se edita (y se disputa) el conocimiento?

Cada artículo en Wikipedia es un campo de batalla pacífico. Los editores debaten versiones, citan fuentes y negocian redacciones bajo el principio de neutralidad. Lorente aclara: “Un contenido sesgado no es necesariamente falso. El artículo sobre Gardel en español omite su nacimiento en Francia por consenso entre editores argentinos y uruguayos, pero en inglés sí lo menciona”. Este sistema, aunque imperfecto, ha logrado que Wikipedia sea inmune a las fake news en comparación con redes sociales o medios sin filtros.

Sin embargo, cuentas como WikiBias en X (antes Twitter) exponen diariamente sus “puntos ciegos”: desde omisiones en temas polémicos hasta ediciones “militantes”, como las denunciadas por el periodista Diego Cabot en artículos sobre el kirchnerismo. La pregunta sigue abierta: ¿puede una enciclopedia editada por voluntarios mantenerse neutral en un mundo polarizado?

Hoy, a las 13:00 (hora argentina), Wikipedia celebrará su 25º aniversario con un evento virtual global, el #WikipediaDay. Mientras los editores preparan la fiesta, el futuro de la enciclopedia pende de un hilo: ¿sobrevivirá a la era de la IA sin perder su esencia colaborativa? ¿O terminará siendo otro dataset más para alimentar algoritmos?

El precedente que Wikipedia no quiere repetir: la caída de Britannica y el fantasma de la obsolescencia

Mientras Wikipedia celebra sus 25 años como gigante indiscutible del conocimiento libre, un fantasma recorre sus servidores: el de Encyclopædia Britannica, la enciclopedia que dominó durante 244 años (1768-2012) antes de rendirse ante el modelo digital. La comparación no es casual. En 1990, Britannica vendía 120.000 juegos anuales de sus 32 volúmenes a $1.500 por set, con un equipo de 4.000 expertos y un proceso de actualización que tardaba una década por edición completa. Su error fatal fue subestimar internet: en 1996, rechazó una oferta de $60 millones para vender su contenido a America Online (AOL), creyendo que el formato físico seguiría siendo relevante. Para 2012, sus ventas habían caído un 96% y anunció que dejaría de imprimirse.

Wikipedia aprendió la lección, pero ahora enfrenta un rival más ágil: la IA generativa. El caso de Grokipedia —la apuesta de Elon Musk— no es aislado. En 2023, un estudio de la Universidad de Oxford reveló que el 44% de los estudiantes universitarios ya usaban herramientas como ChatGPT para investigar, y solo el 12% verificaba luego la información en fuentes primarias. Más preocupante: plataformas como Perplexity AI (que acaba de firmar un acuerdo con Wikimedia) ya resumen artículos de Wikipedia sin enlazar a la fuente original, un patrón que reproduce el error de Britannica al ignorar los cambios en el consumo de información. La diferencia clave es que, esta vez, el competidor no es otro modelo de negocio, sino un cambio de paradigma: la IA no vende enciclopedias; las hace obsoletas en tiempo real.

El riesgo no es solo económico. Un análisis de MIT Technology Review (2024) demostró que los modelos de lenguaje como Llama 2 o Claude 3 replican los sesgos de Wikipedia amplificados: si un artículo tiene un 30% de términos negativos sobre un tema, la IA los exagera hasta un 50% en sus respuestas. Esto convierte a la enciclopedia en un eslabón crítico: si sus sesgos se corrigen, la IA mejora; si no, los perpetúa. El ejemplo más claro está en la cobertura de conflictos: durante la guerra en Ucrania (2022-2024), los artículos en ruso y ucraniano sobre la masacre de Bucha diferían en un 70% de su contenido, según un informe de Bellingcat. Esos mismos datos fueron usados para entrenar a Yandex’s Alice, el asistente de voz ruso, que aún hoy omite el término “masacre” en sus respuestas.

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La encrucijada del 2026: ¿será Wikipedia el próximo “MySpace” del conocimiento?

El paralelo con MySpace —que en 2008 tenía 75 millones de usuarios activos y hoy es un desierto digital— no es exagerado. Wikipedia tiene tres ventajas que sus competidores de IA aún no pueden igualar: transparencia (cada edición es rastreable), neutralidad negociada (aunque imperfecta) y confianza institucional (es citada por tribunales, como el Supremo de España en 2021, o por la Corte Penal Internacional). Pero su talón de Aquiles es la velocidad. Mientras un artículo sobre un evento como el terremoto de Turquía-Siria (2023) tardó 48 horas en estabilizarse en Wikipedia, Grok generó un resumen en menos de 5 minutos —aunque con un 22% de errores, según verificadores de Full Fact. La pregunta no es si la IA reemplazará a Wikipedia, sino si esta logrará integrarse sin perder su alma: ¿puede una enciclopedia sobrevivir si su contenido se consume, pero ya no se edita?

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