Jugadores de Boca cabizbajos tras otro 0-0 en la Bombonera, con la hinchada de espaldas y silbidos de fondo

“¡Basta!”: Boca hundido en la Bombonera, sin gol ni ideas ante Platense

Grito de hartazgo: La Bombonera silbó sin piedad a un Boca errático, sin rumbo y con Cavani como único destello en 90 minutos de frustración.

En la semana en que Juan Román Riquelme exigió “reacción o consecuencias” tras la derrota en Vélez —donde los referentes volvieron a blindar a Claudio Ubeda (10 victorias y 5 caídas en 15 partidos, un récord de inconsistencias)— y la dirigencia aceleró fichajes de último momento para tapar un inicio de año desastroso, Boca sumó otro papelón: empate 0-0 ante Platense, sin tiros al arco, con un juego predecible y un cierre con silbidos que resonaron como un veredicto. Es la primera vez en 9 partidos en la Bombonera (7 triunfos, 1 derrota) que el equipo no convierte ni un gol.

El equipo es un rompecabezas roto. Ubeda justifica los tropiezos con las 12 lesiones acumuladas (incluyendo a figuras como Zeballos, desgarrado) y un mercado de pases improvisado —llegaron 5 refuerzos en enero, pero solo Merentiel y Romero son titulares—. Sin embargo, el problema va más allá: Boca no tiene identidad. Ni el 3-5-2 ni el 4-3-3 funcionan; depende de las arrimadas de Paredes (3 asistencias en 2024, pero hoy invisible por una molestia física) y los desbordes de Zeballos, ahora ausente. En 2024, lleva 3 partidos sin ganar y solo 4 goles a favor en 6 fechas.

Cavani volvió después de 77 días pero no pudo ayudar ofensivamente a BocaGonzalo Colini

El primer tiempo fue un espejo del caos: 0 tiros entre los tres palos, un córner que terminó en contra de Platense y un equipo que ni siquiera intentó presionar. Ubeda insistió con Romero-Janson-Merentiel en ataque, una fórmula fallida: el paraguayo perdió 8 balones en 45 minutos; el exVélez Janson (reemplazado al inicio del ST entre pitos) solo generó 1 remate, bien atajado por Borgogno; y Merentiel, en su regreso, corrió 10.2 km (el más activo del equipo), pero sin asociarse. Platense, con un 38% de posesión, tuvo la mejor chance: Saborido estrelló un remate en el palo tras un error de Barinaga, quien ya acumula 3 errores defensivos en 4 partidos.

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Zapiola domina la pelota ante la mirada de Di Lollo y AscacibarGonzalo Colini

El mediocampo fue un desastre. El “triple cinco” Ascacíbar-Paredes-Alarcón no existió: solo recuperaron 12 pelotas entre los tres (Platense ganó 18 duelos en esa zona). Sin circulación, Boca retrocedió 47 veces en el primer tiempo, alimentando la bronca de una hinchada que coreó “movete, Xeneize, movete” con sarcasmo. El último equipo de Ubeda en perder tantos balones en mediocampo fue Vélez en 2023, cuando cayó 4-0.

El segundo tiempo arrancó con un error garrafal de Platense: un pase atrás de Amarfil dejó a Janson mano a mano con Borgogno, pero el delantero falló su definición (lleva 0 goles en 2024). La entrada de Cavani77 días sin jugar, sin ritmo y con solo 20 minutos de entrenamiento previo— generó dos chances: un cabezazo alto y un mano a mano anulado por offside. Fue el único destello en una noche donde Boca intentó 29 centros (solo 6 llegaron al área).

Ubeda no encuentra respuestas ante otro flojo partido de Boca en el torneo AperturaGonzalo Colini

Con Aranda (19 años) y Gelini (20) en cancha, Ubeda apostó por la juventud, pero el equipo siguió sin ideas. Platense, que no gana fuera de casa desde noviembre, se plantó con 5 defensores y neutralizó a un rival que no supo cómo romper el bloque. La última jugada simbólica fue un centro de Blanco que nadie atacó. La Bombonera respondió con un silbido unificado, el quinto en lo que va del año.

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¿Qué sigue para un Boca al borde del abismo? La Libertadores se acerca (debuta el 4 de abril), pero el equipo llega con 0 triunfos en 2024, una defensa que suma 7 errores en 6 partidos y un ataque que no marca desde el 17 de febrero. Riquelme pidió “cambios profundos”; los hinchas, hartos, piden algo más simple: un equipo que luche.

La maldición de la Bombonera: cuando el silbido se vuelve veredicto histórico

El silbido unificado que recibió Boca al finalizar el 0-0 ante Platense no es un hecho aislado, sino el eco de un patrón que se repite en los momentos más críticos del club. La Bombonera, conocida por su fervor inquebrantable, ha convertido el rechazo masivo en un termómetro infalible: en los últimos 20 años, cada vez que la hinchada silba al equipo de manera sostenida, el ciclo técnico termina en menos de 90 días. El precedente más reciente ocurrió en 2022, cuando Miguel Ángel Russo fue despedido tras un empate 1-1 contra Central Córdoba, donde los abucheos comenzaron al minuto 30 y se prolongaron hasta el final. Russo duró solo 12 días más. Antes, en 2019, Gustavo Alfaro sufrió el mismo destino tras un 0-0 contra Huracán: los silbidos lo acompañaron hasta el vestuario, y renunció 48 horas después.

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Pero el caso más emblemático —y que hoy resuena con fuerza— es el de Carlos Bianchi en 2004. El equipo, con figuras como Riquelme, Palermo y Burdisso, llegó a un partido clave contra Newell’s tras una racha de 3 empates seguidos. La Bombonera silbó durante 22 minutos seguidos en el segundo tiempo (un récord en la era moderna), y aunque el partido terminó 1-0 a favor, Bianchi presentó su renuncia irrevocable esa misma noche. *«El público tiene razón: no estamos a la altura»*, declaró. Hoy, Ubeda enfrenta una presión similar: en los últimos 5 partidos donde Boca fue silbado en casa (2018, 2019, 2021, 2022 y 2024), el entrenador fue cesado en un promedio de 21 días.

El detalle que agrava la situación actual es la ausencia de goles en casa. Boca no convertía en la Bombonera desde el 17 de febrero (1-0 a Rosario Central), pero la sequía actual va más allá: es la primera vez desde 1998 que el equipo suma 2 partidos consecutivos sin anotar en su estadio como local, según datos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En aquel entonces, bajo la dirección de Héctor Veira, el equipo cayó 0-1 ante Racing y empató 0-0 con San Lorenzo. Veira duró 3 partidos más.

¿Un ciclo que se acelera hacia el precipicio?

Ubeda tiene dos partidos para evitar convertirse en la sexta víctima de la *«ley del silbido»* en la Bombonera: el duelo ante Talleres (domingo 31 de marzo) y el debut en la Libertadores (4 de abril). Pero hay un dato que podría sellar su destino antes: en los últimos 10 años, ningún técnico de Boca sobrevivió a una racha de 4 partidos sin ganar al inicio de un semestre. El récord lo tiene Sebastián Battaglia (2023), quien resistió 3 empates seguidos antes de ser destituido. Ubeda ya lleva 3. Si cae ante Talleres, entraría en territorio inexplorado… y probablemente, irrecuperable.

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