EEUU desafía a España en la OTAN: “¿Dónde está el 2% prometido?”
Presión transatlántica: Washington reconoce avances, pero exige pruebas concretas del compromiso español con el gasto en Defensa.
El gobierno de Estados Unidos ha reconocido este martes que España ha realizado “progresos significativos” en su alineación con los objetivos de la OTAN, pero ha puesto en duda que el país pueda cumplir con el compromiso del 2% del PIB en gasto militar —exigencia clave para todos los miembros de la Alianza—. “Si España puede demostrar que alcanzará ese 2%, que nos lo enseñe con hechos“, declaró un alto funcionario del Departamento de Estado en una rueda de prensa en Bruselas, donde se celebran reuniones clave de la OTAN esta semana.
La declaración llega en un momento crítico: 2024 es el año límite que la OTAN marcó para que los países miembros ajusten sus presupuestos de Defensa al 2% del PIB, un umbral que solo 11 de los 32 aliados cumplieron en 2023, según datos oficiales de la Alianza. España, con un gasto actual del 1,26% (fuente: Informe Anual de la OTAN 2023), se sitúa entre los países con mayor distancia respecto al objetivo, junto a Italia (1,51%) y Bélgica (1,13%).
El portavoz del Departamento de Estado añadió que, aunque “valoran los esfuerzos recientes“, como el aumento del 32% en el presupuesto de Defensa para 2024 (aprobado por el Consejo de Ministros español en diciembre), “las promesas no bastan“. “Necesitamos ver una hoja de ruta clara, con plazos y asignaciones específicas”, subrayó. Este escepticismo contrasta con el tono optimista del gobierno español, que en repetidas ocasiones ha asegurado que alcanzará el 2% en 2029 —cinco años después del plazo original—.
El contexto geopolítico añade urgencia al debate. Con la guerra en Ucrania entrando en su tercer año y las tensiones crecientes en el Indo-Pacífico, la OTAN ha intensificado sus demandas de preparación militar. ¿Qué pasará si España —séptima economía de la UE— no cumple? Fuentes diplomáticas citadas por Info Radar 24 advierten de posibles “repercuciones en la influencia de Madrid” dentro de la Alianza, incluyendo un menor peso en decisiones estratégicas como el despliegue de tropas o la asignación de fondos para misiones conjuntas.
Históricamente, España ha sido uno de los miembros de la OTAN con menor gasto relativo en Defensa. Durante la Guerra Fría, su inversión rara vez superó el 1,5% del PIB, a pesar de albergar bases clave como la de Rota (Cádiz), esencial para la proyección naval de EEUU en el Mediterráneo y el Atlántico. Tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, el gobierno español anunció un plan para modernizar sus Fuerzas Armadas, pero los avances han sido lentos: solo el 40% de los fondos prometidos para 2023 se ejecutaron, según un informe de la Cámara de Cuentas publicado en enero.
La tensión con EEUU no es nueva. En 2020, durante la administración Trump, Washington ya criticó abiertamente a Madrid por su “falta de compromiso” con la Defensa colectiva. Sin embargo, la presión actual adquiere un tono más técnico: el Departamento de Estado ha solicitado a España un desglose detallado de cómo planea alcanzar el 2%, incluyendo partidas para ciberseguridad, inteligencia y modernización de equipos. “No se trata solo de comprar aviones o tanques, sino de invertir en capacidades que den respuesta a las amenazas del siglo XXI”, explicó el funcionario.
Mientras, en el Congreso de los Diputados, la oposición ha acusado al gobierno de “falta de transparencia”. El portavoz de Defensa del Partido Popular, José María Bellido, preguntó esta semana: “¿Por qué el Ministerio de Defensa no publica un calendario vinculante? Si otros países como Polonia —que pasó del 2,1% al 4% en solo dos años— pueden hacerlo, ¿por qué España no?”.
La respuesta del Ejecutivo español, hasta ahora, se ha centrado en destacar el aumento del 32% en el presupuesto de 2024 (hasta €13.500 millones) y en recordar que España contribuye a la OTAN con “activos estratégicos“, como la base de Rota o su participación en misiones de entrenamiento en Ucrania. Sin embargo, analistas como Carlos Pérez, del Real Instituto Elcano, señalan que “la OTAN valora el gasto en porcentaje del PIB, no en euros absolutos. Si la economía española crece, pero el presupuesto de Defensa no lo hace al mismo ritmo, seguiremos por debajo del 2%”.
