Mapa del estrecho de Ormuz con barriles de petróleo y bandera de Irán marcando bloqueo

“Nunca más”: Irán cierra la puerta a EEUU con petróleo y amenazas sin retorno

Advertencia histórica: Teherán rompe todo diálogo con Washington y promete precios récord del petróleo como “nueva normalidad”.

El portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los máximos mandos militares de Irán, lanzó este miércoles un mensaje contundente a Estados Unidos: “No volverán a ver los precios anteriores de la energía y el petróleo”. La declaración, difundida por la agencia iraní Fars, llega en medio de tensiones extremas tras los ataques conjuntos de EEUU e Israel contra objetivos iraníes el 28 de febrero, y marca un punto de no retorno en las relaciones bilaterales.

El funcionario castrense fue categórico al descartar cualquier posibilidad de acuerdo: “No llamen “acuerdo” a vuestra derrota. Ni ahora ni nunca”. Las palabras apuntan directamente a los reportes de The New York Times y The Wall Street Journal sobre un supuesto “plan de paz” enviado por Washington a Teherán, que Irán califica como una “maniobra de rendición encubierta”. Este rechazo frontal recuerda al colapso de las negociaciones nucleares de 2018, cuando EEUU se retiró del JCPOA bajo la presidencia de Donald Trump, desencadenando una espiral de sanciones y represalias que elevó el barril de crudo un 40% en seis meses.

La advertencia iraní incluye un ultimátum implícito: “Mientras Irán lo decida, nada volverá a ser como antes”, a menos que EEUU “borre por completo la idea de actuar contra la nación iraní”. El contexto es crítico: Washington pospuso este lunes “todo ataque militar” contra infraestructuras eléctricas iraníes por cinco días, tras el ultimátum de 48 horas que Trump dio el sábado para que Teherán reabriera el estrecho de Ormuz —por donde transita el 30% del petróleo global. El cierre de este paso en 2019 disparó los precios del Brent a $75 por barril en solo una semana.

¿Por qué el petróleo es el arma definitiva de Irán?

Irán controla el cuarto mayor reservorio de crudo del mundo y el estrecho de Ormuz, un cuello de botella geopolítico. En 2022, cuando la OPEP+ recortó la producción, los precios subieron un 12% en un mes. Ahora, con la demanda postpandemia y la guerra en Ucrania, los analistas advierten que un bloqueo prolongado podría llevar el barril a $120, un nivel no visto desde 2014. La última vez que Irán amenazó con cerrar el estrecho, en 2012, el precio del petróleo subió $10 en dos días.

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El portavoz militar iraní cerró su mensaje con una frase que elimina cualquier margen de negociación: “Nuestra primera y última palabra es que nadie como nosotros llegará a un acuerdo con alguien como vosotros. Ni ahora ni nunca”. Esta postura radicaliza la doctrina del “eje de resistencia” que Irán lidera en Oriente Medio, aliado con grupos como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen, y que ha convertido la región en un polvorín.

El precedente que asusta a los mercados

En abril de 2019, tras el fin de las exenciones a las sanciones petroleras de EEUU, Irán respondió con ataques a petroleros en el golfo Pérsico. El resultado fue un aumento del 20% en los fletes marítimos y una prima de riesgo de $5 por barril. Hoy, con la inflación global en máximos históricos, un nuevo conflicto energético podría desatar una recesión. El FMI ya alertó en 2023 que un shock petrolero del 30% reduciría el PIB mundial en 0,8 puntos.

¿Logrará Irán imponer su “nueva normalidad” de precios altos, o la presión internacional forzarán un giro en su estrategia? Mientras el mundo observa, el reloj corre: el plazo de cinco días que EEUU dio para evitar ataques expira este viernes 29 de marzo, y el estrecho de Ormuz sigue siendo el termómetro de una crisis que podría redefinir la economía global.

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El juego de Irán con China: el salvavidas que Washington no puede ignorar

Mientras Teherán cierra la puerta a EEUU con amenazas petroleras, su alianza con Pekín se consolida como la válvula de escape que podría neutralizar el impacto de las sanciones occidentales. Irán ya exporta 1,2 millones de barriles diarios a China (el 78% de sus ventas totales de crudo en 2023, según datos de Kpler), un flujo que se ha mantenido —e incluso aumentado— pese a las restricciones de Washington. La clave está en el acuerdo estratégico de 25 años firmado en marzo de 2021, que incluye inversiones chinas por $400.000 millones en infraestructura iraní a cambio de petróleo con descuentos de hasta $10 por barril frente al precio de mercado.

Este mecanismo no es nuevo: en 2020, cuando EEUU impuso sanciones secundarias a cualquier país que comprara crudo iraní, China activó un sistema de pagos en yuanes a través de bancos estatales como el Bank of Kunlun, eludiendo el dólar y el sistema SWIFT. El resultado fue que Irán pasó de vender 300.000 barriles diarios a China en 2019 a superar el millón en 2022, según la Administración de Información Energética de EEUU (EIA). Ahora, con la amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz, Pekín podría convertirse en el único comprador viable del crudo iraní, pero a un precio aún más bajo: analistas de Wood Mackenzie estiman que, en un escenario de bloqueo total, Irán tendría que ofrecer descuentos de $15-$20 por barril para mantener a China como cliente exclusivo.

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La dependencia es mutua: China importa el 11% de su petróleo de Irán, y refinerías como Zhenhai (propiedad de Sinopec) están configuradas para procesar crudo iraní pesado. Pero hay un límite: en 2018, cuando EEUU presionó a China para reducir compras, Pekín recortó un 20% sus importaciones durante seis meses. La pregunta ahora es si Xi Jinping está dispuesto a desafiar abiertamente a Washington en plena tensión por Taiwán y los semiconductores.

La cuenta atrás que nadie controla

El viernes 29 de marzo no solo vence el ultimátum de EEUU para evitar ataques, sino que también expira el plazo para que Irán responda a una oferta china: renovar el contrato de suministro a 10 años con un descuento fijo del 12%. Si Teherán rechaza el trato —como hizo en 2022 con una propuesta similar de India—, quedaría sin salidas reales. Los mercados ya anticipan el peor escenario: los futuros del Brent para mayo subieron un 3,2% en las últimas 24 horas, y las opciones de compra a $130 por barril (improbables hace un mes) ahora tienen una probabilidad del 18%, según Bloomberg. La paradoja es clara: Irán necesita a China más que nunca, pero su retórica antioccidental podría ahuyentar incluso a su último aliado.

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