Diplomacia en la cuerda floja: Irán y EE.UU. negocian en Omán bajo amenaza de guerra
Negociaciones de alto riesgo: Irán y EE.UU. se sientan a dialogar en Omán mientras Trump amenaza con un ataque militar y Teherán exige levantar sanciones.
La capital de Omán, Mascate, será este viernes el escenario de un encuentro indirecto entre Irán y Estados Unidos, el primero en meses y centrado —al menos sobre el papel— en el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones que asfixian a la economía persa. Las conversaciones llegan en un momento de máxima tensión regional, con el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiendo abiertamente de un posible ataque militar contra Irán y Teherán respondiendo con despliegues en el estrecho de Ormuz.
Según fuentes iraníes citadas por medios locales, las delegaciones estarán lideradas por el viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi —veterano negociador del acuerdo nuclear de 2015—, y por el envío especial de EE.UU., Steve Witkoff, un experto en sanciones con experiencia en Oriente Medio. El formato “indirecto” implica que ambos equipos no se sentarán en la misma mesa, sino que Omán actuará como mediador, transmitiendo propuestas entre las partes.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, autorizó este martes las negociaciones, pero bajo dos condiciones clave: que se desarrollen en un “contexto propicio” —sin ultimátums— y que Washington “abandone sus expectativas irrazonables”, en referencia a las exigencias de desmantelar por completo el programa balístico iraní. Pezeshkian, un moderado dentro del régimen, asume el cargo en un momento en que la economía iraní se contrajo un 6% en 2023 por las sanciones, según datos del FMI.
El fantasma de la guerra: de los drones derribados a los portaaviones
Las conversaciones en Omán se producen tras un escalada militar sin precedentes. El pasado 15 de enero, la Marina de EE.UU. derribó un dron iraní que, según el Pentágono, se acercó de manera “agresiva” al portaaviones USS Gerald R. Ford en el mar Arábigo. Teherán respondió calificando el incidente de “provocación” y advirtió que “cualquier agresión será respondida con fuerza”. Este es el tercer dron iraní abatido por EE.UU. en menos de un año, un récord que refleja el aumento de los roces en aguas internacionales.
Paralelamente, Washington ha reforzado su presencia naval en la zona con el despliegue de dos grupos de combate de portaaviones, una muestra de fuerza que no se veía desde la crisis de los misiles en Cuba. Trump ha repetido en tres ocasiones esta semana que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluyendo un ataque preventivo contra instalaciones nucleares iraníes. En 2020, un ataque similar contra el general Soleimani desencadenó una respuesta con misiles balísticos iraníes contra bases estadounidenses en Irak.
¿Qué busca cada bando en la mesa de negociaciones?
Irán exige:
- El levantamiento inmediato de las sanciones que bloquean sus exportaciones de petróleo (reducias en un 70% desde 2018).
- Garantías de que EE.UU. no se retirará nuevamente del acuerdo nuclear, como hizo Trump en 2018.
- La liberación de fondos iraníes congelados en bancos extranjeros, estimados en $7.000 millones solo en Corea del Sur.
EE.UU. demanda:
- La suspensión total del enriquecimiento de uranio (actualmente en un 60%, cerca del nivel militar).
- El desmantelamiento de misiles balísticos con alcance superior a 2.000 km.
- El cese del apoyo a milicias proxies en Irak, Siria y Yemen, como Hezbolá o los hutíes.
El precedente del JCPOA (2015) pesa sobre las conversaciones: aquel acuerdo, negociado durante el gobierno de Barack Obama, limitaba el programa nuclear iraní a cambio de alivio económico. Pero Trump lo abandonó en 2018, reimponiendo sanciones que han llevado la inflación en Irán al 40%. Desde entonces, Teherán ha multiplicado por 10 su producción de uranio enriquecido, según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Omán: el mediador silencioso con historial de éxitos
Omán no es un anfitrión neutral al azar. El sultanato ha actuado como puente diplomático entre Irán y Occidente en al menos tres ocasiones clave:
- 2013: Facilitó los primeros contactos secretos entre EE.UU. e Irán que llevaron al JCPOA.
- 2015: Fue sede de las negociaciones finales del acuerdo nuclear.
- 2019: Medió en la liberación de marineros británicos detenidos por Irán en el estrecho de Ormuz.
“Omán entiende el lenguaje de ambas partes”, explicó a *En Foco Hoy* un diplomático occidental bajo condición de anonimato. “Su relación con Irán se remonta a siglos, pero mantiene lazos estratégicos con Washington, incluyendo acuerdos militares”. De hecho, EE.UU. tiene acceso a bases aéreas omaníes, como Thumrait, clave para operaciones en la región.
