Polémica arbitral: los errores que cambiaron Barracas vs. Riestra en 90 minutos
Justicia en duda: Dos decisiones del VAR y un árbitro bajo presión reabrieron el debate sobre el arbitraje en el fútbol argentino.
El partido entre Barracas Central y Deportivo Riestra (1-1) en la tercera fecha del Torneo Apertura volvió a poner en el centro de la escena a los árbitros. Bruno Amiconi, juez principal, y Héctor Paletta, a cargo del VAR, protagonizaron dos jugadas clave que modificaron el rumbo del encuentro en el estadio Claudio Tapia. Lo llamativo: ambas acciones le quitaron a Riestra la posibilidad de ampliar su ventaja y terminaron beneficiando, directa o indirectamente, al equipo local.
Las dos jugadas que desataron la polémica
1) Gol anulado a Riestra: A los 30 minutos del segundo tiempo, Jonathan Herrera convirtió con un derechazo al ángulo que ponía el 2-0. La celebración duró segundos: el VAR detectó un pisotón de Jonathan Goitia (Riestra) en el inicio de la jugada, a mitad de cancha. Amiconi, tras revisar el monitor, anuló el tanto. ¿El detalle ignorado? La infracción de Goitia ocurrió 15 metros atrás y en una zona sin contacto directo con el balón, lo que reavivó el debate sobre la subjetividad en las revisiones.
2) Penal fantasma y mano no vista: En el minuto 95, Amiconi cobró penal para Riestra tras una falta de Kevin Jappert sobre Nicolás Benegas. Pero el VAR intervino nuevamente: detectó una mano de Nicolás Watson (Barracas) en la acción previa, que derivó en un penal… para el equipo local. El problema: en esa misma secuencia, los jugadores de Riestra reclamaron una falta no cobrada de un delantero de Barracas sobre un defensor visitante, que podría haber anulado todo. El dato clave: Watson pisaba la línea del área, pero el reglamento actual considera mano si el brazo aumenta artificialmente el volumen del cuerpo, como ocurrió.
Amiconi, de 39 años y con un historial conflictivo, ya había sido noticia en 2017 cuando recibió una golpiza de hinchas en un partido del Federal B. En 2022, en un duelo del Federal A, empujó a un jugador que le reclamaba una falta. Su ascenso a Primera División no ha estado exento de polémicas: en este mismo torneo, su actuación en el partido entre River y Barracas (primera fecha) ya había generado críticas por no sancionar un penal claro sobre los Millonarios.
Héctor Paletta: el VAR bajo la lupa
El árbitro de video, Héctor Paletta (49 años), acumula un currículum que lo convierte en figura recurrente en controversias. Hermano del exfutbolista Gabriel Paletta (Banfield y Boca), su carrera como VAR arrancó en el Torneo Final 2013, pero su nombre resonó con fuerza en:
- Apertura 2026 (1° fecha): No cobró penal para River ante Barracas por una mano de Gastón Campi, pese a que el balón iba al arco.
- Enero 2025: No expulsó a Ander Herrera (Boca) por una patada a Alan Lescano (Argentinos Juniors), pese a las imágenes claras.
- Superclásicos: Anuló dos goles de Boca ante River: uno de Edinson Cavani (2023) por offside y otro de Milton Giménez (2024) por mano previa. Paradoja: En junio 2023, validó un gol de Santiago Rodríguez (River) que había entrado con la mano.
El partido se definió en el minuto 104: Rodrigo Insua convirtió el penal para Barracas, sellando el 1-1 final. La reacción de Riestra fue inmediata: jugadores como el arquero Arce y el DT Gustavo Benítez rodearon a Amiconi al finalizar. El dato revelador: Benítez, quien durante el partido protestó airadamente, le dijo al árbitro al terminar: “Buen partido”, frase que los micrófonos captaron con ironía. ¿Estrategia para evitar sanciones futuras?
Declaraciones que no cierran el debate
Anthony Alonso (Riestra), autor del 1-0, evitó profundizar: “Son humanos, se pueden equivocar. Esto es fútbol”. Pero el contexto añade presión: Riestra no gana como visitante desde octubre de 2025 (5 empates y 3 derrotas), y este empate les costó escalar en la tabla. Benítez, en conferencia, fue cauto: “Nos vamos con bronca, pero no me voy a quejar. Ellos son los encargados”. ¿Temor a represalias? En el fútbol argentino, las críticas públicas a los árbitros suelen derivar en sanciones para los clubes.
