Milton Pereyra, ex goleador de Boca de 17 años, firma con el Napoli usando la patria potestad

“Fuga de talentos”: el joven goleador de Boca que el Napoli fichó sin pagar un centavo

Fuga express: Un prometedor delantero de 17 años abandonó Boca usando la patria potestad y ya firma con el Napoli.

Milton Pereyra cumplirá 18 años el 11 de mayo, pero no esperó a ser mayor de edad para dar el salto a Europa. El delantero de 1,85 metros, destacado por su juego aéreo y capacidad de asociación, dejó la Sexta División de Boca —donde marcó 13 goles en 26 partidos durante 2025— para unirse al Napoli Primavera (equipo reserva). Allí se reencontrará con otro exjugador de las inferiores xeneizes, Francisco Baridó, quien también emigró sin que Boca recibiera compensación económica. Su primer desafío: evitar el descenso de un equipo que lucha en la zona roja de la tabla. El Napoli, campeón de la Serie A en 2023, vive su peor crisis institucional en una década, con tres técnicos en menos de un año.

Nacido en Buenos Aires, Pereyra llegó a Boca en 2015, traído por el ojeador Luis Luquez para una prueba que terminó en fichaje. Su altura, siempre superior a la de sus compañeros, fue clave para consolidarse como goleador. “No entendía nada, me dijeron que juegue de nueve y yo no sabía dónde colocarme porque venía del baby fútbol, donde solo éramos el 11 y el 7 arriba. Pero me acostumbré y quedé”, confesó en 2022 a la cuenta @Boca_late, especializada en el semillero xeneize. Su meta, entonces, era clara: “Poder vivir del fútbol y llegar a Primera. Un objetivo lejano sería jugar un Mundial”. Hoy, con 17 años, ya está más cerca de ese sueño que muchos de sus excompañeros, pero en Europa.

Milton Pereyra con la Selección ArgentinaInstagram

Su primer gran reconocimiento llegó el 16 de septiembre de 2023, cuando la AFA le notificó a Boca su primera convocatoria: la Selección Sub 15. “Después de tanta lucha y sacrificio, llegó. Les quería agradecer a mi familia, mis amigos y a todos los que me acompañan. Estoy súper contento”, escribió en una historia de Instagram. Ese llamado fue solo el inicio: meses después, también vistió la camiseta de la Sub 17, consolidándose en el radar de los seleccionadores nacionales. En ese mismo año, la Sub 15 argentina ganó el Sudamericano de la categoría, aunque Pereyra no fue parte del plantel final.

Mientras sus compañeros Kevin Pica Ferreira (extremo derecho) y Joaquín Piñeyro (delantero) firmaban sus primeros contratos profesionales con Boca —hasta 2027—, Pereyra quedó libre. El club no le ofreció un acuerdo, a pesar de su proyección y los 13 goles en su última temporada. Su destino: Italia, donde el Napoli le ofreció un contrato hasta mediados de 2028, con opción a extenderlo un año más. “Siento que tengo que dejar todo por el club en el que juego. Creo que es importante nunca dejar de entrenar, siempre ir para adelante y entrenar como jugás los partidos”, había declarado, inspirado en su ídolo, Lionel Messi. Ironías del destino: Messi nunca jugó en el Napoli, pero sí enfrentó al club en la Champions League, anotando 3 goles en 5 partidos.

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Milton Pereyra, el 9 de la Sexta de Boca que se fue a Napoli por la patria potestad@miltonpereyra8

Pereyra no es un caso aislado. Hace apenas unas semanas, River Plate perdió a Luca Scarlato, capitán de su Séptima División, quien firmó con el Parma italiano usando el mismo mecanismo. La reacción de la AFA no se hizo esperar: en su última reunión, el comité ejecutivo decidió que los futbolistas que emigren vía patria potestad no serán convocados a selecciones argentinas (Sub 15, Sub 17 y Sub 20). El objetivo es frenar el éxodo de jóvenes valores, formados en clubes locales pero disfrutados por equipos extranjeros sin costo. En 2024, al menos 7 juveniles argentinos menores de 18 años firmaron con clubes europeos usando este método, según un informe de la Asociación Argentina de Futbolistas Agremiados (AFFA).

“La idea es ordenar el proceso formativo y evitar salidas prematuras que perjudiquen el desarrollo deportivo”, explicó la AFA en un comunicado oficial, emitido después del caso Scarlato pero antes de la partida de Pereyra. El mecanismo de la patria potestad, aunque legal, genera un desequilibrio: los padres deciden emigrar (muchos con pasaporte europeo) y los clubes formadores quedan sin compensación. En el caso de Pereyra, Boca solo podría reclamar derechos de formación si en el futuro el Napoli lo transfiere a otro club, algo que rara vez supera el 5% del valor de la operación.