Sin embargo, el éxito está lejos de estar garantizado. En 2021, seis rondas de negociaciones en Viena fracasaron cuando Irán insistió en que EE.UU. levantara todas las sanciones, incluyendo las impuestas por temas no nucleares, como derechos humanos. ¿Repetirá Teherán esta vez la misma estrategia?
Mientras las delegaciones se preparan para aterrizar en Mascate, el mundo observa con cautela. Un fracaso en Omán podría llevar a Trump a cumplir su amenaza militar, mientras que un avance —por mínimo que sea— abriría la puerta a un deshielo en una de las crisis más peligrosas del siglo XXI. La pregunta que todos se hacen: ¿están dispuestos ambos bandos a ceder algo, o solo ganan tiempo para preparar el próximo movimiento?
El precedente ignorado: cómo el ataque a Soleimani (2020) redefinió —y envenenó— el diálogo EE.UU.-Irán
Mientras las delegaciones se instalan en Mascate, un fantasma planea sobre las conversaciones: el asesinato selectivo del general Qasem Soleimani el 3 de enero de 2020, ordenado por Trump en un ataque con dron cerca del aeropuerto de Bagdad. Ese evento no solo marcó un punto de no retorno en las relaciones bilaterales, sino que estableció un patrón de escalada que hoy se repite: amenazas públicas, movimientos militares simbólicos y una negociación bajo presión extrema. La diferencia ahora es que Irán ha triplicado su arsenal de misiles de precisión desde 2020, según un informe de las Naciones Unidas filtrado en abril de 2024.
El ataque a Soleimani —jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria— fue justificado por Washington como una respuesta a los ataques de milicias proxies iraníes contra bases estadounidenses en Irak, que habían dejado más de 100 soldados heridos en los meses previos. Pero la represalia iraní fue inmediata: el 8 de enero de 2020, Teherán lanzó 16 misiles balísticos contra la base aérea de Al-Asad, donde se alojaban tropas estadounidenses. Aunque no hubo víctimas mortales (gracias a un sistema de alerta temprana), el Pentágono estimó después que los daños materiales superaron los $150 millones. Este fue el primer —y único— ataque directo de Irán contra instalaciones militares de EE.UU. en décadas, y sentó un precedente: Irán respondería de forma asimétrica pero calculada.
El impacto en la diplomacia fue devastador. Las conversaciones indirectas que Omán había intentado relanzar en septiembre de 2019 (tras los ataques a petroleros en el golfo Pérsico) se congelaron durante 14 meses. Cuando se retomaron en 2021 en Viena, Irán llegó con una demanda no negociable: la revocación de todas las sanciones impuestas desde 2018, incluyendo las relacionadas con terrorismo y derechos humanos. EE.UU. se negó, y el proceso colapsó. Hoy, el guión se repite: Pezeshkian exige lo mismo que su predecesor, Ebrahim Raisi, pero con una economía iraní 10 puntos más contraída (del -3% en 2021 al -6% en 2023) y un programa nuclear avanzado hasta el 60% de enriquecimiento (frente al 4% permitido por el JCPOA).
| Evento clave | Fecha | Consecuencia diplomática | Impacto militar |
|---|---|---|---|
| Asesinato de Soleimani | Enero 2020 | Parálisis de diálogos durante 14 meses | Irán lanza 16 misiles contra base de Al-Asad (Irak) |
| Ataque a petroleros en golfo Pérsico | Mayo-junio 2019 | Omán intenta mediar (sin éxito) | EE.UU. despliega portaaviones USS Abraham Lincoln |
| Incidente con dron RQ-4 Global Hawk | Junio 2019 | Trump ordena (y cancela) ataque aéreo en 10 minutos | Irán derriba dron estadounidense (valor: $130M) |
¿Por qué Omán podría fracasar donde Viena no pudo?
El error de 2021 fue subestimar la memoria histórica iraní. Teherán no olvida que, tras el JCPOA, Obama liberó $100.000 millones en activos congelados, pero Trump los recongeló en 2018 con intereses acumulados. Ahora, Irán exige garantías legales vinculantes de que ningún futuro presidente estadounidense pueda repetir esa jugada. EE.UU. no está dispuesto a ofrecerlas, según declaraciones off-the-record de un alto funcionario del Departamento de Estado a Reuters esta semana. La pregunta no es si habrá acuerdo en Omán, sino cuánto tiempo pasará hasta el próximo dron derribado —o el próximo misil— una vez que las delegaciones abandonen Mascate.