Con la cumbre de la OTAN en Washington D.C. prevista para julio de 2024, el tiempo se agota. ¿Logrará España convencer a sus aliados de que su plan es viable, o se arriesga a quedar relegada a un segundo plano en la toma de decisiones? La respuesta podría definir su papel en la Alianza durante la próxima década.
El precedente polaco: cómo Varsovia multiplicó su gasto en Defensa (y por qué España no puede replicarlo)
La comparación con Polonia —citada por la oposición española— no es casual: el país centroeuropeo es el ejemplo más repetido en la OTAN de cómo cumplir (y superar) el 2% del PIB en gasto militar en tiempo récord. Entre 2022 y 2024, Varsovia elevó su inversión del 2,1% al 4% del PIB, el porcentaje más alto de toda la Alianza. Sin embargo, las diferencias estructurales con España hacen inválido el paralelismo. Mientras Polonia destinó €15.000 millones adicionales en solo dos años (un 70% más que su presupuesto previo), España aprobó un aumento de €3.300 millones para 2024 (el 32% destacado por el gobierno), una cifra que ni siquiera compensa la inflación acumulada desde 2020.
El secreto polaco radica en tres decisiones que Madrid no ha adoptado: 1) la exención fiscal para empresas de defensa, que en Polonia redujo el IVA del 23% al 5% para contratos militares; 2) la compra masiva de equipos usados a EEUU y Corea del Sur (como los 250 tanques Abrams M1A2 adquiridos en 2022 por €1.400 millones, un 40% más baratos que los nuevos), y 3) la movilización de reservas territoriales, que permitió reducir costes de personal activo. España, en cambio, ha priorizado inversiones a largo plazo (como los €4.000 millones para los nuevos submarinos S-80 Plus, con entrega prevista para 2027-2030), que no impactan en el gasto inmediato que exige la OTAN.
Otro factor clave es la percepción de amenaza directa: Polonia comparte una frontera de 400 km con Bielorrusia (aliada de Rusia) y ha sido objetivo de migrantes instrumentados por Moscú desde 2021. España, sin una amenaza terrestre inmediata, ha centrado su discurso en la proyección exterior (misiones en el Sahel o el Indo-Pacífico), un argumento que la OTAN no considera prioritario. Según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), mientras Polonia destinó en 2023 el 35% de su presupuesto de Defensa a “capacidades disuasorias” (misiles, blindados), España solo asignó el 12%, focalizándose en logística y ciberseguridad (partidas que la OTAN contabiliza con menor peso).
| País | Gasto en Defensa (2022-2024) | % del PIB (2024) | Estrategia clave |
|---|---|---|---|
| Polonia | +€15.000M (70% ↑) | 4,0% | Compra de equipos usados + exenciones fiscales |
| España | +€3.300M (32% ↑) | 1,26% | Inversión en proyectos a largo plazo (S-80, Eurofighter) |
| Letonia | +€800M (50% ↑) | 2,1% | Fondo de defensa financiado con impuestos a oligarcas rusos |
¿Por qué el modelo español podría quedar obsoleto en 2025?
La OTAN está revisando sus métricas de gasto para 2025, y el borrador filtrado por Politico Europe en marzo sugiere que se priorizarán capacidades operativas inmediatas (como misiles de corto alcance o sistemas antiaéreos) sobre inversiones futuras. España, con el 60% de su presupuesto de Defensa vinculado a contratos a 10 años (como los 20 aviones Eurofighter por €2.000M, con entrega entre 2026-2030), podría ver cómo sus cifras no computan al 100% en los nuevos cálculos. Si Washington insiste en su demanda de “hechos, no promesas”, Madrid tendrá que elegir entre reducir partidas sociales (improbable en un año electoral) o asumir que su influencia en la OTAN se diluirá, como ocurrió con Turquía entre 2016 y 2019, cuando su gasto del 1,3% del PIB la relegó a un segundo plano en las cumbres.