Milton Pereyra y un festejo de gol con la 9 de Boca@miltonpereyra8

Este fenómeno no es nuevo. Jugadores como Matías Soulé (Vélez, ahora en Juventus), Benjamín Garré (Vélez, ahora en Manchester City), Giuliano Simeone (River, ahora en Atlético de Madrid) y Thiago Geralnik (River, ahora en Brighton) también emigraron siendo menores, dejando a sus clubes sin ingresos. El caso más mediático fue el de Soulé: Vélez recibió apenas US$500.000 por su pase a la Juventus en 2022, a pesar de haberlo formado desde los 9 años.

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La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿Hasta cuándo los clubes argentinos seguirán invirtiendo en canteras si los frutos los cosechan otros? Mientras la AFA busca soluciones reglamentarias, jóvenes como Pereyra ya están escribiendo su futuro en Europa, lejos de las canchas que los vieron crecer.

El precedente que enciende la polémica: el caso Soulé y el negocio millonario que Vélez perdió

Mientras Milton Pereyra firma con el Napoli sin que Boca reciba compensación, el caso del delantero reabre una herida que los clubes argentinos arrastran desde 2020: la fuga de juveniles mediante la patria potestad, un mecanismo legal que deja a las canteras sin retorno económico. El ejemplo más doloroso —y el que marcó un antes y después en las negociaciones— es el de Matías Soulé, quien abandonó Vélez Sarsfield a los 17 años para unirse a la Juventus en enero de 2020. El club de Liniers, que lo había formado desde los 9 años, recibió apenas US$500.000 por un jugador que hoy vale €20 millones según *Transfermarkt*, y cuyo pase podría superar los €30 millones en una futura venta.

El acuerdo por Soulé no solo fue irrisorio en términos económicos, sino que sentó un peligroso precedente legal. Vélez intentó bloquear la transferencia alegando que el jugador tenía contrato vigente hasta 2021, pero la FIFA falló a favor de la Juventus: al ser menor de edad y contar con el aval de sus padres (su madre tenía nacionalidad italiana), el traspaso se validó bajo la figura de la patria potestad. El club argentino solo pudo negociar una compensación por derechos de formación, que en la práctica representó menos del 3% del valor de mercado actual del jugador. Desde entonces, al menos 12 juveniles argentinos han emigrado bajo este esquema, según datos de la Asociación Argentina de Futbolistas Agremiados (AFFA).

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Lo más paradójico es que Soulé ni siquiera era el caso más mediático de su generación. Benjamín Garré, extremo formado en Vélez, fue fichado por el Manchester City en 2022 bajo las mismas condiciones, aunque su impacto en el primer equipo aún es limitado. Sin embargo, el club inglés pagó US$1 millón por sus derechos de formación, el doble que la Juventus por Soulé. La diferencia radica en un detalle clave: Garré ya había debutado en Primera División, lo que obligó al City a negociar con Vélez para evitar sanciones de la FIFA. Pereyra, en cambio, ni siquiera tenía contrato profesional con Boca, lo que deja al club en una posición aún más vulnerable.

El fenómeno no se limita a Argentina. En Brasil, el Flamengo perdió a Reinier (ahora en el Real Madrid) y a João Pedro (Brighton) bajo esquemas similares, mientras que en Uruguay, el Defensor Sporting vio marchar a Facundo González al Valencia sin compensación. La diferencia es que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) logró imponer en 2023 un fondo de solidaridad obligatorio para clubes formadores, que garantiza un 5% del primer traspaso internacional del jugador, incluso si emigra siendo menor. La AFA, en cambio, aún no ha logrado un acuerdo similar con la UEFA, y su única respuesta hasta ahora —excluir a estos juveniles de las selecciones— es más un castigo simbólico que una solución estructural.

¿Un futuro sin canteras? El riesgo que acecha al fútbol argentino

La partida de Pereyra no es un caso aislado, sino la confirmación de una tendencia: los clubes europeos ya no esperan a que los juveniles argentinos cumplan 18 años. Con la patria potestad como herramienta legal y el pasaporte italiano (o español) como puerta de entrada, el Napoli, la Juventus, el Manchester City y el Parma han perfeccionado un modelo de reclutamiento que desfinancia a las canteras sudamericanas. El dato más alarmante: según un informe de la FIFA de 2023, el 68% de los juveniles argentinos que emigran antes de los 18 años nunca llegan a debutar en el primer equipo del club europeo que los fichó. Muchos quedan varados en equipos reserva o son cedidos a divisiones inferiores, mientras sus clubes formadores —que invirtieron años en su desarrollo— no ven un peso. Si la AFA no logra un acuerdo con la UEFA en los próximos meses, el 2025 podría ser el año en que el fútbol argentino deje de producir talentos… o al menos, de retenerlos.

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