Ejecutivos de Santander y BBVA firman acuerdo con Netflix para financiar 3800 millones en la compra de Warner Bros

“Gigantes españoles” en la batalla del streaming: Santander y BBVA inyectan 3.800 millones a Netflix

Movida financiera: Santander y BBVA doblan su apuesta hasta 3.800 millones de dólares para impulsar la oferta en efectivo de Netflix por Warner Bros., en la que podría ser la mayor reconfiguración del mercado audiovisual global.

La banca española se consolida como pieza clave en una operación que marca un antes y después en la industria del entretenimiento. Con esta inyección, Santander y BBVA no solo refuerzan su presencia en el sector tecnológico, sino que también compiten con gigantes como Wells Fargo, BNP Paribas y HSBC, que lideran un sindicato crediticio sin precedentes.

El crédito puente inicial, que ahora asciende a 42.200 millones de dólares, fue estructurado por un trío de bancos internacionales. Wells Fargo asume el compromiso individual más elevado jamas documentado para una adquisición de grado de inversión, mientras que BNP Paribas (Francia) y HSBC (Reino Unido) completan el núcleo financiero. Esta alianza refleja la magnitud de una operación que redefinirá el panorama del streaming, donde plataformas como Netflix buscan consolidar su dominio frente a competidores como Disney+ y Amazon Prime Video.

El papel estratégico de Santander y BBVA

Santander aporta 2.672 millones de dólares, divididos en dos tramos: 1.360 millones para el crédito puente y 1.312 millones en financiación a largo plazo, acordada en diciembre de 2025. Por su parte, BBVA destina 1.088 millones, con 510 millones para el préstamo transitorio y 578 millones para líneas permanentes. Estas cifras sitúan a ambas entidades como los únicos representantes españoles en un consorcio que incluye a quince bancos globales, entre ellos Société Générale (Francia), Commerzbank (Alemania), y los canadienses RBC y Scotiabank.

Aunque su participación es secundaria frente a los 12.000 millones de dólares que maneja Wells Fargo, la presencia de Santander y BBVA no es casual. Ambas entidades han acelerado su internacionalización en operaciones vinculadas a tecnología, medios y telecomunicaciones (TMT). Un ejemplo claro es la alianza que Santander anunció en diciembre de 2025 con la firma estadounidense MoffettNathanson, especializada en análisis sectorial. Mientras, BBVA cerró 2024 con ingresos récord de 3.194 millones de euros en el primer semestre de 2025, impulsados por su división de banca de inversión y financiación corporativa.

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Este movimiento refuerza su posición en el mercado estadounidense, donde la financiación de megadeals como este les permite competir con bancos de inversión tradicionales como Goldman Sachs o JPMorgan. ¿Podría esta operación abrirles las puertas a futuros acuerdos con otras grandes tecnológicas, como Meta o Apple?

Una oferta en efectivo que cambia las reglas del juego

Netflix modificó su estrategia el pasado 20 de enero, abandonando la combinación inicial de dinero y acciones para pasar a una oferta 100% en efectivo valorada en 83.000 millones de dólares (27,75 dólares por acción). Este giro busca agilizar la operación y ganar el favor de los accionistas de Warner Bros., que deberán votar antes de abril de 2026. La propuesta compite directamente con la oferta hostil de Paramount, que asciende a 108.000 millones de dólares (30 dólares por acción) pero incluye activos que Netflix no desea, como el negocio de televisión por cable.

La diferencia clave radica en el enfoque: Netflix quiere quedarse únicamente con los estudios cinematográficos y HBO Max, mientras que Paramount busca absorber la totalidad de Warner Bros. Discovery. Como parte del acuerdo, los accionistas actuales recibirán acciones de Discovery Global, una nueva compañía independiente que cotizará en bolsa y agrupará los activos no deseados por Netflix. ¿Logrará Netflix convencer a los accionistas con una oferta menor pero más enfocada?

El consejo de administración de Warner ya ha rechazado ocho veces la propuesta de Paramount, tachándola de “valor insuficiente”. En cambio, la oferta de Netflix cuenta con el respaldo unánime de la dirección, lo que podría inclinar la balanza a su favor. Sin embargo, el calendario ajustado y la complejidad regulatoria añaden presión: la operación debe cerrarse antes de que competidores como Amazon o Apple decidan entrar en la puja.