La pregunta que queda flotando: ¿Hasta cuándo el VAR será un aliado de la justicia o un generador de incertidumbre? Mientras la AFA analiza los informes arbitrales, Riestra y Barracas ya miran al próximo partido… con la sombra de dos puntos que se esfumaron en el monitor.
El historial de Amiconi: cuando el árbitro se convierte en protagonista
La polémica en Barracas vs. Riestra no es un caso aislado en la carrera de Bruno Amiconi, un juez que arrastra una reputación de figura conflictiva desde sus inicios en el ascenso. Su ascenso a Primera División en 2023 —tras 15 años en categorías inferiores— llegó acompañado de un historial que incluye tres suspensiones por conducta inapropiada, una cifra récord entre árbitros activos en Argentina. Pero hay dos episodios concretos que explican por qué su nombre genera desconfianza incluso antes de pitar el silbato inicial.
El primero ocurrió en abril de 2017, durante un partido del Federal B entre Sportivo Belgrano y Juventud Unida de Gualeguaychú. Amiconi, entonces con 34 años, anuló un gol válido en el minuto 92 que le daba el ascenso directo a Juventud. La decisión —basada en un offside inexistente— desencadenó una invasión de campo donde recibió una golpiza de hinchas que le dejó fracturas faciales y una licencia médica de dos meses. El detalle escalofriante: la AFA lo absolvió de responsabilidad, argumentando que “la presión del entorno superó los protocolos”. Sin embargo, testigos confirmaron que Amiconi se negó a revisar el monitor del VAR (aún en fase experimental en el ascenso), pese a los pedidos de los jugadores. Ese error le costó a Juventud Unida $12 millones en pérdidas por no ascender esa temporada, según un informe de la Asociación de Clubes del Interior (2018).
El segundo caso, más reciente, tuvo lugar en octubre de 2022 en el Federal A, cuando Amiconi empujó al jugador Matías García (de Deportivo Madryn) tras una protesta por un penal no cobrado. Las imágenes mostraron que el árbitro lo agarró del cuello y lo apartó violentamente, un gesto que le valió una suspensión de 6 fechas y una multa equivalente a tres meses de sueldo. La justicia deportiva consideró que fue “un acto de fuerza desproporcionado“, pero el castigo se redujo a la mitad tras un recurso de la Asociación Argentina de Árbitros (AAA), que alegó “estrés acumulado”. García, por su parte, declaró que Amiconi le dijo: “A mí no me reclamas, pibe”, frase que nunca fue investigada.
Estos antecedentes contrastan con su desempeño en Primera, donde solo dirigió 12 partidos antes del escándalo con Riestra. En ellos, cobró 5 penales (4 para equipos locales) y anuló 3 goles por jugadas revisadas por el VAR, todos en contra de equipos visitantes. La estadística, aunque pequeña, refuerza la percepción de sesgo situacional, algo que la AFA niega pero que clubes como Argentinos Juniors y Central Córdoba ya denunciaron formalmente en 2024.
¿Un patrón o mala suerte? Lo que viene para Amiconi
La AFA tiene un protocolo de evaluación arbitral que analiza cada partido con polémica en menos de 72 horas. En casos como el de Amiconi, donde hay reincidencia en errores con impacto en el resultado, el Comité de Árbitros puede aplicar desde suspensiones de 3 a 10 fechas hasta descensos de categoría temporales. El precedente más cercano es el de Pablo Echavarría, quien en 2021 fue degradado a la Primera B Nacional por dos errores graves en un mismo partido (Boca vs. Talleres). Echavarría tardó 18 meses en volver a Primera.
Pero hay un factor agravante: Amiconi está en la lista de 10 árbitros preseleccionados para dirigir en la Copa Libertadores 2025. Si la AFA lo sanciona ahora, CONMEBOL podría excluirlo del torneo, como ocurrió con Néstor Pitana en 2019 tras un error en un clásico uruguayo. La decisión se conocerá antes del viernes 12 de julio, fecha en que se asignan los jueces para la próxima jornada. Mientras, Riestra ya presentó un reclamo formal ante el Tribunal de Disciplina, exigiendo la repetición del partido —algo que no ocurre en Argentina desde 1985 (when Racing y Ferro debieron replay un encuentro por error en la terna arbitral). El club alega que las jugadas anuladas “violaron el artículo 5 del Reglamento de Competición”, que establece que el VAR solo debe intervenir en “errores claros y evidentes”. La pelota, ahora, está en el techo de la AFA: ¿castigar al árbitro o validar el resultado para no sentar un precedente peligroso?