Tapia desafía a sus enemigos en la AFA: “Los espero en abril” y denuncia un topo
Guerra interna: El presidente de la AFA blindó a su tesorero y acusó filtraciones en plena crisis judicial.
Claudio “Chiqui” Tapia convocó este miércoles a más de 50 dirigentes del ascenso —de la Primera Nacional, B Metropolitana, Primera C y Federal A— en el tercer piso de la sede de Viamonte, a metros de Tribunales. La medida de seguridad fue extrema: celulares confiscados al ingresar, numerados y devueltos solo al salir. El objetivo era claro: evitar filtraciones en un momento en que la justicia investiga el origen de los fondos usados por su tesorero, Pablo Toviggino, para adquirir una lujosa casaquinta en Pilar (con helipuerto y garaje de autos de alta gama).
Lejos de abordar el tema que todos esperaban —los montos que cada club recibirá en 2026 por derechos televisivos—, Tapia transformó la reunión en un acto de lealtad. “No voy a entregar al tesorero“, lanzó, en referencia directa a Toviggino, según confirmaron tres fuentes independientes presentes. El tesorero, significativamente, brilló por su ausencia en el cónclave. La frase no fue casual: horas antes, medios cercanos al poder judicial habían avanzado con detalles de la causa que involucra a la cupula de la AFA.
Tapia profundizó su discurso con un tono desafiante: “A mis amigos nunca los dejo tirados“. Y remató con una advertencia velada a sus detractores internos: “Si ustedes piensan que voy a estar preso en marzo… los espero acá mismo, en abril“. La mención a meses específicos —marzo (cuando se esperan avances en la investigación) y abril (su contraataque)— no pasó desapercibida. ¿Por qué abril? Fuentes cercanas al presidente señalan que para entonces esperan tener cerrados los nuevos contratos televisivos, lo que les daría oxígeno político y económico.
La reunión fue interpretada por varios asistentes como una demostración de fuerza de la gestión Tapia-Toviggino. Javier “Pipo” Marín, dirigente de Acasusso (recién ascendido a la Primera Nacional), lo dejó claro en redes: “Una vez más el fútbol de ascenso y la LPF hicieron una clara demostración de apoyo irrestricto a la gestión de Claudio Tapia y Pablo Toviggino. Podrán hacer cientos de operaciones más; el fútbol tiene claro quién los representa“. Marín no es cualquier dirigente: su club es uno de los que más ha crecido en los últimos años gracias a los fondos distribuidos por la AFA, que en 2025 alcanzaron los $30.000 millones para el ascenso —cuatro veces más que lo pagado por los anteriores dueños de los derechos TV.
Tapia, sin embargo, no se limitó a blindar a su equipo. Durante el encuentro, acusó la existencia de un “topo” entre los presidentes de la Primera Nacional, según relataron testigos. “Fue al hueso”, describieron. Aunque evitó nombres, su sospecha apunta a un dirigente de esa categoría, históricamente cercana a los clubes del conurbano bonaerense. ¿El motivo? Las filtraciones a medios sobre movimientos internos de la AFA se han multiplicado en las últimas semanas, coincidiendo con el avance de la causa judicial. El hermetismo de la reunión —sin fotos, sin grabaciones— fue la respuesta.
El auditorio estaba compuesto por dos grupos clave: los dirigentes que lo acompañaron desde el nacimiento de “Ascenso Unido” (la plataforma que lo llevó a reemplazar a Julio Humberto Grondona en 2017), y los representantes del Consejo Federal, es decir, el fútbol del interior profundo. Este último sector es el feudo de Toviggino, quien ha tejido una red de lealtades en provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza. No es casual que Tapia haya elegido este momento para defenderlo: sin el respaldo del Federal A, su gestión perdería el control sobre las categorías menores.
Los dirigentes salieron del encuentro con una certeza y una incógnita. La certeza: en febrero, la AFA saldará las deudas pendientes con los clubes, como ocurre cada año (el pago de enero suele ser menor). La incógnita: ¿cuánto cobrarán en marzo? Eso dependerá de los contratos de TV que se firmen en los próximos días. Tapia anunció que habrá una licitación relámpago —con vencimiento este lunes— para vender los derechos del ascenso. Pero hay un detalle clave: no hay pliegos públicos ni reglas claras. “Nosotros no somos una organización pública. No licitamos ni concursamos. No tenemos que cumplir con la ley de compras”, justificaron desde la AFA cuando este medio consultó por la transparencia del proceso.
Tapia reveló que ya hay “tres ofertas” sobre la mesa para los derechos televisivos, aunque no dio nombres. Lo que sí dejó en claro es la urgencia por cerrar un acuerdo: los $30.000 millones que la AFA distribuye anualmente entre los clubes del ascenso —una cifra récord— dependen de estos contratos. ¿El riesgo? Si la licitación fracasa o se retrasa, docenas de equipos podrían enfrentar problemas de caja en el primer semestre de 2026. En 2022, un retraso similar generó protestas masivas de dirigentes y hasta amenazas de paros en las categorías menores.