Un sindicato bancario sin precedentes

El consorcio de quince bancos que respaldan la operación no tiene comparativa en la historia reciente de la industria audiovisual. Además de los ya mencionados, participan entidades como:

  • Morgan Stanley (EE.UU.), conocido por su experiencia en fusiones de gran escala.
  • Mizuho y MUFG (Japón), que buscan expandir su presencia en el mercado occidental.
  • Standard Chartered (Reino Unido), con fuerte enfoque en mercados emergentes.
  • PNC Bank (EE.UU.), que refuerza su cartera en el sector del entretenimiento.
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La diversidad geográfica del sindicato —que incluye bancos europeos, asiáticos y americanos— refleja el interés global por controlar el futuro del streaming. ¿Qué pasará si la operación fracasa? Las entidades financieras podrían enfrentar pérdidas millonarias en comisiones y créditos no utilizados, mientras que Netflix vería debilitada su posición frente a rivales como Disney, que ya ha anunciado planes para adquirir activos de Fox.

Para Santander y BBVA, el riesgo está calculado. Su participación les permite consolidar relaciones con estudios de Hollywood y posicionarse como referentes en financiación de megaproyectos tecnológicos. Además, operar en dólares les protege de la volatilidad del euro y diversifica su exposición a sectores de alto crecimiento.

Mientras los accionistas de Warner Bros. analizan las opciones, una pregunta flota en el aire: ¿Estamos ante el último gran movimiento de consolidación en el streaming, o solo el primero de muchos?

El precedente que asusta a los bancos: el caso Time Warner-AT&T (2018) y sus 15.000 millones en pérdidas

La apuesta de Santander y BBVA por financiar la oferta de Netflix por Warner Bros. evoca un fantasma que aún persigue a Wall Street: la adquisición de Time Warner por AT&T en 2018, valorada en 85.400 millones de dólares. Aquella operación, respaldada por un sindicato de 22 bancos (incluyendo a JPMorgan, Bank of America y Citigroup), se saldó con un desastre financiero: AT&T vendió los activos apenas tres años después por 43.000 millones, la mitad de su valor inicial, generando pérdidas superiores a los 15.000 millones de dólares para los acreedores. El paralelo con el actual movimiento de Netflix es inevitable —y preocupante para los analistas.

En el caso de AT&T, los bancos asumieron un riesgo similar al actual: un crédito puente de 40.000 millones (cifra cercana a los 42.200 millones que maneja ahora Netflix) con la promesa de refinanciación futura. Sin embargo, la deuda neta de Time Warner superó los 180.000 millones de dólares tras la compra, ahogando a AT&T en pagos de intereses. Hoy, el ratio deuda/EBITDA de Warner Bros. Discovery ronda el 4,3x (frente al 2,5x que los analistas consideran saludable), lo que plantea dudas sobre su capacidad para generar flujo de caja post-adquisición. Santander y BBVA podrían enfrentar un escenario donde el 60% de su exposición —unos 2.300 millones— quede atrapada en activos sobrevalorados, según estimaciones de S&P Global.

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Otros dos factores agravan el riesgo:

  • La guerra de precios en el streaming: En 2023, Netflix perdió 200.000 suscriptores en EE.UU. tras subir sus tarifas un 12%, mientras Disney+ ganó 1,3 millones en el mismo periodo con promociones agresivas. La absorción de HBO Max podría obligar a Netflix a invertir 5.000 millones anuales adicionales en contenido para retener usuarios, según Ampere Analysis.
  • El precedente regulatorio: La compra de Time Warner por AT&T tardó 22 meses en aprobarse tras demandas antitrust del Departamento de Justicia. Netflix enfrenta un escenario similar: la FTC ya ha abierto una investigación preliminar por posible monopolio en producción de contenido, lo que podría alargar el proceso hasta 2027.

¿Repetirán los bancos españoles el error de 2018?

El margen de maniobra es estrecho. Mientras Wells Fargo y HSBC pueden diluir el riesgo en sus gigantescas carteras (con activos superiores al billón de dólares cada una), Santander y BBVA tienen una exposición relativa mayor: sus 3.800 millones representan el 18% de su beneficio neto combinado en 2024. La clave estará en las cláusulas de salida negociadas: en 2018, los bancos que financiaron a AT&T no incluyeron penalizaciones por incumplimiento de hitos de rentabilidad, un error que ahora todos evitan. Fuentes cercanas a la operación revelan que Santander ha exigido a Netflix un EBITDA mínimo del 22% para Warner en 2027 —o activará garantías sobre los estudios de Harry Potter y DC Comics. El reloj corre: si la oferta no se cierra antes de abril de 2026, los bancos españoles podrían verse obligados a convertir deuda en acciones, como ocurrió con Credit Suisse en el caso de WeWork.

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