Racing al borde: empate en Venezuela profundiza su crisis y pone en riesgo el Apertura 2026
Caída libre: Racing empató 1-1 con el colista Caracas en Venezuela y agravó su crisis deportiva e institucional, quedando al borde de la eliminación en la Sudamericana y con el Apertura 2026 en jaque.
La Academia no solo no logró la victoria urgente que necesitaba para recuperar el segundo puesto en el grupo E de la Copa Sudamericana, sino que exhibió un juego errático, con errores defensivos que permitieron el empate del equipo venezolano —décimo en su liga local— apenas iniciado el segundo tiempo. El gol de Jesús Yendis (46″) borró la ventaja inicial de Tomás Pérez (23″) y dejó al descubierto las fallas estructurales de un equipo que acumula tres partidos sin ganar y una racha de solo 2 triunfos en sus últimos 10 encuentros.
El contexto es aún más alarmante si se considera que Caracas, dirigido por un entrenador interino y con un plantel en reconstrucción, es uno de los equipos más débiles del torneo venezolano, donde ocupa el puesto 10 entre 14 participantes. Sin embargo, Racing —que llegó a Venezuela con la obligación de sumar de a tres— repitió los mismos errores: pérdida de concentración en momentos clave, falta de contundencia ofensiva y una defensa vulnerable a contraataques. “Esto es una mierda para nosotros”, sentenció el lateral Baltasar Rodríguez, quien no dudó en criticar la falta de intensidad del equipo tras el descanso.
El empate no solo complica su clasificación en la Sudamericana —donde depende de resultados ajenos para avanzar—, sino que envenena el clima de cara al duelo decisivo contra Huracán este domingo en Avellaneda. Un partido que, según admitieron los propios jugadores, se ha convertido en “una final” para evitar que la crisis se profundice. “El domingo tenemos que ganar, ganar y ganar. Debemos rompernos el alma para darle una alegría a la gente”, advirtió Rodríguez, consciente de que otra decepción podría desencadenar consecuencias imprevisibles en un vestuario ya fracturado.
Los números que condenan a Racing
El equipo de Gustavo Costas arrastra una sequía que se agrava con cada partido. En lo que va del año, la Academia ha convertido solo 4 de los 11 penales que ha pateado (un 36% de efectividad), una estadística que refleja su falta de jerarquía en momentos definitorios. Contra Caracas, Gabriel Rojas —recuperado de un desgarro— falló desde los doce pasos con un remate débil y previsible, atajado por el arquero Frankarlos Benítez. Es el tercer penal errado en lo que va de 2026, una cifra que ubica a Racing entre los peores equipos del continente en este aspecto.
Pero el problema va más allá de la mala puntería. Racing no genera juego: tiene la pelota (tuvo un 62% de posesión ante Caracas) pero no sabe cómo llegar al área rival. Sus laterales, Gastón Martirena y Nazareno Colombo, han perdido la capacidad de desequilibrar, y sus delanteros —como Tomás Conechny, quien lleva 8 partidos sin marcar— no aportan soluciones. Duván Vergara, otro de los refuerzos, brilla por su ausencia: en sus últimas 5 presentaciones, no ha registrado ni un remate al arco.
La defensa, por su parte, es un coladero. En los últimos 6 partidos, Racing ha recibido 9 goles, un promedio de 1,5 por encuentro. Contra Caracas, el gol de Yendis expuso la falta de marca: el delantero venezolano eludió a dos defensores con un “slalom” de 20 metros antes de definir ante la salida tardía de Gastón Gómez. “Cada error lo pagamos carísimo”, reconoció Costas, quien ya no encuentra respuestas en un banco de suplentes que, como Damián Pizarro (ingresó a los 79″ y falló una chance clara), tampoco rinde.
El domingo: ¿última oportunidad o punto de quiebre?
El partido ante Huracán no es solo un duelo más. Es un examen de supervivencia para un ciclo que comenzó con ambición —Racing aspiraba a pelear el título local y avanzar en la Sudamericana— pero que ahora lucha por no caer en una crisis institucional. La derrota ante Barracas Central en la fecha pasada ya había encendido las alarmas, con insultos de la hinchada a la comisión directiva encabezada por Diego Milito. Una nueva caída podría desatar una rebelión interna, con jugadores cuestionando abiertamente al cuerpo técnico.