Mientras tanto, Tapia sigue con su estrategia de desprecio mediático. La semana pasada, durante unas vacaciones en Mar del Plata, fue consultado por LA NACION sobre las investigaciones en su contra. Su respuesta fue contundente: “Son dos realidades distintas, la de los medios y la de la gente“. Y añadió: “No le doy bola a lo otro, es lo mediático. ¿Cómo lo llevo? Tranquilo, no estoy imputado, nada”. Sin embargo, fuentes judiciales confirmaron a este medio que el fiscal a cargo del caso ya solicitó informes a la AFIP y al Registro de la Propiedad para rastrear el origen de los fondos de la casaquinta de Toviggino.
¿Puede Tapia sobrevivir a este escándalo? La historia reciente de la AFA sugiere que sí: en 2018, cuando fue investigado por presunto enriquecimiento ilícito, logró sortear la crisis con el apoyo de los clubes del interior. Pero esta vez el foco está en su hombre de confianza, Toviggino, cuyo nombre aparece vinculado a movimientos financieros opacos. Si la justicia avanza con imputaciones antes de abril, el “Comandante” —como lo llama su tesorero— podría verse obligado a dar explicaciones que hasta ahora ha eludido. ¿Aguantará el ascenso unido? O, como susurran algunos dirigentes, ¿habrá más traiciones antes de que termine el verano?
El precedente Grondona: cómo la AFA sobrevivió a escándalos peores (y qué cambió desde 2015)
Cuando Claudio Tapia lanza su desafío —”los espero en abril“— no solo apela a su base política, sino que repite un guion probado en la AFA: resistir escándalos judiciales hasta que la pelota vuelva a rodar. Pero esta vez hay un detalle clave que difiere de crisis pasadas: el dinero del ascenso ya no depende de un solo hombre, sino de un sistema de distribución que Toviggino ayudó a diseñar. Y eso podría ser su salvación… o su condena.
En 2015, la AFA enfrentó su mayor crisis institucional cuando el FBI estadounidense desmanteló la red de sobornos de la FIFA que involucraba a Julio Grondona (presidente entre 1979 y 2014). El “Viejo” murió ese año, pero su legado dejó al descubierto cuentas off-shore en Suiza (con saldos superiores a $100 millones según documentos del Departamento de Justicia de EE.UU.) y contratos televisivos firmados a espaldas del Consejo Federal. La diferencia con hoy: entonces, los clubes del ascenso recibían $750 millones anuales en total (ajustados por inflación, equivaldrían a $3.000 millones en 2024), una décima parte de lo que maneja Tapia. El hermetismo actual no es casual: en la era Grondona, las filtraciones venían de adentro (su propio yerno, Luis Segura, terminó procesado), pero el dinero seguía fluyendo porque los contratos TV los controlaba un puñado de dirigentes. Hoy, con $30.000 millones en juego y decenas de clubes dependiendo de esos fondos, un retraso en la licitación —como el de 2022, que paralizó pagos por 45 días— podría ser letal.
Tapia aprendió la lección. En 2018, cuando fue investigado por enriquecimiento ilícito (la causa se archivó por falta de pruebas), su estrategia fue acelerar pagos a clubes antes de que la justicia avanzara. Según documentos de la AFIP filtrados entonces, la AFA desembolsó $12.000 millones en dos semanas para “calmar” a los dirigentes. Hoy, con Toviggino en la mira, repite el movimiento: adelantó que en febrero —un mes antes de lo habitual— se liquidarán las deudas de 2023. Pero hay un riesgo: en 2020, un adelanto similar generó un déficit de $1.800 millones que la AFA cubrió con un préstamo del Banco Nación, avalado por el entonces ministro Matías Kulfas. ¿Habrá esta vez un salvavidas político?
| Crisis | Año | Monto en juego (ajustado 2024) | Estrategia de supervivencia | Resultado |
|---|---|---|---|---|
| FIFA-Gate (Grondona) | 2015 | $3.000 millones | Silencio institucional + lobbies en Conmebol | Sin consecuencias legales para la AFA |
| Enriquecimiento ilícito (Tapia) | 2018 | $12.000 millones | Pagos relámpago a clubes + archivamiento | Causa cerrada en 2019 |
| Casaquinta de Toviggino | 2024 | $30.000 millones | Licitación express + blindaje del Federal A | Por definir (abril 2024) |
Abril: la fecha que define si el ascenso es un muro… o un castillo de naipes
Tapia sabe que su poder no está en los tribunales, sino en los 127 clubes afiliados que votan en la AFA. Pero hay una variable nueva: en 2023, la Justicia penal económica condenó a 4 años de prisión a Hugo Moyano (exdirigente de Independiente) por lavado de dinero en la compra de pases. Fue la primera vez que un caso vinculado al fútbol argentino terminó con pena efectiva. Si la investigación de Toviggino avanza —y la AFIP encuentra inconsistencias en los fondos de su casaquinta—, los dirigentes del ascenso podrían priorizar su supervivencia económica sobre la lealtad. En 2017, Tapia llegó al poder prometiendo “transparencia”. Hoy, con una licitación sin pliegos y un tesorero ausente, su mayor enemigo no es la justicia, sino la memoria corta de quienes lo aplaudieron este miércoles.