El escenario es claro: sin victoria, Racing quedaría a 5 puntos del líder del Apertura y con escasas chances de clasificar a la Sudamericana. Pero más allá de los números, lo que está en juego es la credibilidad de un proyecto que prometía recuperar el protagonismo perdido. “No nos vamos contentos porque vinimos por los tres puntos”, admitió Costas, quien sabe que su continuidad podría definirse en los próximos 90 minutos.
La pregunta que resuena en Avellaneda es incómoda: ¿Cómo un equipo con un presupuesto entre los cinco más altos de la Liga Profesional llegó a este punto? La respuesta, quizás, esté en la falta de un proyecto deportivo claro, en refuerzos que no cumplieron (como Vergara, contratado por US$ 2,8 millones) y en una dirección técnica que no encuentra soluciones. Este domingo, ante Huracán, no habrá excusas: o Racing reacciona, o la temporada se convertirá en un fracaso histórico.
El fantasma de 2019: cuando Racing cayó ante un colista y desató una crisis institucional
El empate ante Caracas no es la primera vez que Racing tropieza con un rival teóricamente inferior en un momento crítico. En agosto de 2019, bajo el mando de Sebastián Beccacece, la Academia perdió 1-0 contra Patronato —en ese entonces, penúltimo en la Superliga— en un partido que marcó el inicio de una caída libre: terminó el torneo a 12 puntos del líder y eliminada en octavos de la Libertadores. La similitud con el presente es inquietante: ambos encuentros expusieron fallas defensivas idénticas (en 2019, un error de Eugenio Mertín permitió el gol; ahora, fue la falta de marca a Yendis) y desencadenaron protestas masivas de la hinchada, que entonces coreó *«¡Que se vayan todos!»* contra la dirigencia.
El paralelo se extiende a las consecuencias. Tras el traspié de 2019, Racing despidió a Beccacece en diciembre, pero el daño ya estaba hecho: el equipo cerró el año con solo 3 victorias en 12 partidos y una inversión fallida en refuerzos como Lisandro López (contratado por US$ 3 millones y lesionado 70% del torneo). Hoy, la historia se repite con Gustavo Costas en la cuerda floja y figuras como Duván Vergara (fichaje récord por US$ 2,8 millones) sin aportar. Incluso el discurso post-partido calca el de hace cinco años: *«No podemos seguir así»*, declaró entonces el capitán Alejandro Donatti; ahora, fue Baltasar Rodríguez quien arremetió: *«Esto es una mierda»*.
La diferencia clave está en el contexto institucional. En 2019, la crisis se limitó al ámbito deportivo, pero hoy el desgaste alcanza a la comisión directiva: Diego Milito, ídolo como jugador, enfrenta su primer gran desafío como presidente. Las pérdidas económicas por malos resultados (Racing dejó de percibir ~US$ 1,5 millones por no avanzar en la Libertadores 2025) y la tensión con los hinchas —que en la última fecha corearon *«Milito, vendé el club»*— agravan el escenario. Según fuentes cercanas al club, un nueva derrota podría acelerar reuniones de urgencia con el grupo inversor Blake Capital, dueño del 30% de las acciones, para evaluar cambios estructurales.
¿Se avecina un «efecto dominó» como en 2020?
Si Racing pierde ante Huracán, no solo quedará virtualmente eliminado de la Sudamericana, sino que replicará el peor arranque de un equipo con presupuesto *top 5* desde 2020, cuando Aldosivi (con un plantel valorado en US$ 12 millones, menos de la mitad que el actual de Racing) lo superó en la tabla. Ese año, la Academia terminó 17ª en el anual, su peor posición en 20 años. La pregunta ahora es si Costas correrá la misma suerte que Claudio Úbeda, despedido en 2020 tras una racha de 7 partidos sin ganar, o si Milito —cuya gestión hasta ahora se basó en promesas de «reconstrucción»— tendrá que asumir que el proyecto necesita un giro radical. El domingo no define solo un partido, sino si Racing evitará convertir su 120º aniversario (en 2025) en una celebración amarga.